Integración Regional y Cooperación Financiera

 

 

En marzo de 1991, el argentino Carlos Menem, el brasileño Fernando Collor de Mello, el paraguayo Andrés Rodríguez y el uruguayo Luis Alberto Lacalle Herrera, firmaron el Tratado de Asunción, documento que sirvió de base para la edificación del Mercado Común del Sur (Mercosur). En una primera etapa, la iniciativa compuesta por economías grandes y medianas, tuvo como motivación principal consolidar un espacio económico sudamericano con base en el regionalismo abierto. En una segunda etapa no obstante, las crisis brasileña (1998) y argentina (2001) evidenciaron los efectos perniciosos de la apertura indiscriminada del comercio y las cuentas de capital. Así, la debacle económica por un lado, favoreció el ascenso de gobiernos opuestos a las políticas del Consenso de Washington y por otro lado, llevó a la redefinición del papel del Estado en los procesos de integración de cara a los desafíos derivados de la mundialización capitalista en curso.

Con todo, más de dos décadas no han sido suficientes para hacer del Mercosur una auténtica comunidad económica, caracterizada por la libre movilidad de mercancías, capitales y personas. Las reglas del proceso de integración operan a través de jerarquías que profundizan las asimetrías entre sus miembros y apuntalan la hegemonía regional de Brasil y sus empresas predominantes (Grupo Andrade Gutiérrez, Vale, Odebrecht, Embraer, JBS Friboi, etc.). En sentido contrario, Paraguay, Uruguay y más recientemente, Venezuela y Bolivia, enfrentan numerosas barreras arancelarias para ingresar sus productos industriales a los mercados brasileño y argentino, circunstancia que favorece los superávit comerciales de estos últimos. Por ejemplo, desde 2011 Argentina decidió aplicar licencias no automáticas de importación a 600 productos. De esta forma, las empresas del resto del bloque están supeditadas al otorgamiento de permisos por parte del gobierno de Cristina Fernández.

A mediados de 2014, Brasil y Argentina acordaron reducir el coeficiente Flex de 1.95 a 1.5 puntos, es decir, por cada 3 dólares de exportaciones brasileñas a Argentina, Brasil deberá importar 2 dólares para incrementar la participación de vehículos y autopartes en los dos mercados, al excedente se le aplica un arancel. Definitivamente, el poderío industrial de ambos países mantiene limitadas las políticas de reducción de asimetrías al interior del bloque hexapartita. El Fondo para la Convergencia Estructural del Mercosur (FOCEM), destinado a financiar proyectos de inversión de las economías menores (Bolivia, Paraguay y Uruguay), posee un débil presupuesto de 100 millones de dólares. De los 44 proyectos aprobados de 2007 a mediados de 2013, únicamente tres se concluyeron exitosamente. Por otro lado, el Fondo Mercosur de Garantías, cuyo objetivo consiste en proveer de crédito a las pequeñas y medianas empresas (PyMES), todavía no se ha implementado.

Sin embargo, todo apunta a que el proceso de integración cobró fuerza durante la XLVI Reunión Ordinaria del Mercado Común, realizada a finales de julio en la ciudad de Caracas. Entre otras resoluciones, se aprobó la creación de una Zona Económica Complementaria entre el Mercosur, la ALBA, CARICOM y PETROCARIBE. La meta es construir una unión latinoamericana y caribeña con base en la complementariedad, la solidaridad y la cooperación para fomentar el desarrollo integral, enfrentar la pobreza y la exclusión social. Los Estados Partes se reunirán en un plazo no mayor a 60 días para concluir las negociaciones comerciales y los  detalles jurídicos del acuerdo.

En cuanto a la construcción de mecanismos de cooperación financiera regional de cara al agravamiento de la crisis, se enfatizó la importancia de la puesta en marcha del Banco del Sur como alternativa de financiamiento al Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Brasil, Argentina y Venezuela aportarán 4 mil millones de dólares cada uno;  Uruguay, Paraguay, Bolivia y Ecuador aportarán en conjunto 8 mil millones de dólares para conformar así los 20 mil millones de dólares de capital autorizado. La sede principal del nuevo banco de desarrollo estará en Caracas y otras dos sucursales operarán en Bolivia y Argentina. A través de una declaración conjunta al término del encuentro, el Mercosur se mostró dispuesto a sumar esfuerzos con el Banco de Desarrollo del BRICS para el aprovechamiento de las potencialidades y oportunidades conjuntas. Previsiblemente, el Banco del Sur podría comenzar a funcionar en menos de seis meses.

El embate de los fondos buitres en contra de la República de Argentina y la tendencia descendente del ciclo económico global, hacen urgente avanzar en el desarrollo de una arquitectura financiera sudamericana. Al final de cuentas, la coyuntura crítica de la economía mundial ha vuelto a poner de manifiesto el carácter decisivo de los procesos de integración regional en el fortalecimiento de la soberanía política, económica y financiera de los países del Sur.

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[1] Ariel Noyola Rodríguez, miembro del proyecto OBELA, Universidad Nacional Autónoma de México: Instituto de Investigaciones Económicas. 

Integración y comercio internacional

Le commerce trans-pacifique bascule vers l’Asie

Cuerpo: 

El comercio internacional ha sido gravemente afectado en los años posteriores a la crisis de 2008. De esta manera, el mayor crecimiento y dinamismo ha cambiado hacia la región Asia Pacífico. La APEC posee gran importancia ya que ahí se concentra el mayor crecimiento de los intercambios intra-regionales.

Sin embargo, el comportamiento de comercio entre sus socios es heterogéneo. Los mayores participantes en los intercambios comerciales son Estados Unidos, China y Japón. La tendencia reciente es que China se ha convertido en el impulsor de los intercambios comerciales.

De este modo, los países asiáticos han aumentado su comercio intra-regional con relación al total de 39 a 41% entre 2000 y 2012. Por lo tanto, el orden económico mundial ha cambiado creando nuevos centros de dinamismo centrados en la región Asia-Pacífico.

Leer texto completo en francés da clic aquí

Tema de investigación: 
Integración y comercio

Pourquoi il faut bloquer le Transatlantic Free Trade Area

Cuerpo: 

 La Zona de Libre Comercio Transatlántica (TAFTA) que fue propuesta por Estados Unidos y la Unión Europea abrieron las negociaciones este año. Dichas negociaciones han sido demasiado largas ya que iniciaron desde 1995.

Este acuerdo consiste en crear una zona de libre comercio que abarca a 70 empresas multinacionales. De esta manera, se intenta crear una zona con normas y reglas que puedan ser favorables y reconocidas para las empresas que operaran en dicha área de libre comercio.

Sin embargo, este acuerdo no consiste solamente en la eliminación de aranceles para aumentar el comercio entre ambos bloques. Lo más importante se trata del cambio de las normas laborales, financieras y sociales que son las medidas no tarifarias de este proyecto. Por lo tanto, el autor insiste en detener este proyecto que podrá provocar modificaciones negativas sobre sus sociedades.

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Tema de investigación: 
Integración y comercio

Russia Turns East at Shocking Speed with China Mega Energy Deals

Cuerpo: 

Las relaciones de China y Rusia tomaron un mayor impulso en la reciente cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico en noviembre de 2014. En dicha cumbre, ambos países firmaron catorce acuerdos que refuerzan sus relaciones económicas.

Entre estos acuerdos destacan el mayor suministro de petróleo de Rusia hacia el gigante asiático. De esta manera, se iniciaron más negociaciones además del acuerdo de 400 000 millones de dólares que suministrará petróleo por treinta años.

Por lo tanto, nos encontramos ante una nueva época de multipolaridad donde las relaciones entre China y Rusia jugarán un papel muy importante en este nuevo orden. Lo anterior se comprueba con la creación del nuevo banco BRICS que prescindirá de las instituciones de Washington.

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Tema de investigación: 
Integración y comercio

Análisis y discusión

Aquí se encuentran los temas financieros dentro del contexto regional en el proceso de integración de América Latina principalmente. También se incluyen artículos de discusión y notas relevantes referidas a otras zonas en proceso de integración en Asia, África y Europa.

Análisis de los flujos comerciales entre el SICA y el resto de Latinoamérica y el Caribe

Cuerpo: 

El presente documento examina en detalle la estructura de las exportaciones del Sistema de Integración Centroamericano (SICA), y la evolución de los flujos de comercio entre el SICA y el resto de Latinoamérica y el Caribe (RLAC) para el periodo 2000-2013.

Con base en el análisis de los datos, el documento propone un conjunto de políticas nacionales y regionales tendentes a promover, estabilizar, y diversificar el intercambio de bienes y servicios entre el SICA y el RLAC. 

El documento también evalúa el desempeño macroeconómico del SICA, el estado actual de los tratados comerciales entre el SICA y el RLAC, y explora ciertos factores que son cruciales para estimular el comercio internacional y el crecimiento: el proceso administrativo requerido para el comercio a través de las fronteras; la conectividad marítima - comercial de la región; el ambiente general para hacer negocios; la cobertura y calidad de la infraestructura, especialmente la que está más vinculada al comercio internacional; la capacidad del sistema educativo para proveer la fuerza de trabajo necesaria en cantidad y calidad; y el avance en el proceso de integración comercial y económica.

Artículos de discusión

Las Remesas a América Latina y el Caribe durante 2009

Banco Interamericano de Desarrollo

Integracion Financiera y Bancos Extranjeros en America Latina (ingles)

Arturo J. Galindo, Alejandro Izquierdo, Liliana Rojas-Suárez

Sucre, un instrumento para la integración

Luciano Wexell Severo

Hacia una Estructura Financiera Regional
Latindadd. Versión en Español
Oscar Ugarteche

Hacia una Nueva Arquitectura Financiera Regional
Oscar Ugarteche

SELA Aboga por Nueva Arquitectura Financiera Regional
Estasemana.cip.cu Humberto Márquez 24/06/08

Enhancing the Role of Regional Development Banks; the Time is Now
Stephany Griffith Jones
Publicado en OBELA 30-06-08

Latin American in the Post-Bush Era: What can we expect in the Next phase of U.S. Latin American Relations
Publicado en: cepr Center of Economic and Policy Research

Análisis ALBA UNASUR
Josette Altmann
Publicado en: Real Insituto El Cano 6-03-08 /OBELA 9-06-08

Cuenca Amazonica en la Mira de las Megaobras
Vince McElhinny
Publicado en: BICECA 20-02-08 / OBELA 9-06-08

El Dólar en la Constitución, ¿Para qué?
Alberto Acosta
Publicado en: http//asambleaconstituyente.gov.ecboletines/el-dolar-en-la-constitucion-para-que.do / OBELA 2-06-08

Nicaragua: el ritmo inflacionario de 2008.
Néstor Avedaño

El regreso al futuro: Los limites del crecimiento económico en América Latina
Eduardo Gudynas
Publicado en: Programa para las Américas 5-05-08

Integración Sur-CLAES

La Ronda de Doha y Crisis Alimentaria.
Publicado en: Latindadd 25-05-08 OBELA 28-05-08

Tratado Constitutivo de la Unión de Naciones Suramericanas
www.integracionsur.com / OBELA 28-05-08

Lineamientos para el Plan de Acción 2008-2009 de UNASUR

Desarrollo y pobreza: regularidades y cambios en las ideas y la práctica del desarrollo rural altoandino en el Perú
Alberto Graña
Publicado en: OBELA 19-05-08

¿Quién Gana con la Crisis Alimentaria Mundial?
Esther Vivas
Publicado en: Rebelión 9-05-08 OBELA 13-05-08

Luna de Hiel para la agricultura de Brasil
Jao Pedro Stedile
OBELA 29-04-08

Oportunidades de Integración II CAF Lima, Perú
Latinobarómetro
OBELA 18-04-08

Más allá del Conflicto Colombia-Ecuador. ¿Un Obstáculo para Detener la Integración Sudamericana?
Leonel Carranco
Publicado en: OBELA 18-04-08

A Estratégia do "Mais do Mesmo" na Energía

Carlos Tautz

Publicado en:OBELA 27-02-08

América do Sul: Do destino construcao
Marco Aurélio Gárcia
Públicado 13/02/07 - OBELA 24-02-08

Regional Public Goods in Finance, Trade, and Infrastructure: An Agenda for Latin America

Cuerpo: 

El presente artículo es un análisis minucioso de la cooperación económica de Latinoamérica en las finanzas, infraestructura y comercio, así como el potencial positivo para todos sus miembros.

Así como se recomienda que haya una armonización con las instituciones de comercio internacionales, también se recomienda fortalecer las instituciones de integración regional y armonización de los mercados y sobre todo sus regulaciones.

El autor menciona un Fondo Monetario Regional que se institucionalice,  como los existentes en cada región continental del mundo; así como los Bancos de Desarrollo Regionales que puedan administrar y regular los conflictos que pudiesen darse, que impulsarían a Latinoamérica como bloque.

En la actualidad, México, Brasil y Argentina, que son los países más fuertes de Latinoamérica, pero  no han hecho un frente de intereses comunes en los Foros del G-20, en la Junta de Estabilidad Financiera o en el Comité de Supervisión Bancaria de Basel, y por lo tanto no han representado los intereses a gran escala de la región Latinoamericana.

La armonización financiera necesita mayor regulación en cuanto a las operaciones transfronterizas, así como en las reglas de contabilidad, y regulaciones micro prudenciales en los requisitos de capital, como en los requisitos líquidos, de provisiones y reservas.En cuanto a  las legislaciones macro prudenciales también es necesario regular, en áreas como el capital contracíclico y restricciones de capital extranjero.

La regulación de los mercados básicos de capital beneficiaría de manera directa a los mercados de capital regionales, y sobre todo a las operaciones intra regionales.

Convertir al FLAR en una institución a nivel regional y fomentar la participación de los miembros de Latinoamérica, así como persuadir a naciones como México y Brasil de unirse, con el argumento de que obtendrían beneficios financieros y ganancias geopolíticas.

El ensayo pretende dar nuevos lineamientos para las instituciones internacionales, que fueron creadas con objetivos propios como evitar depresiones y crisis económicas, las cumplieron por muchos años. Los gobiernos de los países desarrollados tienen las influencias más fuertes en los organismos internacionales, con consecuencias menos que favorables para los países latinoamericanos. Sin embargo, las condiciones cambian y las actuales necesitan nuevos agentes que las puedan regular y llevar a buen cabo a las economías. El autor ve las bondades de una integración regional en la independencia de las nacionales latinoamericanas de dichas influencias, así como el establecimiento de objetivos comunes.

China: Eje comercial y político para la conformación del ALCAP

Cuerpo: 

En el contexto de la economía mundial son incuestionables las incidencias que se han venido gestando, mismas que han contribuido a  cambios tanto geopolíticos como geonómicos, dando como resultado la aparición de nuevos actores e instituciones en la escena internacional.

Este es el caso de China, cuyo liderazgo  en la cumbre de APEC 2014 realizada  en Beijing, China,  no sólo mostró al "Gigante Asiático" como líder  anfitrión, sino que dejó  en claro su hegemonía con su iniciativa de conformar una zona de libre comercio entre los miembros del foro, dejando en un segundo plano a Estados Unidos con su iniciativa del TTP (por sus siglas en inglés)

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Tema de investigación: 
Integración y comercio

Disparan contra Venezuela, pero quieren matar la integración

Cuerpo: 

A finales de junio, Venezuela asumirá por primera vez la presidencia pro témpore del Mercosur (PPTVEN), en la Cumbre en Montevideo, pero con una activa agenda presidencial. Ya Nicolás Maduro comenzó, en gira por Uruguay, Argentina Y Brasil, a consensuar con los Presidentes la agenda política del bloque. Esta presidencia se desarrollará en el marco del despliegue de las fuerzas derechistas en el continente y de un ambiente político de alta tensión, en el cual la derecha continental intentará romper la unidad política de la región.

La ofensiva ya comenzó desde el primer día de la presidencia de Nicolás Maduro, con una violenta ofensiva contra las instituciones, tratando de desestabilizar el país, quizá en busca de una intervención militar extranjera, a falta de un triunfo electoral inmediato. Con gran cobertura mediático, dirigentes de la oposición venezolana han viajado a Estados Unidos y a los países sudamericanos (Perú, Uruguay, Argentina, en especial) en busca de apoyos para desestabilizar el gobierno de Maduro. “Me da la impresión de que hay una terrible inflación mediática”, dijo al respecto el presidente uruguayo José Mujica. “Quiero es llamar la atención, los problemas de superficie, por duros que sean y por buenas o malas soluciones que se les encuentren, no son los principales, sino que los problemas de fondo son los que hacen la suerte de la gente”, advirtió.

No es para nada descartable que en algunas instancias del Mercosur se presenten procesos de antagonismo protagonizados por organizaciones empresariales, sindicales e incluso parlamentarias, que cuentan, además, con el amplificador de los medios cartelizados y comerciales de comunicación de cada uno de los países, de Estados Unidos y de Europa. Esta ofensiva obliga a concentrar un conjunto de iniciativas que coadyuven a contrarrestar el proceso contrarrevolucionario cuyo fin es, también, la destrucción del bloque.

Este no es el mismo Mercosur de sus comienzos. En la última década, gracias a las políticas de inclusión social, más de 40 millones de personas se han incorporado en nuestros países al mercado de consumo y sus necesidades –incluyendo al turismo- debieran ser abastecidas por producción regional (y no china, estadounidense o europea). Hoy, ante la crisis mundial, hubo necesidad de recogerse hacia los intereses nacionales, sacrificando a veces integración regional por economía nacional, lo cual ha llevado a que se cierren incluso rutas de comercio que ya estaban establecidas.

Tampoco el accionar de la derecha es similar a la de 20 años atrás. Ha cambiado su discurso y su metodología. Hoy buscan dirigentes jóvenes, con discursos populistas, dispuestos a trabajar la territorialidad e, incluso a protagonizar (o animar) acciones violentas y desestabilizadoras en sus países. Cuentan, además, con un poderoso respaldo financiero foráneo y el altavoz de los medos cartelizados. Lo cierto es que el bloque regional está en la mira de la derecha internacional por su propia existencia. A diferencia de lo que sucede en Europa, ninguno de los países del Mercosur ha propuesto combatir la crisis con políticas de austeridad. Y por ello todos están siendo severamente atacados por no priorizar la defensa del capital financiero sobre los intereses de sus pueblos. Es más, el próximo semestre se lanzarán las negociaciones para la firma de un TLC y Acuerdo de Inversiones entre Estados Unidos y la Unión Europea, para la construcción del Mercado Común Trasatlántico (MCT), a fin de reanimar sus economía y frenar su desgaste ante los países emergentes y el crecimiento de Asia, China y Brasil. Este MCT debiera impulsar el libre comercio mundial, activando negociaciones como el acuerdo entre Mercosur y la UE o las negociaciones para la liberalización del comercio mundial de la Ronda de Doha de la Organización Mundial del Comercio (OMC). Y, de concretarse, seguramente perjudique a los países de la región que tienen acuerdos de libre comercio con EEUU y la UE.

Mientras, las políticas europeas, chinas y estadounidenses presionan la desindustrialización de las economías del Mercosur. La presión por materias primas han desestimulado las inversiones industriales ligeras y estimulado las extractivas en todos los países del bloque. Si bien dos terceras partes del comercio del bloque es del sector automotriz, hay que recordar que estas ganancias (de casi siete mil millones de dólares en 2011) son transferidas a sus casas matrices (empresas trasnacionales). Una lectura seria de estas cifras hace el impulso de la integración productiva de pequeñas y medianas empresas nacionales.

Durante la presidencia pro témpore de Venezuela sin duda se acelerará la incorporación gradual de otros países sudamericanos al bloque: sobre ello ya existe consenso. Bolivia ya firmó su adhesión, habría que retomar las negociaciones con Ecuador, que ya se mostró dispuesto, y sumar a Surinam y Guayana como miembros asociados. No sólo disparan contra Maduro y la Revolución Bolivariana: La meta es aniquilar los procesos de integración y poder someter nuestras riquezas naturales a la expoliación de las trasnacionales y los voraces capitales financieros, que está cumpliendo su tarea de pauperizar también Europa.

Fuente: Rebelión

EL SISTEMA REGIONAL DE PAGOS EN CENTROAMERICA 1961-1992 Y LA COOPERACION FINANCIERA DE LA COMUNIDAD EUROPEA

Cuerpo: 

En este texto el autor presenta las experiencias en Cooperación Financiera Regional que tuvieron en Centro América basada en un esquema regional de pagos, igualmente muestra las perspectivas del sistema regional de pagos Descargar Aquí

El Regionalismo de America Latina en un Mundo Multipolar

Cuerpo: 

El panorama de América Latina ha experimentado profundas transformaciones en relativamente poco  tiempo. Han proliferado las organizaciones regionales;  el regionalismo abierto de la década de 1990 ha entrado en decadencia; nuevas organizaciones, referidas a menudo como pertenecientes a una nueva ola de políticas orientadas más al "regionalismo post-hegemónico," tomó el centro del escenario para concentrar la atención de los observadores por nuevas organizaciones dirigidas al comercio como la Alianza del Pacífico.

 Estos desarrollos han sido el  desconcierto para académicos y responsables de políticas, que en su mayor parte han tendido a converger  en el punto de vista de que una configuración regional fragmentada con divergentes o incluso incompatibles modelos de integración regional, está en aumento. Este artículo cuestiona esta interpretación, argumentando que muchas de las tendencias que observamos en la actualidad,  son más bien el resultado de la adaptación práctica de los estados latinoamericanos en sus estrategias de política exterior para el surgimiento de una economía política multipolar en el sistema internacional.

Una consecuencia importante de este proceso de adaptación, es una "separación" de las funciones económicas del regionalismo en sus demás dimensiones,  este proceso se muestra al facilitar la aparición de una arquitectura regional caracterizada por una mejor división del trabajo entre las organizaciones.

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Tema de investigación: 
Integración y comercio

El imperialismo nos está atenazando

Cuerpo: 

Hace unos días se dio a conocer el interés de Colombia (y con él, la Alianza del Pacífico) de ingresar a la OTAN y aunque por ahora las negociaciones parecen haberse congelado, los intereses de fondo y las alarmas en América Latina no deben apagarse. Según comenta el periodista argentino, Alberto Rabilotta, es la pieza del rompecabezas que falta para que el imperio estadounidense acabe “por la mala” con aquellos países de la región que han osado adoptar políticas socioeconómicas que favorecen el desarrollo para reducir la pobreza.

Desde luego, las reacciones de los presidentes y políticos de la zona no se han hecho esperar, pues el inminente accionar de esta relación busca crear las condiciones “legales” (en las cortes supremas, por ejemplo), de que seguirán las campañas mediáticas y políticas para sembrar la confusión, desestabilizar las sociedades y hacer retroceder los avances logrados en muchos de los países de la región. De ahí, la importancia de este acuerdo, puesto la adhesión de Colombia a la OTAN la terminarán convirtiendo en un brazo de la tenaza que ha puesto en marcha el imperio. El otro brazo es la negociación para incorporar a Colombia, Perú, Chile y México al Acuerdo Estratégico Trans-Pacífico de Asociación Económica (TPP, su sigla en inglés).

Cabe destacar además, que Estados Unidos no está solo en este plan. El gobierno Conservador canadiense del primer ministro Stephen Harper tampoco aceptó la derrota del ALCA (Acuerdo de Libre Comercio de las Américas), lo que explica las subversivas agendas de Ottawa y Washington hacia los gobiernos latinoamericanos que buscan rescatar su soberanía, como Honduras, Venezuela, Ecuador y Bolivia, por ejemplo.

Europa- América Latina: Lecciones de la Crisis

Cuerpo: 

Edición Digital de la Revista América Latina en Movimiento,
Contenido:
Lecciones de la crisis global para la regionalización financiera de América latina
Oscar Ugarteche

Entrevista a Pedro Páez
Transformar la situación de vulnerabilidad
Osvaldo León

Los nuevos clientes del FMI se extienden a la eurozona
Marlén Sánchez Gutiérrez

La integración regional y la crisis de la deuda en Europa
Carlo Panico

Se reproducen errores de los 80 de América Latina
La crisis de la deuda llega a Europa
Jaime Atienza

México de cara a Europa: lecciones para salir de la crisis
Alicia Girón

Sucre: releyendo a Keynes en el siglo XXI
Alberto Montero Soler, Manuel Cerezal, Ricardo Molero Simarro

Sistemas de coordinación monetaria en América Latina:
Aprendizajes de la crisis del euro
Alejandro López Aguilar

Palabras clave: 

Integración eléctrica en América Latina: antecedentes, realidades y caminos por recorrer

Cuerpo: 

A pesar del amplio consenso respecto de los enormes beneficios económicos, sociales y ecológicos que aportaría avanzar en la integración dentro del ámbito energético, y particularmente del sector eléctrico, los resultados obtenidos no están aun a la altura de las expectativas.

En este documento, se evidencian las barreras y obstáculos que han presentado los procesos de integración de los sectores eléctricos entre países y al interior de las subregiones de América Latina. Para analizar los procesos de integración energética en América Latina (y particularmente aquellos relacionados con la integración eléctrica), los autores consideran necesario contextualizar a la región en el marco del proceso global de integración regional y de los paradigmas ideológicos predominantes, dado que los antecedentes muestran una fuerte vinculación entre dichos procesos, de tal forma que la actual fase de la globalización parece haber acentuado en sectores importantes, la necesidad de profundizar en el camino de la integración, como plataforma desde la cual posicionar a América Latina en un mundo conformado por bloques cada vez mas definidos.

En lo referente al campo específico de la integración eléctrica regional, desde mediados del siglo pasado en adelante, ésta se ha ido desarrollando bajo diferentes esquemas, en consonancia con las corrientes político-económicas predominantes. Desde entonces, y aplicados diversos modelos, la región puede exhibir casos concretos de proyectos de integración exitosos, pero no cabe duda que los resultados aún son exiguos en relación a los potenciales beneficios que derivarían de una mayor profundización en la senda de la integración eléctrica regional.

El presente estudio pretende aportar elementos que contribuyan a una mejor comprensión de los problemas que enfrentan los procesos de integración eléctrica en AL, enmarcarlos en la perspectiva más amplia de la integración regional y, en la medida de lo posible, aportar pautas que ayuden a la identificación y remoción de obstáculos. Para analizar los casos de algunos países de sudamericanos y de Centroamérica, entendimos pertinente recurrir a la opinión de expertos para que aportaran su visión del tema. Somos conscientes que se trata de cuestiones complejas, polémicas y que en muchos casos tocan fibras muy sensibles. Pero dada la escasez de ámbitos donde se puedan abordar abiertamente y en profundidad estos temas, y más allá de compartir o no dichos puntos de vista, estamos convencidos de la relevancia de hacer el ejercicio de tratar de entender las diferentes posiciones, si es que se quiere avanzar en el proceso de integración.

El documento cuenta con un capítulo donde en forma resumida se hace un repaso de los diversos hitos por los que han transitado los procesos de integración económica y política en América Latina. En el siguiente capítulo se hace una reseña de los diferentes esquemas de integración eléctrica que se han venido aplicando en la región y sus problemáticas. En los últimos capítulos, a través de la mirada de expertos que han tenido participación directa en la temática de la integración eléctrica, se analizan en profundidad los casos de América Central, Brasil, Ecuador y Argentina.

La Nueva Agenda Global de Comercio

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Cuerpo: 

La noción de apertura comercial a través del tiempo ha cambiado, de igual modo lo ha hecho la forma de comerciar y la manera en la que los países ven buena o mala una incursión al mercado global. Cualquiera que sea la postura de un país para entrar al mercado global, siempre han existido obstáculos al comercio; el primero es la distancia, misma que parece ya haber sido superada gracias al avance de las tecnologías.

La segunda son las barreras al comercio, mismas que nacieron como protección a los productores locales ante la competencia extranjera. Este tipo de barreras nunca han sido aceptadas por los defensores del libre comercio, por lo que a lo largo de la historia se han hecho intentos para desaparecerlas.

Mediante el aprendizaje empírico se llegó a la conclusión de que la aplicación de  este tipo de barreras para proteger a los productores, en ocasiones hacían que las empresas no tuvieran incentivos para innovar, haciéndolas poco competitivas y a la larga obsoletas.

De igual forma se entendió a la liberalización comercial como un camino para acceder a una mayor cantidad de productos, a menores precios y  a su vez sirvió como protección para los consumidores, al adoptar mayores estándares internacionales de calidad.

A este viejo régimen Pascal Lamy lo llama “la vieja lógica del comercio” la cual principalmente se basa en eliminar las barreras al comercio y establecer un régimen multilateral no discriminatorio.

La actual lógica del comercio ha dejado de lado el viejo régimen multilateral y se ha encaminado a la integración económica, en especial a grandes acuerdos que bien podemos llamar megaregionales. El  TPP es el más claro ejemplo de esto, agrupando a las economías de la cuenca del pacifico con el fin de competir con China, misma que ha mantenido el control de la zona en los últimos años. 

Hoy en día, los acuerdos  son más profundos e incluyen temas como la inversión o los derechos de propiedad intelectual, estos mismos son más factibles entre los países que tienen preferencias políticas no tan distantes.  Si bien, no siempre existe una reciprocidad equivalente para las partes involucradas, es la convergencia y la coordinación la que los hace atractivos.

Estos acuerdos pueden estimular la innovación, y el nacimiento de economías de escala y de igual forma impulsa la  adopción de compromisos internos, llevando a cabo reformas económicas con el fin de que las partes converjan.

Levy categoriza otra lógica de comercio,  principalmente aplicable para sociedades ricas, las cuales entienden que la liberalización puede someterlos a riesgos de todo tipo, por lo que la aplicación de barreras no arancelarias es una forma de obstaculizar la entrada de bienes o servicios que puedan tirar por la borda su nivel de vida.

Es así que los nuevos tratados como el TTIP ha desatado la controversia en las sociedades europeas ya que según ellos, es un intento de Estados Unidos por derribar sus estándares e ingresar a un mercado que no necesariamente necesita bienes o servicios  más baratos, sino que se preocupa por mantener mayores niveles de calidad.

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Tema de investigación: 
Integración y comercio

La regionalización frente a la globalización (inglés)

Cuerpo: 

Tanto los vínculos económicos mundiales como los regionales se han fortalecido considerablemente durante el último cuarto de siglo. Es por dicha razón que los autores de este artículo se dieron a la labor de crear un modelo con factores dinámicos para analizar las implicaciones de estos vínculos en la evolución de los ciclos económicos mundiales y regionales.

A partir del modelo, que cuenta con una amplia de países y regiones en el período 1960-2010, es posible evaluar el papel desempeñado por los factores globales y regionales de países específicos en ciclos económicos, de tal manera que la evidencia muestra que, desde mediados de 1980, la importancia de los factores regionales ha aumentado considerablemente en los ciclos económicos, especialmente en las regiones que experimentaron un fuerte crecimiento en el comercio intrarregional y las corrientes financieras.

Por el contrario, la importancia relativa del factor global ha disminuido en el mismo período. En resumen, la reciente era de la globalización ha sido testigo de la aparición de los ciclos económicos regionales.

No más TLC!

Autor: 
Cuerpo: 

Durante la  VI Cumbre Unión Europea- América Latina y el Caribe, Ecuador dejó establecida su posición respecto a los acuerdos comerciales regionales: Acuerdos Integrales para el desarrollo Si, Tratados de Libre Comercio No.

La experiencia de otros países ha demostrado las consecuencias de tratados comerciales sin restricciones, que al favorecer las exportaciones se desprotegen áreas fundamentales para el desarrollo nacional. Leer
Palabras clave: 

Un mercado impulsado por el crecimiento interno como respuesta a la crisis en AL: una utopía movilizadora? (portugues)

Cuerpo: 

Después de décadas de fuerte crecimiento, la crisis de los años ochenta sacudió profundamente América Latina. El nivel del PIB en 1980 sólo se logró después de 14 años y la tasa de aumento de la pobreza en los años ochenta fue tal que después de sólo 25 años, el continente vio el nivel de 1980 (Jiménez, 2010). Un Continente marcado por fuertes desigualdades, con raras excepciones, por una acción impuesto regresivo, por modesta de las transferencias sociales en comparación con los vigentes en Europa y una modesta liberalización del comercio (con la excepción de México y algunos países de América Central), la crisis internacional 2008 interrumpió una fase de crecimiento relativamente alta desde 2003-2004.

Por el contrario, la crisis de los años ochenta, la crisis de 2008 es mucho menos el producto de las dificultades internas que el contagio de una crisis cuyo origen se encuentra en los países desarrollados. En este sentido, se aproxima a la crisis de los años treinta. También es diferente de la crisis de los años ochenta y la crisis de los años treinta, aunque profunda la crisis de 2008 es al parecer hasta ahora, una duración relativamente breve, ya que es la reanudación de esto desde finales de 2009. Sin embargo, debe ser prudente y no debe confundirse con un tiempo de ciclo de su tendencia, sobre todo cuando se trata de una crisis estructural. En el estado actual de crisis internacional, sólo se puede ser escéptico sobre la duración de la recuperación, al menos hasta la arquitectura internacional se restableca. Reanudación frágil, sin duda, pero también la crisis de los años ochenta y, especialmente, treinta, la "experiencia" de la crisis se manifiesta por una mutación de las estructuras productivas, aunque difícil de leer en la actualidad, como la de modificar el formas y modos de administración.
El objeto de este trabajo es cuestión de si, después de años de creciente apertura, un nuevo régimen de crecimiento, centrado en una distribución más equitativa del ingreso y una expansión del mercado interior, tiene grandes posibilidades de contribuir a la reanudación del crecimiento sostenible. Las apuestas en el mercado nacional, sucediendo a la de los mercados extranjeros con el Consenso de Washington de los años noventa, tiene un carácter aparentemente utópica, considerando las profundas desigualdades y grandes conflictos de intereses que se oponen a la reforma tributaria y una política redistributiva para hacer frente a las capas superiores sociales. Pero usted no puede dejar de hacer constar que en algunos países, como Brasil y Argentina, en menor medida, esta "utopía" parece presentar una pronta realización. políticas contra cíclicas, decidió poco después de la explosión de la crisis internacional son diferentes a las de años anteriores, inspirado por el Consenso de Washington y se caracteriza por una reducción del gasto social a la llegada de la crisis de divisas, lo que precipitó una recesión. Las nuevas políticas, inspirado por un keynesianismo "pragmático", buscando un favor a sostener la demanda y conducir a una disminución de los superávit primarios. Estas medidas mitigar el costo social de la crisis en lugar de acentuar, por lo menos hasta principios de 2010.
Por lo menos en un aspecto y en cierta medida, estas políticas contra la caída cíclica a lo largo de un continuo que se observa en algunos países después de principios de los años 2000s: pequeña disminución de la desigualdad, la política social y la recuperación de un crecimiento más sostenido. Uno puede entonces considerar que la crisis internacional produce tan bajo tierra, acelerando un proceso ya iniciado, o, más pesimista, se podría pensar que esto es sólo enlaces provisionales, pero una vez que la ilusión se confirma la reanudación, el modelo de exclusión antes, aunque algo modificada, volver con una fuerza. El regreso del mercado, la movilización de utopía, o la devolución de los modelos anteriores, más abierta, menos vulnerables, pero también más frágiles (Salama, 2009o, 2009b). En una primera parte, recordar lo que fue el impacto de la crisis de los años treinta sobre la base industrial de las principales economías de América Latina, y una segunda sección, evaluamos las posibilidades de éxito de "apuestas en el mercado nacional, lo que favorece dos factores: la amplitud de la importancia de la apertura y la desigualdad de ingresos.

¿Hacia dónde van las relaciones entre América Latina y la Unión Europea?

Cuerpo: 

Como parte de su labor de análisis, formulación de propuestas e incidencia respecto del desarrollo, la integración regional y la inserción internacional de América Latina (AL), la Asociación Latinoamericana de Organizaciones de Promoción al Desarrollo A.C. (ALOP) ha prestado una particular atención a la evolución de las relaciones políticas, económicas y de cooperación entre nuestra región y la Unión Europea (UE). La importancia de los vínculos políticos, económicos, culturales y de cooperación que unen a ambos continentes ha justificado este interés a partir del cual ALOP, con el apoyo solidario de varias organizaciones europeas amigas, ha desarrollado un trabajo sistemático.

A partir de dicha investigación sistemática, la ALOP considera que las relaciones entre América Latina y la Unión Europea necesitan renovar sus objetivos políticos para poder relanzarse y profundizarse, especialmente en cuanto a las nociones de “progreso” y  “desarrollo” que las han animado hasta el presente.  El objetivo de construir una asociación estratégica  birregional perseguido desde la Cumbre de Río de Janeiro de 1999 requiere hoy ser revisado a la luz de la evolución de ambos continentes teniendo en cuenta el verdadero “cambio de época” de vive el mundo y, en especial, atendiendo los planteos que cuestionan la noción tradicional sobre el desarrollo.

Además, la ALOP hace una revisión general sobre la Inversión Extranjera Directa de la Unión Europea en América Latina, determinando en qué medida nuestra región es realmente un aliado estratégico y una prioridad para la UE como destino de su inversión externa y también se discute la doxa sostenida por la prédica neoliberal para América Latina, en general y Argentina, como caso particular, la cual afirma que para dinamizar las estrategias industriales de crecimiento económico de la región se debe profundizar la apertura comercial y permitir la masiva entrada de capitales extranjeros. 

Chiang Mai Initiative Multilateralization

Cuerpo: 

La iniciativa de Multilateralización de Chiang Mai (CMIM) es un compromiso entre los ministros de finanzas y gobernadores de Bancos Centrañes de los países de la ASEAN+3 y la Autoridad Monetaria de Hong Kong para proveer de apoyo financiero en dólares mediante swaps y consta de solo un arreglo contractual. En 2012 la CMIM alcanzó los $240 billones de dólares.  Se firmó el 24 de diciembre de 2009, pero entró en vigor hasta 2010.

Sus principales objetivos son acatar las dificultades de la liquidez a corto plazo, y apoyar acuerdos internacionales existentes. Para tal efecto, las contribuciones son el proporción 20:80, ya que diez miembros de la ASEAN aportan $48 billones de dólares, y China, Japón, Corea y Hong Konf aportan juntos $192 billones de dólares.

Las transacciones pueden ser requeridas por cualquier miembro, a lo que le seguirá un proceso para aprobarlo los recursos  y activarlos.

Para garantizar la seguridad de los procesos se creó la AMRO, que supervisará de manera independiente las actividades de la CMIM en la región, además de que será su órgano de investigación, asesoría y consulta para los miembros de la ASEAN+3. 

Panorama de la Inserción Internacional de América Latina y el Caribe.

Autor: 
Cuerpo: 

El capítulo primero analiza y describe la debilidad de las economías mundiales, su impacto en el comercio y las expectativas de crecimiento para el próximo año. Los países desarrollados seguirán moviendo la economía internacional, no sin sus consecuencias sobre los países en vías de desarrollo. Las naciones industrializadas inyectaron estímulos monetarios a sus economías para dinamizarlas en el corto plazo y de manera urgente.Entre sus beneficios se encuentran, reducir la vulnerabilidad de los bancos y estabilizar el sistema financiero,  sin embargo dichas acciones no han impactado sobre el consumo y la inversión. De seguir con estas políticas, los bancos tardan más en sanar sus balances, lo que puede ocasionar burbujas financieras debido a la facilidad con la que se accede al financiamiento; además de un desacople entre las bolsas de valores y la economía real.

Asimismo, los conflictos internacionales, y en específico los de Medio Oriente se traduce en un riesgo para el comercio mundial, pues los precios del petróleo suben y se vuelven más volátiles; a la vez que afectan las balanzas comerciales de los países importadores netos del energético. Por otra parte, la debilidad de la demanda mundial hará que el comercio internacional crezca de 1 a 2%.

En el segundo capítulo, el texto se adentra en las llamadas negociaciones megarregionales, cuya creciente importancia en los últimos años han formado y cambiado la faz del comercio internacional. Los procesos que se consideran de mayor importancia para la integración regional son el Acuerdo Trasatlántico sobre Comercio e Inversión entre los Estados Unidos y la Unión Europea, el Acuerdo de Asociación Transpacífico, y la Asociación Económica Integral Regional. Los países que las conforman tienen un peso especial en la economía internacional en tanto producto, población e inversión extranjera directa mundial, cuyo interés es la expansión de espacios económicos hacia un multilateralismo y que abarquen distintos temas.

El capítulo tres se enfoca en Latinoamérica y el Caribe, y su entrada a las redes de producción y las cadenas de valor, con dos tendencias muy marcadas. Comercio hacia Estados Unidos, y la regionalización del mismo. En el segundo caso, se hace una descripción del comercio que se está dando en Centroamérica de bienes intermedios y otros insumos de los países del MERCOSUR.

Finalmente, se concluye que un fomento en las pymes, podría ser un importante factor de dinamismo para las economías de la región. 

¿La resurrección del ALCA? La cooperación entre la Alianza del Pacífico y el MERCOSUR

Cuerpo: 
¿La resurrección del ALCA? La cooperación entre la Alianza del Pacífico y el MERCOSUR

Oscar Ugarteche[i] y Miriam Chaverría Reséndiz[ii]

A lo largo de la historia, se han creado distintos proyectos de integración latinoamericanos, panamericanistas y regionalistas, para formar lo que hoy vive América Latina, un plato de tallarines, en sus múltiples sistemas de integración económica. Los esquemas panamericanistas incluyen a Estados Unidos mientras los regionalistas son asociaciones de países vecinos. El TLCAN, el ALCA y la Alianza del Pacifico vendrían a ser esquemas panamericanistas. Al otro lado están el MERCOSUR, el SICA, el CARICOM, y el ALBA regionalistas, este último no con países vecinos sino con economías similares en ingresos por habitante. UNASUR vendría a ser el espacio de integración político de ambos grupos, CAN + MERCOSUR, y no incluye a México que se define como América del Norte con el TLCAN. Uruguay, en este plano coquetea con la Alianza del Pacifico.

La CEPAL en “Los desafíos estratégicos de la integración centroamericana”(2014)[iii], expresa que este amplio catálogo de acuerdos contribuyen a la intensificación del debate sobre los paradigmas de integración, el cual parece transitar de un regionalismo abierto a un regionalismo estratégico. De otro lado, Hettne,[iv]postula un nuevo regionalismo con diferentes grados de regionalidad; y cinco niveles de regionalización. Guerra Borges entiende como nuevo regionalismo de los países en desarrollo, a los acuerdos entre países vecinos que superan las formas simples de integración establecidas en el artículo XXIV del GATT y que incluyen acuerdos regionales sobre materias y regulaciones que no necesariamente se ajustan a las disposiciones de la OMC.

El reciente acercamiento entre dos sistemas de integración antagónicos: uno regional –MERCOSUR- y uno panamericano –Alianza del Pacífico-; refleja una búsqueda de puentes entre ambos. El pasado primero de noviembre se llevó a cabo la primera reunión entre los cancilleres de ambos bloques en Cartagena, Colombia, impulsada por México; con el fin de lograr una futura cooperación en las cadenas de valor energéticas. El 24 de noviembre tuvo lugar un segundo encuentro de cancilleres de ambos bloques dentro del seminario "Diálogo sobre Integración Regional: Alianza del Pacífico y Mercosur", en Santiago de Chile; impulsado por la presidente Chilena. En el segundo encuentro el punto en común fue el mejor aprovechamiento de los recursos naturales con que cuentan los bloques, que son la base del comercio con Asía.

La búsqueda en común de un mayor comercio con el continente asiático tiene en cuenta no sólo a China sino a Rusia. Esto se ve potenciado por las restricciones comerciales impuestas a este último por Estados Unidos y la Unión Europea en torno al conflicto en Ucrania. El bloque común –el ALCA antes fracasado- , es probable que ahora tampoco proceda dado que ambos bloques responden a modelos económicos así como a formas de inserción en la economía global distintos, uno con un sello más liberal y el otro con un sello más proteccionista.

Guerra Borges (2008) propone que como sistema regional el MERCOSUR ha mostrado a los países en desarrollo que los acuerdos regionales de integración son un instrumento insustituible en las negociaciones con terceras naciones o con otros acuerdos regionales. En este tenor[v]propone que la elección del regionalismo se las dicta el subdesarrollo a las economías en desarrollo, mientras que a las potencias la elección se la dicta el alto nivel de desarrollo alcanzado. Esta diferencia es vital en las futuras negociaciones entre los bloques comerciales que buscan mayor cooperación comercial con terceros bloques.

La CEPAL en “La Alianza del Pacífico y el MERCOSUR. Hacia la convergencia de la diversidad” (2014)[vi], hace hincapié en que un mercado regional integrado (ALCA) podría actuar como factor de estímulo para el crecimiento, y amortiguar los impactos asociados a un menor dinamismo económico en otras partes del mundo. El trabajo no considera las diferencias de crecimiento económico entre los países de la Cuenca del Caribe que casi no han crecido en las dos últimas décadas y los de Sudamérica que si lo han hecho, ni las diferencias entre el MERCOSUR industrializado y la Alianza del Pacifico primario exportadora. México en última instancia exporta mano de obra barata desde las zonas de maquila.

En suma, parece haber un impulso a resucitar el ALCA de una nueva forma, mediante la suma de los dos bloques, que siguiendo el principio de nación más favorecida indudablemente sesgan los acuerdos hacia los países con el menor arancel. Este intento reiterado dos veces en el mes de noviembre debe alertar sobre los esfuerzos por la ampliación de los mercados a los productos de los Estados Unidos a costa del desarrollo económico de la región. 

 

[i]Economista peruano, trabaja en el Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM, México. Miembro del SNI/Conacyt. Coordinador del Observatorio Económico de América Latina (OBELA) www.obela.org y presidente de ALAI www.alainet.org

[ii]Miembro del proyecto OBELA, IIEc-UNAM.

[iii]http://www.obela.org/node/1783

[iv]Hettne,Björn (2005), “Beyond the New Regionalism”, New Political Economy, vol. 10,No. 4, diciembre, pp. 543-571.

[v]Guerra, Alfredo, (2008), “Regionalismo y multilateralismo en su laberinto”, Revista Latinoamericana de Economía, vol. 39, No. 152, enero-marzo, pp.11-28.

[vi]http://www.cepal.org/es/publicaciones/la-alianza-del-pacifico-y-el-merco...

Tema de investigación: 
Integración y comercio

BRICS

BRICS Bank, could change the money game.

Cuerpo: 

India propone la creación de una banca de desarrollo conjunta para los BRICS, esto ante la necesidad de que dichos países tomen un papel preponderante en el orden económico mundial.
El proyecto Seria un banco que comience con poca inversión por parte de sus firmantes y que no solo financie infraestructura dentro de estas economías sino también se incluyan proyectos de desarrollo en África, Asia y América Latina; además esta institución podría emitir valores convertibles, que puedan ser comprados por la banca central, con la conveniencia de que dicha inversión seria con un riesgo compartido.
Dentro de la arquitectura financiera internacional este hecho independizaría a estas boyantes economías emergentes de las decisiones de occidente, su creación esta actualmente en el terreno político pues China quiere la presidencia permanente y lo mismo se espera que busquen Rusia y la India, aquí se supone el reto mas grande que constara de dotar a la hipotética institución de un representatividad equilibrada.

La cooperación Sur-Sur puede ayudar a reequilibrar la economía mundial. (Inglés)

Cuerpo: 
Ante la creciente influencia que comienzan a tener las economías emergentes del sur, la cooperación que estas puedan establecer resulta crucial en el reequilibrio de la economía mundial. Esto debido a que la economías avanzadas han logrado recuperarse poco de la actual crisis y la previsiones de crecimiento lento y alto desempleo siguen latentes. Son principalmente los países que conforman el grupo de los BRIC (India, China, Brasil, Sudáfrica y el único fuera del sur, Rusia) los que han demostrado una gran capacidad económica al verse poco dañados por la crisis y que hasta ahora han salido como los países victoriosos al colocarse en buenas posiciones en lo mercados financieros, apoyados por un crecimiento desde hace 20 años que no deja de ser bueno y constante.

Los BRICS anuncian alianza en el intercambio

Cuerpo: 

Los BRICS dan un paso sólido hacia su integración al anunciar planes de una muy posible alianza. Mediante ello se busca atraer a inversores extranjeros a sus economías dinámicas para así poder tener mayor liquidez en sus operaciones. Con esta iniciativa los gobiernos de Brasil, Rusia, China, Sudáfrica e India, buscan seguir avanzando en este proyecto de intercambio que ha de convertirse en un hito histórico, puesto que por primera vez los países emergentes surgen como una fuente alternativa e importante de financiamiento, lo cual sin duda, fortalece el ya importante crecimiento de estos.

Con está primera etapa ya casi en marcha se prevé que en el futuro inmediato los miembros desarrollen conjuntamente nuevos productos a incluir es sus intercambios, así como también, incluir la cooperación en el diseño de productos y servicios nuevos que fortalezcan el crecimiento de los miembros.

IW 1000: lideran miembros del BRIC

Cuerpo: 

De acuerdo con el "IW 1000", un ranking industrial mundial, el TOP 3 de los países con mayores ingresos promedio en este sector está liderado por miembros del BRIC.

En primer lugar destaca China, con 70 compañías industriales, que representaron el 26.7% de los ingresos promedio de la tasa de crecimiento.

Le sigue Rusia, con 12 compañías representando el 26.2% y en tercera posición India, con el 22.9%.

En el caso de Brasil, éste no figura en los primeros puestos del ranking, Sudamérica en su conjunto, representa el 14.6% de los ingresos promedio de la tasa de crecimiento.

Para Estados Unidos, el porcentaje se sitúa en 15.1%, sin embargo es el país con mayor número de compañías en el ranking, 270 en total, que contabilizan 5.6 billones de dólares de ingresos.

Dentro de la Unión Europea, sobresalen Italia (+15%), Alemania (11.9%) y Francia (8.7%).

Finalmente, se resalta la creciente participación de México y Canadá, con 20.6 y 17.9% respectivamente.

Texto en inglés completo da clíck aquí

Ciencia, tecnología, innovación e industrialización en América del Sur. Hacia una estrategia regional

Cuerpo: 

Con la firma del Tratado de Unión entre los doce países que hoy están incorporados en la UNASUR, se ha dado un paso de gigantes hacia la realización de sueños ancestrales de nuestros pueblos.

Su materialización, sin embargo, está condicionada por el acierto que se logre en la definición de una estrategia y de un plan que sean resultantes del interés común y las coincidencias entre nuestros pueblos.

En esta búsqueda hemos venido planteando que la mayor fortaleza de nuestra gran región radica en sus recursos naturales, en las enormes reservas que la caracterizan. De allí que, a partir de esa realidad, la propuesta radica en trazar una política y un plan que se puedan desplegar progresivamente a fin de obtener el mejor y más racional aprovechamiento de tales recursos.

Del Multilaterismo al Neoregionalismo

Cuerpo: 

 

 

DEL MULTILATERALISMO AL NEOREGIONALISMO

 

 

Oscar Ugarteche[1]

 

Jorge Arturo Luna

 

 

El Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica se trata del tratado comercial plurilateral más grande (12 paises miembros) desde el el Tratado de Ottawa de Cooperacion Imperial de 1932 (58 estados miembros) por el que se fortalecía el Imperio Británico y se consolidaba la zona monetaria de la libra esterlina. El TPP, incluye a Estados Unidos, Australia, Brunéi, Canadá, Chile, Japón, Malasia, México, Nueva Zelanda, Perú, Singapur y Vietnam, quienes en total suman cerca del 40% de la economía global.  De esto, Japón y Norte America suman las cuatro quintas partes.

 

No es el tamaño del acuerdo ni su concentracion lo que sorprende, sino la forma en la que se han llevado a cabo las negociaciones y los alcances que podría tener. En general si hay algo que esconder es una mala señal en los tiempos de la transparencia. En términos comerciales de bienes no ofrece nada nuevo y poco adicional dado que existen TLC entre casi todos los 12 paises miembros y entre estos y Estados Unidos com pocas excepciones como Australia y Nueva Zelandia. En esto es análogo al Tratado de Ottawa de 1932, siendo Gran Bretaña el centro del acuerdo de la época y sin excepciones.

 

Evocando el acuerdo de 1932 dice Obama en el Washington Post “El mundo ha cambiado. Las reglas cambian con él. Los Estados Unidos y no China, debería de escribirlas.” Obama enterró el multilateralismo de la OMC con esa frase y está listo a que Estados Unidos de manera unilateral defina las reglas. Quizas como el acuerdo de 1932 deba ser bautizado como un “acuerdo imperial”. De todos modos es un acuerdo que señala al debilitamiento del multilaterismo. La manera de las negociaciones quizas señalan hacia la privatizacion de la gobernanza global. No se negocia como un acuerdo publico sino como acuerdos privados.

 

Desde su creación las negociaciones se llevaron a cabo en secreto y ahora que poco a poco va saliendo a la luz puede observarse distintos angulos que dicho tratado trae consigo. Los derechos de propiedad intelectual, las patentes de medicinas, la posibilidad de que las empresas demanden a los gobiernos, así como menores requisitos a las normas de origen, son temas que generan mucha inquietud. Igualmente merecen atención los capitulos 9 y 11 sobre inversi0ones servicios financieros.

 

Médicos sin Fronteras alertó que el TPP extenderá el periodo de vigencia de las patentes más allá de los 20 años previstos actualmente, con lo que se retrasa o bloquea la disponibilidad de medicamentos genéricos. Los altos precios de los medicamentos de marca los mantendrá inalcanzables para las personas más pobres y con eso la calidad de la salud de las personas en las economias menos prosperas de la region no verá mejora a pesar de existir retrovirales, medicnas para el corazon y tratamientos de cáncer, por nombrar algunos que están con las patentes por vencer. En el Peru, el presupuesto de salud para el progarma de retrovirales doblo entre el 2010 y 2015 pero la cobertura se redujo a la mitad. Hay tres muertos al día de SIDA, una enfermedad que ya no es letal si es tratada correctamente.Habría que ver si la relacion es directa entre esto y el ingreso del Peru al TLCAN o si es efecto de la intervencion de la iglesia catolica en el Ministerio de Salud.

El endurecimiento en los temas de propiedad intelectual afecta además el acceso a música, películas, libros y materiales y hace que el conocimiento en general se mantenga mucho más difícil y costoso dificutando asi el desarrrollo de las economias emergentes.

El TPP también pone en riesgo la soberanía de los países. Un documento revelado por WikiLeaks hace unos años muestra que el TPP permitirá a las grandes empresas  demandar a los gobiernos y solicitar millonarias indemnizaciones a cuenta de los contribuyentes cuando sus intereses o ganancias se vean afectados por regulaciones internas. Esto lo está trabajando Gutierrez Haces en detalle para el conjunto de paises con BITs, acuerdos bilaterales de inversion, por sus siglas en inglés en el marco del CIADI.

Segun Gutierrez Haces en el CIADI las empresas pueden demandar a los gobiernos ante paneles de arbitraje integrados por abogados corporativos que eviten los tribunales nacionales y que anulen la voluntad de los Parlamentos en caso de no conseguir lo que quieren. Los juicios en el CIADI pueden ser incluso por ganancias esperadas no logradas. Es decir, si se anticipa 12% de rentabilidad de una inversion minera pero se incrementa el canon, por ejemplo: entonces la empresa enjuicia para que el Estado le restituya lo pagado. Con esto se destruiría por completo la legislación y los derechos fundamentales de los Estados democráticos que entrarán en riesgo mas alla de los acuerdos de estabilidad fiscal de inversión inicial.

En cuestiones laborales el TTP obliga a los estados miembros a modificar sus legislaciones laborales, para garantizar una mayor explotación de la fuerza de trabajo; esto no sólo tiene consecuencias para los países económicamente dependientes, también para la clase obrera norteamericana, que tendrá como presión el traslado de sus fuentes de empleo a otros países, y con ello la disminución de sus respectivos salarios y la pérdida de empleos. El beneficio para los otros once es la generación de empleo que ahora carecen de derechos tras las reformas laborales que disolvieron los sindicatos, al menos en America Latina. Los sindicatos que sobreviven son los,protegidos por partidos de gobierno.

El tratado también establece menores requisitos en las reglas de origen en la industria automotriz, un sector muy importante para naciones como México. Esto lo convierte en una atraccion para Argentina cuyo socio automotriz  es Brasil. De este modo Argentina pide ingresar a la Alianza del Pacifico como observador camino al TPP. Por eso está un país del Atlántico buscando entrar en la AdelP.

Los países Latinoamericanos que son parte del tratado pueden esperar poco dinamismo en sus exportaciones, Perú, México y Chile, ya son hoy en día socios de muchos de los miembros. Colombia, que tiene industria, banca y burguesia nacional no se suma al TPP. La burguesía compradora, como fue bautizada hace varias decadas por Amilcar Cabral en referencia a Africa, no lo hace. El `problema para estos ultimos es que no tienen mucha alternativa: venden materias primas o mano de obra barata. Son inversionistas financieros en el mejor de los casos.

Los países firmantes del TPP tienen grandes diferencias entre sí. Por ejemplo, mientras un australiano tiene un ingreso medio de 60 mil dólares anuales, un vietnamita gana 2 mil dólares. En cuanto a ingreso per cápita, del grupo de países firmantes, México sólo supera a Vietnam y Perú. La desigualdad entre los países que conforman el TPP nos hace pensar quienes serán los ganadores y quienes los perdedores. Lo que separa a los países desarrollados de los países en desarrollo es una brecha en el conocimiento, y el TPP hará que esa brecha sea más difícil de cerrar.

El TPP al mismo tiempo representa una maniobra geopolítica encabezada por Estados Unidos para influir en la Cuenca del Pacifico que ha sido dominada por China en los últimos años. Al mismo tiempo busca destruir aquellas integraciones regionales sudamericanas que dejen fuera a Estados Unidos, tal es el caso del MERCOSUR en Sudamérica. En ese sentido, Mauricio Macri, presidente de Argentina, ha dejado en claro en repetidas ocasiones que buscará ser parte del TPP.

Por otro lado, China ha puesto en marcha su `pròpia versión del TTP, el llamado Acuerdo de Asociación Económica Integral Regional (RCEP, su sigla en inglés) que cubrirá un mercado de 3.400 millones de personas y estará compuesto por los diez paises que integran la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (Asean), es decir Malasia, Indonesia, Brunei, Vietnam, Camboya, Laos, Myanmar, Singapur, Tailandia y Filipinas, además de seis países con los que la Asean mantiene tratados de libre comercio: Australia, China, India, Japón, Corea del Sur y Nueva Zelandia. La ventaja del RCEP con respecto al TPP es que contara con reglas menos estrictas, lo cual podría hacerlo más atractivo para los países en desarrollo. El comercio intra RCEP se hará en yuanes.

A pesar de todo el misterio detrás del TPP, las intenciones están claras, se sabe quiénes serán los beneficiados y quienes los afectados, de nuevo son las grandes corporaciones las que se llevaran la mejor parte, dando como resultado una mayor concentración del capital que se suma a los argumentos ya conocidos de Anthony B. Atkinson, Thomas Piketty, and Emmanuel Saez.

Referencias

https://actualidad.rt.com/actualidad/187727-cuales-son-peligros-ocultos-tpp

http://www.m-x.com.mx/2015-10-05/los-peligros-del-tpp-propiedad-intelectual-patentes-y-empresas-que-podrian-demandar-a-estados/

http://www.elclarin.cl/web/opinion/19016-medicos-sin-fronteras-alerta-sobre-los-peligros-del-tpp-en-acceso-a-medicamentos.html

http://www.almomento.mx/estado-de-los-estados-tpp-amenaza-para-mexico/

Entrevista con Giovanny Infante, ex-director del MHOL, Lima.

Anthony B. Atkinson, Thomas Piketty, and Emmanuel Saez, “Top Incomes in the Long Run of History”, Journal of Economic Literature 2011, 49:1, 3–71 http:www.aeaweb.org/articles.php?doi=10.1257/jel.49.1.3

 

 

[1] Oscar Ugarteche, Instituto de Investigaciones Económicas UNAM, SNI/Conacyt. Coordinador del Observatorio Económico de América Latina, www.Obela.org. Ex presidente y Miembro del Consejo Directivo de ALAI

Jorge Arturo Luna es colaborador de Obela

 

Tema de investigación: 
Integración y comercio

Evolución del Mercado Común del Sur (MERCOSUR)

Cuerpo: 

El presente estudio ha sido elaborado en cumplimiento de la Actividad I.1.5. “Evaluación de los mecanismos subregionales de integración de América Latina y el Caribe: CAN-CARICOM– MERCOSUR-SICA; de nuevas modalidades de integración: ALBA-TCP y de la Alianza del Pacífico, su dimensión latinoamericana y caribeña”, del Programa de Trabajo de la Secretaría Permanente del SELA para el Año 2014.

En ese sentido, este estudio tiene como objetivo destacar la situación actual y el grado de evolución del Mercado Común del Sur (MERCOSUR), en sus aspectos económicos, comerciales e institucionales, conforme a sus objetivos y en sus diferentes dimensiones y aspectos relevantes.

Se contempla, asimismo, sobre la base del diagnóstico respectivo, fundamentar un conjunto de conclusiones y recomendaciones para impulsar su profundización.

Integración monetaria

La Gestión Financiera y su Responsabilidad Social

Video conferencia presentada en el II Congreso Internacional de Sustentabilidad 

"La Gestión Financiera y su Responsabilidad Social"

Centro Universitario de Ixtlahuaca. 26, 27 y 28 de agosto de 2009, Ciudad de México, D.F.

Descarga: Click aqui

Autores: 

El desarrollo financiero en América Latina y el Caribe: El Camino por delante.

Cuerpo: 

De acuerdo a este nuevo informe del Banco Mundial, llegó el momento de que el sector financiero de América Latina y el Caribe (ALC) se expanda de manera sustentable en nuevas direcciones, fomentando la actividad económica y la inclusión financiera. Luego de una historia de inestabilidad ecurrente, el fortalecimiento de las políticas macroeconómicas y el sistema de supervisión en la región ayudó a evitar préstamos de alto riesgo y burbujas al estilo de los EE.UU. El informe plantea que el subdesarrollo de los sistemas financieros de ALC abarca muchos indicadores. Mientras Chile posee el fondo de pensiones más desarrollado, representando un 70 por ciento del Producto Interno Bruto, y Brasil la mayor industria de fondos de inversión, con un 42 por ciento del PIB, ambos indicadores representan el 10 por ciento o menos del PIB en el resto de los países de América Latina. Superar estas brechas en el desarrollo financiero de la región requiere una mayor inclusión financiera. Se debe tener extremo cuidado, sin embargo, para evitar los excesos que la expansión descontrolada de las hipotecas de alto riesgo causó en los EE.UU. En este sentido, los siete países más grandes de América Latina (Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México, Perú y Uruguay) adoptaron una exhaustiva agenda de políticas para fomentar la inclusión financiera, con resultados notables en cuanto a la incorporación de hogares pobres y microempresas. El resto de la región, sin embargo, ha sido menos activa respecto a la agenda de inclusión financiera. El desafío ahora -de acuerdo al informe- es que los servicios financieros latinoamericanos mejoren en un entorno internacional más volátil. La crisis mundial reveló una serie de excesos y vulnerabilidades que cuestionan la capacidad de los mercados de autorregularse y les dan un valor preponderante a aquellas políticas públicas que complementan las actividades de los mercados financieros. Hasta ahora, sin embargo, la discusión respecto a la necesidad de ir más allá de las herramientas tradicionales para prevenir una crisis y elaborar algún tipo de supervisión sistémica("macroprudencial") ha dado pocos resultados. El estudio proporciona un inventario y una evaluación prospectiva de la evolución financiera de la región. En lugar de entrar en detalles acerca de problemas específicos del sector, el informe se centra en los principales temas de arquitectura, perspectivas generales, y las interconexiones. El valor del informe se agrega lo que gira en torno a su visión holística del proceso de desarrollo, su amplia cobertura de la industria de servicios financieros más allá de la banca, su énfasis en la evaluación comparativa, su punto de vista sistémico, y su esfuerzo explícito para incorporar las lecciones de la reciente crisis financiera mundial. El documento se basa en varios estudios y complementa lavisión sobre el desarrollo económico en ambos países de la región y el mundo en desarrollo que fueron publicados en la última década. El estudio resulta de gran interés para los responsables políticos y los analistas financieros interesados ​​en mejorar el sector financiero en la región de ALC.

INSTITUTO DE INVESTIGACIONES ECONÓMICAS, UNAM

Centro de Documentación e Información INTERtips2012

Servicio de diseminación selectiva en información económica

© Víctor Medina Corona.

Sistema de pagos y créditos entre paises de la ALALC

Cuerpo: 
En este documento se analizan los mecanismos que permitirían la realización de un sistema de pagos y créditos reciprocos, con el fín de de implantar un sistema monetario y financiero integrado entre los países que conformaron la Asociación Latinoamericana de Libre Comercio (ALALC) que funcionó hasta 1980.

Integración por regiones

América Latina

El juego de las 'mamuschkas' en la integración latinoamericana

Cuerpo: 

La integración latinoamericana parece un juego de mamuschkas. Como las muñecas rusas que se insertan una adentro de otra, los proyectos de asociación de países se superponen por estas latitudes. Otros se yuxtaponen. Unas son iniciativas más económicas. Otras, más políticas. Algunas eran más comerciales, pero han ido incorporando otros aspectos. Este entramado lleno de obstáculos, desafíos y sueños fue descripto el pasado día 11 en una conferencia del ECON 2012, el congreso anual de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA). La disertación fue organizada por el Plan Fénix (el grupo de economistas heterodoxos de la UBA) y la Fundación Friedrich Ebert.

Ocho desafíos para la integración latinoamericana y un nuevo rol para Asia

Cuerpo: 

"Con la constitución de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) se rompió la inercia que inmovilizaba a la integración regional..." La unión bajo las actuales condiciones, resulta estratégica para los pueblos y los gobiernos de la región. Una organización que defienda los intereses comunes, haga frente a la crisis e incentive el crecimiento económico. "...Pero el camino a transitar no es sencillo, sino más bien está plagado de obstáculos y desafíos, de cuya superación depende la materialización de todas las expectativas que se han depositado en la Celac..."

El autor analiza los obstáculos a los cuales se enfrenta la integración latinoamericana: conflictos políticos e ideologicos, subdesarrollo, falta de infraestrcutura, la vinculación a Ásia y la misma existencia de tratados comerciales, por mencionar algunos.

Asia impulsará las exportaciones en América Latina

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Según el estudio la demanda de bienes en Asia, y particularmente en India, impulsará en las próximas décadas el crecimiento de las exportaciones de Argentina, Brasil y México. India requerirá cada vez más bienes debido al alza de la demanda de sus consumidores, una clase media en expansión y la inversión en infraestructura que convertirán el país en un mayor socio comercial de Latinoamérica. En consecuencia, HSBC proyecta que India será el quinto mercado para las exportaciones de México y el tercero de Brasil para 2030, desplazando a Alemania y Argentina, respectivamente.

El banco comenzó a proyectar en 2011 los flujos de bienes del comercio bilateral de 23 países. Los flujos comerciales de Argentina, Brasil y México son considerados el indicador más significativo de las tendencias exportadoras de Latinoamérica. El estudio de HSBC prevé que las exportaciones brasileñas se expandirán en 5% por año hasta 2015 y luego aumentarán 9% por año hasta 2020. El crecimiento de las exportaciones será impulsado por la continua industrialización de China y el apetito general de Asia por las materias primas brasileñas. El crecimiento de México, en tanto, promediaría 8% por año hasta 2020. Estados Unidos seguiría siendo el principal mercado de las exportaciones mexicanas, e incluso los envíos a ese mercado se ampliarían 7% al año a medida que las firmas estadounidenses trasladan sus plantas de producción a México desde Asia para aprovechar los bajos costos manufactureros.

HSBC anticipa que las exportaciones mexicanas a Asia aumentarán 19% al año hasta 2015 y 13% anualmente de ahí en más hasta 2020. Las exportaciones de Argentina crecerían a una tasa anual del 7% hasta 2020, y China se convertirá en el principal mercado de los envíos argentinos para 2030, cuando el país asiático desplazará a Brasil.

China y América Latina y el Caribe: Hacia una relación económica y comercial estratégica

Cuerpo: 

Las proyecciones de crecimiento y empleo para los próximos años en países emergentes como China y las naciones latinoamericanas se encuentran por encima de la tendencia trazada por  países desarrollados como Estados Unidos, Europa y Japón.

Las estrategias globales y regionales en curso revelan un mayor vínculo comercial, de inversión, particularmente Inversión Extranjera Directa (IED) y de cooperación entre países Sur-Sur.

En dicho contexto aún cuando el socio comercial más dinámico de la región latinoamericana a lo largo de la década del 2000 ha sido China, tasando el comercio bilateral en 2010 en 200,000 millones de dólares, es necesario redoblar esfuerzos para diversificar las ventas destinadas al país asiático, siendo necesario estimular alianzas empresariales además de promover inversiones que generen una mayor presencia de la región en las cadenas productivas de valor asiáticas.

El objetivo de la publicación avalada por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), es examinar la evolución del comercio entre China y América Latina y el Caribe en términos de países, sectores y productos, resaltando el papel de la IED, concluyendo primordialmente que las exportaciones chinas se caracterizan por bienes manufacturados en tanto que las exportaciones latinoamericanas se fundamentan en materias primas.

Desarrollo de la conectividad nacional y regional en América Latina

Cuerpo: 

En el presente documento se analizan las relaciones de interconexión entre proveedores de servicio de Internet en América Latina y se presenta un diagnóstico de los puntos de intercambio de tráfico (IXP) en algunos países de la región.

El auge del regionalismo en la política de inversión internacional: ¿Consolidación o complejidad? (Inglés)

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Actualmente, al menos 110 países participan en 22 negociaciones regionales de inversión. Tan sólo, durante 2012 se realizaron 8 acuerdos en los que estuvieron involucrados 49 países de Asia, Europa y América del Norte y del Sur. Es prudente resaltar que el regionalismo presenta tanto oportunidades como desafíos. Por un lado, el enfoque actual del regionalismo conduce a una multiplicación exponencial de tratados, haciendo que la red de obligaciones internacionales entre los diversos países sea más compleja e inconsistente haciéndola más difícil de manejar. Sin embargo, el regionalismo también puede proporcionar una oportunidad para la racionalización del régimen de los IIAs (acuerdos internacionales de inversión, por sus siglas en inglés).

Según el análisis de la UNCTAD de las nueve negociaciones regionales seleccionadas ha encontrado que, si estas se encaminasen hacia los acuerdos internacionales de inversión, se podrían sustituir cerca del 10 por ciento de los tratados bilaterales de inversión de hoy (TBI). Es decir, si los países que son partes en estas nueve negociaciones (es decir, aquellos países en los que las disposiciones de los TBI están en la agenda) optaran por reemplazar sus respectivos TBI con un capítulo sobre inversiones en un acuerdo regional, la red global de TBI de hoy se podría reducir en más de 270 tratados.

Entrevista a Emir Sader, secretario Ejecutivo de CLACSO

Cuerpo: 
En su último libro, El nuevo topo, los caminos de la izquierda latinoamericana (Siglo veintiuno editores, septiembre 2009), convoca a hacer una revisión de los procesos de lucha de los sectores progresistas de la región a partir de sus antecedentes históricos, y al mismo tiempo, a asumir el compromiso de lucha en la construcción de alternativas para enterrar la infame y criminal “noche neoliberal”. Adicionalmente, analiza los momentos de cambio que se han venido dando en Latinoamérica en las últimas décadas, el papel de los movimientos sociales, los factores que han incidido en su fortaleza, los obstáculos y los avances. Retomando la metáfora de Karl Marx que usó al topo, ese animalito miope, enfermo, y frágil, pero dotado de una gran paciencia y obstinación, que cava túneles bajo la tierra, y cuando menos se espera, abre una brecha y sube a la superficie, este investigador social brasileño explora los procesos de transformación social de buena parte de los países de América Latina y rastrea las formas concretas que asume hoy la lucha anticapitalista. Una de sus observaciones es que los gobiernos progresistas de la región se están valiendo del Estado “para regular la economía, para inducir el crecimiento económico, para desarrollar políticas sociales, entre otras funciones”. Mientras los gobiernos de derecha que privilegian el modelo neoliberal, “desdeñan al Estado y transforman sus funciones en mínimas, dejando espacio abierto para el mercado”. Hoy, señala, “el pensamiento crítico latinoamericano que tiene una larga tradición de grandes interpretaciones y propuestas teóricas y políticas”, afronta nuevos desafíos en la agenda temática: el nuevo nacionalismo y los procesos de integración regional, los pueblos originarios y el nuevo modelo de acumulación, los procesos de socialización y desmercantilización, las nuevas formas que adoptará el Estado, las funciones y la naturaleza de la esfera pública, la hegemonía del capital financiero, el modelo de agronegocios, la dictadura de los medios de comunicación privados, el futuro político e histórico del continente, entre otros. Leer En países como Brasil, Venezuela, Ecuador y Bolivia, anota Sader, “se está dando un rico y renovado espacio y elaboración teórica sobre los procesos en curso”. Sobre estos temas y la coyuntura social y económica del continente, el Observatorio Sociopolítico Latinoamericano WWW.CRONICON.NET dialogó con Emir Sader.  Leer

Fortalecimiento de la cooperación biregional entre América Latina y Asia-Pacífico: El papel del FOCALAE

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La VI Reunión Ministerial el Foro de Cooperación América Latina - Asia del Este (FOCALAE), que tuvo lugar en Bali, durante los días 13 y 14 de junio, reunió a las autoridades gubernamentales de 36 países de América Latina y Asia del Este en un diálogo "región a región". Se espera que esta región represente 60% del crecimiento mundial entre 2012 y 2022, mientras que la contribución de América Latina podría superar la de Medio Oriente, África e incluso Europa. Actualmente, Asia es un mercado inexplorado para muchos de los países de América Latina.

Chile y Perú tienen Tratados de Libre Comercio (TLC) con China, Japón y Corea del Sur, mientras México solo ha firmado con Japón. Además, los tres países participan en negociaciones a través del Acuerdo Estratégico Trans-Pacífico de Asociación Económica, mientras que MERCOSUR únicamente cuenta con un acuerdo potencial con India, y no participa en negociaciones con ningún otro socio asiático.

La CEPAL propone realizar intercambios periódicos de información sobre las oportunidades de mercado y las condiciones de acceso al mismo, así como la revisión de las políticas públicas en áreas como la facilitación del comercio, la internacionalización de las pequeñas y medianas empresas y el desarrollo de redes de producción y cadenas de valor. El documento de la CEPAL resalta, además, que la innovación y la competitividad solo se pueden alcanzar a través de la formación de los recursos humanos, por lo cual es necesario reforzar los lazos entre el sistema educativo y el sistema productivo, mediante estrategias y planes de largo plazo. En este campo, América Latina tiene mucho por aprender de las experiencias de Asia del Este en lo referente a la adopción de nuevas tecnologías, la educación a distancia, entre otros.

Inserción internacional y desarrollo latinoamericano en tiempos de crisis global: una crítica a la CEPAL

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A partir de una evaluación del reporte sobre la inserción internacional de América Latina y el Caribe, 2008-2009, se concluye que CEPAL persiste en entender los vínculos internacionales como esencialmente comerciales, no ofrece alternativas a la primarización exportadora, y vuelve a defender el regionalismo abierto, a pesar de la crisis global. La agenda ambiental es distorsionada, no se postulan reformas en cuestiones críticas como los flujos de capital, y no se ofrecen alternativas a la globalización contemporánea. Incluso se defiende un retroceso en la integración regional a la cooperación. Este reporte ejemplifica que el neoestructuralismo actual de la CEPAL no logra generar una visión crítica ni alternativas originales frente a la actual crisis. Ver Documento

Modelos de Desarrollo e Integración Regional en América Latina

Cuerpo: 

Los países cuando amplían su estructura industrial y productiva, se proyectan en el plano político y cultural haciendo de su visión del mundo, un modelo de esquema mental distorsionado que exportan con la finalidad de que sea asimilado por las periferias: una de sus manifestaciones es la exportación de Modelos de Desarrollo y de Integración para América Latina. El pensamiento de las potencias es apropiado de forma deformada por los intelectuales y los políticos de los Estados subdesarrollados, que a través de este acto de sometimiento mental, planifican y justifican las políticas antinacionales sobre su pueblo y cavan las tumbas en donde enterrarse como miembros de un país subyugado. La justificación de los proyectos antinacionales que no pueden garantizar los fusiles, los aviones o las cancillerías, los ejecutan las instituciones educativas, culturales y periodísticas del aparato de la colonización pedagógica, que es planificado en las metrópolis y ejecutado por sus operadores internos en los Estados dependientes. Frente a este panorama, las organizaciones libres del pueblo y sus intelectuales enfrentan una batalla política y cultural por la supervivencia nacional y regional de América Latina. No existe emancipación social sin autonomía política, sin independencia económica y sin soberanía cultural y estos aspectos fundamentales de un Modelo de Desarrollo, no se consolidan sin integrar la región latinoamericana para poner tope a los intereses expansionistas del imperialismo.


En este cuadro, es que introducimos el debate sobre los Modelos de Desarrollo y su relación con la integración regional, ya que consideramos que de la realización o la obstrucción de ambos, se define parte importante de la viabilidad social, cultural, económica y política de América Latina.

América del Norte (México) y Centroamérica

MITOS E IMPACTOS DEL TLCAN A 20 AÑOS A NIVEL TRI-NACIONAL

Cuerpo: 
El presente documento aborda de manera descriptiva y minuciosa el impacto que ha tenidoel Tratado de Libre Comercio de América del Norte en cada uno de sus países miembros:Canadá, Estados Unidos y México. En ninguna de las tres naciones se han cumplido losobjetivos que impulsaron en primer lugar su firma. Las tres naciones se han vistoseriamente afectadas aunado al hecho de que el TLCAN fue un proyecto iniciado desde losintereses de corporativos multinacionales, con la intención de limitar la acción de gobierno,de tal manera que las políticas públicas fueran orientadas al mercado sin regulaciones. Sin embargo, el TLCAN no sólo ha afectado a México. En Canadá también prometíaaumentar el empleo, y sin embargo dicha promesa no se ha cumplido. Incluso, otrasmaneras de empleo como los temporales y parciales han aumentado debido aldesplazamiento de trabajadores de otros sectores. Canadá se ha mantenido con una tasa de paro del 7% desde antes del TLCAN y a la fecha.En cuanto a las exportaciones de calidad, el aumento no ha sido significativo. En la décadade los noventa, el porcentaje de exportación de recursos no procesados o apenas procesadosera del 40%. A la fecha, este porcentaje aumentó a casi dos tercios de las exportacionestotales, cuando el país se caracterizaba por exportar productos de valor agregado comomaquinaria y carros. Asimismo, la productividad ha disminuido, ocupando así el lugar 30 de 34 en crecimientoanual de la productiva de países de la OCDE. Por otra parte, los gobiernos se han vistoimposibilitados de mayor recaudación fiscal, ya que los impuestos a las empresas handisminuido un 4% de los años noventa a la fecha.El déficit comercial, por otra parte, es alto en los productos de alta tecnología, así como lapersistente debilidad del sector de bienes de capital. Esto es de notarse, dado que elTLCAN tenía como objetivo diversificar la economía canadiense. En cuanto al medio ambiente, el TLCAN impulsó las actividades económicas en el petróleoy la explotación del metal, haciendo que la contaminación del agua y del aire aumentara.Asimismo obliga al gobierno a mantener cuotas de exportaciones energéticas, que a la vezno permite abastecer bien a su propia población. Las Leyes medioambientales se hanreformado, pero para favorecer la inversión y se reduce la protección de cuerpos acuíferos,especies de peces y hábitats. Así como en México, en Canadá también ha sufrido la población por la concentración dela riqueza. El 1% más rico concentra una tercera parte del crecimiento de ingresos, mientrasque la pobreza en Canadá está en máximos históricos del 12%. Sin embargo, no haymuchas opciones de ayuda mediante programas sociales para este sector de la población,pues las empresas con su creciente poder han presionado para cortar estos gastos delgobierno. En cuanto a Estados Unidos, la situación ha sido tan diferente, pues para 2004 se habíanperdido ya casi un millón de empleos, así como un descenso en los salarios y la ya conocidaconcentración de la riqueza y desigualdad de ingresos. Así como un déficit comercial conMéxico y Estados Unidos que también ha ocasionado que el precio nominal de losalimentos haya aumentado hasta un 65%. Por ello, no es de sorprenderse que la opinión públicase muestre en oposición al TLCAN y acuerdos similares. En cuanto a México, los efectos son bien conocidos, pues los sectores agropecuario,forestal y pesquero se han estancado, con un crecimiento anual de poco más del 1%, que nolo convierte en una potencia exportadora de productos agrícolas que se esperaba, y alcontrario, se ha vuelto un importador de alimentos que tienen como consecuencia la caídadel empleo y la pobreza en general.

"El Comercio Exterior en la Economía Mexicana"

Cuerpo: 
Fundamentos teórico históricos, análisis de la situación actual: perspectivas y propuestas para el S.XXI
Palabras clave: 

Estudio de las reformas tributarias recientes en América Central

Cuerpo: 

La gran recesión de la economía internacional registrada durante 2008-2009, no sólo interrumpió el período de crecimiento más alto que ha tenido la región centroamericana en muchas décadas, sino también afectó las finanzas públicas de los países al reducir sustancialmente sus ingresos fiscales. La respuesta de los gobiernos incluyó el impulso de reformas tributarias que permitieran recuperar el espacio fiscal perdido.

En todos los países del Istmo sepresentaron propuestas con diversos componentes y matices. El Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales (Icefi), tiene la satisfacción de presentar al público regional su décimo cuarto Boletín de Estudios Fiscales (BEF), titulado "Las reformas tributarias recientes en Centroamérica".

Este BEF 14 tiene como objetivo presentar, analizar y contrastar las propuestas presentadas y las reformas finalmente aprobadas, destacando sus principales elementos y orientaciones. Como se podrá apreciar, los sistemas tributarios de los países de la región, salvo el de Panamá, son fuertemente sensibles a los choques externos, y se caracterizan por contar con administraciones tributarias en proceso de fortalecimiento y con pocas herramientas de fiscalización, en particular en lo referente a la tributación internacional. Aunque las reformas propuestas se enfocaron en resolver parcialmente esta problemática, lo aprobado en muchos casos dista de lo propuesto, mostrando el efecto de la correlación de fuerzas políticas en el seno de cada sociedad de la región. Es más, países como Guatemala y Costa Rica fueron de los primeros en presentar propuestas, pero permanecen en discusión y su aprobación es incierta.

Uno de los aspectos a destacar de este BEF 14 es que pese a que se han dado pequeños avances en la búsqueda de resolución de los problemas estructurales de la fiscalidad en la región, todavía hay much terreno por andar. Las reformas aprobadas parecen más encaminadas a resolver problemas coyunturales de insuficiencia de ingresos, que lograr cambios de fondo como la inequidad del sistema tributario, la rendición de cuentas en el uso de los recursos públicos, y la calidad, efectividad y eficiencia del gasto.

Integración Financiera en Centro América: nuevos desafios en el contexto de la crisis internacional

Cuerpo: 
Este documento analiza la importancia de la integración financiera en Centro América, enfatizando los efectos de la actual crisis internacional sobre los sistemas financieros de la subregión. Después de presentar evidencia sobre la integración financiera en Centro América y la compara con otros países de América Latina y otras regiones del mundo en vías de desarrollo, se describen dos factores importantes que han caracterizado el proceso de integración financiera en la última década y se analizan los efectos de la integración financiera y de la participación de la banca extranjera. Motivado por la actual crisis internacional, se enfatiza la respuesta de las variables financieras locales a shocks financieros internacionales. Finalmente, el documento deriva conclusiones y adelanta recomendaciones de política económica.

México y Argentina logran pacto de comercio automotriz

Cuerpo: 

Con miras a ampliar la relación bilateral en un futuro inmediato, México y Argentina arrancarán una nueva etapa de comercio en materia automotriz en el marco del Acuerdo de Complementación Económica (ACE) 55, luego de que éste fuera suspendido en junio pasado.

En un primer acercamiento para restablecer dicho acuerdo, se pactaron cuotas de exportación mexicana de vehículos con la liberación total del comercio en el 2015.

El Protocolo Modificatorio del ACE 55 firmado entre el mexicano Ildefonso Guajardo, titular de la Secretaría de Economía, y Débora Giorgi, Ministra de Industria de Argentina, establece una cuota de exportaciones en 575 millones de dólares para el primer año (18 diciembre del 2012 al 17 de diciembre del 2013); para el segundo periodo de 625 millones de dólares (18 de diciembre del 2013 al 17 de diciembre del 2014), y 187.5 millones de dólares para un tercer periodo (18 de diciembre del 2014 al 18 de marzo del 2015), con el fin de alcanzar el libre comercio a partir del 19 de marzo del 2015.

La Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA) se congratuló por el acuerdo al que llegaron los gobiernos de México y Argentina para restablecer el libre comercio de automóviles y que iniciará con cupos crecientes.

Respecto al valor de contenido regional para este mismo tipo de vehículos, se pactó aplicar a partir de la entrada en vigor hasta el 18 de marzo de 2013, una cuota de arranque del 30 por ciento de integración; a partir del 19 de marzo de 2013, subirla a un 35 por ciento, y a partir del 2016, bajo el esquema, a partir del esquema de libre comercio, de un 40 por ciento.

América del Sur

Las Instituciones Financieras Regionales y la Integración en América del Sur
Publicado en: CLAES- OBELA 05/01/09
Eduardo Gudynas

Países del ALBA deciden crear una moneda común: el "Sucre"
Publicado en: Rebelión -OBELA 27/11/08

Can free trade be fair? Lessons from de Peru-US Free Trade Agreement
This analysis was prepared by COHA Research Associate Mary Tharin
Publicado en: COHA 9/10/08 -OBELA 13/10/08

Hacia una Unidad Monetaria Sudamericana, con miras a la Integración Económica Regional
Oscar Ugarteche, Aurora Vázquez
Publicado en: OBELA 11/09/08

Los desafios de la nueva Asamblea Constituyente y de la deuda
Eric Toussaint
Publicado: ALAI 14/01/08- OBELA 14/01/08

La Dolarización es incompatible con una política económica pro-activa
Entrevista sobre dolarización a Alberto Acosta en "El Diario" (Manabí)
9 de Enero del 2008

Brasil Está Sendo Vítima de Cassino Internacional
Jamil Chade
Publicado en: GENEBRA 24-03-08 - Obela 24-03-08

Os Afeitos da Crise da Economia dos Estados Unidos
Publicado en Obela: 24-03-08

Prominet British Figures Call on Exxon Mobil To Respect Venezuelan Sovereignty
Publicado en: Venezuela Information Center 28-02-08 - Obela 28-02-08

Banco del Sur: La lucha de los grandes contra los chicos
Oscar Ugarteche
Publicado: ALAI 10/01/08 - Obela 10/01/08


Retrospectiva da Economia Brasileira em 2007
Tres ensayos escritos por:
Guilherme Delgado,Escrito por Jurandyr O. Negrão,
Wladimir Pomar. Dic 2007. OBELA 4-03-08

Integración suramericana: Temas estratégicos

Autor: 
Cuerpo: 

Los procesos de integración que vive América del Sur buscan promover una integración y unidad regional de largo plazo y de carácter multidimensional: económico, político, cultural, educacional, de infraestructura, etc. En este contexto, se retoma el debate sobre el desarrollo como proyecto regional.  Temas claves como soberanía, recursos naturales e hidro-energéticos, preservación de la biodiversidad y los recursos bio-genéticos, la Amazonía como área de preservación y de disputa, se colocan en el centro del debate político.

A este debate se dedica la más reciente edición de la revista mensual de ALAI "América Latina en Movimiento" (edición doble: 480-481, noviembre-diciembre 2012), con el siguiente temario:

  • Recursos naturales, pensamiento estratégico y soberanía - Monica Bruckmann
  • Entrevista a Alí Rodriguez Araque: UNASUR: Garantía de equilibrio mundial - Monica Bruckmann y Osvaldo León
  • Integración: fenómeno de larga duración - Theotonio dos Santos
  • Pistas y desafíos en la geopolítica latinoamericana - Ana Ester Ceceña
  • El Banco del Sur y la nueva arquitectura financiera regional - Jaime Estay
  • Recursos naturales, ciencia y tecnología y políticas industriales: América Latina ante la reprimarización y la sociedad del conocimiento - Leonel Corona y Remzi Xhemalce
  • Venezuela: El petróleo como fuente rentística internacional y soberanía - Bernard Mommer
  • Minería a cielo abierto: Una mirada argentina sobre los conflictos sociales y ambientales - Elsa M. Bruzzone
  • Chile: Allende, el cobre y el movimiento de trabajadores y estudiantes - Orlando Caputo y Graciela Galarce
  • Participación social, cultura y comunicación - Osvaldo León

Monitor de Comercio e Integración 2013. Tras el auge las perspectivas de América Latina y el Caribe

Cuerpo: 

El informe prevé que las exportaciones originadas en los países en desarrollo deberían alcanzar más del 50 por ciento de las exportaciones mundiales en pocos años. Además, el comercio Sur-Sur ha crecido más rápido que el intercambio global y ya supera las exportaciones Sur-Norte.

Este escenario se repite en ALC, donde casi todos los países han visto crecer sus exportaciones hacia el Sur más rápido que hacia el Norte, además de tener un comercio más diverso y con mayor participación de manufacturas. Sin embargo, el reporte indica que los costos de comerciar son significativamente superiores para los países del Sur.

Aunque los aranceles hayan caído gracias a los Tratados de Libre Comercio, restricciones no arancelarias implementadas por los países en desarrollo han impedido el aprovechamiento integral de su potencial. Cuellos de botella en materia de crédito y financiamiento también han restringido las oportunidades para el sector privado en el comercio Sur-Sur.

REGIONAL FINANCIAL COOPERATION, Issues in South America.

Cuerpo: 

There is an emergence of regional financial cooperation in South America as a result of the insufficiency shown by IFIs in crisis periods. In this paper we want to argue that regional financial cooperation serves to cover any or all of the external, fiscal and, savings and investment gaps, in a new regionalism context where the actors are no longer the States only but also the private sector. The requirement for monetary cooperation is financial stability which exists amongst certain subsets of countries but not amongst all. Equally, Latin America has turned into South America and as such is organised around UNASUR due to the political perception that Mexico and the Central American Community countries were shifting towards a US led dominance while the Mercosur countries centred around Brazil. This country launched local currency payment mechanisms and have not in been used widely due to the lack of monetary policy coordination.but equally they would require a a change in the IMF definition of what is a reserve currency. A regional payment system (SUCRE) was also launched and is not used widely for the same reason. Finally there are new research areas found after the Euro crisis that must be studied in order to ensure greater regional financial stability.

Disponible en: Click aqui

Tema de investigación: 
Integración y comercio

¿Puede Suramérica responder a la crisis de manera regional?

Cuerpo: 

Ponencia presentada al Seminario Internacional "Propuestas y alternativas desde la sociedad civil frente a la crisis financiera y económica mundial" 5 de agosto de 2009, Bogotá, Colombia

Responder de manera regional a una crisis económica y financiera como la actual, significa generar respuestas coordinadas desde los esquemas de integración regional existentes. Es la afirmación con que inicia su presentación el Profesor de la Universidad Nacional de Colombia y coordinador de Demo sur, Germán Prieto Corredor.

Las respuestas deben ser concertadas por los países miembros de dichos esquemas, deben generar obligaciones y beneficios para casa país, y deben contar con mecanismos institucionales de ejecución que garanticen la participación y el control sobre el desarrollo de tales respuestas. Para poder responder a una crisis desde un esquema de integración, es necesario que exista un nivel suficiente de cohesión regional, es decir, que la región ocupe un lugar relevante dentro de las agendas políticas de los países miembros, de manera que se deba tener en cuenta a la región para tomar las decisiones políticas individuales de cada Estado.

En Suramérica existen tres esquemas de integración regional que presentan diferentes niveles de cohesión regional, lo que hace que su capacidad de respuesta ante la crisis sea distinta en cada caso. Esta ponencia sostiene que la crisis política de la CAN, así como el estancamiento del comercio intra-regional, y los efectos de la crisis política sobre los intercambios comerciales de los países miembros, impiden que este esquema de integración pueda generar una respuesta regional a la crisis. En el caso del Mercosur, su mayor dinamismo económico, la posición dominante de Brasil y la mayor solidez de las instituciones de la integración, pueden permitir que este esquema subregional responda de manera conjunta a la crisis.

Para la UNASUR, la crisis actual debería constituir una oportunidad crucial para abrir el campo de la integración económica suramericana, a través de la profundización del ACE CAN-Mercosur, y de la creación de un Consejo de Ministros de Economía y Comercio Suramericanos que se inaugure como un foro de discusión sobre las respuestas que se pueden generar ante la crisis, aun cuando no exista un mínimo de cohesión regional que permita llevar a la práctica grandes propuestas o iniciativas. Por último, esta ponencia señala que el incipiente Banco del Sur debe ser considerado como una importante estructura financiera que puede permitir a la región mitigar el impacto de una crisis mundial en futuras ocasiones, aunque en ésta particularmente no tenga mayores alternativas que ofrecer. Ver Presentación

 

Asia y África

LA CONSTRUCCIÓN DE LA REGIÓN FINANCIERA ASIÁTICA I: LA INICIATIVA CHIANG MAI

Cuerpo: 

En el marco de la actual crisis mundial, que más allá de ser financiera, es económica; retoman importancia las discusiones sobre la regioanalización de las finanzas que habían adelantado América Latina y el continente asiático, cada quien en su proceso autónomo, pero con un objetivo claro y es poder tener un mecanismo que estabilice regionalmente las finanzas y las blinde de crisis financieras o ataques especulativos a una moneda o al conjunto de ellas.

El presente trabajo muestra los antecedentes y el proceso de construcción que ha llevado la región asiática que se muestra como una referencia obligada y un ejemplo para la regionalización en otras partes del mundo. Descargar

Unión Europea

Integración y la agenda social en Mesoamérica

Cuerpo: 

El presente trabajo, Integración y la agenda social (y de pueblos indígenas) en Mesoamérica (Panamá, Costa Rica, Nicaragua, Honduras, El Salvador, Guatemala, Belice y México), tiene el propósito de sistematizar el estado actual de la integración en la región, sus principales avances, retos y desafíos, fundamentalmente de los movimientos sociales y pueblos indígenas.

El material busca servir para dar información actual sobre los procesos de integración que se tiene en la región y que sirva a las distintas redes, movimientos y organizaciones de Pueblos Indígenas en los procesos de reflexión para la acción que están generando.

Este trabajo requerirá de una permanente actualización de aquí en adelante. Los temas propuestos están en permanente movimiento y por lo mismo, van generando cambios constantemente. Son varios los trabajos que fueron utilizados para esta actualización, principalmente estudios que en años anteriores el autor (Henry Morales) ha realizado en los diversos temas aquí expuestos.

Integración y organismos

En América Latina

INSTITUCIONES DE INTEGRACIÓN: ALIANZA DEL PACÍFICO

Alianza del Pacífico: ¿El nuevo club neoliberal?

Cuerpo: 

La VII cumbre de la Alianza del Pacífico en Cali, ha revitalizado el debate sobre los diversos enfoques planteados para América Latina en materia de Acuerdos de Cooperación Regional. Las palabras del anfitrión, Juan Manuel Santos, evidencian el intento por romper con los modelos predecesores e instalar lo que él ha dado en llamar el nuevo “motor” de la economía regional. El grupo (fundado por: México, Chile, Perú y Colombia) ha incorporado como miembro pleno en esta cumbre a Costa Rica, también participaron como observadores Uruguay, España, Canadá, Panamá y Guatemala, adicional de otras delegaciones del pacífico.

De los discursos que circularon en la cumbre, se desprendió la intención en profundizar el proceso de negociación arancelaria, destinado a cumplir la anhelada meta del libre mercado, en desmedro de las demandas sociales o las asimetrías entre las economías involucradas. La tarea del corto plazo, implica la liberación del 90% de aranceles en forma poca discriminada, permitiendo crear un mercado de más de 216 millones de personas sin incluir los observadores, con una tendencia a la desregulación estatal en sectores estratégicos: de tipo agrícola o en los recursos naturales; un retorno al proceso de reestructuración neoliberal que tomó fuerza desde la década de los 70 a los 90 (época dorada de los Chicago Boys), propuesto como alternativa al cepalismo de Prebish acusado de proteccionista bajo el modelo de industrialización por sustitución de importaciones.

La cumbre coincide con el papel activo de América Latina, en la agenda económica para el segundo período del gobierno de Barack Obama. Diversas cumbres de alto nivel se han celebrado con la región, involucrando al Vicepresidente Biden; el propio Obama en fecha reciente visitó a México y Centroamérica. Algunos especialistas en el tema geopolítico, señalan que la nueva estrategia de los EEUU con los TLC es contener a China, que ha demostrado fuerza con una diplomacia activa a nivel global. La visita del vicepresidente chino Li Yuanchao se sumará a una nueva del propio XI Jinping que escoge América Latina en el marco de su primera visita oficial a los EEUU y su segunda gira internacional como presidente. La creciente inversión china en América Latina, implica a sectores mineros y energéticos pero se ha diversificado a la infraestructura y con una abundancia financiera ha permitido a algunos países escapar de la hegemonía del Fondo Monetario Internacional para la capitalización.

El nuevo club neoliberal, recurre a la versión neo-realista de los ACR con la fórmula de los Tratados de Libre Comercio, en antagonismo a la última década donde las propuestas como el ALBA marcaron la agenda de ruptura en las relaciones con las transnacionales, privilegiando la participación del Estado y abriendo posibilidad a la participación de los movimientos sociales. El golpe de Estado en Honduras abrió la primera fisura a la integración “soberana” en Centroamérica, completada con el golpe en Paraguay dirigidos a frenar la exportación del modelo impulsado por Chávez y, bloquear su acceso a MERCOSUR donde aún se enfrenta a la amenaza de la derecha paraguaya. La mayoría de los miembros de la Alianza del Pacífico están incorporados en forma bilateral a TLCs con los EEUU, permitiendo mantenerse como “cabeza de playa” a lo largo del continente, adicional cuentan con su venia para el ingreso al TPP como satélites para el control geoestratégico del pacífico asiático.

En la Cumbre del Mar del Plata de 2005 los movimientos sociales, con la anti-cumbre exigieron la sepultura del modelo neoliberal que Bush intentó imponer con el ALCA. La resistencia de gobiernos progresistas atajó el desmantelamiento estatal, recuperando el control de los recursos naturales. ¿Una resurrección del ALCA?, el control sobre México a través del TCLAN, la injerencia militar en Colombia, el manejo casi absoluto de Centroamérica con el DR-CAFTA, indican el estado de robustez de los dispositivos de vigilancia de carácter militar y político de los EEUU en algunas regiones del continente, pero esa salud tiende a empeorar cuando la decadencia del capitalismo anglosajón reduce a promesas las ventajas de sus TLC, la quimera del crecimiento por el libre mercado convierten sólo en optimismo las palabras de Santos en Cali, un peón en el tablero geopolítico de la partida que libran EEUU vs China, olvidando en su rompecabezas económico el papel vital de Brasil en la región (BRICS).

Un año de la Alianza del Pacífico

Cuerpo: 

Esta semana se realiza en Cali, Colombia la reunión de los miembros de la Alianza del Pacífico, con sus respectivos gobernantes, Sebastián Piñera (Chile), Ollanta Humala (Perú), Manuel Santos (Colombia) y Enrique Peña Nieto (México).

En la ocasión el gobernante colombiano recibirá la presidencia pro tempore que ejerció el presidente chileno durante el primer año, pero sobre todo servirá para evaluar, tras doce meses desde la constitución de este espacio de libre circulación de personas y bienes que se constituyó en el Cerro Paranal de Chile en junio de 2012, ocasión en que estuvo presente el Rey de España. La iniciativa nació sin burocracia ni una institucionalidad pesada, pero sí con dos convicciones muy claras. En primer lugar, que es importante que los países americanos avancen en la senda de la libertad política y económica, que es la clave para el progreso de los pueblos y para alcanzar el desarrollo que permita mejores condiciones de vida para la gente. En segundo lugar, que en el siglo XXI los países del Asia Pacífico, como China, India o Japón, serán potencias cruciales para ampliar el comercio internacional, las exportaciones y se ubicarán entre las principales economías del planeta hacia el 2050, superando inclusive a Estados Unidos y a las naciones europeas.

A la Cumbre en Cali asistirán también la presidenta de Costa Rica Laura Chinchilla y el gobernante panameño Ricardo Martinelli, además del jefe de gobierno español Mariano Rajoy y autoridades de Canadá, Guatemala, Nueva Zelandia, Uruguay, Australia y Japón. Esto ilustra que, desde un comienzo, la Alianza del Pacífico se presenta con las puertas abiertas para que se amplíen las relaciones comerciales, culturales y políticas en la zona del Pacífico, que podemos llamar el “mare nostrum” del siglo XXI.

En este siglo, China, India y Japón serán potencias cruciales para ampliar el comercio internacional Los países de la Alianza del Pacífico son y serán relevantes hacia el futuro. Entre ellos suman más de 200 millones de personas, representan el 35% del PIB latinoamericano y el 50% de las importaciones de la región, además de tener exportaciones crecientes a Asia y al resto del mundo. Entre los cuatro miembros de la Alianza, por su parte, se avanza para llegar a la plena liberalización arancelaria en un corto plazo.

Sin embargo, el tema de fondo de la Alianza del Pacífico no es de estadísticas, sino de una comprensión sobre la mejor organización política y económica de los países y sobre el futuro de Iberoamérica en general. Quizá por eso España, desde un comienzo, ha estado vinculada a la idea y ya es observador de la Alianza. Porque hemos comprendido que si en el pasado los países del continente sufrieron la pobreza y la marginalidad, esa no puede ser una condena permanente ni un trágico destino al que hay que enfrentar con lamentos o divisiones.

Por el contrario, el desarrollo está al alcance de la mano y solo depende de nosotros alcanzarlo. Los países de la Alianza del Pacífico, y Chile específicamente desde hace mucho tiempo, hemos comprendido que las condiciones de vida de nuestros ciudadanos pueden mejorar, como de hecho ha ocurrido, sobre las bases de la libertad que han dado origen a este proyecto de futuro que ya comienza a dar frutos después de un año de vigencia.

VII Cumbre de la Alianza del Pacífico. Declaración de Cali 2013

Cuerpo: 

La VII Cumbre Presidencial de la Alianza del Pacífico realizada en Cali el pasado jueves 23 de mayo, arrojó importantes decisiones en materia económica, de comercio, turismo, educación y ambiente. Con estas decisiones la Alianza se abre camino al mundo para eliminar las barreras y promover el encadenamiento productivo empresarial con miras a fortalecer el Pacífico y su inserción en el Asia.

La Alianza se mostró como la octava economía, que aporta el 50% del mercado regional y representa el 35% del PIB regional. Colombia, Perú, Chile y México decidieron crear un Fondo de Cooperación de la Alianza del Pacífico con un monto inicial de US$1 millón con el fin de financiar proyectos de medio ambiente, ciencia, tecnología e innovación, que beneficiará incluso a las pequeñas y medianas empresas del país.

En América del Sur

INSTITUCIONES DE INTEGRACIÓN: ALBA / CAN / MERCOSUR / UNASUR

Comunidad Andina

INSTITUCIONES DE INTEGRACIÓN: ALBA / CAF
 CEPAL / Comunidad Andina  INTAL / SELA / SICA / SIECA
 


 

"Los desafios de la nueva Asamblea Constituyente y de la deuda"
Eric Toussaint
14 de enero del 2008

"La Dolarización es incompatible con una política económica pro-activa"
Entrevista sobre dolarización a Alberto Acosta en "El Diario" (Manabí)
9 de Enero del 2008 

"Hay que recuperar el pensamiento crítico latinoamericano"
Rafael Correa
29 de octubre del 2007 

"Ecuador: De absurdas dolarizaciones a uniones monetarias"
Rafael Correa
29 de marzo del 2004

 

 

"Bilateralizando" La relación Perú-Venezuela

Cuerpo: 
 

Perú y Venezuela dejan a un lado el espacio multilateral andino para construir una relación bilateral. El 7 de Enero de 2012 el presidente del Perú Ollanta Humala realizó una visita de Estado a Venezuela dando un giro con respecto a la política bilateral que tenían ambas naciones en el pasado, suscribiendo un Acuerdo Macro  en los ámbitos: comercial, energético,  educativo, social, de complementación económica-productiva y regulación migratoria. Diferenciandose de la desgravación aracelaria generalizada que proponia el Pacto andino, las nuevas negociaciones contemplan la liberalización de las exportaciones sobre partidas especificas entre ambos países, destacando el rublo energético (cooperación entre las empresas petroleras PDSVSA y PETROPERU). Texto en Español e inglés.

Los Países andinos y la crisis económica internacional

Cuerpo: 

La Red Latinoamericana de Política Comercial publica su LATN NEXOS número 9 en el mes de Agosto de 2009, en donde presenta los efectos de la crisis internacional en los Países Andinos, la crisis andina en el contexto de la crisis internacional  y las perspectivas de la integración regional. Ver Nexo9

ALBA

MERCOSUR

El impulso venezolano al MERCOSUR

Cuerpo: 

El MERCOSUR parecía estar trabado hace tan sólo unos meses, sin embargo, ha recuperado terreno y regresado nuevamente a un primer plano. Eso se ha debido en gran medida a las nuevas naciones incorporadas al bloque, las cuales que están poniendo su granito de arena para que el bloque prospere en la medida de lo posible.

Así, a pesar del descrédito de la derecha con el que ha cargado el nuevo gobierno de Venezuela, el presidente Nicolás Maduro ha logrado sortear los embates consiguiendo que la nación bolivariana firme numerosos convenios con Argentina, Uruguay y Brasil, los cuales que impulsarán, en conjunto, sus relaciones económicas.

Lo cierto es que con la entrada de esa nación al MERCOSUR, dicho organismo regional ha tomado nuevas fuerzas económicas y sociales, sobre todo si se considera que dicho bloque reúne a tres de las cuatro economías más grandes del hemisferio occidental americano y que cuenta con enormes potenciales de hidrocarburos y de agua potable. Como forma muy clara del pensamiento integracionista que recorre América Latina en estos tiempos, los presidentes de América Latina integrantes del bloque han hecho un llamado a "profundizar, solucionar y cambiar las cosas, pero manteniendo siempre como eje fundamental, el continuar avanzando a través de políticas sociales de inclusión".

Uruguay y los acuerdos comerciales

Cuerpo: 

Los distintos acontecimientos poIíticos que se han produciendo estas últimas semanas en América del Sur modifican las expectativas  en el futuro proceso de integración. En el campo internacional el multilateralismo comercial no pasa por su mejor momento.

EEUU ha tomado la decisión de llevar adelante acuerdos plurilaterales, especialmente para competir en mejores condiciones frente a China, que  ostenta el primer lugar como exportador de bienes y de productos manufactureros. En el campo multilateral EEUU sufría las posiciones divergentes, especialmente de China e India.

En el campo regional el triunfo de Macri en la Argentina, la derrota del gobierno venezolano en las elecciones legislativas y, especialmente, la crisis política en Brasil marcan cambios significativos para el proceso de integración y los futuros acuerdos comerciales. La actitud del nuevo gobierno argentino con respecto al Mercosur es una incógnita. Lo que parece relativamente claro es que va a caminar en la línea de los EEUU, con un viraje muy profundo con respecto a los gobiernos kirchneristas. Las elecciones legislativas en Venezuela se realizaron sin fraude y en paz, con un contundente triunfo de la oposición. Las posiciones  sobre política internacional del gobierno y la oposición son absolutamente  distintas y no se nota en el horizonte ambiente de diálogo y acuerdos internos. Esto agrega incógnitas  e incertidumbres. Pero sin duda, lo más relevante surge de la crisis brasileña. Sin Brasil no hay integración ni unidad regional, para ganar poder de negociación con el mundo desarrollado. Sin Brasil no  hay posibilidades de avanzar en cadenas de valor que nos acerquen al mundo del conocimiento.

Uruguay tiene acuerdos comerciales con el Mercosur, tratados de libre comercio con México y Chile y diversos acuerdos en el ámbito de la Aladi. Hay corrientes dentro del gobierno y, seguramente, toda la oposición que están clamando por participar en los acuerdos comerciales que lleva adelante  los EEUU. Quieren minimizar la dependencia con el Mercosur, porque éste no lleva adelante nuevos acuerdos en el campo internacional. Sin estos acuerdos Uruguay ha logrado obtener 178 mercados de destino  de nuestras exportaciones. Es un logro muy positivo para la necesaria diversificación de nuestros mercados  externos. Pese al número limitado de acuerdos  comerciales Uruguay entre 2005 y 2012 tuvo un crecimiento de sus exportaciones de 16% acumulativo anual, lo que es un verdadero récord en la historia del país, con mucha ayuda del aumento de los precios internacionales de los principales productos de exportación. Vale la pena resaltar que Brasil se mantuvo como el principal comprador de bienes en este período de muy elevado crecimiento de las exportaciones y en consecuencia el Mercosur, con todas sus deficiencias, siguió contribuyendo enormemente al crecimiento del país.

La bonanza económica facilitó mejoras sustantivas en el campo social, pero al igual que el resto de la región no se aprovechó para los necesarios cambios en la estructura productiva y, especialmente, en la estructura de las exportaciones. Vivimos el mundo del conocimiento y de las innovaciones. De exportaciones de alta y media tecnología y de cadenas de valor. Integrarnos al mundo significa que Uruguay también tenga capacidad de exportar bienes y servicios de alta y media tecnología. Para ello es imprescindible participar en nuevas cadenas de valor que se inicien con procesos regionales con Argentina y, especialmente, con Brasil. El país va a seguir exportando por mucho tiempo recursos naturales, ojalá con incorporaciones tecnológicas y de valor agregado. Pero para desarrollarnos estas  exportaciones deben complementarse con la incorporación a cadenas de valor, donde el país pueda lograr valor agregado y contenido tecnológico. Para esto se requiere un desarrollo productivo y nuevos procesos de integración, con dificultades en la actualidad.

Para un país pequeño como Uruguay le conviene las negociaciones multilaterales donde pueda tener un mayor margen de maniobra. Pero esto en la actualidad tampoco está funcionando. Le conviene negociar conjuntamente con el Mercosur para ganar poder de  negociación. Negociar sólo es que también Brasil decida negociar solo y nos deje de lado. El horizonte es la integración y la negociación con el mundo desarrollado, con la mayor cantidad de países de la  región. Unidad para negociar con EE UU, con la Unión Europea y con China. Si Uruguay decide entrar a la Alianza del Pacífico no va a tener mayores variaciones comerciales. Ya tenemos Tratados de Libre Comercio con Chile y con México. Vale resaltar que a México le  exportamos licor de Pepsi Cola de la zona franca de Colonia y lácteos. Le compramos automóviles, celulares y electrónicos. No parece un acuerdo muy positivo. Tenemos acuerdos de rebajas arancelarias, vía Aladi, con Perú y Colombia. Todos los países de la Alianza del Pacífico tienen acuerdos comerciales con EEUU.  Integrar la Alianza del Pacífico es una fuerte señal de participar en la línea de la política  internacional de los EEUU.

Los acuerdos comerciales con los países desarrollados tienen diversos inconvenientes. Nos pueden dar cierta apertura a los rubros derivados de los recursos naturales mientras nosotros les damos apertura a rubros de alta y media tecnología. Se siguen manteniendo relaciones Centro-Periferia. A ellos les  públicas no tengan privilegios, que el Estado minimice su participación, intervención y regulación, que  la inversión extranjera directa tenga igualdad y no le fijen normas de desempeño, desean participar en las compras estatales y en la liberalización de los servicios. Todos estos factores pueden afectar el futuro desarrollo del país. Mientras tanto es importante intentar realizar acuerdos parciales, por ejemplo con China para colocar carne y otros productos sin aranceles como ya lo tienen Australia y Nueva Zelandia. Podrían ser acuerdos del estilo de los que China hizo bilateralmente con Argentina y Brasil. China es el primer comprador de la mayoría de los países sudamericanos. Hoy tenemos relaciones  Centro-Periferia  con China. Se podría explorar si se pueden realizar otros tipos de acuerdos, que  no solamente nos compren recursos naturales o nos   ayuden a la infraestructura, sino también a que los países de la  región puedan vender, dentro de cadenas de valor, rubros con contenido tecnológico. Diversas publicaciones de la Cepal plantean estas posibilidades futuras con China. Habría que lograr acuerdos comerciales que nos permitan exportar rubros de alta y media tecnología.

Los acuerdos comerciales tienen pro y contras. Es un momento muy especial y muy difícil. El Frente Amplio debería debatir estos temas con el Poder Ejecutivo y con la bancada parlamentaria. En los tres ámbitos hay posiciones diferentes. El Frente Líber Seregni en el Ejecutivo, en la bancada y en la fuerza política se ha mostrado favorable a los acuerdos bilaterales con los países desarrollados. Seguramente el resto de los sectores políticos y las bases tengan una posición contraria.

Tema de investigación: 
Integración y comercio

UNASUR

Banco del Sur

"Esta crisis económica es más grave que la de 1929"
Entrevista a Plinio Suárez de Arruda
Publicado en: Rebelión 29/11/08 - OBELA 2/12/08

El Banco del Sur: Avances y Desafíos
Isabel Ortiz, Oscar Ugarteche
Publicado en: OBELA 6-10-08

El Banco del ALBA y el Banco del Sur: Dos Proyectos Financieros Diferentes
Por: Oscar Ugarteche y Aurora Vázquez
Publicado en: OBELA 7-08-08

Banco del Sur - Riesgo de volverse un Proyecto Tecnócrata
Por: Marcos Arruda
Publicado en: CADTM 21-05-08 / OBELA 28-05-08

El Banco del Sur: Concepción sin Pecado Original
Por: José Félix Rivas Alvarado
OBELA 23-05-08

La Unidad Monetaria Sudamericana (UMS): Una Segunda Aproximación
Por: Oscar Ugarteche
OBELA 29-04-08

Un Banco del Sur en el Contexto de las Crisis de las IFIS: Reforma del FMI, Cuestiones Sistémicas y Regionalización Financiera
Por: Carlos Bedoya Bonelli
Publicado en: OBELA 4-04-08

Banco del Sur: 90 días de silencio
Por: Gabriel Strautman
Publicado en: CADTM 2-04-08 / OBELA 28-05-08

El Banco del Sur y el Banco del Alba
Por: Ernesché Rodríguez Asien
Publicado en: CADTM 12-03-08 / OBELA 28-05-08

Es hora de ser Banca (Banco del Sur)
Por: Mariano Beldyk
Publicado en: OBELA 25-02-08

Pujas Internas para hacer democrático el Banco del Sur

Por: Néstor Restivo
Publicado en: Diarío Clarín 19-02-08 / OBELA 25-02-08

Banco del Sur: La lucha de los grandes contra los chicos

Oscar Ugarteche
Publicado: ALAI 10/01/08 - OBELA 10/01/08

El Banco del Sur Debe Ser Independiente de Mercados Trasnacionales
Por: Sébastien Brulez
Publicado en: CADTM 17-08-07 / OBELA 28-05-08

BANCO del SUR: su aporte a una nueva arquitectura financiera regional 

Cuerpo: 
El ALBA y UNASUR son las propuestas asociativas regionales que mayor impacto han tenido en las renovadas expectativas en la integración que se evidencian hoy en América Latina y el Caribe. Ellas tienen en común su pronunciamiento explícito a favor de conformar espacios genuinamente latinoamericanos de concertación política e integración, frente a otras regiones y países empecinados en el dominio y control sobre los recursos naturales de los que es depositaria, y sobre las políticas que en ella se aplican. Otro elemento de similitud es la coexistencia de enfoques e intereses diversos bajo estos proyectos regionales, si bien en el ámbito de UNASUR este rasgo es mucho más acentuado. Por último debe agregarse que ambos se han planteado la creación de entidades financieras propias, bajo una concepción diferente a las de las Instituciones Financieras Internacionales (IFIs): el Banco del Sur y el Banco del ALBA.

Entrevista con Pedro Paez

Cuerpo: 
La importancia y potencial del Banco del Sur en el contexto internacional actual America Latina tiene que proveerse de los instrumentos adecuados para recuperar la coherencia productiva, en una dinámica económica con grados crecientes de autonomía, lo cual no implica autarquía, pero si la capacidad de decidir, desde el interés de nuestros pueblos el que, como y cuando producir. Así, hay que empezar por lo primero: la soberanía alimentaria, la soberanía energética, la soberanía en el cuidado de la salud y la soberanía en la producción del conocimiento. Estas son precisamente las prioridades que están estableciendo los 7 Presidentes que han firmado el convenio constitutivo del Banco del Sur. Leer

Otra vía de desarrollo

Cuerpo: 

El proyecto del Banco del Sur suena cada vez más fuerte. Hace apenas unos días la Comisión de Finanzas, en el que se dio un dictamen favorable. Con esta institución, se pretende tener una  herramienta más para financiar el desarrollo económico, social y ecológico de la región, y que sirva como instrumento para afrontar las consecuencias de una crisis económica como la actual.  Aunque el protocolo de creación del Banco del Sur fue constituido en 2004,  cobró fuerza recientemente cuando a fines de diciembre del año pasado, siete de los doce países que constituyen la Unasur rubricaron su firma.

Tan demorado como necesario

Cuerpo: 

La puesta en marcha del proyecto de un Banco del Sur, propuesto hace siete años, está más viva que nunca. Ahora ha sido Argentina  el país que ha dado el paso, al aprobarse en el congreso el convenio de constitución de la entidad. Se prevé que en breve sea Uruguay el país que sigue en la aprobación, con lo cual ya sólo faltarían 2 de los firmantes del acta fundacional en aprobarlo: Brasil y Paraguay. En el siguiente artículo se trata de explicar el proceso constitutivo de esta institución, así como su objetivo que persigue, lo cual lo hace una entidad sumamente relevante.

Cámara de Diputados de Brasil aprueba constitución de Unasur

Autor: 
Cuerpo: 

La noche del 31 de mayo, la Cámara de Diputados de Brasil aprobó  simbólicamente el proyecto de Decreto Legislativo 1669/09, que contiene el tratado para crear la Unión de Naciones Sudamericanas; y envió el proyecto al Senado que deberá dar su visto bueno final. De ser aprobado por el Senado, donde el oficialismo es mayoría, Brasil se convertirá en el décimo país en ratificar el tratado de adhesión, tras Argentina, Bolivia, Chile, Ecuador, Guyana, Perú, Surinam, Uruguay y Venezuela. Aún falta la aprobación del acuerdo en los Parlamentos de Colombia y Paraguay.

Con la aprobación de Uruguay, la Unasur completó las nueve ratificaciones necesarias para dar existencia jurídica al bloque. Su tratado constitutivo ya fue entregado en la Oficina de Asuntos Legales de las Naciones Unidas (ONU) para su registro y publicación.

De la integración a la independencia

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Cuerpo: 

La integración regional es un objetivo estratégico para América Latina en busca de lograr su completa independencia. Desde esta perspectiva, fortalecer los distintos niveles de integración y consolidar un bloque latinoamericano son ápices fundamentales dentro de la región.

Es a partir de esta consigna que Kintto Lucas hace una descripción de los diversos bloques que existen en la región, destacando que de entre todos el más logrado y capitalizado ejemplo de integración es la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR), ya que este ha logrado levantarse como un espacio de acuerdos y entendimientos desde la diversidad y ha generado un proceso integrador diferente. Asimismo, destaca como desde su perspectiva el Mercosur (Mercado Común del Sur) y la CAN (Comunidad Andina de Naciones) se han convertido en propuestas integradoras de corte neoliberalista, mientras que la UNASUR se posicionó como una propuesta de integración desde lo político, consiguiendo demostrar cómo es posible llegar a ciertos acuerdos que parten de un punto central.

Sin embargo, el embajador itinerante de Uruguay, destaca que ahora es necesario consolidar a Unasur como bloque de poder e interlocución mundial, involucrando a las organizaciones sociales y a los movimientos sociales en una confluencia desde abajo, desde los pueblos y enfrentados a los dos modelos de desarrollo (un modelo que es más soberano, vinculado a la producción nacional y el otro, el hegemónico, que apuesta al libre comercio) que se encuentran en disputa.

Declaracion de Paramaribo - UNASUR

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Cuerpo: 

En el contexto de la “VII Reunión ordinaria del consejo de jefas y jefes de Estado y de Gobierno”,  llevada a cabo a finales de agosto, la UNASUR ha fortalecido su postura como bloque integracional en Sudamérica al reafirmar su firme deseo de una integrar una unión suramericana construida de  manera flexible y gradual, en el marco de la cooperación, la solidaridad y el respeto al pluralismo. Asimismo, se enfatiza sobre la importancia de valores como la democracia y el Estado de Derecho, pues para este bloque la integración debe darse a partir de la inclusión ciudadana y en los mejores términos de paz.

Además, en dicha declaración se destaca que se es consciente la gran riqueza natural de  América Latina, pero también de  la desigualdad y la exclusión que persiste en la región. Por ello, UNASUR plantea una identificación de formas de cooperación regional que permita a los Estados miembros aprovechar las riquezas de Suramérica para avanzar en la lucha contra problemas sociales históricos, así como reconstituir y fortalecer una estrategia Suramericana que proyecte la región en el contexto mundial y sea capaz d promover los objetivos comunes de desarrollo e inclusión social, en un momento de significativos cambios en la economía y política internacionales.

Para leer la declaración completa clic aquí

Entrevista a Alí Rodríguez Araque - UNASUR: Garantía de equilibrio mundial

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La Unión Suramericana de Naciones (UNASUR), nacida en 2008, es un organismo de carácter regional que tiene por objetivo rescatar la perspectiva integracionista en el cono sur del continente, una vez que el mundo globalizado se ha vuelto inevitable e incluso necesario. Ante la importancia de este organismo, Monica Bruckmann y Osvaldo León entrevistan a su Secretario Regional, Alí Rodríguez Araque, donde tratan diversos temas como las lecciones que se pueden derivar la crisis en la Zona Euro, donde el dominio del capital financiero y de las instituciones bancarias se elevo a poderes supranacionales; la importancia de China como socio comercial, así como de una estrategia de exportación que permita que no sólo se exporten materias primas sin ningún valor agregado; las consecuencias ambientales derivadas de la sobreexplotación y la relevancia de diseñar una “doctrina sobre la integración” que permita reducir las asimetrías entre países con enorme desigual socio-económica, sobre todo considerando que la región posee una gran diversidad socio-cultural.

La agenda de Bariloche: repercusiones de la Cumbre de UNASUR

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Los mandatarios de Sur América mantuvieron una reunión en la localidad Argentina de Bariloche, que fue catalogada como exitosa por varios de sus asistentes

Es la primera vez en Sudamérica que un tema de cooperación militar se discute en un espacio multilateral, antes los tratados militares se imponían sin ninguna posibilidad de discusión. Hay un nuevo escenario político en la región y se reafirma el rol de Unasur, que sale fortalecida de la reunión de Bariloche.

1. La cumbre hizo evidente la preocupación de todos los gobiernos que integran Unasur sobre los alcances del convenio de cooperación militar entre Estados Unidos y Colombia, en términos de estabilidad política, seguridad, integridad territorial, soberanía, armamentismo y paz. En este sentido se explica la convocatoria a una reunión del Consejo Sudamericano de Seguridad, la intención de monitoreo y verificación del convenio entre Estados Unidos y Colombia y la implementación de un mecanismo de transparencia, que garantice que no habrán bases militares extranjeras en territorios de los países de América del Sur. Pese a su molestia, el gobierno colombiano cedió en este punto, aun cuando reafirmó que el acuerdo ya está finiquitado y no es sujeto de modificación alguna. Fue clave la intervención del presidente Hugo Chávez para identificar los peligros del convenió de cooperación en términos estratégicos de seguridad del gobierno de Estados Unidos. El presidente Correa de Ecuador demostró que no se necesitan esos acuerdos para combatir el narcotráfico y puso en evidencia el compromiso de su gobierno en la frontera con Colombia.  

2. El armamentismo fue tema obligado en la cumbre, así como otros tratados y convenios militares que van a ser objeto de monitoreo por el Consejo Sudamericano de Defensa. El presidente Chávez se adelantó a ofrecer toda la información sobre el convenio militar suscrito por Venezuela con Rusia y con Irán.  

3. Es la primera vez en Sudamérica que un tema de cooperación militar se discute en un espacio multilateral, antes los tratados militares se imponían sin ninguna posibilidad de discusión. Hay un nuevo escenario político en la región y se reafirma el rol de Unasur, que sale fortalecida de la reunión de Bariloche. La presidenta Bachelete hizo énfasis en la agenda tradicional y la nueva agenda de seguridad en la región y reafirmó la transparencia en el tema de armas y recursos de seguridad y en la cooperación multilateral.  

4. Quedó clara la necesidad de un diálogo político entre Unasur y el gobierno de los Estados Unidos en torno a los temas de seguridad regional y lucha contra las drogas. La propuesta del presidente Lula tuvo acogida entre los mandatarios que integran la Unasur, aun cuando es significativa la oposición del presidente de Colombia. Si se mantiene el espíritu de "alianza entre iguales" expresado por el presidente Obama en Trinidad y Tobago, este diálogo es posible.  

5. Avanza una propuesta cooperación regional y multilateral en la lucha contra el narcotráfico, previa evaluación de la eficacia de la militarización y la estrategia implementada mediante el Plan Colombia. El rol principal estará a cargo del Consejo Sudamericano de lucha contra el narcotráfico. Este será un nuevo escenario de debate público que demanda una decidida participación de la sociedad civil.  

6. A pesar de las preocupaciones expresadas por el presidente Lula, la transmisión en directo por televisión contribuyó a moderar el lenguaje de los mandatarios y, al final, a las espontáneas manifestaciones de aprecio y respeto entre los presidentes de Colombia y Ecuador, como antesala de un eventual diálogo entre los dos gobiernos.  

7. Fue muy importante la contribución de la presidenta Cristina Fernández para moderar la reunión en momentos críticos y asegurar un resultado positivo de la cumbre. Este pedido de la presidenta de Argentina, así como las gestiones previas del presidente Lula, ayudaron en esta dirección.  

8. El presidente Uribe logró incluir a la OEA en los mecanismos que adopte el Consejo Sudamericano de Defensa, así como un consenso en torno a la necesidad de combatir el terrorismo y a los grupos ilegales, que no tuvo objeción en la cumbre. En cambio no fue bien recibida la propuesta de Uribe de declarar terroristas a los grupos guerrilleros colombianos y penalizar el consumo de drogas en los países sudamericanos.   

9. Cada vez más se posesiona la interlocución de Unasur con la sociedad civil, en virtud del artículo 18 del organismo que asegura la participación ciudadana en las deliberaciones y decisiones. La Asamblea Permanente de la Sociedad Civil por la Paz de Colombia logró hacer saber de todos los mandatarios y ministro de relaciones exteriores sus propuestas y reflexiones en torno a la crisis diplomática entre Colombia, Venezuela y Ecuador, la ampliación del convenio de cooperación militar entre Colombia y Estados Unidos y la urgencia de avanzar hacia una solución no militar del conflicto armado en Colombia.  

10. Justamente el tema de la paz en Colombia, premisa necesaria para asegurar la integración, evitar la regionalización del conflicto y evitar más roces diplomáticos, fue planteado al final por el presidente Hugo Chávez y abre la posibilidad de que Unasur asuma un liderazgo en esta dirección.  

Tomado de: http://alainet.org/active/32688

Realizado por:
Jorge Rojas
Asamblea Permanente de la Sociedad Civil por la Paz - Diplomacia Ciudadana por la Paz  
San Carlos de Bariloche, 28 de agosto de 2009
Palabras clave: 

UNASUR, tras algo más que una salida

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En medio de turbulencia global y el abordaje recesivo impulsado por lo países centrales, la opción de conformar un bloque entre los países sudamericanos suena más fuerte. Es en estos días, que los ministros de Economía y los banqueros centrales de la región buscan avanzar en la coordinación de medidas para enfrentar la crisis financiera internacional, impulsando distintas herramientas que permitan responder en forma conjunta a posibles ataques especulativos contra las monedas de la región. Además de ello, la Unasur no sólo se conforma con la coordinación de políticas anticrisis, sino que también busca impulsar cuatro aspectos económicos fundamentales: la promoción de la integración productiva regional, la administración coordinada de las reservas internacionales de los bancos centrales, la regulación de los movimientos de capitales especulativos de corto plazo -medidas macroprudenciales- y el financiamiento de los procesos de integración regionales.

Unasur decide adoptar medidas de confianza

Cita en Bariloche finalizó ayer con una declaración que insta a establecer medidas de confianza para la región

Bariloche.- La Cumbre extraordinaria de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) concluyó ayer con la aprobación de una declaración que insta al Consejo de Defensa de la organización a diseñar medidas de fomento de la confianza y la seguridad en la región.

La declaración final de la Cumbre de Unasur, discutida hasta el último minuto, instruye a los ministros de Defensa y Relaciones Exteriores a diseñar esta estrategia de seguridad y garantías para la zona durante una reunión del Consejo de Defensa que se celebrará en septiembre.

Estos instrumentos "de garantías para todos los países" deben ser elaborados de manera "complementaria" a los mecanismos existentes, en el marco de la OEA.

"Estos mecanismos deberán contemplar los principios de irrestricto respeto a la soberanía, integridad e inviolabilidad territorial y no injerencia en los asuntos internos en los Estados", establece el texto aprobado por los mandatarios. Los países de la Unasur instaron, además, a que estas medidas incluyan garantías contra el narcotráfico, el tráfico ilícito de armas y el terrorismo.

El documento también instruye al Consejo Suramericano de Defensa a que analice el texto sobre "Estrategia Suramericana. Libro blanco, Comando de Movilidad Aérea (AMC)", al que se refirió el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, durante su exposición en la cumbre.

Además, insta a que el Consejo Suramericano de Lucha contra el Narcotráfico diseñe un plan de acción. Durante la cita, los gobernantes debatieron el polémico acuerdo entre Bogotá y Washington para que militares estadounidenses usen bases colombianas, lo que generó tensión en la región e hizo que naciones como Argentina y Brasil demandaran "garantías" para asegurarse de que el trato no redundará en la intervención en terceros países. En respuesta al Libro Blanco que exhibió Chávez, un portavoz del Departamento de Estado, de los EEUU, aseguró que el documento es un informe de la Fuerza Aérea sobre planes de emergencias y ayuda humanitaria, y que en ningún caso contiene estrategias ni políticas del país.

El texto del acuerdo, que por momentos parecía imposible de alcanzar por las enormes discrepancias manifestadas por los presidentes, es suficientemente amplio como para haber permitido el consenso de las posturas más dispares, encabezadas por los presidentes de Colombia, Venezuela, Bolivia y de Ecuador.

Durante la jornada se pidió que el presidente Álvaro Uribe presente a la Unasur el texto del acuerdo, pero él no se refirió al tema en ningún momento.

Uribe insistió en ofrecer garantías a sus vecinos de que la utilización de las bases colombianas por militares estadounidenses no afectará a la estabilidad de la región y se limitará a la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo en su país. Pero no logró convencer al grueso de los presidentes que participaron en la reunión de Bariloche y tuvo que aguantar duras críticas de algunos de sus socios, en especial de Correa y Chávez.

Un reclamo a Correa. El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, protagonizó ayer un encontronazo dialéctico con Rafael Correa, por la forma en que se condujo para llevar adelante el dilatado debate de la cumbre.

Ya se fue (el uruguayo) Tabaré Vázquez y (el peruano) Alan García y dentro de pocos vamos a quedar solo dos o tres presidentes para tomar una decisión", afirmó.

Sarcasmo de García. El presidente Alan García comenzó por reclamarle a Chávez, en tono jocoso, que no fuera tan confianzudo con las damas casadas, refiriéndose a ciertas chanzas con la presidenta Cristina Fernández (la anfitriona). También le echó en cara, con mucha picardía, que Chávez esté preocupado por el supuesto interés de los EEUU en apoderarse de su petróleo, aunque la mayor parte de su producción ya se la vende a EEUU a cambio de unos cuantos dólares.

Las ironías de García arrancaron carcajadas entre los asistentes. (EFE/NJ)

Lo que dijeron algunos de los mandatarios


Rafael Correa

El presidente Rafael Correa afirmó que Colombia es el "responsable" del "flagelo" del narcotráfico, y consideró que el Plan Colombia "es un fracaso".

Durante la Cumbre de Unasur, negó que Venezuela y Ecuador "sean el problema" en la región.

"Colombia tiene el mayor cultivo de drogas de la región. Entonces el problema no somos los vecinos", dijo Correa tras pedir al pueblo colombiano "a abrir los ojos" para ver que lo que ocurre "es exactamente lo contrario" a lo que postula el presidente Álvaro Uribe, quien ayer defendió el acuerdo con EEUU.

Álvaro Uribe

El presidente de Colombia, Álvaro Uribe, pidió ayer a su homólogo ecuatoriano Rafael Correa "reflexionar" por el caso del ex ministro colombiano de Defensa Juan Manuel Santos, investigado por el bombardeo a un campamento de la guerrilla de las FARC en territorio ecuatoriano en marzo de 2008.

La Fiscalía de Ecuador ordenó en julio la detención del ex ministro de Estado y aspirante presidencial colombiano por considerarlo responsable de ordenar el bombardeo al campamento del jefe guerrillero "Raúl Reyes".

Hugo Chávez

El uso de bases militares en Colombia responde a una estrategia global de guerra ideada por los Estados Unidos, aseguró el presidente Hugo Chávez.

"La estrategia global de dominación de Estados Unidos es la razón por la que están instalando esas bases en Colombia", dijo.

Chávez coincidió con su par brasileño Lula Da Silva en que la Cumbre debería haberse celebrado en presencia del presidente estadounidense Barack Obama. Recalcó que Venezuela no tiene bases militares chinas ni rusas, ni presencia militar de esos países.

Lula Da Silva

El presidente de Brasil, Lula Da Silva, pidió a la Unasur garantías jurídicas de que la presencia de tropas de los EEUU, en Colombia se limitará a ese país y no afectará a los vecinos. "Conversé sobre esto con (el presidente de Colombia y le dije que respetamos la soberanía de cada país. Pero queremos resguardarnos, sería importante que en el tratado existan garantías para eso", dijo Lula. Estas garantías representaría "la presencia de instrumentos que nos aseguren que la presencia militar de los EEUU es algo específico a Colombia. Tomado de: http://www.hoy.com.ec/noticias-ecuador/disenaran-planes-de-seguridad-365...

Unidos en un escudo de autoprotección

Cuerpo: 

Las propuestas de formar un bloque en el Sur parecen cada vez más reales. En esta ocasión, en una reunión extraordinaria en Buenos Aires, los cancilleres de la Unasur avanzaron en la conformación de  un bloque común contra a la crisis económica internacional.  A la vez, sus platicas se centraron en tres temas fundamentales: desdolarizar el intercambio comercial entre los países,  consolidar  una banca regional y proteger la región de la volatilidad coordinando el uso de reservas. Así con estos aspecto tratados, se busca que los grupos de trabajo tengan 60 días para trabajar en las definiciones y que para  la próxima cumbre de presidentes, que se realizará a fin de octubre o principios de noviembre en Asunción, Paraguay, haya primeros avances.

En Centro y Norte América

AMÉRICA DEL NORTE

INSTITUCIONES DE INTEGRACIÓN: ASPAN / TLCAN

Waving Goodbye to Hegemony
Parag Khanna
Publicado: New York Times 27/01/07 - Obela 30/01/08

North-American Monetary Integration: Here Comes the Amero
Andrew G. Marshall
Publicado:Global Research 20/01/08 - Obela: 25/01/08



CENTROAMÉRICA Y EL CARIBE

INSTITUCIONES DE INTEGRACIÓN: ALBA / CARICOM / SICA

Con el sistema bancario

La situación reciente de la reforma de la arquitectura monetaria y financiera internacional y de los avances hacia una arquitect

Cuerpo: 
 

El presente trabajo del Sistema Económico Latinoamericano y del Caribe (SELA) se divide en tres capítulos donde en el primero se revisa la situación actual de la economía mundial y los principales componentes de las reformas que se han  aplicado respecto de la arquitectura monetaria y financiera internacional; en el segundo, se aborda lo referido a la región latinoamericana  frente a los problemas de la arquitectura financiera y monetaria internacional, en particular los distintos indicadores del impacto que el deterioro global está teniendo en el comportamiento de la producción, de las bolsas de valores y de los tipos de cambio de las principales economías de la región; en el tercero, se hace un seguimiento del desenvolvimiento reciente de los mecanismos de cooperación monetaria y financiera que en los últimos años se han creado en la región: el Sistema de Pagos en Monedas Locales del MERCOSUR, el Banco del Sur, el Sistema Unitario de Compensación Regional y el Banco del ALBA. Por último, se presentan una serie de conclusiones y recomendaciones, mediante un conjunto de elementos que apuntan al avance de una arquitectura financiera y monetaria regional para América Latina y el Caribe.

Además se incluye la versión en presentación del tema anterior elaborada por Jaime Estay Reyno; Universidad Autónoma de Puebla, México.  

Las crisis bancarias y la integración financiera

Cuerpo: 

En este trabajo se analiza si el nivel de integración financiera de los bancos en un país, aumenta la incidencia de las crisis bancarias sistémicas. El documento intenta hacer proxy de facto de la integración financiera sobre la base de estadísticas de la red de bancos que participan en el mercado interbancario mundial de préstamos.

En el documento se ajusta un modelo de datos de tipo transversal para el período 1980 - 2007 y se considera que el nivel de integración del banco promedio es un determinante importante en la incidencia de crisis bancarias.

Un mayor nivel de integración medido por los préstamos de los bancos se asocia positivamente con la incidencia de crisis. Un nivel más alto de integración de jure (apertura de cuentas de capital) también se asocia con una mayor incidencia de crisis. Sin embargo, los resultados también indican que la regulación bancaria prudencial (supervisión) juega un papel crucial y mucho más importante en la reducción de la incidencia de las crisis.

Curiosamente, los resultados también muestran que el nivel de integración medido por intermediación del banco promedio tiene un efecto negativo sobre la incidencia de crisis. Es decir, mientras más importante sea el banco promedio de un país en la red bancaria mundial, menor será el número de crisis que vive el país.

Los desafíos estratégicos de la integración centroamericana

Cuerpo: 

De acuerdo con el estudio,  el modelo de integración económica fundado en la creación de una unión aduanera ha tenido que solventar distintas vicisitudes a lo largo de las dos últimas décadas; surgiendo una dialéctica entre integración y el libre comercio, misma que ha sido una condicionante de su evolución.

En este tenor, se establece que el marco teórico del regionalismo abierto se aplicó al proceso de integración centroamericano en 1995; la estrategia que mostró este regionalismo abierto fue un factor determinante en la apertura comercial experimentada por la economía latinoamericana en las últimas décadas, tanto para la multilateral como para la de bloques regionales pero cuyo impacto en el bienestar global, particularmente en los países en desarrollo, no ha sido tan eficiente como se prometía.

Si bien el proceso de integración centroamericano se ha actualizado varias veces, actualmente se caracteriza por mostrar una oferta de propuestas integracionistas de distinta naturaleza como la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR), la CELAC, la Alianza del Pacífico, y un amplio catálogo de acuerdos comerciales bilaterales e interregionales que contribuyen a intensificar el debate sobre los paradigmas de la integración, mismo que parece transitar del regionalismo abierto hacia un regionalismo estratégico.

En este análisis se catalogan las modalidades del regionalismo latinoamericano en tres distintos grupos: 1) Bloques de libre comercio y espacios de preferencias arancelarias como la ALADI y el TLCAN ; 2) Procesos de integración regional cuyo objetivo es la conformación de una unión aduanera y la profundización en políticas comunes como la Comunidad Andina, la CARICOM, el MERCOSUR, el SICA; 3) Procesos de cooperación, colaboración y complementariedad en temas de desarrollo, políticos, sociales y económicos como el ALBA-TPC, La Asociación de Estados del Caribe, la CELAC, OTCA, el Proyecto Mesoamérica y la UNASUR.

De igual manera, se muestra un panorama de integración  marcado por la convivencia de tres dinámicas de regionalismo: la de los procesos nacidos en el marco de la integración regional (1950-1960), la de las iniciativas que se explican a partir del regionalismo abierto (década 1990) y la de los acuerdos que lo hacen ahora sobre la propuesta del regionalismo posliberal.

Si bien los avances institucionales en el proceso de integración centroamericano en su impacto individual pueden parecer limitados, son de relevancia ya que en conjunto han establecido instituciones que ofrecen mayor capacidad técnica, generando un marco normativo mejorado con criterios de reforma de enorme importancia para la eficacia tanto del marco político, como institucional y jurídico de la integración.

Finalmente, se dibuja un panorama actual en el regionalismo marcado porque : es pragmático y flexible; está abierto a la multipertenecia, es más preciso en la distinción de lo conceptual de los procesos que están bajo su manto, es intergubernamental, está centrado en una agenda de desarrollo más amplia que no se limita a lo comercial, no descartando el establecimiento de uniones aduaneras como instrumento para promover un mercado estratégico para ampliar las oportunidades a sus sectores más competitivos o para incorporar a sus miembros en las cadenas de valor regionales o globales. Siendo estas características tendencia a un regionalismo estratégico que contribuye favorablemente a reforzar algunos desafíos de la integración centroamericana.

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Tema de investigación: 
Integración y comercio

Mercado Común del Sur: el largo y difícil camino de la integración

Cuerpo: 

Mercado Común del Sur: el largo y difícil camino de la integración

Ariel Noyola Rodríguez[1]

En marzo de 1991, el argentino Carlos Menem, el brasileño Fernando Collor de Mello, el paraguayo Andrés Rodríguez y el uruguayo Luis Alberto Lacalle Herrera, firmaron el Tratado de Asunción, documento que sirvió de base para la edificación del Mercado Común del Sur (Mercosur). En una primera etapa, la iniciativa compuesta por economías grandes y medianas, tuvo como motivación principal consolidar un espacio económico sudamericano con base en el regionalismo abierto. En una segunda etapa no obstante, las crisis brasileña (1998) y argentina (2001) evidenciaron los efectos perniciosos de la apertura indiscriminada del comercio y las cuentas de capital. Así, la debacle económica por un lado, favoreció el ascenso de gobiernos opuestos a las políticas del Consenso de Washington y por otro lado, llevó a la redefinición del papel del Estado en los procesos de integración de cara a los desafíos derivados de la mundialización capitalista en curso.

Con todo, más de dos décadas no han sido suficientes para hacer del Mercosur una auténtica comunidad económica, caracterizada por la libre movilidad de mercancías, capitales y personas. Las reglas del proceso de integración operan a través de jerarquías que profundizan las asimetrías entre sus miembros y apuntalan la hegemonía regional de Brasil y sus empresas predominantes (Grupo Andrade Gutiérrez, Vale, Odebrecht, Embraer, JBS Friboi, etc.). En sentido contrario, Paraguay, Uruguay y más recientemente, Venezuela y Bolivia, enfrentan numerosas barreras arancelarias para ingresar sus productos industriales a los mercados brasileño y argentino, circunstancia que favorece los superávit comerciales de estos últimos. Por ejemplo, desde 2011 Argentina decidió aplicar licencias no automáticas de importación a 600 productos. De esta forma, las empresas del resto del bloque están supeditadas al otorgamiento de permisos por parte del gobierno de Cristina Fernández.

A mediados de 2014, Brasil y Argentina acordaron reducir el coeficiente Flex de 1.95 a 1.5 puntos, es decir, por cada 3 dólares de exportaciones brasileñas a Argentina, Brasil deberá importar 2 dólares para incrementar la participación de vehículos y autopartes en los dos mercados, al excedente se le aplica un arancel. Definitivamente, el poderío industrial de ambos países mantiene limitadas las políticas de reducción de asimetrías al interior del bloque hexapartita. El Fondo para la Convergencia Estructural del Mercosur (FOCEM), destinado a financiar proyectos de inversión de las economías menores (Bolivia, Paraguay y Uruguay), posee un débil presupuesto de 100 millones de dólares. De los 44 proyectos aprobados de 2007 a mediados de 2013, únicamente tres se concluyeron exitosamente. Por otro lado, el Fondo Mercosur de Garantías, cuyo objetivo consiste en proveer de crédito a las pequeñas y medianas empresas (PyMES), todavía no se ha implementado.

Sin embargo, todo apunta a que el proceso de integración cobró fuerza durante la XLVI Reunión Ordinaria del Mercado Común, realizada a finales de julio en la ciudad de Caracas. Entre otras resoluciones, se aprobó la creación de una Zona Económica Complementaria entre el Mercosur, la ALBA, CARICOM y PETROCARIBE. La meta es construir una unión latinoamericana y caribeña con base en la complementariedad, la solidaridad y la cooperación para fomentar el desarrollo integral, enfrentar la pobreza y la exclusión social. Los Estados Partes se reunirán en un plazo no mayor a 60 días para concluir las negociaciones comerciales y los  detalles jurídicos del acuerdo.

En cuanto a la construcción de mecanismos de cooperación financiera regional de cara al agravamiento de la crisis, se enfatizó la importancia de la puesta en marcha del Banco del Sur como alternativa de financiamiento al Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Brasil, Argentina y Venezuela aportarán 4 mil millones de dólares cada uno;  Uruguay, Paraguay, Bolivia y Ecuador aportarán en conjunto 8 mil millones de dólares para conformar así los 20 mil millones de dólares de capital autorizado. La sede principal del nuevo banco de desarrollo estará en Caracas y otras dos sucursales operarán en Bolivia y Argentina. A través de una declaración conjunta al término del encuentro, el Mercosur se mostró dispuesto a sumar esfuerzos con el Banco de Desarrollo del BRICS para el aprovechamiento de las potencialidades y oportunidades conjuntas. Previsiblemente, el Banco del Sur podría comenzar a funcionar en menos de seis meses.

El embate de los fondos buitres en contra de la República de Argentina y la tendencia descendente del ciclo económico global, hacen urgente avanzar en el desarrollo de una arquitectura financiera sudamericana. Al final de cuentas, la coyuntura crítica de la economía mundial ha vuelto a poner de manifiesto el carácter decisivo de los procesos de integración regional en el fortalecimiento de la soberanía política, económica y financiera de los países del Sur.

      Ciudad Universitaria, Coyoacán, 28 de agosto de 2014.

* Texto redactado con colaboración de Ulises Noyola Rodríguez, estudiante de la licenciatura en Actuaría de la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional Autónoma de México.

[1] Miembro del Observatorio Económico de América Latina del Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad Nacional Autónoma de México. Columnista de la revista Contralínea (México) y colaborador de la Red Voltaire (Francia). Contacto: anoyola@iiec.unam.mx

Migración por imitación y crecimiento económico: Casos de Chile y Perú

Cuerpo: 

En este trabajo del Departamento de Economía de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de la República, se establece que existen repercusiones tanto para el país de origen como para el país receptor como resultado de un proceso migratorio, estas repercusiones serán diferentes en ambos países si emigra mano de obra calificada o no calificada. La ampliación, permanencia o disminución del flujo migratorio dependerá en gran medida de las políticas públicas que se establezcan en los países relacionados.

El análisis se concentra en el flujo migratorio hacia Chile proveniente en particular de Perú, donde se observa una mayor concentración de peruanos en el sector de la construcción.  Los dos principales obstáculos a los que se enfrentan los inmigrantes a la sociedad chilena son: la inserción en el mercado de trabajo y la adaptación a la sociedad chilena.  Por otro lado, se observa que el estatus laboral de la inmigración es básicamente mano de obra semi calificada por tanto, no compite mayormente con la mano de obra nacional. Siendo la percepción de la brecha salarial entre el país anfitrión y el de origen la principal variable que afecta a la decisión de la migración, de acuerdo con el análisis establecido.

Finalmente, los resultados del análisis indicaron que los efectos económicos de la migración varían ampliamente, ello de acuerdo a las condiciones de las economías receptoras y originarias del flujo migratorio. Reiterando el impacto de la migración en el desarrollo económico y el bienestar social en el país originario y en el extranjero.

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Tema de investigación: 
Integración y comercio

The Pacific Alliance: A Way Forward for Latin American Integration?

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Chile, Colombia, México y Perú comparten gobiernos estables y democráticos, políticas macroeconómicas equilibradas, una orientación a favor del mercado similar, y un interés común en la profundización de los lazos económicos con sus contrapartes en la región Asia-Pacífico.

La idea original era abarcar todos los países de América Latina en la Cuenca del Pacífico (la llamada iniciativa Arco del Pacífico), pero a medida que las negociaciones se movieron lentamente, los presidentes de los cuatro países que ya tenían acuerdos bilaterales de libre comercio entre ellos, decidieron acelerar el proceso por su cuenta el 28 de abril de 2011, dejando la puerta abierta para que otros se unan más tarde.

Actualmente, los otros países del Pacífico en el hemisferio, además de varios otros países fuera de la región, participan en las reuniones de la Alianza en calidad de observadores, y las tres economías más grandes de Centroamérica (Costa Rica, Panamá y Guatemala) están comenzando ya sea el proceso de adhesión o han expresado interés en hacerlo.

The potential role of the Asian Infrastructure Investment Bank

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Xi Jinping el presidente de China, anunció en Bali en octubre de 2013, la pronta creación de un Banco Asiático de Infraestructura e Inversión (AIIB). Si este banco prospera, podría subsanar algunas de las consecuencias negativas de las crisis en los mercados financieros globales.

A pesar de las bajas tasas de interés que se van a manejar, podrá ser un buen medio para conectar el ahorro con la demanda de infraestructura de productividad económica, sobre todo en las economías emergentes de Asia.

Según cálculos de la OECD los requerimientos de inversión en los países emergentes de Asia para los próximos veinte años será de aproximadamente 8 trillones de dólares, y el Banco de Inversión Asiática podrá satisfacer esa demanda.

China también necesita mejores relaciones con sus vecinos, además de que sus costos de producción se están incrementando, haciendo que el país necesite forzosamente reorientar sus cadenas de producción. El banco permitirá a las economías en desarrollo- sin importar en qué grado- invertir en dicha producción.

El AIIB, trabajará en cooperación con las instituciones financieras ya existentes, además de operará bajo principios comerciales, para atraer la inversión de los gobiernos de Asia Pacífico, en el marco de cooperación de la APEC. 

Regionalization vs Globalization

Cuerpo: 

Los tratados de libre comercio han hecho que prolifere el comercio al interior de las regiones. Los ciclos económicos tanto a nivel global como regional se han visto afectados de maneras inesperadas, pues después de la crisis económica de 2008-2009, hubo regiones como en Norteamérica que experimentó una contracción prolongada; mientras que Asia fue resistente e incluso regresó rápidamente a su alta tasa de crecimiento. Dichas situaciones hacen que nos cuestionemos, cómo es que en una era de globalización, son los factores regionales los que tienen mayor peso en los ciclos económicos. Para responder esta pregunta, la Reserva Federal de San Luís utilizó un modelo de factores dinámicos para analizar las fuentes de fluctuación en entradas, consumo e inversión en 106 países, en un periodo de 50 años, de 1960 a 2010.  Esta muestra permite contrastar las regiones en términos de shocks externos, así como estudiar los distintos periodos y subperiodos para analizar los ciclos económicos.

Se concluyó que durante esta época de globalización, se ha visto la emergencia de ciclos económicos regionales. Las iniciativas de integración y las políticas que se implementan en los distintos países miembros, hacen que los factores regionales tengan más peso en estas zonas y afecten sus ciclos económicos. En los últimos veinticinco años, el comercio internacional ha cambiado mucho a nivel global, pero su fuente es el comercio intrarregional, sobre todo en la especialización vertical, la cual es la fragmentación de los procesos de producción en cadenas secuenciales distribuidas en varios países.

A su vez,  no ha habido una mayor sincronización internacional en los ciclos económicos, dando cuenta que los factores globales tienen mayor peso en los ciclos.

Pactos para la igualdad. Hacia un futuro sostenible.

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A pesar de todos los obstáculos que ha tenido que atravesar América Latina en los últimos años, se han podido minimizar sus desigualdades y ha tenido algunos avances en sus aspectos económicos y políticos.  Sin embargo, mantener dicho progreso no será un camino lineal, más aún porque la crisis de 2008 evidenció la incertidumbre que domina al panorama internacional, pues de entrada se le ha dificultado a las naciones acordar soluciones conjuntas.

En América Latina las trabas a la recuperación económica son por causas endógenas y exógenas. La desaceleración del comercio internacional aunado a la estructura productiva desarticulada. Es aquí donde radica la importancia de los pactos, pues los compromisos a los que pueda llegar el Estado, los mercados y la sociedad para llegar a nuevas estrategias de desarrollo.

La CEPAL ofrece su enfoque desde una visión de desarrollo que incluya igualdad y sostenibilidad ambiental, a mediano  y largo plazo, que sobre todo plasma en sus documentos de los últimos años. Latinoamérica probó que el esfuerzo y avance en sus indicadores de desarrollo de los cinco años anteriores a la crisis no fue en vano, pues los gobiernos supieron responder a la crisis con medidas contracíclicas.

 Asimismo la democracia ha tenido sus mayores expresiones en las manifestaciones en Brasil y en Chile, pero aunque positivos son síntoma de algo más profundo, y es la incapacidad latente, que es la concentración de la riqueza y de lograr un verdadero bienestar general. Sin embargo, los servicios públicos siguen siendo inadecuados si los maneja el Estado, pero monopólicos y abusivos si los lleva la iniciativa privada. La democracia puede legitimar los acuerdos de los distintos actores y sociales, darles fuerza y cauce.

“La igualdad como horizonte, el cambio estructural como camino y la política como instrumento” son los principios de la CEPAL. Combinar el desarrollo con la distribución de los ingresos para lograr la igualdad, hacer política que comprometa a todos los actores políticos y agentes económicos como parte de una unidad nacional y hasta regional.

ASEAN as an FDI Attractor: How Do Multinationals Look at ASEAN?

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Este informe de política presenta una visión general de la economía de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) en términos de su relación económica con las multinacionales, particularmente las compañías japonesas, que han invertido durante mucho tiempo en esta región.

La ASEAN ha establecido una relación económica recíproca con otros países y regiones. Para desarrollar su economía, se espera que los Estados miembros de la ASEAN sigan avanzando en el ASEAN- Comunidad Económica (AEC) a un nivel alto.

Por lo tanto, la ASEAN debe abordar desafíos tales como profundizar la integración económica y reducir las brechas de desarrollo en la región. Lo que es más importante, la ASEAN todavía necesita aumentar el atractivo de su "región entera" como parte esencial e integral de las cadenas mundiales de valor para atraer más IED.

 

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Tema de investigación: 
Integración y comercio

Acuerdos Mega Regionales, Comercio y Seguridad, el TPP y el RCEP

Tema de investigación: 
Integración y comercio

Alianza del Pacífico y Mercosur frente al TPP

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Alianza del Pacífico y Mercosur frente al TPP

 

Las dificultades enfrentadas en el ámbito multilateral del comercio han fomentado la explosión de los acuerdos comerciales. Si bien dicho fenómeno comenzó en la década de los noventa, se extendió en los primeros años del nuevo siglo. Más recientemente, y gracias al impulso de los cambios en la producción y comercialización internacional a partir de los avances tecnológicos, así como por la paralización de la Ronda de Doha de la Organización Mundial del Comercio (OMC), emergió un nuevo fenómeno conocido como megabloques.

El Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP, por sus siglas en inglés) fue el primer compromiso suscrito de estas características, lo que confirma –más allá de las dificultades que enfrentará su proceso de entrada en vigor– una nueva realidad comercial.

Este es un acuerdo de última generación que busca conformar una zona de libre comercio en bienes y servicios entre 12 países. La notoriedad otorgada al TPP tiene que ver con su modalidad y alcance, ya que vincula a países que ya poseían tratados de libre comercio vigentes e incluye en sus 30 capítulos disciplinas de última generación –conocidas como OMC Plus y OMC X– no incorporadas hasta el momento en los acuerdos comerciales.

Su importancia también se explica por su impacto económico, ya que se trata de un bloque que representa el 11% de la población mundial (cerca de 800 millones de personas), más del 35% del PIB, cerca del 25% del comercio y 37% de las inversiones a nivel global. El modelo de desarrollo de algunos de los miembros del TPP, en cuanto a la denominada economía digital –tal es el caso de Estados Unidos y Japón–, otorga al acuerdo suma consideración en términos de la definición de las reglas de juego del comercio.

Otro aspecto que no puede desconocerse se refiere a las repercusiones geopolíticas. A través del TPP, Estados Unidos no solo logra sellar un acuerdo con Japón –su aliado en Asia-Pacífico para contener la influencia de China–, sino también logra acercarse a países que en los últimos años han profundizado su relación económica y comercial con China, como es el caso de Australia, Nueva Zelanda y algunos de los miembros de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (Asean, por sus siglas en inglés). En efecto, el TPP no es un hecho aislado de política internacional, sino el resultado de una estrategia económica, comercial y geopolítica que Estados Unidos ha desplegado en Asia-Pacífico desde la conformación, en 1989, del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC, por sus siglas en inglés).

El fenómeno de las meganegociaciones no se limita al TPP. También han emergido otros acuerdos de porte incluso mayor, como es el caso de la Asociación Transatlántica de Comercio e Inversión (TTIP, por sus siglas en inglés) negociado entre Estados Unidos y la Unión Europea, la Asociación Económica Integral Regional (RCEP, por sus siglas en inglés) liderado por China y que pretende alcanzar una zona de libre comercio nada menos que entre China, India, Japón, Corea del Sur, Australia, Nueva Zelanda y los 10 miembros de la Asean. Algunos autores incluyen en la categoría de megabloques a otras iniciativas comerciales como las negociaciones trilaterales entre China, Corea del Sur y Japón, el Acuerdo sobre el Comercio de Servicios (TISA, por sus siglas en inglés) y hasta las negociaciones entre el Mercado Común del Sur (Mercosur) y la Unión Europea.

Impactos para la integración regional
Algunas aclaraciones previas son necesarias para abordar los impactos del TPP en la región. En primer lugar, se debe tener en cuenta que el acuerdo no se encuentra todavía vigente y que enfrenta en muchos de sus miembros un debate sobre la conveniencia de incorporarlo –es el caso, por ejemplo, de Estados Unidos. La segunda precisión tiene que ver con que hay algunos países de América Latina que sí integran el TPP, a saber: Chile, Perú y México.

Más allá del resultado final en cuanto a la incorporación del acuerdo, el solo cierre del TPP tiene consecuencias políticas de consideración para América del Sur. La primera tiene que ver con el futuro del sistema multilateral de comercio. Las negociaciones en la OMC han sido históricamente el escenario de negociación natural donde las economías en desarrollo fueron alcanzando ciertos logros. El caso más destacado tiene que ver con la incorporación del comercio agrícola a las disposiciones multilaterales. Esto implica que una porción considerable de países aún no ha avanzado en una estrategia bilateral de negociaciones comerciales y por tanto muestran un rezago en la incorporación de las nuevas normas que regulan el comercio global –caso de los miembros del Mercosur–; por lo que la firma de acuerdos como el TPP tiene un impacto de consideración en términos de los incentivos para definir las estrategias de inserción internacional.

Otra consecuencia, más localizada, tiene que ver con el quiebre en las políticas de inserción de la región. La estrategia seguida por la Alianza del Pacífico (AP) en relación al Mercosur –los dos procesos de integración de mayor envergadura actual en América del Sur–, muestra profundas diferencias, lo que lleva a distinguir las consecuencias del TPP por bloque comercial.

La ventaja de la Alianza del Pacífico
Tres de los cuatro miembros de la Alianza integran el TPP y desde tiempo atrás cuentan con acuerdos vigentes con Estados Unidos, la Unión Europea y varias economías asiáticas. A su vez, tanto Chile, como Perú y México forman parte de APEC y todos negocian el TISA.

En todos los casos se trata de economías abiertas que en los últimos años han priorizado las reformas para mejorar el entorno de negocios y captar inversiones. Todos los miembros de la AP muestran avances sustantivos en los indicadores de competitividad y han priorizado un enfoque pragmático, flexible y realista de la integración económica, características que, por cierto, no están presentes en otros bloques de América del Sur, los que siguen enfrentando bloqueos por las rigideces impuestas por los marcos jurídicos de otrora.

La reciente firma y vigencia del Protocolo Adicional al Acuerdo Marco de la AP posiciona a este bloque de forma muy ventajosa frente al TPP, ya que lo alcanzado por aquel proceso de integración se alza como el acuerdo más moderno vigente hasta el momento en la región. Las disciplinas comerciales incorporadas, como el comercio electrónico, en el mencionado protocolo, concomitantemente con los esfuerzos negociadores y reformas implementadas por los socios de la AP en años anteriores, los ubica favorablemente para negociar acuerdos de última generación y beneficiarse de las mejores condiciones de acceso e impactos de la regulación del comercio internacional. Es más, luego de revisar lo aprobado en el TPP en términos de las excepciones y reservas, algunos de los países lograron avances en relación a los acuerdos vigentes, lo que introduce al debate la importancia de ser parte de las negociaciones y relativiza la aseveración de que no hay negociación posible cuando la contraparte es una potencia.

Otro desenlace favorable del TPP para la AP tiene que ver con la profundización de sus relaciones con Asia-Pacífico, ya que a través de este acuerdo termina de consolidar una relación estratégica con la región, en particular por el acuerdo con Japón y algunos países de la Asean, bloque comercial que tiene un integración productiva y comercial muy profunda con China. Las propias normas de la AP en conjunto con las disposiciones del TPP fomentan la incorporación de los miembros del bloque latinoamericano a las cadenas globales de valor en bienes y servicios y permite que cada economía incorpore las normas más avanzadas en una vasta red de normas comerciales que regularán las transacciones productivas y comerciales en los próximos años.

En cuanto a los desafíos, el rezago de Colombia en las negociaciones comerciales, especialmente con los países asiáticos, conlleva ciertos riesgos en la articulación entre los miembros de la AP, lo que adquiere importancia desde la aprobación del Protocolo Adicional. Si bien se espera que Colombia, junto con otros países del sudeste asiático y Corea del Sur, sea un candidato firme para ingresar al TPP, deberá mientras tanto gestionarse apropiadamente la brecha en términos normativos existente entre los miembros de la AP por la situación comentada, lo que podría profundizarse aún más si Costa Rica y Panamá ingresan como socios plenos al bloque regional.

En suma, la AP no solo posee un óptimo nivel de preferencias comerciales negociadas bilateralmente por cada socio, acompañando los ritmos internacionales en cuanto a la suscripción de acuerdos, sino que también logró ser parte de los esfuerzos para consolidarlas o profundizarlas. En este sentido y más allá del bajo comercio intrarregional que existe entre sus miembros, en términos de acceso y regulación comercial, la AP como bloque así como los socios de forma bilateral se encuentran muy bien posicionados frente a los posibles impactos del TPP.

El retraso del Mercosur
Sin abordar en esta ocasión la problemática interna del Mercosur, la que naturalmente impide una reacción consensuada frente a las tendencias globales, el impacto evidente para las economías socias tiene que ver con el alejamiento del bloque de las negociaciones internacionales. Ningún miembro del Mercosur integra el TPP y tampoco ha suscrito acuerdos comerciales con Estados Unidos, la Unión Europea, ni con ninguna economía asiática –a excepción de un acuerdo muy limitado con India de escaso o nulo beneficio comercial. Asimismo, ningún país del Mercosur integra las negociaciones del TISA.

Paralelamente al estancamiento de la agenda externa del Mercosur, el bloque no ha logrado avanzar en las negociaciones internas en las nuevas disciplinas del comercio, lo que impidió en muchos de los países la armonización de normas e implementación de reformas como las impulsadas por los países de la AP. El escaso dinamismo de la agenda externa del Mercosur en los últimos años aumentó considerablemente la discriminación arancelaria y normativa del bloque frente a otros esquemas de integración y países a nivel internacional, llevando a una pérdida relativa de preferencias frente a competidores directos.

Lejos de atender dicha emergencia, se está frente a un esquema de integración que alcanzó su nivel máximo de politización en los últimos años, aprobando normas que tienen mayor relación con un foro político que con un acuerdo comercial. Esta situación se da en momentos en que a nivel mundial se alcanzó un nivel inédito en la firma de acuerdos comerciales y cuando emerge un nuevo sistema de producción.

El Mercosur no está participando en la definición de las reglas comerciales a nivel global, las que ya no se están aprobando en el ámbito multilateral, sino en acuerdos plurilaterales y en los llamados megabloques. El impacto es aún mayor, dado que internamente el Mercosur no solo no ha logrado cumplir con sus preceptos básicos, como la conformación de una unión aduanera y un mercado común, sino que tampoco logró imponer parte de la agenda internacional en su agenda interna.

Por otro lado, desde el bloque no se desprenden políticas claras con respecto a cómo insertarse en los nuevos fenómenos comentados, ni presenta planes alternativos. Es más, queda la sensación de que en los últimos años –los cambios políticos en la región modificaron parcialmente esta posición en 2016–, el bloque se ha negado a reconocer la realidad que lo ha dejado mal posicionado frente a las cadenas globales de valor en bienes y servicios –más allá de los encadenamientos productivos alcanzados entre Brasil y Argentina en algunos sectores–, en la obtención de mejoras de acceso en el sector de los alimentos y en la negociación de capítulos clave en la producción y comercialización internacional del presente y futuro.

Dado el contexto anteriormente comentado, adquiere especial relevancia para el futuro del bloque las negociaciones con la Unión Europea, única de impacto económico, comercial y normativo en curso. De avanzar, los efectos del TPP serán de menor envergadura y el acercamiento entre el Mercosur y la AP se ve como un camino posible.

En definitiva, los resultados del TPP para el Mercosur son notorios y por cierto diferentes al caso de la AP. Para el Mercosur, el impacto es claro en términos arancelarios, perdiendo preferencias relativas en mercados de importancia comercial para el bloque. Este sería el caso de países competidores en el sector agrícola y agroindustrial como Estados Unidos, Australia y Nueva Zelanda que han mejorado o profundizado sus preferencias de acceso a los mercados de Japón y del Sudeste Asiático. En este caso, el impacto sería especialmente relevante para todos los miembros a excepción de Venezuela, que posee una estructura productiva distinta a la de los otros miembros del bloque.

Otro consecuencia del TPP tiene que ver con la regulación internacional, área en la que desde tiempo atrás el Mercosur no ha logrado avances sustantivos debido al estancamiento de su agenda interna y externa. Este impacto es cada vez mayor a medida que los acuerdos plurilaterales o meganegociaciones logren avances normativos en servicios, inversiones, normas técnicas, entre otros.

En este caso, existen embates diferenciados según el país, ya que si bien el Mercosur no posee una armonización profunda en las nuevas disciplinas del comercio internacional, algunos miembros como Uruguay y Argentina están más avanzados en reformas internas e incluso negocian bilateralmente con algunos miembros de la AP –caso de Uruguay con Chile. Esta realidad podría llevar a impactos diferenciados según cada socio del Mercosur y acelerar aún más las diferencias en política comercial del bloque. De todas formas y más allá del esfuerzo realizado por Uruguay en los últimos meses y el bienvenido cambio en la política internacional de Argentina –es apresurado confirmar cambios en el mismo sentido en Brasil–, todos los miembros siguen rezagados en la incorporación de los nuevos temas del comercio internacional.

Conclusión
Si bienalgunos analistas entienden que los megabloques todavía no son una realidad, sustentando dicha aseveración en las dificultades que atraviesa el TPP para su entrada en vigor, en el estancamiento del TTIP o en el complejo acuerdo entre China y Japón para avanzar definitivamente hacia el cierre del RCEP, discusión que pareciera estar centrada en posiciones más de orden geopolítico que económico y comercial, los nuevos marcos normativos que se manifiestan al compás de los cambios en los modos de producción y comercialización mundial son una entera realidad y superan incluso el fenómeno del TPP.

Frente a este contexto internacional aún en curso y con resultados todavía inciertos, los países de América del Sur reaccionan de forma dispar. Los miembros de la AP han seguido una estrategia que incorporó las tendencias globales, tanto en lo que tiene que ver con la participación de Asia-Pacífico en la estrategia de inserción del bloque, como en la importancia otorgada a las nuevas disciplinas.

En contrapartida, el Mercosur se mantiene alejado de esta realidad, no logrando progresar en las negociaciones entre sus socios ni con países externos al bloque, lo que lo posiciona muy desfavorablemente para afrontar los cambios que se están registrando en el comercio internacional. La situación es mayormente compleja para un bloque que no ha presentado otras opciones de inserción externa.

Se espera que el cambio de contexto político en Mercosur y la presión de algunos actores sociales, como el empresarial, impulsen las negociaciones con la Unión Europea. El cambio de Gobierno en Argentina ya impactó positivamente en ese sentido –se alcanzó un nuevo intercambio de ofertas– y Uruguay presentó una agenda más dinámica con respecto a los países asiáticos, buscando profundizar un acuerdo con India e iniciando conversaciones con Corea del Sur. En este período se confirmó, además, el interés por acercarse a AP, lo que sin duda mitigaría de forma sustancial los impactos negativos por no integrar el TPP.

Tema de investigación: 
Integración y comercio

America Latina y el Caribe y China. Hacia una nueva era de cooperación económica.

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En las últimas décadas China –junto con las demás economías emergentes de Asia-  han estado modificando aceleradamente el mapa de la economía mundial ya que se han convertido en un factor clave para entender la evolución y las perspectivas del proceso de globalización  gracias a su  desempeño en cuanto a crecimiento económico, comercio internacional, inversión extranjera directa e innovación tecnológica y a su papel como fuente de financiamiento internacional.

Desde 2012, la economía china ha registrado una moderación de su ritmo de expansión, que se espera se mantenga en los próximos años. Este hecho se ha traducido en menores precios de varios de los productos básicos exportados por América Latina y el Caribe a ese país. La situación ha sido interpretada como el fin del “superciclo” de altos precios de dichos productos que prevaleció en la mayor parte del período comprendido entre 2003 y 2011. Paralelamente, las orientaciones adoptadas por las autoridades chinas apuntan a lograr un rebalanceo de su modelo de desarrollo, en que se da un mayor peso al consumo de los hogares y un peso relativamente menor a las exportaciones y a la inversión. Todos estos elementos plantean oportunidades y desafíos para las relaciones económicas entre América Latina y el Caribe y China, que cobrarán cada vez más relevancia en los próximos años.

El fuerte interés manifestado por las autoridades chinas en fortalecer los vínculos con América Latina y el Caribe ofrece a la región una oportunidad histórica. Por ejemplo, para revertir la preocupante reprimarización exportadora es preciso lograr avances en productividad, innovación, infraestructura, logística y formación y capacitación de recursos humanos. Estos avances son fundamentales para crecer con igualdad, en un contexto de acelerado cambio tecnológico. La cooperación entre la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) y China podría privilegiar esta renovación de la política industrial, favoreciendo el procesamiento de los recursos naturales y sus encadenamientos productivos con las manufacturas y los servicios. Ello contribuiría a diversificar las exportaciones de la región, elevando su contenido de conocimiento y su valor agregado. Asimismo, en la medida en que la cooperación con China ayude a cerrar nuestras brechas de infraestructura, logística y conectividad, estimularía también el comercio intrarregional y la gestación de cadenas regionales de valor. Por su parte, la rica experiencia acumulada por nuestra región en materia de políticas sociales innovadoras, urbanización, protección medioambiental y otros ámbitos puede enriquecer las políticas que permitan abordar los grandes desafíos que China enfrenta en su camino al desarrollo.

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Tema de investigación: 
Integración y comercio

Antecedentes y generalidades

En este apartado encontrarás una especificación de los diversos tratados, acuerdos y convenios con fines de cooperación e integración en América Latina, así como una breve cronología de como se han desarrollado.

Acuerdos comerciales

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Acuerdos Comerciales y Países que los Integran

 

Fuente: Elaboración Propia en base a datos de SICE  (Sistema de Información Sobre Comercio Exterior) www.sice.oas.org

Acuerdos comerciales por bloque económico

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ACUERDOS COMERCIALES POR BLOQUE ECONÓMICO:

  • América del Norte

  • América del Sur

  • Centroamérica y el Caribe

  • Comunidad Andina


América del Norte


América del Sur


Centroamérica y el Caribe


Comunidad Andina

Fuente: Elaboración Propia en base a datos de SICE  (Sistema de Información Sobre Comercio Exterior) www.sice.oas.org

* Los Acuerdos Marco se refieren a que éste es firmado entre un sindicato mundial y una empresa multinacional con el fin de establecer mecanismos que permitan el cumplimiento de los estándares laborales mínimos en todas las plantas que esa empresa posea en el mundo, y muchas veces también en las empresas subcontratistas y tercerizadas.

Cronología Institucional

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1948 - Comisión Económica para América Latina (CEPAL) Naciones Unidas.

1951 - Organización de Estados Centroamericanos (ODECA/SICA).

1960 - Asociación Latinoamericana de Libre Comercio (ALALC) sustituida por la actual ALADI.

1960 - Mercado Común Centroamericano (MCCA) en http://www.sice.oas.org/default_e.asp Febrero 14, 2012.

1969 - Comunidad Andina de Naciones (CAN).

1973 - Comunidad del Caribe (CARICOM).

1975 - Sistema Económico Latinoamericano y del Caribe (SELA).

1980 - Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI).

1991 - Mercado Común del Sur (MERCOSUR).

1991 - Iniciativa para las Americas (IPA).

1993 - Sistema de Integración Centroamericana (SICA).

1994 - Alianza para el Desarrollo Sostenible (ALIDES).

2004 - Comunidad Sudamericana de Naciones, evolucionó a UNASUR. 

2004 - Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA).

2008 - Unión de Naciones Panamericanas (UNASUR).

2012 - Alianza del Pacífico.

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Declaración de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños

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A partir del 24 de febrero del 2010 se crea la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños como un esfuerzo más por consolidar la integración regional en diferentes ambitos y sin la participación de Estados Unidos y Canada.

Este nuevo organismo estará integrado por 32 paises incluido Cuba, de esta forma se buscará dar salida a problemas diplomaticos y políticos que en el pasado no dieron resultado como la reacción al golpe de estado en  Honduras.

Este organismo iniciará su funcionamiento formal a partir del acuerdo de sus estatutos, en Venezuela el proximo año.

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Aprovechando el momento en la diplomacia económica asiática

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Asia está buscando completar un acuerdo económico importante a principios de 2017 que ofrece la oportunidad de levantar su crecimiento cercano al potencial mediante la liberalización y la cooperación regional. El acuerdo de asociación económica integral (RCEP) es la respuesta de Asia para el Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP) y anuncia la siguiente fase en la cooperación económica de Asia. Pero RCEP es cualitativamente diferente a la cooperación anterior en Asia y para su consolidación se requerirá una enorme voluntad política.

La cooperación económica y el aumento de la interdependencia económica en Asia oriental se produjeron sin acuerdos regionales preferenciales, a diferencia de Europa a través de la UE o en América del Norte con el TLC. Sin embargo, la integración económica en Asia Oriental por la mayoría de las medidas está a la par con la de estas otras regiones.

La idea de que la apertura al comercio y la inversión es necesaria para el crecimiento, el desarrollo y la prosperidad ha cobrado fuerza en el Este de Asia en los últimos años, países del sur de Asia aún tienen que establecerse en ese consenso. El peso creciente de las economías del Este de Asia en la economía internacional, combinadas con su proximidad y la complementariedad de sus economías, es por qué las relaciones económicas asiáticas intra-oriental han crecido tanto. La relación comercial entre Japón y China, por ejemplo, es la tercera más grande del mundo. La India se está uniendo poco a poco al paquete.

A medida que las economías de Asia oriental han aumentado la escala de ingresos  (Japón, Corea, Hong Kong y Singapur ya son las economías de altos ingresos ) sus intereses de política económica internacional han pasado de comercio de bienes e inversión directa,  al comercio de servicios, inversiones en las redes de producción e inversión  financiera  en el mercado a través de la cuenta de capital. La agenda de cooperación económica en Asia oriental ahora abarca todas estas cuestiones.

La diversidad de las economías y sistemas políticos regionales, y las dificultades derivadas del bagaje histórico y político entre ellos, ha dado forma a la naturaleza de la cooperación económica en Asia

El estancamiento del multilateralismo ha dado origen a acuerdos megaregionales con el potencial de incluir o excluir países y así tener una mayor importancia en el sistema global. La protección de sectores estratégicos impulsados por las grandes economías ha ocasionado grandes debates sobre este tipo de acuerdos. 

El TPP incluye a los miembros del Pacífico oriental de la APEC - los Estados Unidos, sus socios del TLC México y Canadá más Chile y Perú - así como los miembros RCEP Australia, Japón, Brunei, Malasia, Singapur y Vietnam. Sin embargo, China, Indonesia, Corea, la India y los demás países de la ASEAN, dejar un gran agujero en el TPP. El RCEP es en parte una respuesta al TPP.

El RCEP incluye los países menos desarrollados en el sudeste de Asia y otros como la India que están más atrás tanto económicamente como en el comercio y la reforma económica. Las ganancias derivadas de la apertura de estas economías y apuntalar la reforma interna nacional a través del refuerzo regional es enorme.

China e India no serán capaces de unirse a la TPP en el corto plazo y, como argumenta Drysdale, 'un ambicioso y de alta calidad RCEP puede contrarrestar el comercio y la desviación de la inversión del TPP y trabajar para integrar toda la región de Asia Pacífico.  La exclusión del TPP no es sólo un problema de China e India, miembros de la ASEAN no forman parte del TPP y también tendrá que luchar para unirse en un futuro próximo, creando serios líneas de falla en el progreso hacia la integración económica de Asia Oriental. Ya que algunos fabricantes se están moviendo desde China a Vietnam para tomar ventaja de un mejor acceso al mercado de Estados.

El TPP es considerado por muchos como un acuerdo de mayor calidad debido a las nuevas cuestiones que introdujo tales como protección de la propiedad intelectual más estrictas, la liberalización del flujo de datos y nuevas disposiciones de solución de diferencias. Algunos de estos aspectos será ayudar a las economías abiertas y dar un impulso a la reforma, pero no todos.

Claramente el  RCEP incluirá una agenda de cooperación económica en curso que proporciona apoyo de compañeros regional para la reforma institucional interna. Como dice Drysdale, la "agenda de cooperación económica establece al RCEP como un vehículo importante para la construcción de la confianza económica y política en la ejecución de la próxima gran transformación estructural a través de Asia, entre China, la India, el noreste de Asia y el sudeste de Asia.

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Integración y comercio

Apuntes sobre la desglobalización, el Brexit, y Trump

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Apuntes sobre la desglobalización, el Brexit, y Trump

Oscar Ugarteche

Armando Negrete

La elección de Donald Trump como presidente de Estados Unidos (EU) fue previsible en la medida que era la expresión del malestar de occidente generado por la caída del crecimiento económico, los problemas de productividad, la caída de los salarios y la tendencia general en las sociedades más desarrolladas a buscar refugio en el bienestar de su pasado onírico. El nacionalismo de derecha rebautizado populismo de derechas se ha internacionalizado. Es neo fascismo en la medida de una comunión con un proyecto alimentado de xenofobia, racismo, misoginia y todo tipo de virulencia social. El fascismo era anti bolchevique. El neo fascismo no lo es por su inexistencia, pero al igual que el fascismo teme por la pérdida del poder de su sociedad.

No fue por el trabajo de marketing político que el candidato consiguiera despertar lo irracional en la ciudadanía. Trump al igual que Farage en Gran Bretaña, Le Pen en Francia y otros similares en el resto de Europa han logrado despertar esta irracionalidad y, encima, culpar a los sectores débiles de la sociedad de su malestar; crean chivos expiatorios para descargar la frustración ante la falta de perspectiva política y crecimiento económico.

La elección americana, al igual que la británica, fue el resultado de profundas contradicciones sociales construidas por la decadencia de un sistema capitalista hegemónico en crisis. Europa enfrentará en 2017, por las mismas razones, la continuación de estos giros. La desglobalización viene liderada por el neofascismo y no por la izquierda, acompañada de una polarización de las sociedades y no por su integración.

El presidente electo de EU abre un escenario económico en muchos aspectos, incierto. Sin embargo, ha mostrado rasgos que parecen engancharse a una lógica que cobra cada vez fuerza en el rumbo económico global: aumento de la intervención del Estado en la gestión de la economía y papel creciente del gasto público; disminución del libre mercado; y fortalecimiento del mercado interno. La incertidumbre descansa sobre cuáles son sus grados de libertad internos y externos; y qué quiere decir un gabinete casi íntegramente relacionado a Wall St. en este escenario.

Donald Trump prometió, en campaña, abandonar el acuerdo de integración económica en la región del Pacífico (TPP) que la administración del presidente Obama consideró fundamental para el rumbo del comercio internacional. El acuerdo del TPP era una iniciativa unilateral americana negociada a lo largo de más de seis años de negociaciones,1 para el crecimiento económico y el control sobre la Cuenca del Pacífico, con el cual se vincularía a 12 países a partir del pacto regional más grande de la historia, casi el 40% del Producto Interno Bruto Global y más de un tercio del mercado internacional.2

No obstante la potencial fuerza económica y geopolítica que podría implicar dicho acuerdo, el diagnóstico que el ahora presidente electo encontró, con un xenófobo y racista nacionalismo, fue que con este tratado se permitiría a China tomar ventaja sobre todos los integrantes. La reacción del presidente Chino al escuchar dicho anuncio fue, durante las reuniones del APEC3 en Lima, incorporar a los países americanos a la iniciativa china del Área de Libre Comercio de Asia Pacifico (FTAAP por sus siglas en inglés a través del RCEP- La Asociación Económica Integral Regional).

Este singular revés que dio Trump a la culminación del más grande proyecto neoliberal reveló a un peligroso nacionalismo como política frente a la incertidumbre económica. Trump no comprendió que el unilateralismo de Obama era fortalecimiento comercial interno frente a un mercado que está desmantelando el multilateralismo. La reacción china fue instantánea y no dejó espacio para una segunda opinión del defensor de “América hagámosla grande otra vez”. Fortalecer a China, como se conseguirá con la salida del TPP no va resultar beneficioso para EU, si acaso, en cierta medida, solo a los países periféricos que quedan enclavados con el dinámico mercado chino.

Otro revés de giro político nacionalista se presentó, de manera más clara y menos virulenta, con el fenómeno del Brexit (“Britain exit”) sobre el cual la sociedad británica refrendó la salida del Reino Unido (UK) de la Unión Europea (UE). El referéndum, que pretendió ser una comprobación política de la vigencia de la UE, resultó ser la manifestación de rechazo y la voluntad salida de una de las estructuras insignia del neoliberalismo. Mostró las profundas desigualdades y contradicciones se generó entre los reinados británicos, Inglaterra (53% a favor de irse de la Unión Europea) y Gales (52% a favor) mientras que Escocia (62% en contra), Irlanda del Norte (55 % en contra).

En julio del 20184 Gran Bretaña se habrá salido de la UE y deberá de restablecer acuerdos bilaterales de todo tipo con el mundo para restablecer su comercio, flujos de personas, de capitales así como redefinir su postura en los tratados internacionales firmados con la UE. En cualquier caso, aunque aún no se conozcan cuáles serán estos términos de salida, este proceso es expresión, por lo pronto, del agotamiento y cambio político y económico del modelo neoliberal de acumulación y globalización que reprimarizó las exportaciones, bajó los salarios y frenó el crecimiento del PIB mundial.

Recientemente se observan tendencias que anuncian, por un lado, el fin del ejercicio de un mercado global que se dice autorregulado y, por otro, la gestación de una metamorfosis del mercado mundial. La interrogante es ahora si estas tendencias y las políticas bosquejadas son la respuesta correcta. Lo correcto para ellos no necesariamente es correcto para nosotros como demostró 1981 cuando el aumento del déficit fiscal y el freno de la política crediticias empujó la tasa de interés de Estados Unidos a niveles record de altos lanzando al mundo a una recesión y a América latina a la crisis de la deuda mientras Estados Unidos recuperaba su crecimiento perdido una década, antes en 1973.

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Crisis económica

Atravesar la Amazonía: La apuesta geopolítica de China para el siglo XXI

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Los países de América Latina siempre han declarado tener una estrategia de integración comercial que ofrezca mercados alternativos, en busca de mayor independencia económica y geopolítica de los grandes polos industrializados del resto del mundo. Sin embargo, los indicadores señalan que el comercio exterior desde los países de América hacia Estados Unidos, Europa y especialmente Asia, aumentan; mientras el comercio entre los países de la región, disminuye[1].

La realidad es que las políticas de integración regional han favorecido la exportación de las materias primas, es decir, conectar centros de producción de commodities con puertos y aeropuertos. Hasta hace pocos años, el impulso político y financiero detrás de este modelo de integración suramericana fue Brasil. Con su buque insignia: el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES), que financió casi toda la cartera de proyectos de la Iniciativa para la Integración Regional Sur Americana – IIRSA, como: Vías, hidrovías, puertos fluviales y ferrocarriles que permitirían a la soja, la carne y los minerales brasileños llegar a los puertos del Pacífico. Sin embargo, el gigante del sur ha sufrido un duro revés tras el escándalo de corrupción entorno a Odebrecht-Lava Jato, además de la crisis política que viene pasando el país, con ello un súper-poder se ha propuesto reiniciar el proyecto, bajo sus términos: La China.

Con el Canal de Nicaragua paralizado por conflictos sociales y denuncias de violaciones a los derechos humanos y el Tren Bioceánico que sería concesionado a una empresa alemana sin atravesar la Amazonía, pasando por el sur de Perú hacia Bolivia, Uruguay y Brasil, la opción china es simple: Reemplazar al BNDES como impulsor de la cartera de proyectos IIRSA, especialmente las del Eje Amazonas.

Ya desde el 2014 tenemos información sobre las reuniones entre el Chinese Development Bank (CDB), el Banco de Exportaciones e Importaciones de China (EXIM Bank) y el Consejo UNASUR que controla la cartera. En aquella oportunidad el CDB aseguró qué “que el objetivo de la institución es apoyar la implementación de proyectos de infraestructura regional a fin de promover la sostenibilidad social y el desarrollo económico de los países de América del Sur[2]”. Asimismo, presentó las condiciones necesarias para el financiamiento de proyectos de infraestructura en América del Sur, entre ellas la de promover los vínculos comerciales entre China y el país impulsor del proyecto, fomentando la participación de China en las inversiones asociadas a estos megaproyectos y en la provisión de los servicios logísticos necesarios para su funcionamiento[3]. El paquete completo: Empresas chinas extrayendo las materias primas, empresas chinas construyendo la infraestructura que abarate sus costos de transporte, y a través de sus numerosos bancos ofreciendo préstamos para la cartera de megaproyectos de toda la región, por alrededor de 35 mil millones USD[4]. Una combinación peligrosa si recordamos que todo esto se piensa hacer encima de la frágil y valiosa cuenca amazónica. Más peligroso aún si recordamos que los gobiernos suramericanos, sin excepción están en una carrera por debilitar sus regulaciones ambientales y facilitar el acceso al uso de la tierra para las inversiones.

Finalmente, el gran problema es que estas inversiones vienen financiadas por bancos con salvaguardas que mejoran en el papel, pero que simplemente no se han estado cumpliendo. Habrá que estar muy atentos a los proyectos IIRSA en adelante.  Mejores condiciones son necesarias para un verdadero desarrollo sostenible en nuestros países.

[1] http://www.redalyc.org/html/413/41331033008/

[2] http://www10.iadb.org/intal/cartamensual/cartas/Portada.aspx?CartaMensua... 437a-
8518-5f590057eb05 

[3] http://www.iirsa.org/Event/Detail?Id=255 

[4] Programa de Préstamos Especiales para Proyectos de Infraestructura China-LAC: US$ 20.000 millones.
Fondo China-LAC de Inversión para la Cooperación Industrial: US$ 10.000 millones
Fondo de Cooperación China-LAC: US$ 5.000 millones adicionales.

 

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Integración y comercio

BREXIT llegó al Caribe

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BREXIT LLEGÓ AL CARIBE
Por Manuel E. Yepe
El “Brexit” ha sido definido por muchos como “un auténtico terremoto político con repercusiones nacionales e internacionales”.
Parecía una lucha difícil para los separatistas porque los más altos líderes ingleses, capitaneados por su primer ministro David Cameron, encabezaron la oposición a esta demanda impulsada por los más conservadores. El liderazgo político británico fue derrotado y, con éste, toda Europa, sus aliados y hasta el presidente de los Estados Unidos Barack Obama, quien vio vencida su posición de conservar dentro de la Unión Europea (UE) a su más fiel y poderoso aliado en todos los temas más trascendentales para la potencia norteamericana.
El resultado del referendo sobre el Brexit, que ha repercutido en todo el mundo de diversas maneras, tiene a los países de la región del Caribe en tensa espera, debatiéndose entre pronósticos y
preparativos, a causa de los lazos, tanto históricos como actuales, que la vinculan con el Reino Unido.
“No hay necesidad de pánico. Se hará todo lo posible para asegurar el mercado del Reino Unido”, dijo a los medios el ministro de Turismo de Jamaica, Edmund Bartlett, aunque reconoció que la decisión del electorado británico “es de importancia para nosotros los caribeños en el turismo por un número de razones, tal vez la más importante, el hecho de que tendrá un impacto en los arribos de viajeros y en el turismo en toda la región”.
Según ha informado la revista digital italiana Travel Trade Caribbean (TTC) especializada en el turismo en la región caribeña, “Bartlett recordó que el Caribe es muy dependiente de los visitantes británicos. Por tal motivo “es importante que consideremos las implicaciones que tendrá la decisión”.
“Brexit crea una pesadilla comercial para el Caribe”, comentó en un titular el periódico Tribune Bahama. Estimó que los países
independientes de habla inglesa de la Comunidad del Caribe (CARICOM) “tienen, a lo sumo, dos años para formular un plan para hacer frente a las graves consecuencias de la salida británica”.
“Una vez que Gran Bretaña abandone finalmente la Unión Europea, los doce países del Caribe perderán toda relación comercial estructurada mediante el comercio con el mercado británico. Cuando Gran Bretaña se unió a la entonces Comunidad Económica Europea en 1973, se transfirió el control de los acuerdos comerciales a la Comunidad. Desde entonces, el comercio formal, de ayuda y de inversiones entre los doce países del Caribe ha pasado por la UE. Estas relaciones se formalizaron sucesivamente en la Convención de Lomé, el Acuerdo de Cotonú y con el Acuerdo de Asociación Económica (EPA) “, agregó el diario.
Según comenta TTC, los expertos en la región creen que Brexit podría impulsar a los estados del Caribe más hacia Washington con el fin de encontrar más seguridad en aspectos tan delicados como los financieros y económicos que sean más seguros que los que ofrecen los
tradicionales vínculos británicos.
La región del Caribe tiene ciertamente fuertes lazos históricos y culturales con Gran Bretaña. Por ello, el rector de la Universidad de las Indias Occidentales (UWI) Sir Hilary Beckles advirtió a la región en un mensaje que “debe prepararse para el impacto del rompimiento del Reino Unido con la Unión Europea “, ya que “todos los aspectos de la vida en el Caribe serán afectadosnegativamente”.
Sir Hilary expuso en su comunicado publicado por la página web oficial de CARICOM que la frágil recuperación económica de la región está amenazada “de muerte” y la salida de Gran Bretaña podría dar lugar a reacciones regionales estratégicas inmediatas, incluso antes de que los Jefes de Gobierno se reúnan en Guyana este mes de julio. “Brexit es una amenaza a largo plazo para el desempeño de las economías de la CARICOM”, dijo. Pronosticó que “las relaciones comerciales, la inmigración, el turismo, las relaciones financieras, los compromisos culturales y la política exterior del Caribe tendrán una importante redefinición, por la reorganización de los compromisos de CARICOM-Reino Unido”, añadió el experto.
Instó a la región a fortalecer sus políticas internas y sus relaciones con el resto del mundo.
Brexit ha tenido igualmente una fuerte repercusión en Puerto Rico, isla caribeña que, al igual que Cuba y Filipinas fueron botines de la guerra oportunista lanzada por Estados Unidos contra España a finales del siglo XIX. Puerto Rico permanece bajo dominación de Washington pese a la notoriedad de fuertes sentimientos nacionales, muchas veces conflictivos, sobre su situación compartida: la gran mayoría reflejan un apasionado amor por su patria, un evidente resentimiento hacia Washington y una apreciación doliente de los beneficios que la ciudadanía estadounidense puede aportarles.
Allí se han escuchado gritos airados clamando por un “prexit” para su patria, o sea, la salida de Puerto Rico de Estados Unidos.
Julio 5 de 2016.

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Integración y comercio

Banco del Sur con nuevos directores y aportes iniciales

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El Banco del Sur fortalece su institucionalidad con la designación de nuevos directores ejecutivos. Es así que, en el marco del III Consejo de Ministros del Banco del Sur, realizado el 31 de agosto en la sede de Unasur en Quito, se aprobó la incorporación de Pablo Quirno (Argentina) y Pedro Buonomo (Uruguay) al Directorio Ejecutivo de la entidad. Estos funcionarios acompañan a Andrés Arauz (Ecuador), Gabriel Loza (Bolivia) y Eudomar Tovar (Venezuela).

El Ministerio de Finanzas de Ecuador confirmó que realizó su primer aporte para la puesta en marcha del Banco del Sur. La etapa preoperativa requiere el 5% del aporte contemplado para el primer año. En los primeros doce meses, el Banco contará con un capital en efectivo de $90 millones. Los aportes son depositados en los bancos centrales de cada país para su posterior transferencia al Banco del Sur. El capital total (efectivo y en garantía) de los países que ratificaron el Convenio Constitutivo del Banco sumará 4.900 millones en los próximos 10 años.

El Banco del Sur apunta a dinamizar los mercados de valores y las economías de los países de la región, y contribuirá a financiar el portafolio de 480 proyectos de infraestructura consensuados en el Consejo Suramericano de Infraestructura y Planeamiento de UNASUR -una inversión de $150 mil millones-. Para este fin, el Banco del Sur buscará captar una parte de los $1034 mil millones que bancos comerciales y bancos centrales mantienen depositados fuera de Suramérica.

En recientes declaraciones, Arauz propuso que el Banco del Sur se convierta en un market maker de títulos soberanos e invierta su liquidez en títulos emitidos por cooperativas financieras de América del Sur. Adicionalmente, insistió en la necesidad de constituir el Fondo de Conocimiento del Sur como un fideicomiso que financie proyectos educativos, culturales y de investigación científica de carácter regional.

La puesta en marcha del Banco del Sur va en la línea de la creación de organismos alternativos como el Nuevo Banco de Desarrollo de los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), inaugurado en el 2015, y el Banco Asiático de Inversión e Infraestructura BAII, en operación desde este año.

 

 

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Integración y comercio

Brasil intensificará negociaciones para ingresar a la OCDE

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BRASILIA, 14 feb (Xinhua) -- Brasil intensificará las negociaciones para entrar a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), informó hoy miércoles la Presidencia en un comunicado.

Mientras el país busca cumplir los requisitos previos para postularse como miembro pleno, la representación diplomática brasileña en París, donde están la sede de la OCDE y otros organismos comerciales, será reforzada a partir de marzo.

Compuesta por 35 países miembros, la organización "es un foro cuya misión involucra la cooperación y el intercambio de buenas prácticas sobre políticas públicas", destacó la nota.

Sumados, los integrantes son responsables del 62 por ciento del PIB global y de dos tercios de los negocios internacionales.

Aunque Brasil tiene participación activa en diferentes foros de la organización, sólo Estados Unidos, Canadá, México y Chile son países miembros entre los países americanos.

Según destacó el embajador Carlos Márcio Cozendey, actual subsecretario general de Asuntos Económicos y Financieros de la cancillería brasileña, discusiones iniciadas en la OCDE suelen influir en decisiones de otros organismos internacionales, como la Organización Mundial del Comercio (OMC).

La formalización de la candidatura brasileña depende de la adecuación del país a 237 recomendaciones establecidas por la OCDE.

Brasil ya se ha adherido a 36 de esas normas y ha pedido la adhesión de otros 74 instrumentos, informó el gobierno.

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Integración y comercio

Britain Heading Towards a ‘Hard’ Brexit

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After months of speculation, British Prime Minister Theresa May finally revealed her plans for Britain’s clean break from the European Union (Brexit). In a much-anticipated speech to European diplomats at Lancaster House (London) on Tuesday, May outlined her government’s strategy for Brexit by confirming that Britain wants a wants a complete break from the EU’s single market, which allows free movement of goods, services, capital and people within 28-nation bloc. Instead, her government will pursue a “new, comprehensive, bold and ambitious” free trade agreement with the EU.

Opting for a so-called ‘hard’ Brexit strategy, she said: “I want to be clear: What I am proposing cannot mean membership of the single market…Not partial membership of the European Union, associate membership of the European Union, or anything that leaves us half-in, half-out. We do not seek to adopt a model already enjoyed by other countries. We do not seek to hold on to bits of membership as we leave.” Such a clear positioning strategy was missing following the June referendum even though the PM had stated many times “Brexit means Brexit.”

Her speech has moved the country closer to triggering Article 50 of the Lisbon Treaty – the two year legal process the exit the EU. May has pledged to trigger Article 50 by March 31, 2017. On January 24, the Supreme Court will deliver its judgment on whether the UK government can formally trigger Article 50 without the explicit approval of Parliament.

The Plan

In her speech, May outlined 12 key objectives for the negotiations adding up to “one big goal: a new, positive and constructive partnership between Britain and the European Union.” Following are the key components of her plan.

* There would be drastic changes in immigration rules to “control the number of people who come to Britain from Europe.”

* The UK will seek a new bespoke customs arrangement with the EU to retain tariff-free trade with the European bloc.

* The UK will pursue bilateral trade agreements with non-EU countries like the US, China, India and Australia.

* The Brexit process will be gradually implemented in phases to ensure a “smooth and orderly Brexit.”

* The final Brexit deal will be put to a vote in both Houses of Parliament.

* There would be greater engagement of devolved administrations in the Brexit process. British laws will be devised in Westminster, Edinburgh, Cardiff, and Belfast.

* The UK will not contribute large amounts of money to the EU budget.

* The UK will seek an early agreement to guarantee the rights of EU nationals in Britain and British nationals in the EU.

* The workers’ rights will be fully protected after Brexit.

* The UK will continue its co-operation with the EU member-states on science, research and technology initiatives. Similarly, the UK will continue its cooperation with EU nations on fighting crime and terrorism.

* A practical solution to maintain the common travel area with Republic of Ireland will be explored.

There is no denying that by publicly declaring her intentions and plans, Prime Minister May has addressed lingering concerns but there is still plenty of uncertainty as many questions need to be resolved to ensure a smooth Brexit and future trading with the EU and the rest of the world. For instance, take the plan on immigration. It is not clear what kind of legal framework (bilateral or regional) will protect the rights of British and EU citizens, post-Brexit.

Weak Bargaining Power

It is a well-known fact that bargaining power affects the outcome of trade negotiations. As a small country, the UK has less bargaining power than the EU. The EU trade matters more for the UK economy than UK trade for the EU economy.

As trade agreements take a long time to negotiate, the UK is in a far less advantageous negotiating position. The two-year time limit on exit negotiations weakens the UK’s position. It is in the UK’s interest to secure a quick trade deal with the EU. If the UK is unable to clinch a deal within two years, it would continue to trade with the EU but under the rules of the World Trade Organization.

Michel Barnier, the EU’s chief Brexit negotiator, has already described divorce as a “prerequisite” to a future trade deal with the UK and there is complete unanimity among 27 member-countries to stick to this mantra. Since considerable amount of time would be spent in working out the exit process, it is highly unlikely that a comprehensive new trade deal between the UK and EU could be worked out quickly.

The UK is aiming for the freest possible trade in goods and services with the bloc. Unlike trade in goods, trade in services can take place through four different modes of supply – cross-border trade, consumption abroad, investment, and movement of service professionals.

Trade in services is very important for the UK as services account for nearly 80% of country’s economy. In financial services, the UK enjoys a strong competitive edge but may face regulatory hurdles in serving European markets in the absence of an agreement covering cross-border trade and investments in financial services. Outside of the scope of single market, financial services are more difficult to negotiate as it requires harmonization of countries’ domestic regulations. This factor would also act as an important impediment when the UK will seek liberalization of financial services under bilateral trade agreements with the US, China, India, Brazil and Australia.

The European leaders are unlikely to approve a more favorable trade deal with the UK as it would encourage other member-states to seek out a similar deal in future. Already demands for similar referendums is gaining momentum in a number of EU member-states. Hence, the prospects of having a free trade agreement with the EU which could undermine the basic membership of the bloc are very weak.

Further, difficulties may also arise from the ratification process because any new trade and investment agreement will have to be ratified by national parliaments of all 27 EU members. Not an easy task in the present times when the public support for free trade agreements are plunging throughout the world.

Singapore of Europe?

What is alarming is the PM’s veiled threat to turn the UK into a low-tax economy if the country fails to negotiate a satisfactory Brexit deal.

“I am equally clear that no deal for Britain is better than a bad deal for Britain. Because we would still be able to trade with Europe. We would be free to strike trade deals across the world. And we would have the freedom to set the competitive tax rates and embrace the policies that would attract the world’s best companies and biggest investors to Britain. And – if we were excluded from accessing the Single Market – we would be free to change the basis of Britain’s economic model,” she added.

It is too early to judge whether this is purely a negotiating threat to the European bloc or something else. Certainly, transforming Britain into a corporate tax haven (Europe’s Singapore) is not what the people voted to leave the EU.

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Tema de investigación: 
Integración y comercio

Building Trade Walls

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Arquitectura financiera

China has been key partner for LatAm in good, bad times: experts

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It is incomprehensive to track Latin America's progress in recent years without taking into account China's participation, even in difficult times, said experts.

According to a report by the Frederick S. Pardee School of Global Studies at Boston University, Latin America and the Caribbean had deepened their commercial exchanges with China after the 2008 financial crisis, despite other partners reducing their presence in the region.

China's growth has been based on building closer ties with partners, especially in South America, said Jose Luis de la Cruz, director of Mexico's Institute for Industrial Development and Economic Growth.

"The impact of China's trade relations, especially with South America, has been very positive," the expert said.

The Inter-American Development Bank calculated that total exports from the region grew around 13 percent in 2017, to reach around 985 billion U.S. dollars, in a large part thanks to the Chinese demand.

According to statistics from Chinese customs, bilateral trade between China and Latin America and the Caribbean stood at 260 billion U.S. dollars in 2017, up 18.8 percent over 2016.

Gao Feng, spokesperson from the Chinese Ministry of Commerce, said in a recent press conference that China is diversifying its investments in the region. Between 2004 and 2010, investments in mining and energy represented 42 percent and 18 percent of the total respectively. Between 2011 and 2017, this lowered to 20 percent and 6 percent.

Sergio Martinez, a researcher at the China-Mexico Studies Center at the National Autonomous University of Mexico, told Xinhua that "China is not forgetting its production abroad. It is tending to both markets, internal and external. Chinese presence will continue to be felt here for a long while."

However, China's participation in the region is not only felt through trade.

A recent study by RED ALC-China, an academic network of studies on China in Latin America and the Caribbean, said that in the last two decades, China enhanced its cooperation with the region "in practically all fields imaginable."

It cited the fields of defense, science and technology, as well as culture and academia, among others.

Ricardo Barrios, member of the Inter-American Dialogue think tank, said that in the recent China-CELAC Forum in Chile, Chinese Foreign Minister Wang Yi said that close to 4,000 Latin American and Caribbean professionals had recently visited China for training and educational purposes.

"I feel these numbers are only going to rise in the next few years," said Barrios.

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Integración y comercio

China y su camino a la apertura

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China y su camino a la apertura 

En abril del 2014 la Comisión Reguladora del Mercado de Valores del China  y la Comisión de Valores y Futuros de Hong Kong (CSRC y SFC, por sus siglas en ingles) anunciaron sus intenciones de crear un mecanismo que hiciera posible conectar las bolsas de Shanghai y Hong Kong, marcando un paso importante en la apertura del mercado de capitales anhelado por China en su XII plan quinquenal. De igual forma se buscaría la internacionalización del yuan y la consolidación de Hong Kong como centro financiero.

Fue así que el 17 de noviembre del mismo año, ambas bolsas vincularon sus operaciones mediante el programa denominado Stock Connect. El programa nace con el sello de “experimental” y permite a los inversionistas de Shanghai invertir una cuota anual de 250,000 millones de yuanes (40,550 millones de dólares)  en el parque de Hong Kong, mientras que los inversores procedentes de Hong Kong contarían con un máximo de 300,000 millones de yuanes (48,660 millones de dólares).

Con la conexión entre ambas bolsas, Shanghai experimenta un rápido crecimiento en el volumen de sus operaciones las cuales prácticamente se duplicaron en menos de seis meses. Después de un periodo de comportamiento positivo y de aceptación por parte de los inversionistas, el 24 de agosto del 2015 el índice compuesto de Shanghai, perdió 8.5 %, esta caída agudizo una tendencia a la baja que para aquel día ya representaba el 38% por debajo de su máximo, alcanzado el 12 de junio del mismo año.

La caída se dio como respuesta a la depreciación del yuan anunciada solo una semana atrás y  a las perspectivas de que la FED iniciaría un ciclo de incrementos a sus tasas de interés. China reaccionó reforzando la intervención del Estado en el mercado y culpando a la prensa y a los inversores extranjeros de agravar el pánico.

El 30 de noviembre del 2015 en una decisión más política que económica y  después de las interminables demandas de China,  el FMI acepto al yuan chino en la cesta de divisas con Derechos Especiales de Giro, sumándose al dólar, el euro, la libra esterlina y el yen. La divisa china representaría a partir del 1 de octubre del 2016 el 11% del valor de los DEG, lo que la sitúa por delante de las monedas japonesa y británica.

La aceptación del yuan en la cesta del FMI representa para China prestigio político y un avance en sus aspiraciones económicas, sin embargo, adquiere compromisos con el FMI, entre los que destacan: abrir sus mercados interbancarios y de divisas a las instituciones financieras extranjeras, mejora de las estadísticas sobre reservas de divisas y una flexibilización del tipo de cambio para que las fuerzas del mercado influyan en el, dichas exigencias hacen que China sea más vulnerable ante el entorno internacional.

El 18 de diciembre,  el congreso de Estados Unidos aprobó la reforma al sistema de cuotas de representación del FMI, misma que había sido impulsada por China y los demás países emergentes, especialmente del grupo BRICS que en este mismo año había puesto en operación su Nuevo Banco de Desarrollo el cual pretendía ser una alternativa a las instituciones Bretton Woods.

Estados Unidos sigue conservando el derecho de veto, y al parecer son las economías emergentes las que resultan triunfadoras, China será el más beneficiado ya que su derecho de voto pasará de 3.8 a 6%, será el tercer país con más poder, detrás de Estados Unidos y Japón,  Brasil sube cuatro posiciones, mientras que India y Rusia consiguieron entrar en la lista de los diez más influyentes.

El hecho de pensar que Estados Unidos dio su brazo a torcer y por fin reconocerá la importancia de los países emergentes en la escena internacional, es algo difícil de creer, en su lugar se puede pensar que finalmente entendió que la mejor forma de contener a su enemigo es manteniéndolo cerca y haciéndolo caer en su propio juego, el congreso accedió a sus peticiones pero no sin antes dejar en claro las reglas que deben seguirse.

La llegada del 2016 no fue del todo feliz en los mercados financieros, las bolsas chinas de Shanghái y Shenzhen cayeron 6.86 y 8.22 por ciento respectivamente, la caída activo el sistema de cierre automático que suspendía las negociaciones por 15 minutos después de una caída de 5%, mientras que tras una caída de 7% cerraba el mercado por el resto del día.

El mecanismo de cierre fue muy  controversial ya que según muchos analistas, lejos de calmar la turbulencia en los mercados financieros, creó un estado de pánico que contagio a los inversionistas por todo el mundo. Solo tres días después el mecanismo volvió a activarse, cerrando las operaciones a solo cuarenta minutos de haber iniciado, mas tarde se anuncio que el mecanismo dejaría de funcionar al día siguiente.   

Ambas caídas a inicios del año en curso, han dejado claro que el mercado financiero Chino se encuentra expuesto, el programa Stock Connect echado a andar en noviembre del 2014 represento el primer salto hacia una total liberalización de sus mercados financieros, sin embargo podría representar su punto débil, la caída de la bolsa ha sido tomada por los medios como la mejor evidencia de que China se está desacelerando y está arrastrando al mundo hacia una crisis de igual magnitud a la de 2008,  la incursión del gigante asiático a la canasta del DEG y la reforma al sistema de cuotas de representación del FMI, representa la adopción de compromisos encaminados a una mayor apertura, misma que podría dejar a China totalmente expuesto a los desequilibrios globales.

http://economia.elpais.com/economia/2014/04/10/agencias/1397130806_834566.html

http://www.negocios.com/noticias/bolsa-china-abre-mundo-17112014-1002

http://www.portafolio.co/opinion/el-renminbi-la-cesta-los-deg-no-es-cuento-chino

http://www.voltairenet.org/article186000.html

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Integración y comercio

China, Rusia y Mongolia aprueban el plan de desarrollo en el corredor económico

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China, Rusia y Mongolia firmaron un plan de desarrollo el jueves 23 de junio en Tashkent, para construir un corredor económico que conecta los tres vecinos, y se comprometieron a impulsar la conectividad de transporte y la cooperación económica en las regiones fronterizas.

El plan fue firmado después de una reunión entre el presidente de China, Xi Jinping, Vladimir Putin, y de Mongolia Elbegdorj Tsakhiagiin, la capital, Tashkent uzbeco antes de una cumbre anual de la Organización de Cooperación de Shanghai (OCS).

Presidiendo la reunión trilateral, el tercer tipo, el presidente chino, examinó los progresos realizados por los tres países en la implementación de su plan de trabajo a mediano plazo para la cooperación, diciendo que el progreso y los resultados positivos se obtuvieron en áreas tales como el comercio y la economía, los intercambios culturales y entre las personas, el transporte de billete, el turismo y el deporte.

"La parte china está satisfecha con el impulso de nuestra cooperación trilateral", opinó Xi.

Propuso que los tres países siguen centrándose en la alineación de la iniciativa china Cinturón Económico de la ruta de la seda, las estrategias de desarrollo de Rusia, en particular su plan de ferrocarril transcontinental, y el programa de la estepa de Mongolia ruta para avanzar activamente en la cooperación trilateral.

Xi pidió a los tres países poner en práctica el plan de desarrollo para construir corredor económico y fortalecer la cooperación en infraestructuras de transporte conectividad, construcción de puertos, la capacidad industrial, la inversión, el comercio y la economía, intercambios culturales y entre las personas y la protección ambiental , generando resultados tan pronto como sea posible.

El presidente chino también instó a los tres países para ampliar la cooperación en el marco de la OCS, especialmente en áreas como la tarjeta de transporte, la seguridad alimentaria, la reducción de desastres y la energía.

Putin dijo que Rusia, China y Mongolia son vecinos amistosos basados en la igualdad, el respeto y el beneficio mutuo.

Dijo que Rusia, teniendo en cuenta el consenso entre los tres países, se ha comprometido a trabajar con China y Mongolia para aplicar bien los proyectos de transporte y construcción de infraestructura, acelerar la simplificación de los procedimientos portuarios, y promover el proceso de la integración económica regional.

Rusia también está dispuesta a aumentar los intercambios culturales y entre las personas con los otros dos países, agregó.

Por su parte, Elbegdorj dijo que el plan de desarrollo en el corredor económico que conecta los tres países es muy importante, y agregó que Mongolia está dispuesta a unirse con China y Rusia para avanzar en la construcción de la infraestructura de transporte y reforzar la cooperación económica en las regiones fronterizas.

Mongolia también espera promover la cooperación con los otros dos países de la agricultura y el alivio después de un desastre, dijo.

Después de la reunión, los tres líderes del estado fueron testigosde la firma de un acuerdo trilateral sobre el reconocimiento mutuo de control aduanero de los resultados de ciertos productos básicos.

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Integración y comercio

Documentos del TTIP revelados

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El gobierno de Estados Unidos está poniendo más presión sobre la Unión Europea para llegar a un acuerdo sobre el Tratado Transatlántico de Comercio e Inversiones (TTIP). Esto se ha hecho evidente a partir de copias de documentos confidenciales de negociación que han sido puestos a disposición de Süddeutsche Zeitung y las estaciones de radio y televisión alemana WDR y NDR. El material, que consta de 240 páginas, fue proporcionado por Greenpeace y será publicado el próximo lunes. Varias personas familiarizadas con las negociaciones confirman que los documentos presentados son actuales.

La publicación de estos documentos ofrece a los ciudadanos una visión no conocida en las negociaciones entre los EE.UU. y Europa. Desde el inicio de las negociaciones hace tres años, el público sólo podía tratar de adivinar lo que ambas partes estaban discutiendo, lo que ha llevado a millones de personas a salir a las calles en protesta por el TTIP. Mientras que la UE está poniendo a disposición del público las negociaciones del TTIP, los EE.UU. insisten en mantener sus posiciones en cuestiones secretas. Washington utiliza esta táctica para garantizar un ámbito de aplicación más amplio para las negociaciones. La divulgación de estos documentos de negociación finalmente ofrece una transparencia más completa para los 800 millones de personas repartidas en dos continentes cuyas vidas se verán afectadas por el acuerdo bilateral de comercio más grande de la historia.

Los documentos permiten un profundo conocimiento de las tácticas de Estados Unidos, como el empuje activo de Washington para evitar la relajación de las regulaciones de exportación de la industria europea del automóvil, ya que este sector juega un papel central en la economía de Europa. Uno de los documentos confidenciales demuestra que el gobierno de Estados Unidos "se apresuró a señalar que tendría que consultar con su industria en relación con algunos de los productos y que el progreso en las partes relacionados con vehículos de motor sólo sería posible si la UE mostraba avances en la discusión en los aranceles agrícolas”.

Sin embargo, la exportación de productos agrícolas no es el foco principal de la estrategia de Estados Unidos,  Washington también ha puesto su mirada en las polémicas de alimentos modificados genéticamente que están prohibidos en su mayoría dentro de la Unión Europa. Ambas partes han subrayado a menudo hasta ahora que los EE.UU. respetarán las preocupaciones europeas en esta materia, y que los ciudadanos de Europa no tienen que estar preocupado por este problema. Pero el material confidencial pinta una imagen muy diferente de la situación. "Es realmente muy interesante ver las demandas que los EE.UU. han hecho", dice Klaus Müller, presidente de la Federación Alemana de las organizaciones de consumidores.

Los EE.UU., exigen que las prohibiciones legales sobre los productos para proteger la salud humana sólo se debe permitir si ha sido científicamente demostrado que estos productos son realmente perjudiciales. La UE prohíbe productos como la carne tratada con hormonas o los alimentos modificados genéticamente como medida de precaución, si sólo el más mínimo indicio de riesgo surge, mientras que los EE.UU. sólo les prohíbe si las personas ya han sido dañados como consecuencia del consumo de dichos productos.

Los documentos de negociación también revelan, por primera vez, con qué frecuencia los diferentes puntos de las opiniones chocan entre las partes. EE.UU. demanda en un capítulo sobre protección de los consumidores, que antes de pasar a una prohibición de la UE se debe evaluar "alternativas para lograr el nivel adecuado de protección", lo que significa que hay una ley en este sentido que se debe pasar en primer lugar. Además de esto, la UE también debe explicar públicamente "si alguna de esas alternativas son significativamente menos restrictiva del comercio."

Otro punto de controversia grave es la cooperación legislativa. Tanto los EE.UU. y Europa dieron la impresión de que estaban en su mayoría de acuerdo respecto a la regulación legislativa. Pero los documentos de negociación sugieren algo muy diferente. Mientras que la UE insiste en su derecho a la libre determinación legislativa en los documentos, los EE.UU. quieren restringir severamente el alcance de los legisladores europeos en lo que respecta a las decisiones económicas en las que se ha demostrado en varias sugerencias que han hecho. Un ejemplo es la demanda formulada por los EE.UU. que "cada Parte mantendrá procedimientos que promuevan la consideración de los siguientes factores cuando se realiza una evaluación del impacto normativo de Reglamento." Es decir, esto significa que la UE se supone introducir una proceso que va a evaluar "la necesidad de un reglamento propuesto" en conjunción con un análisis de "los costos y beneficios (cuantitativos, cualitativos, o ambos) de dichas alternativas previstas."

La legislación de EE.UU. es fundamentalmente diferente de la de la UE. En la UE, por ejemplo, el uso de 1.308 diversos productos químicos en los cosméticos está prohibido en la luz de las sospechas de que puedan ser cancerígenos. Por otra parte, la autoridad responsable en EE.UU, a lo mucho 11 sustancias.

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EE UU señala a cuatro países latinoamericanos por violar la propiedad intelectual

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La oficina del representante de Comercio Internacional de Estados Unidos incluye este año a cuatro países de América Latina en su la lista negra por violar los derechos de propiedad intelectual y patentes. Colombia se incorpora al grupo de 12 grandes infractores de las reglas, junto a Argentina, Chile y Venezuela. Entran así en la misma categoría que integran China, Rusia o India.

Los países citados aparecen en la “lista de vigilancia prioritaria” al considerar que están fracasando a la hora de aplicar las disposiciones acordadas sobre la materia en los acuerdos comerciales que tienen con EE UU. Canadá también se suma al grupo, justo en la recta final de las negociaciones para la revisión del tratado de libre cambio norteamericano. México está en la “lista de vigilancia”.

En total hay 36 países señalados por EE UU cuando se combinan las dos listas y a todos ellos les urge que adopten medidas para proteger de una manera adecuada la propiedad intelectual, las patentes y los secretos comerciales. El informe cita, por ejemplo, problemas a la hora de controlar el tráfico de productos falsificados en sus fronteras, robo de secretos o la piratería informática.

China lleva 14 años seguidos en la lista negra de este informe en el que cada año se examinan las barreras relacionadas con la propiedad intelectual. Es diferente de la investigación que la oficina de Comercio Internacional utilizó para aplicar nuevos aranceles a importaciones chinas. Pero como indican sus funcionarios, “los problemas que se señalan por sus malas prácticas son los mismos”.

Todos estos países, insisten, “están negando una protección adecuada” de la propiedad intelectual de compañías que operan en industrias clave para EE UU como la tecnológica y la farmacéutica. Aunque evitan hablar de las medidas que se adoptarán en respuesta, si insiste en que con este informe se busca un “cambio urgente” en las políticas que aplican estos países.

Brasil, Bolivia, Costa Rica, Perú y Guatemala también forman parte de los países bajo vigilancia. Robert Lighthizer, responsable de la oficina comercial, reitera que la Administración que preside Donald Trump se toma la protección de los derechos de autor como una “prioridad” clave. Aunque no especifica las medidas que puede tomar para contrarrestar estos obstáculos, espera que el mensaje sea escuchado.

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Integración y comercio

EEUU y su redespliegue económico

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EEUU y su redespliegue económico

 

Oscar Ugarteche[1]

Armando Negrete[2]

 

Durante sus primeros 60 días, Trump ha impulsado medidas comerciales proteccionistas y reorganizado la proyección de EEUU en el mundo. Consecuente con sus advertencias previas durante la campaña electoral, muestra un proyecto americano de largo plazo con el soporte del sector financiero y del sector militar. La agenda llamada hacia la “reconstrucción del mercado americano” comenzó, apenas juramentó, el 20 de enero del 2016, mediante la renuncia formal al Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP) promovido por Obama para imponer unilateralmente la agenda estadounidense de comercio e impedir que China impusiera la suya

El gobierno americano intentará revertir el orden mundial liberal que EEUU diseñó, desde 1944, mediante las instituciones de Bretton Woods. El pensamiento (neo)liberal moderno de los años 30 y masificado de 1980 en adelante, huelga recordar, fue creado desde sus universidades e impuesto con coerción como políticas económicas homogéneas alrededor del mundo por las instituciones multilaterales de Bretton Woods (Banco Mundial, FMI, OMC). Aplicar estas políticas fue condición sine qua non para resolver los problemas de deuda.

Se liquidan así las teorías de 19 premios Nobel, iniciados con F. Hayek en 1974, seguidos por M. Friedman en 1976 y demás profesores de la Universidad de Chicago, hasta Eugene Fama en el 2013. El presidente de EEUU y los financieros reconocen que ha llegado a su fin el curso neoliberal de la escuela de Chicago en el mercado mundial. Encuentran que la apertura comercial absoluta y la autorregulación del mercado no han resultado en crecimiento y pleno empleo en su economía, fundamentos de la teoría neoliberal. Se han topado con una combinación de desempleo, grandes déficits comerciales, pérdida de capacidad adquisitiva, una concentración inédita del ingreso y un muy prolongado estancamiento económico, junto con un monumental auge en las bolsas de valores.

La estrategia propagandística de la nueva administración para impulsar su unilateralismo comercial comenzó con la retórica de make America great again. Ésta enfatiza una balanza comercial estadounidense “víctima de los abusos del mercado mundial” en general, y de China y México, en particular. Lo siguiente fue el anuncio unilateral de reformar el TLCAN; se advirtió la aplicación de impuestos selectivos-discrecionales a las exportaciones intrafirma, mayoritariamente de empresas trasnacionales estadunidenses en México.

En América del Norte existen líneas de producción compartidas, en particular electrónicas y automotrices, las cuales constituyen más del 42% del comercio entre ambos países. (Ver Gráfico 1). El mercado de EEUU es el más próximo y más rico del hemisferio, a pesar de su muy bajo crecimiento desde inicios del nuevo siglo (1.05% per cápita). México y los países de la Cuenca del Caribe colocan el 80% de las exportaciones de insumos o bienes finales fabricados o ensamblados allí. Para el resto de América Latina (AL) es 30% o menos.

La nueva política proteccionista no sólo determinará el curso económico de América del Norte y la Cuenca del Caribe, sino también del resto del mundo. Esta política es análoga a las medidas tomadas durante el gobierno de Herbert Hoover mediante la ley Smoot Hawley de junio de 1930, la cual afectó la importación de 20,000 productos y llevó la relación bilateral con EEUU al anterior peor momento de su historia. Para EEUU no era importante (sus exportaciones eran 7% del PIB) pero para el mundo su mercado si lo era.

Este redespliegue económico se basa en el unilateralismo y gasto fiscal. El liderazgo de la economía mundial ha sido cedido a China. Ni la reforma de la globalización, ni el (im)probable desmonte de la internacionalización de la producción y del consumo, podrán ser resultado de un decreto presidencial norteamericano. La prevalencia del poder económico sobre el político, y del financiero sobre el productivo, determinará la capacidad, forma y fuerza del redespliegue buscado. Sin embargo: un alza de salarios que dinamiza el mercado interno quita utilidades y afecta a la bolsa de valores; un recorte presupuestal de los ministerios relacionados con las relaciones económicas y políticas se ve contrapesado por un aumento del presupuesto militar; un impuesto fronterizo se encuentra con represalias internacionales. Subir salarios reduciendo el mercado laboral de migrantes regresa como mayores costos, inflación y pérdida de productividad la cual impacta sobre la masa de ganancia en la economía.

El redespliegue será de corto aliento, desde un gobierno con un proyecto político de largo alcance, con instrumentos militares de política exterior y control social interno. Cabe recordar 1930, tras el alza de los aranceles, las quiebras de bancos y la caída del comercio, en AL se comenzaron a diseñar las primeras políticas de sustitución de importaciones. Estas no fueron fruto de una abstracción teórica, sino de una urgencia económica. Otro mundo es posible.

 

[1] Investigador titular Instituto de Investigaciones Económicas-UNAM, SNI/CONACYT, coordinador del proyecto OBELA.org.

[2] Proyecto OBELA

Disponible: http://www.obela.org/crisis

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Integración y comercio

EU must create a new world order to stop Donald Trump

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While most other western leaders fiddle and seethe, Donald Trump powers ahead as bully-in-chief. A genuine new world order is the only way to stop him.

Trump’s impulsive decisions, such as his refusal to endorse the G7 declaration agreed upon in Quebec, are not just expressions of his personal quirks. Instead, they are reactions to the end of an era in the global economic system, reactions which are sustained by an incorrect understanding of what is happening. However, Trump’s misguided vision is nonetheless based on the correct insight that the existing global system no longer works.

An economic cycle is coming to an end, a cycle which began in the early 1970s, the time when what Yanis Varoufakis calls the “Global Minotaur” was born, the monstrous engine that was running the world economy from the early 1980s to 2008. The late 1960s and the early 1970s were not just significant for the oil crisis and stagflation; Nixon’s decision to abandon the gold standard for the US dollar was the sign of a much more radical shift in the basic functioning of the capitalist system.

Indeed, by the end of the 1960’s, the US economy was no longer able to continue the recycling of its surpluses to Europe and Asia because its surpluses had mutated into deficits. As a result, in 1971, the US government responded to this decline with an audacious strategic move: instead of tackling the nation’s burgeoning deficits, it decided to do the opposite, to boost deficits.

And who would pay for them? The rest of the world!

Centre Stage

How? By means of a permanent transfer of capital that rushed ceaselessly across the two great oceans to finance America’s deficits. And these deficits thus started to operate “like a giant vacuum cleaner, absorbing other people’s surplus goods and capital.

While that ‘arrangement’ was the embodiment of the grossest imbalance imaginable at a planetary scale, nonetheless, it did give rise to something resembling global balance; an international system of rapidly accelerating asymmetrical financial and trade flows capable of providing a semblance of stability and steady growth.

Powered by these deficits, the world’s leading surplus economies (e.g. Germany, Japan and, later, China) kept churning out the goods while America absorbed them. Almost 70% of the profits made globally by these countries were then transferred back to the United States, in the form of capital flows to Wall Street. And what did Wall Street do with it? It turned these capital inflows into direct investments, shares, new financial instruments, new and old forms of loans etc,” as Varoufakis noted in "Global Minotaur."

This growing negative trade balance demonstrates that the US is the non-productive predator: in past decades, it had to suck up a 1 billion dollars daily influx from other nations to buy for its consumption and is, as such, the universal Keynesian consumer that keeps the world economy running. (So much for the anti-Keynesian economic ideology that seems to predominate today!)

This influx, which is effectively like the tithe paid to Rome in Antiquity (or the gifts sacrificed to Minotaur by Ancient Greeks), relies on a complex economic mechanism: the US is "trusted” as the safe and stable center, so that all others, from the oil producing Arab countries to Western Europe and Japan, and now even China, invest their surplus profits in the US.

Friendly Division

Since this “trust” is primarily ideological and military, not economic, the problem for the US is how to justify its imperial role – and it manages this through a permanent state of war.

For this reason, it had to invent the “War on Terror,” offering itself as the universal protector of all other “normal” (as opposed to “rogue”) states. Thus the entire globe tends to function as a universal Sparta with its three classes, now emerging as the First, Second, Third world: (1) the US as the military-political-ideological power; (2) Europe and parts of Asia and Latin America as the industrial-manufacturing region (crucial here are Germany and Japan, long the world's leading exporters, plus, of course, now the rising China); (3) the undeveloped rest, today's helots, those “left behind.” In other words, global capitalism brought about a new general trend to oligarchy, masked as the celebration of the diversity of cultures: equality and universalism are more and more disappearing as actual political principles.

From 2008 on, this neo-Spartan world system is breaking down. In Obama years, Paul Bernanke, the Chairman of the Federal Reserve, gave another breath of life to this system: ruthlessly exploiting the fact that the US dollar is the global currency, he financed imports by massively printing money.

However, Trump has decided to approach the problem in a different way: ignoring the delicate balance of the global system, he focused on elements which may be presented as “injustice” for the US: gigantic imports are reducing domestic jobs, etc. But what he decries as “injustice” is part of a system which profited the US: the Americans were effectively “robbing” the world by importing stuff and paying for it by debts and printing money.

Inside Outside

No wonder Trump addresses Kim Yong-un in far more friendlier terms than his big Western allies: here also, extremes meet. With the disintegration of the system that dominated world trade from 1970, the US is increasingly becoming the disruptor of world trade. In contrast to 1945, the world doesn't need the US, it is the US which needs the world. Two outcasts are thus meeting in Singapore: the excluded outcast (Kim) and the outcast in the very fulcrum of the system.

Trump’s goal is to make trade deals with single partners who can all be blackmailed into submission, so it is of utmost importance that Europe acts as a unified economic and political force. Full of dangers as this new situation is, it opens up a unique chance for Europe: to engage itself in the formation of a new global economic system that will no longer be dominated by US dollar as the global currency.

In global economic terms, it’s war, so it’s time for radical measures. Europe should be aware that there is no return to the status quo.

Instead, a truly new world order is needed for Trump to get his comeuppance. And it is here that the response of EU members and Canada is insufficient: instead of advocating a new vision, they act as an offended party complaining that the US broke the established rules.

Thus, in the last decade or so, the EU more and more acts like the PLO ex-leader Yasser Arafat: about whom it was said that he never missed an opportunity to miss an opportunity.

As the immigrant crisis and Catalonia, among other events prove, it’s probable that Europe will again miss the chance.

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Integración y comercio

East Asia’s economic agreement

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President Donald Trump’s executive order to withdraw the United States from the 12-member Trans-Pacific Partnership (TPP) economic agreement in the Asia Pacific is a strategic turning point in the open economic order.It is a blow to furthering reform for some members, a lost opportunity for the United States to write the rules of international commerce, and more worryingly a sign of the United States turning its back on the global economic system it helped create and lead.

Trump and his trade team favour bilateral deals instead of regional agreements. US negotiations with Europe are therefore likely headed for the same fate as the TPP. With major multilateral trade deals at the WTO now too difficult and bilaterals only making slow progress towards freer markets — one of the reasons for the shift towards ambitious regional agreements — all eyes now turn to Asia’s Regional Comprehensive Economic Partnership (RCEP) agreement. It is now the most important initiative on the global trade scene.

The awkwardly named RCEP has received much less attention than the TPP and is shrouded in misconceptions.

It is comprised of the 10 Southeast Asian members of ASEAN as well as Australia, China, India, Japan, New Zealand and South Korea. The first misconception is that RCEP is China-led or China dominated. But China is a spoke and ASEAN is the hub. RCEP was built to consolidate ASEAN’s five separate free trade agreements with China, South Korea, Japan, India and Australia–New Zealand. And the RCEP idea and its guiding principles were crafted not in China, but in Indonesia.

ASEAN centrality has also ensured that RCEP has incorporated Asia’s other large power — Japan — and reflects Japanese preferences as much as those of China. Originally, China wanted to limit core membership of Asian cooperation to ASEAN plus China, Japan and South Korea. Japan wanted a larger membership, involving Australia, New Zealand and India, to help provide a counterweight to China. In the end, ASEAN centrality and the interests of Australia and India in the region meant the broader grouping prevailed.

The fear that the demise of the TPP will lead to China writing the rules of trade and commerce in the Asia Pacific is therefore far-fetched. Allowing China to write the rules would require ASEAN, Australia, Japan and India to all acquiesce to China’s demands.

The second misconception is that RCEP is a low-standard agreement that will not shape commerce to any serious extent within the grouping, let alone beyond it. But that is yet to be determined and completely misreads the potential of the agreement.

The RCEP grouping is already larger than the TPP grouping in purchasing power parity terms — the correct way to compare economic size. The East Asian grouping is also more dynamic, with an average growth rate much higher than the world average.

China, India, Indonesia and many of the developing countries in RCEP still have high barriers to trade and investment. Relatively easy liberalisation will therefore deliver large gains, not only to those countries, but also to the more developed members in RCEP who do business with them.

And an agreement that has those countries commit to liberalisation and reform will be a fillip to global trade growth and openness at a time when it is sorely needed.

We are now at a crossroads for RCEP and whatever agreement that does evolve will have important economic and strategic implications for the Asia-Pacific.

Economically, RCEP will do best if it can reduce significant barriers to trade and investment, further trade facilitation, and support countries’ domestic reform efforts. Thankfully, these outcomes are not mutually exclusive, but are interdependent and reinforcing. Ambitious commitments do need to be made in traditional areas like tariff cuts and investment liberalisation for the agreement to be credible. But for RCEP to have a significant effect, countries will need to commit to measures behind the border — not just at the border — like regulatory reform, breaking down market entry barriers and equal treatment of foreign firms domestically.

East Asia’s diversity — including in countries’ systems of government — has led to an Asian way of cooperation that requires forging consensus around principles of cooperation. This is not sexy, but the history of Asia’s integration into the WTO and APEC shows that it is effective and can be sustained. This form of cooperation would mean moving towards regulatory harmonisation over time, instead of imposing overly prescriptive and inappropriate rules at the starting line, which was the method adopted by the TPP.

Strategically, how RCEP evolves will determine whether trade becomes a force for cooperation and integration across the wider Asia-Pacific region, or a cause of rivalry and economic fragmentation. The RCEP grouping could decide to pursue an agreement that seeks to extend its economic benefits to the United States and other non-RCEP members. This would help to reduce the perception that RCEP is a China-led bloc designed to erode US economic leadership in Asia, and would be the best way of encouraging the US to maintain its economic commitment to Asia, which was always one of the core goals of the TPP.

RCEP is now the best path towards a Free Trade Area of Asia and the Pacific. With the world trading system under threat it is time for leaders in Asia to step up and push for opening markets and deepening reforms to enhance economic integration, not just with each other but with Europe, the United States and the rest of the world.

Shiro Armstrong is co-director of the Australia–Japan Research Centre at the Crawford School of Public Policy, The Australian National University and Editor of the East Asia Forum. Amy King is a senior lecturer at the Strategic and Defence Studies Centre, The Australian National University.

 

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Integración y comercio

El Banco Asiático de Infraestructura y el Banco del Sur: dos ejemplos de regionalismo financiero

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El Banco Asiático de Infraestructura y el Banco del Sur:  dos ejemplos de regionalismo financiero

Oscar Ugarteche[i], Tesalia Valencia[ii].  

Menos preocupado por el drenaje de recursos y más por la calidad de la nueva infraestructura, China ha promovido la incorporación de miembros europeos para indignación de Estados Unidos. Para el Tesoro, este banco compite con el Banco Mundial cosa que no hubiera hecho el Banco del Sur.

Aunque ni Estados Unidos ni Japón se encuentran en la lista de los miembros fundadores, la presencia de Francia, Alemania, Italia y Noruega, ha sido un éxito diplomático para China, pues el apoyo de las grandes economías de Europa representa el incremento de poder e influencia del gigante asiático en el occidente lo que significa al mismo tiempo un gran desafío para las instituciones multilaterales tradicionales como son el Banco Asiático de Desarrollo (BAD) controlado por Japón, y el Banco Mundial (BM) encabezados por Estados Unidos. El Tesoro acusó al Reino Unido de “la constante acomodación” con respecto a China y lo desafió a renunciar a su idea.[1]

En América latina, el sólo impulso del Banco del Sur llevó a la conversión de la Corporación Andina de Fomento en Banco Latinoamericano de Desarrollo que en efecto compite con el Banco Mundial en la región y sobre todo con el  Banco Interamericano de Desarrollo. Con treinta y cinco años de experiencia la antigua Corporación Andina de Fomento se amplió de seis miembros andinos (Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia y Chile) más catorce bancos privados; a 16 países latinoamericanos y dos europeos, España y Portugal. De América latina continental faltan Guatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua, marcando la separación entre América Central y América del Sur, que en este banco comienza en Costa Rica.

Quizás el rasgo más importante de la CAF Banco Latinoamericano de Desarrollo es que tiene acciones de propiedad de bancos privados. Por la manera como se presentan los datos en sus balances del 2014 es difícil discernir cuánto de la propiedad del Banco es de la banca privada sudamericana más el Banco Interamericano de Desarrollo. Los países cuyos bancos privados son importantes en la CAF son Ecuador (Banco del Pacifico y Banco de Guayaquil); Perú (Banco de Crédito, BBVA Continental, Scotiabank y Banco Internacional del Perú INTERBANK); Colombia, (Banco DAVIVIENDA S.A. y Corporación Financiera Colombiana S.A.).

El Banco Asiático de Infraestructura (BAII) tiene cincuenta y siete gobiernos miembros fundadores, repartidos entre treinta y siete asiáticos y veinte europeos. Para los asiáticos, la presencia o no de Estados Unidos en su membresía no es un tema tan álgido como lo es en América latina donde la diferencia es entre un esquema panamericano y uno regional y donde la asimetría le da al vecino del norte un peso que no tiene en Asia. La oposición de Estados Unidos hacia el (BAII), podría entenderse como una expresión de debilidad estadounidense sobre su influencia mundial. El tamaño inicial del patrimonio del BAII es de 100.000 millones de dólares, alrededor de cinco veces mayor que el patrimonio del BID, doce veces el del Banco Latinoamericano de Desarrollo, tres veces el BNDES de Brasil y dos veces y medio el patrimonio del Banco Mundial. Evidentemente se contemplan otras posibles opciones para la financiación del BAII, como son los préstamos interbancarios y la emisión de bonos, lo que con un apalancamiento análogo al BNDES lo convertiría en un banco que opera con un billón de dólares, el banco más grande del mundo con distancia.[2] El total de activos del Banco Mundial como grupo suma 353,000 millones de US$ para el año 2014.

La iniciativa de un Banco dedicado a la inversión para infraestructura junto con el Fondo de la Ruta de la Seda y el nuevo banco de los BRICS, ratificado por el parlamento chino el 24 de junio del 2015,[3] tiene que ver con el cambio hacia un nuevo orden económico mundial caracterizado por la mirada preventiva China. Cada institución sola no amenaza el poderío financiero global de Estados Unidos. Todas sumadas son un elemento a tomar en cuenta seriamente.

El principal motor de crecimiento del gigante asiático ha sido el sector construcción, que recientemente ha perdido fuerza a medida que el proceso de urbanización ha ido avanzando. Es como si China, consciente de no poder continuar acumulando paquetes de estímulo orientados a la inversión en infraestructura en su propio territorio pretendiera exportar este modelo de desarrollo al resto del mundo emergente a través de estas tres instituciones.

Otra motivación económica va asociada a la estrategia dirigida al uso internacional del renminbi (RMB) ya que la moneda de referencia del BAII es el RMB y con esto estará empujando la acumulación de activos financieros en yuanes fuera de las fronteras chinas y afirmando la internacionalización de su moneda. Por ambas razones Estados Unidos protestó la presencia británica y europea allí.

Finalmente, tomando una idea de Sudamérica, China y los países asiáticos han logrado montar un aparato financiero multilateral potente, mientras Brasil se debate aun sobre el Banco del Sur. Aparentemente si el beneficio al MERCOSUR/Brasil no es directo, no es tema y el Banco del Sur no le da ningún beneficio directo a Brasil que este no obtenga con el BNDES. El éxito Chino es un interesante caso de muestra de la miopía diplomática latinoamericana. Parece que algunos quieren regionalismo, ¡pero no financiarlo!

 

 

[i]Economista peruano, trabaja en el Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM, México. Miembro del SNI/Conacyt. Coordinador del Observatorio Económico de América Latina (OBELA) www.obela.org y presidente de ALAI www.alainet.org

[ii]Miembro del proyecto OBELA, IIEc-UNAM.

[1]“US attacks UK’s ‘constant accommodation’ with China” enhttp://www.ft.com/intl/cms/s/0/31c4880a-c8d2-11e4-bc64-00144feab7de.html#axzz3e0NnRIDI

“Acomodar a China puede que no sea una mala estrategia”.

Véase en  http://elcomercio.pe/economia/mundo/ft-acomodar-china-puede-que-no-sea-mala-estrategia-noticia-1799141

[2]Anticipan guerra entre potencias por creación del AIIB. Véase en http://eleconomista.com.mx/economia-global/2015/03/30/anticipan-guerra-entre-potencias-creacion-aiib

[3]REFILE-China takes first step to ratify BRICS Bank agreement- Xinhua, http://www.reuters.com/article/2015/06/24/china-brics-banking-idUSL3N0ZA3SO20150624

 

 

 

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Integración y comercio

El TLCAN cuestionado por sus dueños, o ya no importa

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El TLCAN cuestionado por sus dueños, o ya no importa

Oscar Ugarteche[i], Armando Negrete[ii]

En el Artículo 2202 del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) se define que “las Partes podrán convenir cualquier modificación o adición a este Tratado”, de modo que es más preciso hablar de discusión y no de renegociación. No obstante, la llamada “cuarta ronda de renegociación del TLCAN" se reanudó en Washington durante la segunda semana de octubre del 2017. Hasta ahora, las pasadas discusiones sobre TLCAN no han encontrado algún punto importante de acuerdo, sino todo lo contrario. Los enfrentamientos entre la clase política, los corporativos transnacionales y las empresas nacionales sólo crecen, en particular entre Canadá y México. El Primer Ministro de Canadá, Justin Trudeau, expresó en Washington, un día antes que comenzaran esta ronda de discusión, que el problema del TLCAN ha sido México, Trump replicó que se podría lograr un acuerdo bilateral con Canadá.

Su posición se basa en que los salarios automotrices en México son una fracción de los mismos en Canadá, con la misma tecnología y calidad de bien final. Debería ser cierto que a iguales productos, iguales salarios, pero es igualmente cierto que bajar los salarios es la madre del crecimiento exportador. Quien gana con los diferenciales salariales entre Canadá y México en la industria automotriz son las armadoras automotrices establecidas en México y las empresas que le suministran los insumos fabricados nacionalmente. En el lado mexicano es pequeño pero significativo, en el lado canadiense ni siquiera es significativo.

Esta vieja discusión, que podría romper sucesivas reuniones sobre TLCAN, encubre la sustitución de la mano de obra por los nuevos esquemas robotizados en la industria automotriz que fabricará automóviles eléctricos sin chofer. Este podría ser el regreso de EEUU como líder tecnológico y la base del redespliegue económico global. Las nuevas inversiones automotrices americanas se realizan, desde 2011, dentro de EEUU (Google, Tesla, Ford). Esto ha sido varios años previo de esta polémica del TLCAN. Esta es una de las razones por las que EEUU podría prescindir de México en la industria automotriz. La otra, es que México fabrica automóviles ligeros y la demanda dentro de EEUU es de camionetas. Por tanto, las fábricas mexicanas proveerán, de manera creciente, al resto del mundo pero no a EEUU. La apuesta canadiense será entrar como socio en esa nueva industria automotriz robotizada, así como entró en 1965, mucho antes que México, con un acuerdo automotriz (padre del TLCAN).

Las anteriores tres rondas de discusión se han llevado a cabo en dos niveles diferentes: uno fuera del sala, ahí donde Trump ha construido una falsa discusión con mandatarios locales y tomadores de decisión, a través de los medios “buenos” y su cuenta de Twitter; y el otro nivel dentro de la sala de discusión, el cual ha sido muy celoso en comunicar los avances y resultados de sus sesiones. Mucho de lo que se sabe sobre el ambiente, acuerdos y temáticas ha sido producto de rumores, opiniones y declaraciones externas, no de comunicados oficiales.

De estos resultados, si se es optimista, se pueden reconocer el acuerdo en los capítulos sobre Pequeñas y Medianas Empresas (PyMES) y sobre Competencia, aunque estos no representan un avance significativo, una victoria política o un mayor grado de certeza de lo que sucede en las discusiones. Si se es pesimista, hay que recordar lo complicado de un acuerdo en los capítulos sobre las Reglas de Origen de los productos comerciados y el dedicado la Resolución de Controversias comerciales. EEUU quiere 85% de contenido de América del Norte y 50% de eso de EEUU mismo, actualmente el contenido regional es 62% y los insumos para los automóviles americanos vienen, en gran medida y por encargo, de China. Visto desde este ángulo hay un conflicto entre empresas y Estado, y lo lógico sería que las empresas ganen su argumento y el Estado lo pierda, según la nueva economía política mundial prevaleciente.

A la cuestión si ¿las empresas norteamericanas pueden vivir sin TLCAN si no exportan autos a EEUU?, la respuesta es sí, después de encontrar nuevos mercados. Es aquí donde encajan los Capítulos sobre PyMES que la alimentan. El consenso sobre el papel de las pequeñas y medianas al que llegaron las discusiones es porque, aunque las PyMES en el largo plazo pueden vivir sin TCAN, no podrán soportar la transición tecnológica de los próximos cinco años. Cabe recordar que, de acuerdo a las propuestas de EEUU, cinco años es el tiempo previsto para la próxima “renegociación” del TLCAN.

Todo lo anterior está visto desde el ángulo de los intereses de las empresas automotrices americanas. Al final, la interrogante es dónde se coloca el interés nacional mexicano frente a todo esto. ¿Acaso Existe? En EUU, de un lado, operan múltiples fuerzas en contra o a favor de una “renegociación” del TLCAN, pero todas se enfrentan contra la satrapía e incontenible verborragia del presidente. Trump, con diezmado de apoyo institucional y escasas logros ejecutivos, continúa con su promesa de campaña proteccionista y su adelantada advertencia a salir del TLCAN si no puede conseguir un acuerdo favorable para EEUU – para facilitar la transición tecnológica de la industria automotriz y encontrar el inexistente redespliegue económico anhelado.

 

[i] Investigador Titular IIEc-UNAM / SNI. Coordinador del proyecto OBELA

[ii] Proyecto Obela

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El TPP podría ir adelante sin los Estados Unidos.

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TPP could go forward without the United States

The election of Donald Trump has closed the door to consideration of the Trans-Pacific Partnership (TPP) during the lame duck session of Congress this year. During the campaign, Trump vowed to rip up TPP; Republican leaders in Congress, beholden to Trump for saving their majorities in the Senate and House, will not challenge him in the flush of this unexpected but decisive electoral victory.

What’s the future for TPP? Most likely, Trump will simply not implement it. Without US participation, the pact cannot definitively enter into force. It’s death by malign neglect.

But there are 11 other TPP signatories, and they may not follow the US example. Indeed, each of them agreed to TPP obligations that require substantial changes in their economic policies primarily because it is in their economic self-interest to do so. The concessions offered in return by the United States were modest, since the US market is already relatively open and US negotiators only offered to partially reform many of the remaining US barriers inhibiting foreign suppliers of goods and services. In other words, the United States did not commit to substantial changes in existing policies but won agreement from 11 other countries to improve access to their markets for US exporters and investors.

Sounds like a good deal for Uncle Sam, and it is: According to a comprehensive PIIE analysis of the TPP, the pact will provide substantial benefits for the United States. The TPP will boost US real income by about $130 billion, increase high-paying jobs in export industries, and lower costs for US consumers and manufacturers. The economic reforms advanced by the TPP should boost US productivity: Faster productivity growth is the key to strengthening our economy over time and increasing real wages and incomes.

The other TPP countries understand the importance of using TPP reforms to reinforce domestic economic growth. In Japan, despite Trump’s position on TPP, the Lower House of the Japanese Diet passed TPP implementing legislation on November 10—a vote that affirmed support for the economic reform strategy of Prime Minister Shinzo Abe and recognized that TPP contributes importantly to advancing structural reforms long needed to revive the Japanese economy. Other TPP countries are advancing domestic legislation to implement TPP for similar reasons, including Vietnam, a TPP country that has to make fundamental changes to its economic regime. Moving TPP forward will likely be discussed in some detail when leaders of the Asia-Pacific Economic Cooperation (APEC) meet in Peru for their annual summit later this week.

The 11 other TPP countries may not sit idly on the sidelines waiting for US ratification (see infographic on the status of TPP ratification by country). Instead, they could agree among themselves to extend the TPP benefits to each other on a provisional basis, leaving the door open for US participation in the future. If the United States subsequently ratifies the TPP, the pact would then enter into force on a permanent basis. But note: Until the United States joins the party, US firms, workers, and farmers would not be eligible for TPP tariff preferences and other benefits in those markets, and US competitiveness vis-à-vis farmers, firms, and service providers to the other TPP countries would suffer accordingly. For example, new opportunities to provide services in Japan or supply government contracts in Vietnam and Malaysia would be open to firms in other TPP countries but not to those based in the United States.

There are obvious precedents for such a strategy: The General Agreement on Tariffs and Trade (GATT) was a provisional agreement pending congressional ratification of the Havana Charter for an International Trade Organization (ITO), the planned trade regime for the immediate post–World War II era. Congress failed to vote on the ITO Charter, and the GATT became the de facto postwar trade regime until a new agreement established the World Trade Organization—47 years later.

The TPP should not require such a long gestation period. The pact commands substantial support among Republicans in Congress and is supported by the vast majority(link is external) of US farm, industry, and services associations because it opens new opportunities abroad for trade and investment. It also has substantial bipartisan appeal because it reinforces US security alliances with key Asian partners.

Moreover, dropping TPP or delaying action on its implementation would cost more than just the foregone opportunities to expand US exports and jobs: US firms already risk losing customers because of existing free trade agreements (FTAs) to which the United States is not a party. For example, US beef exporters would continue to be disadvantaged in both the Japanese and Australian markets because other suppliers pay lower tariffs under the Japan-Australia FTA. In other words, US firms now face discrimination in some TPP markets, and the TPP would help level the playing field.

Given the cost to US firms and workers, if the United States drops TPP while the other pact members move forward, my advice to the incoming US administration is simple: Fix it, don’t deep-six it. Every negotiated agreement between sovereign nations can be improved. My next blog post offers some suggestions for how President-elect Trump could renegotiate the TPP to substantially respond to key criticisms of the pact put forward by Republicans and Democrats alike.

 

 

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El TTP y sus consecuencias para Brasil: una primera aproximación

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A Parceria Transpacífico e suas consequências para o Brasil: uma aproximação preliminar

A Parceria Transpacífico (TPP, na sigla em inglês) é um abrangente acordo de comércio e investimentos, firmado em 4 de outubro de 2015, após sete anos de negociações. O acordo conta com doze países signatários banhados pelo Oceano Pacífico. As negociações, lançadas em 2008, visavam à ampliação do Acordo de Parceria Econômica Estratégica Transpacífico (Trans-Pacific Strategic Economic Partnership - TPSEP, também conhecido como P4), assinado originalmente por Brunei Darussalam, Chile, Nova Zelândia e Singapura em 2005. As negociações incorporaram progressivamente os demais países signatários: Austrália, Canadá, Japão, Malásia, México, Peru, Estados Unidos e Vietnam.

O TPP é, nesse sentido, uma etapa adicional da corrida iniciada pelo acordo de livre comércio entre Nova Zelândia e Singapura no início do século. A partir desse acordo, iniciou-se um movimento de negociações competitivas numa região que havia desenvolvido elevada integração produtiva com base no sistema multilateral de comércio, em regime não preferencial. O TPP, para boa parte de seus membros, sanciona circuitos produtivos já formados e, nesse sentido, tem menor impacto para os países de fora da região do que para os países concorrentes, como a Indonésia ou a Tailândia, que passam a ter desvantagens em relação a Malásia ou Vietnam, na competição por inserção nas cadeias produtivas regionais. Para países como México, Canadá, Chile e Peru, tratava-se também de não ver erodidas as preferências dos acordos de livre comércio que já possuíam com os EUA e outros países participantes sem obter um mínimo de benefícios adicionais. Para vários dos países menores, a participação insere-se também na noção de que a vinculação aos grandes mercados proporcionada por acordos deste tipo é uma fonte de atração de investimentos externos.

Num sentido mais amplo, o TPP consagra o movimento de gradual distanciamento dos Estados Unidos do multilateralismo comercial que eles mesmos criaram, iniciado com a negociação do acordo de livre comércio com o Canadá, origem do NAFTA. Conforme o sistema multilateral consagrado pelo GATT/OMC se ampliou, tornou-se cada vez mais difícil definir suas regras e bases de negociação num diretório restrito conformado por países desenvolvidos com visões econômicas similares. Por meio de acordos comerciais preferenciais, os EUA passaram a utilizar a dimensão de seu mercado interno e o potencial de investimentos externos de suas empresas para promover agendas de mais difícil aceitação no ambiente multilateral. Os acordos de livre comércio dos EUA, desde o início, foram menos sobre eliminar barreiras ao comércio do que sobre temas que estão além das fronteiras, como proteção da propriedade intelectual ou disciplinas sobre investimentos. O TPP não é diferente e se insere num movimento de lançar uma nova rodada de “novos temas” normativos que buscarão, depois de desenhados e razoavelmente estabilizados, trazer às disciplinas multilaterais.

De acordo com o escritório da representação norte-americana para o comércio (United States Trade Representative - USTR), o TPP objetiva “promover o crescimento econômico; apoiar a criação e manutenção de postos de trabalho, reforçar a inovação, a produtividade e a competitividade; elevar os padrões de vida; reduzir a pobreza; e promover a transparência, a boa governança e proteção ambiental”1 . A ambição dos objetivos se reflete no amplo escopo temático da normativa negociada, que, por si só, já atrairia enorme atenção para o acordo. Despontam ali, em diferentes níveis de desenvolvimento e profundidade, temas como comércio eletrônico, medidas de controle de propriedade intelectual (enforcement), comércio e meio ambiente, comércio e padrões trabalhistas, subsídios a empresas estatais, entre outros, que vão além dos compromissos multilateralmente acordados na OMC ou outros foros. A paralisação da Rodada Doha de negociações comerciais da OMC, após junho de 2008, forneceu aos EUA o pano de fundo adequado para a narrativa da necessidade de avançar nos acordos bilaterais e plurilaterais diante da paralisia do pilar negociador da OMC. A administração Obama, que assume em 2009, orientou sua diplomacia econômica a “elevar o sarrafo” das demandas aos grandes países emergentes no contexto das negociações da OMC, sem ampliar suas próprias concessões, prolongando o impasse e abrindo espaço para, por meio das negociações preferenciais, manter um discurso pró-comércio em condições mais controladas.

Num terceiro sentido, o TPP se inscreve na declarada iniciativa dos EUA de pivot to Asia. O TPP consolida o eixo Ásia-Pacífico como um dos pilares mais importantes das relações comerciais internacionais. Mas, para muitos analistas, mais que um acordo comercial, o TPP é um fato geopolítico. Com efeito, em que pese o sentido econômico do acordo, a motivação geopolítica de países signatários do TPP convida a uma avaliação que vá além das análises quantitativas dos ganhos que podem auferir.

Conjugam-se no eixo Ásia-Pacífico o potencial econômico do Japão, o enorme peso da economia chinesa e os arranjos que organizaram a produção em torno de cadeias regionais de valor integradas. O acelerado crescimento chinês dos últimos 25 anos aumentou sobremaneira a influência da China na região, de uma forma que, crescentemente, ultrapassa a dimensão econômica e se manifesta como presença geográfica, seja com o gradual reforço da projeção da força naval, seja com o projeto “one belt one road”, que busca criar estruturas de comunicação e transportes coordenadas pela China em seu entorno. Uma forma de tentar mitigar o enorme déficit comercial dos Estados Unidos com a China3 e ampliar a influência norte-americana na Ásia-Pacífico seria lograr um abrangente acordo comercial que, excluída a China, fortalecesse os fluxos de comércio e investimento entre os participantes a partir dos polos norte-americano e japonês. O argumento, repetido no debate interno dos Estados Unidos pelo presidente Obama, de que o TPP permite aos EUA desenhar as disciplinas comerciais da Ásia-Pacífico em vez da China, não deixa dúvidas a respeito da instrumentalidade geopolítica do acordo para os norte-americanos. Não é difícil imaginar, tampouco, que o passo dado pelo Japão tenha entre suas principais motivações o reforço da parceria com os EUA para fazer frente a uma China em expansão econômica e política. Embora o Japão já tivesse abandonado o estrito multilateralismo comercial sob o qual construiu suas redes econômicas na região, o TPP coloca desafios de nova magnitude para os setores japoneses sensíveis, notadamente a agricultura. Essas resistências foram ultrapassadas pelo esforço de introduzir modificações estruturais que despertem a economia japonesa de seu longo processo de perda de dinamismo, mas também, certamente, por considerações de estratégia geopolítica.

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El acuerdo plurilateral TPP

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El Tratado Trans Pacifico (TPP) se ha negociado entre doce países: cinco de América; dos de Oceanía y cinco de Asia. Tres de los cuatro miembros de la Alianza del Pacífico(AP) han adherido al TPP a la búsqueda de una inserción más dinámica en la economía internacional.

Los argumentos para adherir que se han expuesto en algunos países de la región refieren al aprendizaje (“en ese espacio se aprende a negociar”) a la información (ahí uno se informa de lo que “realmente esté pasando” en el tema) y a evitar la exclusión (otros acuerdan beneficios de los cuales es conveniente no quedar excluidos).

En la misma dirección se ha dicho que incorporarse al TPP permitirá ubicarse favorablemente para negociar nuevos acuerdos (“de última generación” los denominan, con la ilusión de que el próximo será mejor que el anterior como ocurre supuestamente con un plasma, una computadora, o una heladera) ; que allanará el camino para incorporar las normas nuevas que regularán el comercio internacional del futuro; y que pondrá en carrera a sus integrantes para incorporarse a las cadenas globales de valor de bienes y servicios.

Salvo las encomiables intenciones de ir a aprender, las afirmaciones anteriores son expresiones de deseos que no cuentan con sustento teórico o empírico alguno. Qué los países de América del Sur incorporados al TPP encuentren ahí un camino para ingresar a las cadenas de valor asiáticas es una aspiración que parece no tomar muy en cuenta quienes comandan esas cadenas y donde se nutren. Apreciaciones semejantes son solo una repetición de los artículos de prensa que promueven el producto.

Descontado lo anterior es de contemplar que razones de alianzas y criterios geopolíticos podrían proporcionar beneficios de trato preferente al pequeño que se incorpore, aspecto que no es de despreciar. Por lo demás, es de suponer que los países que han adherido hicieron sus estudios y concluyeron que los beneficios eran superiores a los costos.

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El auge proteccionista amenaza el pacto de libre comercio entre Europa y EE UU

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El auge proteccionista amenaza el pacto de libre comercio entre Europa y EE UU

El acuerdo comercial entre Bruselas y Washington ha caído presa de los miedos que atenazan a la ciudadanía y los líderes políticos titubean a la hora de darle el apoyo final

Lucía Abellán

 

Corresponsal en Bruselas

Bruselas 7 AGO 2016 - 19:51 CEST

Hace más de tres años que la Unión Europea y Estados Unidos iniciaron la negociación de un ambicioso acuerdo comercial y regulatorio para allanar las trabas a los intercambios entre ambos bloques. Pero el TTIP (tal como se conoce el acuerdo por sus siglas en inglés) ha caído presa de los miedos que atenazan a la ciudadanía a ambas orillas del Atlántico y los líderes políticos titubean a la hora de darle el apoyo final. A tres meses de las elecciones estadounidenses, Washington y Bruselas se disponen a dar el último empujón para encauzarlo antes de que acabe el mandato del presidente Barack Obama. El auge proteccionista y nacionalista que se respira en Occidente augura que no será sencillo.

Antes de llegar a la mesa del consumidor estadounidense, las naranjas valencianas son observadas de cerca por inspectores de aquel país, que se desplazan periódicamente a la Comunidad Valenciana para supervisar el producto. Para reducir este tipo de trabas al comercio la Unión Europea y Estados Unidos negocian un acuerdo entre los dos mayores mercados del mundo.

Todos los dirigentes defienden tácitamente el marco comercial como una fuente de crecimiento y empleo para los dos grandes bloques económicos mundiales. Pero en tiempos en los que las fuerzas proteccionistas están en fuerte auge pocos salen a respaldarlo públicamente y esa actitud empaña las discusiones.

Fuentes diplomáticas de ambos bloques consideran que el pacto se enfrenta al momento de la verdad. Convencidos de que el TTIP morirá si el candidato republicano, Donald Trump, gana las elecciones estadounidenses el 8 de noviembre, los representantes políticos quieren pisar el acelerador este otoño. Si la vencedora esHillary Clinton, el interés por el pacto permanecerá, aseguran esas fuentes, pero el escenario es muy incierto.

Líderes populistas en alza se oponen rotundamente al acuerdo en muchos países occidentales. Voces críticas toman fuerza incluso en las formaciones moderadas. Y varias citas electorales en el horizonte, además de la EEUU, complican el escenario. Especialmente en Francia, porque los socialistas rehuyen un pacto que buena parte de sus bases rechaza antes de las presidenciales de 2017. Pero también en Alemania, donde el rechazo al acuerdo también es fuerte y están previstas legislativas ese mismo años.

Bruselas y Washington concluyeron a mediados de julio una ronda negociadora que esperaban decisiva, aunque los avances han sido más bien limitados. El negociador jefe de la UE, Ignacio García Bercero, consideró “un motivo de preocupación grave” la falta de progresos en uno de los capítulos que más interesan a la UE: el acceso de empresas europeas a contrataciones públicas en Estados Unidos.

“Es importante que los dos grandes bloques mundiales muestren que son capaces de llegar a un acuerdo y se resitúen en el tablero internacional. Eso marcaría posiciones por ejemplo frente a China, con la que la relación se está revelando complicada”, argumenta Inmaculada Rodríguez-Piñero, eurodiputada socialista experta en comercio internacional. Pese a defender el marco general, Rodríguez-Piñero advierte: “No puede firmarse un acuerdo si las posiciones siguen igual en lo que respecta a contratación pública”. La postura del Parlamento Europeo resulta crucial porque su voto es preceptivo para la aprobación del acuerdo.

Para tratar de neutralizar la contestación social al tratado —numerosas organizaciones han alertado del riesgo de que Europa rebaje sus estándares regulatorios si pretende homogeneizarlos con los estadounidenses—, los líderes políticos tratan de hilar una contranarrativa. El secretario de Estado, John Kerry, anunció hace unos días su intención de visitar Europa en las próximas semanas para concienciar sobre las bondades del TTIP. Y la Comisión Europea, encargada de negociar el acuerdo, pone cada vez más el acento en que beneficiaría sobre todo a las 600.000 pequeñas y medianas empresas europeas que ya exportan a Estados Unidos. E insiste en que no habrá rebaja de ambición medioambiental, laboral o alimentaria en el club comunitario si se adopta ese marco común.

Pese a todo, las adversidades no dejan de aumentar. La decisión británica de abandonar la UE, que ha estallado en plena negociación, afecta gravemente al TTIP. Un 25% de las exportaciones estadounidenses van a parar a territorio británico, un porcentaje muy considerable que ahora quedaría fuera de cualquier arreglo que negocien Bruselas y Washington. La desesperación por desencallar el acuerdo llevó a algún alto cargo comunitario a proponer que Londres también participe de él, como socio externo, una vez salga de la Unión. Pero nadie acepta una idea similar.

El otoño tendrá varias fechas clave para dilucidar el futuro del TTIP. Los ministros de Comercio se reunirán el 23 de septiembre en Bratislava (la capital de Eslovaquia, que ejerce este semestre la presidencia rotatoria de la UE) para definir su nivel de ambición. En los días previos, diversas plataformas ciudadanas tratarán de neutralizar los discursos oficiales con una serie de movilizaciones en Alemania. Pocas semanas después, los jefes de Estado y de Gobierno deberán abordar el asunto en la cumbre de octubre. También para ese mes está prevista la próxima ronda de negociación entre Europa y Estados Unidos. La última, previsiblemente, bajo mandato de Obama.

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El comercio de América Latina no aguanta el ritmo de crecimiento global

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Las exportaciones de América Latina y el Caribe continúan creciendo. Después de cuatro años en negativo, ya van dos de aumentos. Pero el ritmo ha decaído. Si en el primer trimestre de 2017 la subida fue de un 11,9%, este se ha quedado en un 10,6%, según un informe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) publicado este jueves.

Detrás de ese escaso punto y medio porcentual hay "signos de desaceleración bastante claros", en palabras de Paolo Giordano, economista principal del Sector de Integración y Comercio del BID y coordinador del estudio. "Latinoamérica no está aprovechando el vigoroso crecimiento del comercio mundial, que está al 16%", asegura.

La ralentización se debe, en parte, a la bajada o la moderación de precios de materias primas como el azúcar, el café, la soja y el hierro. Las buenas noticias serían que en volúmenes, el crecimiento de las exportaciones prácticamente se mantiene igual (en un 4%) y que la fuerte subida del petróleo en los últimos meses —fuente de energía de la que el subcontinente es exportador neto y en la cual descansan las exportaciones de muchos países de esta parte del planeta— puede ayudar a aumentar el valor de estas ventas. "Pero no conviene basar el crecimiento en un solo producto. La región debe promover la diversificación y una integración regional más profunda para asegurarse contra la volatilidad de los mercados de productos básicos", matiza Giordano.

Además, la potencia exportadora se concentra en las cuatro mayores economías de la región: Argentina, Colombia y, especialmente, México y Brasil. En el resto de los países fue muy leve o incluso disminuyó. Por regiones, Sudamérica pasó de una subida del 15% en 2017 a un incremento del 10,4% en los tres primeros meses de 2018; en Mesoamérica las exportaciones repuntaron casi un 11% respecto al mismo periodo año anterior, con un crecimiento de los envíos mexicanos y una desaceleración de los centroamericanos.

En cuanto a las fuentes de demanda, los destinos que más repuntaron en el primer trimestre del año fueron la Unión Europea y las intrarregionales —ventas a países vecinos—, pero Estados Unidos y China siguen siendo los dos principales clientes de América Latina. El envite proteccionista de la Administración Trump, en forma de aranceles sobre el aluminio y el acero, está empezando a notarse en los envíos de hierro a EE UU.

El reciente fortalecimiento del dólar con respecto a las grandes monedas locales —el peso mexicano, argentino y colombiano, así como el real brasileño— que podría ser una ventaja competitiva futura para los países latinoamericanos, está teniendo —por ahora— un impacto muy moderado. En buena medida, porque las materias primas, en la que región es intensiva, cotizan y se comercializan en la divisa estadounidense. En el país en el que más debería tirar de las ventas exteriores es en México: el más dependiente de las ventas a la primera potencia mundial y, sobre todo, la nación latinoamericana en la que más peso tienen las manufacturas sobre la matriz exportadora.

Un dato ambivalente que aporta el estudio del BID es el de las importaciones, que subieron en la región en un 14% interanual en el primer trimestre de 2018 frente al menos de 10% del año anterior. "Por un lado es positivo porque muestra un buen comportamiento de las economías de Latinoamérica [que hace crecer la demanda y, consecuentemente, las compras en el exterior]. Pero, por otro, también es peligroso, ya que en un escenario de subidas de tasas de tasas de interés en todo el mundo podría suponer problemas de financiación”, puntualiza el coordinador del informe.
 

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El discreto entierro de la Ronda de Doha

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La Ronda de Doha trataba de dar un nuevo impulso a la liberalización del comercio internacional. Se la bautizó como la “ronda del desarrollo”, pues pretendía reducir las barreras al comercio, con una apertura desigual para los países industrializados y para los más rezagados, que pedían mayor capacidad de penetración para sus productos. Iniciada en 2001 en la reunión en la capital de Qatar, tras la Ronda Uruguay, tenía que haberse cerrado en 2005, entre otras cosas, reduciendo las ayudas a la exportación de productos agrícolas. Algo que sí se ha acordado, relativamente, a este respecto en Nairobi, junto a otros avances. Pero la idea de un gran acuerdo ha muerto.

La confrontación entre EEUU y la UE, por una parte, y grandes economías emergentes como China, la India y Brasil, convertidas estos años en importantes exportadores y a las que los anteriores pedían que bajaran sus barreras a la importación, han sido algunos de los motivos de tal hecho. Los que más lo sufrirán serán, otra vez, los países más pobres, y esencialmente los africanos. Desde 2001 a la actualidad, muchas cosas han cambiado, para empezar, la emergencia de China, transformada en la segunda mayor economía del mundo –según algunos cálculos, la primera– pero que a efectos de la OMC todavía es considerada como economía en desarrollo lo que la exime de muchas obligaciones, condición que no quiere cambiar.

Además, han pesado los efectos de la Gran Recesión. Según datos de la UNCTAD, la Conferencia de Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo, aunque, a diferencia de la crisis de 1929, no se han producido reacciones proteccionistas, el comercio mundial cayó drásticamente, en un 12%, en 2009 como efecto de la crisis. Volvió a aumentar al año siguiente. Pero luego el crecimiento ha sido anémico.

La Ronda de Doha se ha anotado algunos avances, como el acuerdo en 2013 sobre facilitación de trámites comerciales, y el intento, que sigue, de eliminar los aranceles en bienes como las turbinas eólicas y los paneles solares. Y puede que la OMC siga avanzando en acuerdos generales mucho más específicos y limitados que los contemplados desde 2001, como en Nairobi. Mientras el multilateralismo global en materia de comercio ha entrado en crisis, han proliferado los acuerdos bilaterales preferenciales al margen de la OMC, impulsados por las economías avanzadas. Muchos países en vías desarrollo han preferido buscarlos a esperar a un acuerdo general que nunca llegaba.

Y, sobre todo, lo que están multiplicándose, con efectos geopolíticos, son algunos acuerdos regionales. El principal, hasta ahora, ha sido el del Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP en sus siglas en inglés) firmado (pero aún no ratificado) por EEUU, Japón y otros 10 países. En (difícil) negociación está el Acuerdo de Comercio e Inversiones (TTIP) entre EEUU y la UE. China, por su parte, está promoviendo un acuerdo en su región con 16 países, incluidos la India y Japón. Pero la regionalización del mundo, aunque pueda resultar positiva, no sustituye a la necesidad de llegar a acuerdos más amplios, auténticamente globales.

Lo ocurrido es parte de la redistribución del poder que está viviendo el mundo. La defunción de la Ronda de Doha se ha visto como un triunfo para EEUU y la UE, que consideraban que la parálisis de estas negociaciones estaba haciendo perder peso y relevancia a la OMC en una economía global que ha cambiado profundamente desde 2001. El ministro estadounidense de Comercio, Michael Froman, anunció el 18 de diciembre en Nairobi “la muerte de Doha y el nacimiento de una nueva OMC”. De hecho, los miembros de la OMC han acordado entrar en nuevos temas como la economía digital.

Tema de investigación: 
Integración y comercio

El final de la era multilateral: EEUU sobre todos y fuera del juego

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La llegada de los republicanos al poder en enero del 2017 auguraba una profundización de las políticas unilaterales promovidas por los demócratas. Lo que ha sorprendido al mundo es la agresividad con la que el jefe de Estado norteamericano actual anuncia su política exterior y sus efectos sobre el multilateralismo; creado por el propio EEUU al final de la primera guerra mundial e instalado en 1944 como la esencia de la Pax Americana y el orden mundial de post guerra. Todo apunta a que estamos al final de ese orden mundial multilateral de segunda post guerra, como señala Zizjek, y que estamos entrando en una etapa de confrontación directa para tratar de reafirmar el liderazgo estadounidense ante su pérdida de hegemonía. Está logrando lo inverso.

Desde el punto de partida del G6 en 1975, cuando los jefes de Estado y de gobierno de Francia, Alemania Occidental, EEUU., Japón, Reino Unido e Italia discutieron el impacto del precio del petróleo, la crisis financiera y las vías para salir de la recesión; hasta el primero de marzo de 2018, cuando el presidente de EEUU anunció la imposición de tarifas arancelarias a las importaciones de acero y aluminio estadounidenses, los acontecimientos económicos internacionales han modificado las reglas de intercambio, los mercados, los acuerdos comerciales, las prácticas diplomáticas y las instituciones del comercio mundial. En ese periodo se creó la OMC, el TLCAN, el MERCOSUR, se vigorizó el ASEAN, llegó y se fue el UNASUR, y se anunció la integración africana. El G6 se volvió G7, con la incorporación de Canadá en 1976. Casi una década después de la refundación de Rusia, esta fue invitada pero como G7+1. Ese 1 no tiene nada en común con el resto, y queda a la voluntad de los miembros plenos invitarlo o no. Lo significativo es que si no hay consenso para su permanencia, el uno puede ser dejado de lado.

La OMC fue creada en abril de 1994, a través del Acuerdo de Marrakesh, para asegurar las políticas de libre comercio que el Banco Mundial y el FMI habían instalado alrededor del mundo. Esto fue aplicar las políticas que el Tesoro y el Congreso de EEUU habían acordado para los organismos multilaterales. Empero, con el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) EEUU fue el primero en romper el espíritu de la OMC. Propuesto por México pero articulado en Washington, el TLCAN colocó lo trilateral sobre lo multilateral en la relación entre EEUU, México y Canadá. No obstante que EEUU ratificó la OMC en 1994, meses después de haber ratificado el TLCAN. Así, por un lado seguía con el juego multilateral y por el otro abría un juego trilateral contrario.

EEUU solo tiene, actualmente, 20 tratados de libre comercio, pero con una distribución geopolítica interesante: 12 están en el hemisferio americano, acorde al principio de continentalización del siglo XIX donde se percibe y actúa con el resto del continente como parte de sí mismo; cinco están en medio oriente; dos en Asia y uno en Oceanía. Todos son aliados militares.

Unilateralmente, Trump impuso aranceles de 25% al acero y 11% al aluminio dado que Canadá y México no cedían a sus demandas de renegociación del TLCAN. Esta medida la amplió a China y la Unión Europea. De este modo, todo parece indica que el libre comercio ya no le interesa a EEUU, ahora cuando más necesita al mundo y el mundo ya no lo necesita tanto, como dice Zizjek. El mercado mundial dinámico del siglo XXI es China, ya no es EEUU.

El argumento para poner aranceles de manera unilateral fue la Ley de Expansión Comercial de 1962, que permite imponer barreras comercial, por un periodo indefinido, cuando el mercado internacional amenaza a la seguridad nacional de EEUU. El conflicto de EEUU con el G7 fue señalar una serie de aranceles que aplican todos los miembros del G7 y China contra este país, lo que no parece ser cierto o, de ser así, por qué no recurrió a la OMC para su arbitraje. De igual unilateralismo se podría considerar el alza de la tasa de interés de EEUU que, de mantenerse la trayectoria actual, podría alcanzar el 4% para fines del 2019. Las consecuencias sobre la economía mundial, los mercados de commodities y los tipos de cambio serán devastadores —las deudas públicas se verán severamente impactadas, en Europa y Japón e incluso en EEUU dado su altísimo nivel de endeudamiento.

Lo que ha mostrado Trump, acompañado de Bolton, es que EEUU puede hacer un tour de force sin respetar a la OMC ni a nadie. Anunció el alza de los aranceles de forma unilateral y generó un problema en la reunión. Trudeau dijo al final de la misma que Canadá “no tomaba a la ligera la imposición de aranceles a productos canadienses” y que “era insultante señalar como excusa problemas de seguridad nacional”1 cuando canadienses han peleado lado a lado a los americanos en diversas guerras. Peter Navarro, asesor de política comercial de la Casa Blanca desde el avión presidencial yendo a Singapur, dijo en respuesta  " Hay un lugar especial en el infierno para cualquier líder extranjero que se involucre en diplomacia de mala fe con el presidente Donald J. Trump y luego trate de apuñalarlo por la espalda al salir"2 La OMC nunca fue señalada en este dialogo de baja estofa. La reacción de los líderes mundiales fue llamar a la reunión de Quebec, una del G6 +1, con las consecuencias que tendrá para el sistema internacional y la pérdida de prestigio de quien fuera su líder. Queda abierta la posibilidad que EEUU no sea invitado a la próxima reunión del G7 (menos 1) en Biarritz, Francia, a mediados del 2019.

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Integración y comercio

El futuro de los intercambios globales. Tambores de guerra comercial entre China y los países occidentales.

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¿Es China una economía de mercado? La pregunta parece teórica. Pero la respuesta tiene repercusiones enormes. Hace 15 años, el país asiático entró a formar parte de la Organización Mundial del Comercio (OMC) con el estatus de “economía no de mercado”. En aquella época estaba en transición desde el modelo comunista. Así que se pactó que quince años después se revisaría su condición. El plazo caducó hace una semana.

Pero ni la UE ni EE.UU. tienen intención de cambiar su visión, porque cualquier cambio tiene consecuencias económicas de gran magnitud. En efecto, durante este periodo de transición las dos potencias occidentales han podido aplicar medidas antidumping a ciertos productos procedentes de China. Esto ha sido posible precisamente porque, al no ser una economía de mercado, la base para calcular si China vendía sus productos a un precio excesivamente bajo tenía en cuenta los niveles en países terceros. En la práctica, con ese sistema tanto la UE como EE.UU. han podido proteger su industria nacional al encarecer los bienes procedentes de China, aplicando recargas tarifarias.

Sin embargo, el cuadro puede cambiar radicalmente si China consigue convencer la OMC, en la demanda que acaba de presentar ante este organismo, de que es “una economía de mercado” a todos los efectos. Los europeos y los norteamericanos se quedarían sin defensas comerciales en el caso de que se aceptara la tesis de Pekín.

La batalla es jurídica, porque los chinos creen que el reconocimiento de su renovado estatus capitalista debería ser automático. Algo que los occidentales se niegan a reconocer. “Para mí China busca un pretexto. Su economía es todavía dirigida y centralizada y los precios no fluctúan libremente”, sostiene a este diario un exfuncionario de la OMC. Un informe del Parlamento Europeo añade que “en China las empresas no están sujetas a revisiones contables independientes y hay que garantizar la certeza del derecho concursal y de propiedad”.

Un estudio de hace un año del Economic Policy Institute de EE.UU. ha calculado que si China cambiara de estatus, sus exportaciones a Europa, sin el filtro de las medidas antidumping, podrían aumentar hasta un 30%. Una ola amarilla en toda regla que, según estas fuentes, costaría a la industria europea entre 1,7 y 3,5 millones de puestos de trabajo, ya que muchas empresas del Viejo Continente no conseguirían competir. El impacto económico representaría hasta el 2% del PIB europeo. “El reconocimiento de China como economía de mercado tendría un impacto desastroso para el sector del acero, el papel, la cerámica y los recambios de automóviles. El país cuenta con un amplio abanico de industrias subvencionadas y manipula su divisa para vender a precios descontados”, sostiene el estudio. Por ejemplo, en los primeros 11 meses de este año se han lanzado 41 investigaciones en 16 países sobre el acero importado de China (un 24% más respecto al año pasado), con la acusación de vender por debajo del coste.

La mecha está encendida, cuando las relaciones entre China y Trump no pasan por sus mejores momentos. Hace tan sólo una semana, el Departamento de Comercio de EE.UU. anunció una investigación sobre las importaciones chinas de maderas contra-chapadas (lo que podría forzar a aplicar aranceles del 114%), y la semana pasada se impusieron tarifas aduaneras en lavadoras chinas.

Las medidas de represalia, en todo caso, deberán adoptarse con cautela. Desde el 2015, China invierte más en Estados Unidos que al revés, hasta los 15.000 millones de dólares. “No prevemos una guerra comercial entre Estados Unidos y China en el escenario base”, decía Zhiwei Zhang, economista del Deutsche Bank. “Pero como han demostrado los recientes acontecimientos, también debemos pensar en escenarios impensables”.

Una transición larga y difícil hacia el mercado.

En 15 años, desde su entrada en la OMC, el volumen de las importaciones y exportaciones chinas se ha multiplicado por ocho y su contribución en el crecimiento del PIB mundial ha subido al 25%. ¿Es suficiente para llegar a la conclusión de que China ha dejado atrás el modelo comunista para convertirse en una economía de mercado consolidada? En el 2014, hace sólo dos años, el presidente Xi Jinping dijo: “Los casos de corrupción y colusiones están aumentando. El abuso de la autoridad sobre el personal, también. El intercambio de poder por poder, poder por dinero y poder por sexo es frecuente. Los oficiales del Gobierno y hombres de negocio actúan en colusión, como entrelazados”.

 

 

Tema de investigación: 
Integración y comercio

El silencio tras el Brexit

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Los medios de comunicación norteamericanos han dado al voto británico contra la permanencia en la UE una cobertura cual si se tratara de populismo “trumpista”, un inarticulado sufragio derechista nacido de la ignorancia de quienes han sido dejados atrás por la política neoliberal de crecimiento económico. La coincidencia de que Donald Trump se hallara precisamente en Escocia promocionando su campo de golf contribuyó a enmarcar la narrativa estadounidense que representa el voto Brexit como un psicodrama “Trump contra Hillary”: rabia y resentimiento populista frente a políticas inteligentes.

Lo que queda fuera de esa narrativa es que hay una buena razón para oponerse a la pertenencia a la UE. La capta bien la consigna de Nigel Farage: “Recuperemos el control”.

La cuestión es: ¿a quién hay que arrebatarle el control para recuperarlo? No sólo a los “burócratas”, sino también a las normas pro-bancos y anti-trabajo incorporadas en los tratados de Lisboa y de Masstricht que configuran la Eurozona. Un alegato nacionalista, pues: “leyes británicas para ayudar al pueblo británico”.

El problema real no es sólo que los burócratas hagan las leyes, sino la clase de leyes que hacen: austeridad pro-banca y anti-trabajo. A los gobiernos nacionales se les ha arrebatado la política fiscal y de gasto público para dejarla en manos de las entidades bancarias. Que insisten en la austeridad y en el recorte de las pensiones y de los programas de gasto social.

Los tratados de Maastricht y de Lisboa –junto con la Constitución alemana— privan a la Eurozona de disponer de un banco central capaz de gastar dinero para revivir la economía europea. En vez de trabajar para sanar la economía y sacarla de la deflación por deuda en que ha caído desde 2008, el Banco Central Europeo (BCE) financia a los bancos y obliga a los gobiernos a salvar de pérdidas a los tenedores de bonos, en vez de condonar los fallidos amortizados.

Encima, los burócratas de Bruselas parecen harto sensibles a las presiones estadounidenses para la firma del TTIP, el neoliberal tratado transatlántico de Obama para el comercio y la inversión. Se trata de un programa inspirado por las grandes  transnacionales que busca poner la política regulatoria en manos de esas mismas empresas, arrebatándosela a los gobiernos. Para decirlo claro y pedagógicamente: la política medioambiental y la política de salud pública y de etiquetado de alimentos.

La burocracia de Bruselas ha sido secuestrada no sólo por los bancos, sino también por la OTAN. Se pretende que hay un real peligro de que Rusia proceda a una invasión de Europa, como si algún país del mundo pudiera hoy lanzar una guerra por tierra contra otro.

Esa ficticia amenaza es la excusa para que el 2% de los presupuestos europeos se destinen a comprar armas al complejo militar-industrial estadounidense y a sus socios en Francia y otros países. El belicismo Bruselas-OTAN se usa para pintar a la izquierda como “blanda” en cuestiones de seguridad nacional. Como si Europa se enfrentara realmente a una posible invasión rusa. Quienes se oponen a la austeridad son retratados como agentes de Putin.

La voz disidente ha sido el partido Frente Nacional en Francia. [Marine] Le Pen se opone a la participación francesa en la OTAN con el argumento de que cede el control militar a los EEUU y a su aventurerismo.

Lo que solía ser la izquierda socialista se ha mantenido en silencio ante el hecho de que hay muy buenas razones para que la gente diga que este no es el tipo de Europa de la que quieren formar parte. Se está convirtiendo en zona yerma. Y no puede ser “democratizada”, a menos que se cambien los tratados de Lisboa y de Maastricht en los que se funda y a menos que se elimine la oposición de Alemania a un gasto público que sería la única posibilidad de recuperación para España, Italia, Portugal o Grecia.

A la vista del creciente resentimiento experimentado por los “perdedores” del neoliberalismo –el 99%—, lo que resulta más notable es que sólo los partidos nacionalistas derechistas hayan criticado el neoliberalismo de los EEUU y el TTIP. Los otrora izquierdistas partidos socialistas de Francia y España, los socialdemócratas alemanes, los socialistas griegos, etc., han aceptado el programa neoliberal y pro-finanzas de austeridad y debilitamiento de sindicatos obreros, salarios y pensiones.

He aquí el enigma: ¿cómo es posible que partidos originariamente pro-trabajo se hayan convertido en partidos anti-trabajo?

La corrupción burocrática de todos los partidos con el tiempo

Ibn Khaldun, el filósofo de la historia islámico del siglo XIV, estimaba que todas las dinastías agotan su periplo en unos 120 años, cuatro generaciones. La tendencia es a comenzar con un “sentimiento de grupo” progresista de ayuda mutua. Mas, con el tiempo, las dinastías sucumben al lujo y a la codicia, se corrompen y se hacen fácilmente manejables por los intereses particulares.

Lo mismo cabe decir de los partidos. Todos los partidos identificados con la izquierda en la Era Progresista –los partidos laboristas y socialistas en Europa y los demócratas progresistas en los EEUU— se han desplazado ahora hacia la derecha neoliberal, en la medida en que se han hecho parte del llamado “establishment”.

Es como si los partidos de la izquierda y de la derecha hubieran intercambiado posiciones políticamente. La izquierda socialista no protesta contra la austeridad de la eurozona, sino que la aplaude. Como Tony Blair y Gordon Brown en Gran Bretaña, se han hecho thatcheristas, agentes promotores de la privatización y de los intereses granempresariales.

Al menos el sistema político europeo deja una salida: su pueden formar nuevos partidos para substituir a los viejos y, además, la representación parlamentaria refleja más o menos el sufragio público. Eso es lo que ha permitido en Italia el movimiento Cinco Estrellas, en España a Podemos e incluso, en Grecia, a Syriza: todos con escaños parlamentarios. Su programa es restaurar un gobierno de izquierda, pro-trabajo, capaz de regular la economía a fin de levantar los salarios y los niveles de vida, en vez de chupar extractivamente ingresos para bombearlos a los centros financieros y al Uno Por Ciento.

¿Qué impide en los EEUU la formación de un partido de la izquierda política progresista?

Los EEUU están atrapados en un sistema bipartidista que bloquea a los opositores al neoliberalismo. Nuestra sistema electoral presidencial fue ingeniado desde el comienzo para favorecer a los propietarios sureños de esclavos. Corrigió su representación para reflejar una población esclava sin derecho de sufragio, pero la incorporó y la contó en la representación en el Congreso del Sur y en las elecciones presidenciales a través del colegio electoral.

No puedo entrar aquí en los detalles, pero el modo en que el sistema bipartidista ha fraguado bloquea a un tercer partido capaz de ganar el control de los comités del Congreso –que son claves— y de otros instrumentos esenciales de gobierno. Por eso consideró Bernie Sanders necesario presentarse como Demócrata, aun a pesar de que el aparato del Partido Demócrata esté firmemente controlado por sus principales contribuidores de campaña, las grandes empresas y Wal Street.

Así como la UE es irreformable sin cambiar los tratados de Maastricht y Lisboa, así también el sistema político de los EEUU parece irreformable. En manos de neoliberales, favorece a Wall Street frente al trabajo y favorece al poder de la gran empresa frente a la protección medioambiental, la sanidad pública y la recuperación económica. 

La semana pasada, por ejemplo, el Comité Nacional Demócrata rechazó la petición de Bernie Sanders de que la plataforma electoral para las elecciones de este año se opusiera al TPP y al TTIP. Esos tratados  comerciales han sido con razón llamados “NAFTA con esteroides”. Aunque Hillary inicialmente les daba apoyo, está ahora haciendo una finta de izquierda en pretendida oposición a ellos. Pero no permite que eso conste por escrito en la plataforma electoral, aun cuando no sea ésta sino de “un pedazo de papel”, como ha dejado dicho Jane Sanders.

Eso permite a Donald Trump denunciar a los Demócratas como favorecedores de la gran empresa frente a los trabajadores. Lo coloca en la misma posición que Nigel Farage en Gran Bretaña o Marine Le Pen en Francia o los nacionalistas en Austria y en Hungría.

Y coloca a los Demócratas en el mismo lado neoliberal, anti-trabajo y ant-regulatorio de la ecuación política en el que están también los socialistas franceses y sus equivalentes derechistas en otros países. Lorrie Wallach y Paul Craig Roberts, entre otros, están aquí haciendo campaña contra el TPP y el TTIP, pero sólo el señor Trump parece capaz de jugar esta carta política clave.

El gran problema político de nuestro tiempo es cómo crear una alternativa al neoliberalismo, al TPP y al TTIP, una alternativa pro-trabajo y pro-medioambiental. ¿Por qué no puede Norteamérica crear un partido con capacidad realistamente estimada de fijar desde le gobierno políticas públicas en ese sentido? Muchos miembros del Partido Verde bucan eso ahora. Pero el sistema bipartidista estadounidense los margina.

Aun cuando el partido socialista y otros terceros partidos lograron hace un siglo influir en el Partido Demócrata, la campaña de Sanders muestra cuán magras son hoy las posibilidades de hacerlo. Los donantes empresariales de Clinton han apretado las tuercas al aparato del partido. Han secuestrado la retórica y las consignas de la Era Progresista pata vestir con ellas las políticas neoliberales derechistas.

Así, pues, en resolución, hay dos problemas para oponerse a la austeridad y a la deflación por deuda. El primero es que el sistema electoral estadounidense previene la alternativa.

El segundo es que los antiguos partidos de izquierda se han anquilosado y han renegado de sus orígenes pro-trabajo para pasar a apoyar el thatcherismo, la privatización, los presupuestos equilibrados y la austeridad pro-bancos. Rechazando a Marx, se han apuntado a la Nueva Guerra Fría.

Hay otra economía europea posible. Pero no puede construirse sobre sus actuales fundamentos. Es necesario romper la eurozona para reconstruir una Europa pro-trabajo.

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Integración y comercio

Entrevista a Gianni Vattimo: “Europa, como se decía sobre el Estado burgués, ‘se abate, no se cambia’”

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Gianni Vattimo: “Europa, como se decía sobre el Estado burgués, ‘se abate, no se cambia’”

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Gianni Vattimo (Turín, 1936) es de esos filósofos cuya voz se atiende más allá de la propia Academia. Un italiano de influencia global que ha tratado sobre la modernidad y la postmodernidad, el “pensamiento débil”, el fin de la historia o el surgimiento de una sociedad compleja donde lo “nuevo” ya no es igual a “mejor”. Pero también de los derechos de la comunidad gay, el feminismo, la sexualidad, la teología o la globalización.

Nació en la era de los nacionalismos previa a la Segunda Guerra Mundial y estudió en Italia y en Alemania –en Heidelberg dejó de ser católico. Luego se hizo maoísta. Criticado por las Brigadas Rojas, fue acusado de homosexual cuando la palabra “gay” era algo más que peyorativa. Europarlamentario liberal desde 1999 hasta 2004 y, de nuevo, entre 2009 y 2014, en los últimos años se define nuevamente “comunista hermenéutico” y cristiano crítico con el capitalismo liberal y con el totalitarismo.

Y duda.

El Brexit, la Unión Europea, el futuro. Nada encaja.

“Francamente, no sabría qué hacer”, señala Vattimo.

La primera pregunta es inevitable: ¿qué significa para usted el Brexit?

Yo, como antiguo diputado europeo, tengo una idea bastante negativa de la UE. Me parece que, sobre todo en los últimos años, se ha convertido en una entidad de control económico sobre los Estados. Es decir, por decirlo de forma bruta: es una agencia de transmisión de las órdenes de las marcas internacionales a los Estados nacionales. Por ejemplo en el fiscal compact, en esta idea de los límites al presupuesto y al gasto de los Estados. Es una cosa absolutamente antidemocrática. Los estados-nacionales son aún la sede de la democracia. Cuando voto, voto por un gobierno italiano, pero si este gobierno debe recibir órdenes de Europa… Está el Parlamento europeo, pero todos sabemos lo poco que cuenta en este momento. ElBrexit es un golpe que yo espero sirva para revisar y repensar Europa. No digo que Europa acabe, pero debe reformarse profundamente. Sino acabará mal.

La UE es criticada desde el Reino Unido al este de Europa pasando por los ciudadanos de los países fundadores, entre ellos Italia. ¿Pero qué es lo que lleva a la desafección con Europa de esta ciudadanía?

En estos momentos la cuestión fundamental, al menos para mí que veo las cosas desde Italia, está ligada al hecho de los límites a los presupuestos. Yo no soy economista, pero aquello por lo que odiamos Europa se debe a que nuestra política está determinada por una ley de Estabilidad dominada desde lo alto por las normas europeas. Y las europeas son normas técnico-bancarias que ninguno ha votado ni querido.

En este caso, ¿qué medidas debería tomar la actual UE, la eurozona o el ente que considere más oportuno para que el proyecto europeo siga vivo?

Antes que nada, cambiar los mecanismos del poder en Europa, que no es sólo una cuestión de sus instituciones sino que es una cuestión de política. Institucionalmente Europa está hecha así: el Parlamento cuenta menos que el Consejo y menos que los acuerdos entre gobiernos. Para ser una posible federación democrática, debería revisarse la relación entre el Parlamento y el Consejo, donde el Parlamento es el que debería contar. El Parlamento europeo no es tomado en serio porque tiene poco poder. El hecho de que sea elegido por los ciudadanos es una garantía de democracia, pero muy pequeña porque, ¿cuántos votan? El mecanismo se muerde la cola: el Parlamento europeo tiene poco poder, por esto tiene poca visibilidad; debería de contar más, pero para ello debería ser votado de forma seria. Por ejemplo: ¿qué diferencias hay en Europa entre las políticas de un partido y de otro? En Italia el presidente de la República precedente, Giorgio Napoletano, siempre ha sostenido que hace falta más Europa, como si las diferentes políticas no importaran. ¿Debemos tener más Europa para dar con una mayor unidad europea o debemos tener una mayor unidad europea para realizar una cierta política de izquierdas, de centro, de derechas o de lo que sea? No hay una verdadera cualidad política de los gobiernos europeos. La Comisión es aprobada por el Parlamento pero bajo el fundamento de gobiernos que se dividen el poder. En estos momentos es una estructura en cierta medida irremediable. No veo cómo se podría corregir Europa sin transformarla radicalmente, como una vez se decía sobre el Estado burgués: “Se abate, no se cambia”. Tengo la impresión de que este lema vale para Europa. Porque Europa tal y como es no funciona, y no se puede decir de forma simple ‘corrijamos esto o aquello’, porque no se sabe qué parte corregir. Paradójicamente la elección de los ingleses de irse me parece muy comprensible, en el sentido de que no les iba bien por tantas razones y se van. No sugieren esta u otra reforma. Francamente, yo no sabría qué hacer. Me doy cuenta de que ahora la UE no se puede disolver, porque crea más problemas de los que solventa, pero estamos en un laberinto institucional en el cual no conseguimos respirar.

Los llamados partidos populistas han adquirido cada vez más poder en Europa, y, en paralelo, otros nuevos partidos muy críticos con la UE ya dominan alcaldías como las de Roma o Turín…

Toda la cuestión de la inmigración, por ejemplo, también ha contribuido a desacreditar a Europa. Hoy, cuando se nos dice que ‘La solución está en más Europa’, me río. No lo cree nadie. Por un lado se ha comportado de forma que tenemos un Mediterráneo lleno de cadáveres. Siempre les hemos expulsado. No hemos resuelto ninguno de los problemas de la inmigración. Y la economía va mal en todos los países. Por ejemplo, yo vivo en el Piamonte y cada día se cierra una industria; se deprecia la productividad italiana de manera que las fábricas pueden ser adquiridas por los chinos, rusos, etc. Es un mecanismo que, francamente, no sé cómo se puede corregir. Por eso espero que el éxito del Brexit represente un acicate para todos los gobiernos europeos que haga repensar profundamente la UE. Pero no sé qué haría si tuviera una varita mágica.

¿Quiere decir que no sabría si lo más conveniente es avanzar hacia, por ejemplo, un Estado federal, o disolver la integración europea?

Yo en Italia aún sé de qué parte estoy entre los partidos de izquierdas, derechas, centro, etc. En Europa está el Partido Popular europeo donde están todos y ninguno. Europa no tiene una verdadera política. Por eso, faltándole un fisonomía política auténtica… Piense que hemos nominado ministro de Exteriores a una jovencita italiana y, antes, a una señora inglesa poco competente. ¿Cómo es posible hacer ministra de Exteriores de Europa a [Federica] Mogherini? ¿Qué quiere decir? Que los gobiernos europeos también dan a la Comisión una importancia muy limitada y que es disfuncional. La única cuestión que funciona efectivamente son los imperativos de la banca.

Es decir, en Europa no hablamos tanto de ideologías como de Estados y naciones, como en el pasado. Y sin el tradicionalmente liberal Reino Unido, ¿hacia dónde cree que puede discurrir la UE de la mano de dos grandes potencias como Francia y Alemania?

Habrá más poder de los Estados. Este es el punto. Porque tras salir el Reino Unido de la UE, la UE como tal es más débil, y si es más débil está más a la merced de Francia y Alemania. Estamos reconstruyendo una especie de Europa guiada por Estados que encuentran su ventaja en dominarla, es decir, les interesa mantenerla débil, dejar todas las cosas como están y no ser molestados en sus políticas nacionales. Este es el problema. Pero no tengo soluciones, solamente un poco de desesperación.

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Entrevista a Jürgen Habermas sobre el BREXIT y la Unión Europea.

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20 de Julio de 2016

Señor Habermas, ¿pensó alguna vez que el Brexit sería posible? ¿Qué sintió cuando se enteró de que la ‘salida’ había logrado la victoria?

Nunca habría imaginado que el populismo ganaría al capitalismo en su país de origen. Dada la importancia vital del sector bancario para el Reino Unido, el poder de los medios y el peso político de la City (ciudad financiera de Londres), era poco probable que las cuestiones de identidad prevalecieran sobre los intereses.

Mucha gente está ahora pidiendo referendos en otros países. ¿Produciría un referéndum en Alemania un resultado distinto del que tuvo en Reino Unido?

Bueno, eso supongo. La integración europea estaba –y todavía permanece– entre los intereses de la República Federal de Alemania. En las primeras décadas de la posguerra fuimos capaces de restaurar, paso a paso, una reputación nacional completamente devastada actuando cautelosamente como ‘buenos europeos’. Con el tiempo, pudimos contar con el apoyo de la UE para la reunificación. Retrospectivamente, Alemania ha sido el gran beneficiario de la unión monetaria en Europa –incluso durante la crisis del euro–. Y debido a que, desde 2010, Alemania ha sido capaz de imponer en el Consejo Europeo su visión ordoliberal contra Francia y los europeos del sur, Angela Merkel y Wolfgang Schäuble han tenido fácil adoptar en casa el papel de grandes defensores de la idea europea. Por supuesto, esto es una forma muy nacionalista de mirar las cosas. Pero este gobierno necesitaba no tener dudas de que la prensa iba a adoptar un enfoque diferente e informar a la población sobre las buenas razones de otros países para ver las cosas de forma completamente opuesta.

¿Está usted acusando a la prensa de doblegarse abúlicamente ante el gobierno? De hecho, Merkel difícilmente puede quejarse del número de sus críticos. Al menos en lo que respecta a su política de refugiados.

De hecho no estamos hablando de eso. Aunque no tengo reparo en decirlo. La política sobre refugiados también ha dividido a la opinión pública alemana y a la prensa. Esto puso fin a larga etapa de parálisis sin precedentes en el debate político público. Yo me refería al período anterior, el de la crisis del euro, tan cargado políticamente, y en el que se podría esperar una polémica igual de agitada acerca de la política del gobierno federal ante la crisis. Toda Europa ha considerado contraproducente el enfoque tecnocrático que aplaza indefinidamente las decisiones. Pero no ha sido así en las dos grandes cabeceras diarias y las dos semanales que leo habitualmente. Si esta observación es correcta, entonces, como sociólogo, uno puede buscar explicaciones. Pero mi punto de vista es el de un lector de periódicos comprometido, y me pregunto si la política del avestruz de Merkel, destinada a adormecer a todo el mundo, podría haber barrido el país sin una cierta complicidad por parte de la prensa. Los horizontes imaginables se reducen cuando no hay puntos de vista alternativos en la oferta. Ahora mismo estamos asistiendo a otra ronda de somníferos. Como en el informe que acabo de leer sobre la última conferencia política del SPD, donde se reduce –-en lo que Hegel habría llamado una perspectiva de mayordomo-- la posición de un partido de gobierno ante el enorme evento del Brexit, que debería ser objetivamente de interés para todo el mundo, a las próximas elecciones generales y a las relaciones personales entre el Sr. Gabriel y el Sr. Schulz.

¿Pero no se basa el deseo británico de abandonar la UE en razones domésticas? ¿O es el síntoma de una crisis en la UE?

Ambas cosas. Los británicos tienen detrás una historia diferente a la del continente. La conciencia política de ser una gran potencia, dos veces victoriosa en el siglo XX, pero en declive a nivel global, vacila a la hora de adaptarse a esa situación cambiante. Con ese sentido nacional de sí misma, Gran Bretaña se colocó en una situación incómoda después de unirse a la CEE por motivos puramente económicos en 1973. Las élites políticas, de Thatcher a Cameron pasando por Blair, nunca tuvieron intención de abandonar su mirada distante hacia la Europa continental. Esa fue la perspectiva de Churchill cuando, en su famoso discurso de Zurich de 1946, dibujó al imperio (británico) en el papel de padrino benévolo de una Europa unida –pero sin ser realmente parte de ella. La política británica en Bruselas ha sido siempre un enfrentamiento inspirado en la máxima: "Queremos nuestra parte del pastel, y además nos lo comemos".

¿Se refiere a su economía política?

Los británicos tenían una visión decididamente liberal de la UE como una zona de libre comercio, y esto se expresó en una política de ampliación de la UE sin ningún tipo de profundización simultánea en la cooperación. Ni Schengen, ni euro. La actitud exclusivamente instrumental de las élites políticas hacia la UE se ha reflejado en la campaña por el Remain. Los defensores (a medias) de permanecer en la UE se inclinaron de forma estricta por una campaña basada en el miedo y armada con argumentos económicos. ¿Cómo podía ganar la actitud proeuropea frente a una mayoría más amplia si los líderes políticos se han comportado durante décadas como si la búsqueda estratégica y sin piedad de los intereses nacionales fuera suficiente para mantenerse dentro de una comunidad supranacional de Estados? Visto desde lejos, este fracaso de las élites se materializa, de forma diferente y llena de matices (tal como son), en dos tipos de políticos egocéntricos, conocidos como Cameron y Johnson.

En la votación, no solo hubo una sorprendente brecha de edad, sino también una fuerte brecha urbana-rural. La ciudad multicultural perdió. ¿Por qué esta repentina ruptura entre la identidad nacional y la integración europea? ¿Han subestimado los políticos europeos el poder persistente y real de la voluntad nacional y cultural?

Está usted en lo cierto, el voto británico también refleja una parte de la situación general de crisis de la Unión Europea y sus Estados miembros. El análisis del voto apunta a la misma clase de patrón que vimos en las elecciones presidenciales de Austria y en nuestras recientes elecciones regionales en Alemania. La elevada participación sugiere que el campo populista tuvo éxito en la movilización del sector de los abstencionistas previos. Estos votantes dominan de forma abrumadora en los grupos marginados que se sienten abandonados. Esto se une a la evidencia de que los estratos más pobres, más desfavorecidos socialmente y menos instruidos votaron más por salir que por quedarse. Por lo tanto, no sólo existen patrones de voto contrario en las zonas rurales y en las ciudades, sino que la distribución geográfica de los votos por la salida se acumulan en la región central y en partes de Gales –incluyendo las antiguas zonas industriales abandonadas, que no han podido recuperar sus bases económicas–, y esto apunta a las razones sociales y económicas para el Brexit. La percepción del drástico aumento de la desigualdad social y la sensación de impotencia que produce ver que tus propios intereses ya no están representados en el plano político, todo eso está en el contexto de la movilización contra los extranjeros, en el dejar Europa atrás, en el odio a Bruselas. En una vida diaria insegura, 'un sentido nacional y cultural de pertenencia' es, de hecho, un elemento de estabilización.

¿Pero son esas solo cuestiones sociales? Hay una tendencia histórica bien conocida hacia la auto-ayuda nacional y de renuncia a la cooperación. La supranacionalidad significa, para la gente común, la pérdida de control. Muchos piensan: sólo la nación ofrece la roca sobre la que aún se puede construir. ¿No demuestra esto que la transición de lo nacional a la democracia transnacional ha fracasado?

No se puede decir que se ha venido abajo un esfuerzo que apenas ha comenzado. Por supuesto, la llamada a "recuperar el control", que ha jugado un papel en la campaña británica, es un síntoma que se debe tomar en serio. En lo que realmente los observadores dieron en el blanco es en la irracionalidad evidente, no sólo del resultado, sino de toda la campaña. Las campañas de odio también están creciendo en el continente. Los rasgos socio-patológicos de esta desinhibida agresividad política apuntan al hecho de que las compulsiones sistémicas omnipresentes en una sociedad global coalescente, económicamente no administrada y digital, simplemente sobre-representan las formas de integración social que se obtienen democráticamente en el Estado-nación. Esto desencadena comportamientos reaccionarios. Un ejemplo son las fantasías wilhelmianas de, por ejemplo, Jaroslav Kaczynski, mentor del actual gobierno polaco. Después del referéndum británico propuso la desintegración de la UE en una asociación informal de estados nacionales soberanos, de manera que éstos se fundan rápidamente en una gran potencia militar entre ruido de sables.

También se podría decir, simplemente: Kaczynski se limita a reaccionar ante la pérdida de control del Estado-nación.

Como todos los síntomas, este sentimiento de pérdida de control tiene un núcleo real –el vaciamiento de las democracias nacionales que, hasta ahora, habían dado a los ciudadanos el derecho a participar en las decisiones importantes que condicionan su vida social. El referéndum de Reino Unido proporciona una prueba viva de la palabra clave: "post-democracia". Obviamente, se ha derrumbado la infraestructura sin la cual no puede haber una esfera pública sólida y competencia entre los partidos. Después de los análisis iniciales, los medios de comunicación y los partidos políticos de la oposición fallaron a la hora de informar a la población sobre cuestiones relevantes y hechos elementales, y mucho más a la hora de discernir los argumentos, a favor o en contra, de los puntos de vista políticos opuestos. La muy baja participación de las personas entre 18 y 24 años de edad, supuestamente perjudicados por los ancianos, es otro dato revelador.

Parece que la prensa es culpable, otra vez…

No, pero el comportamiento de este grupo de edad ilustra la manera en que los jóvenes usan los medios en la era digital y cómo cambia la actitud hacia la política. En la ideología de Silicon Valley, el mercado y la tecnología salvarán a la sociedad y por tanto harán que algo tan antiguo como la democracia sea superflua. Un factor que hay que considerar seriamente en este asunto es la tendencia general hacia la integración cada vez más estrecha de los partidos políticos en el complejo organizativo del Estado. Y, por supuesto, no es una coincidencia que las políticas europeas no estén enraizadas en la sociedad civil. La Unión Europea se ha constituido de manera que las decisiones económicas básicas que afectan a la sociedad en su conjunto no figuran entre las decisiones democráticas. Este vaciamiento tecnocrático de la agenda diaria a la que se enfrentan los ciudadanos no es un destino de la naturaleza sino la consecuencia del diseño de los tratados. En este contexto, la intencionada separación política de la división de poder entre el nivel nacional y el europeo también juega un papel: el poder de la Unión se concentra allá donde los intereses del estado-nación se bloquean entre ellos. La transnacionalización de la democracia sería la respuesta correcta. En una sociedad global tan interdependiente, no hay otra manera de compensar la pérdida de control que los ciudadanos sienten y de la que se quejan; en realidad, esto es lo que ha pasado.

La Unión Europea se ha constituido de manera que las decisiones económicas básicas que afectan a la sociedad en su conjunto no figuran entre las decisiones democráticas.

Pero casi nadie cree ya en esa transnacionalización de la democracia. El sociólogo Wolfgang Streeck dice que la UE es una máquina desreguladora que fue incapaz de proteger a las naciones del capitalismo salvaje, es más, que las abandonó a su suerte. Ahora bien, las naciones-estado deberían tomar el asunto en sus propias manos otra vez. ¿Por qué no debería haber una vuelta al antiguo capitalismo del Estado de bienestar?

El análisis de Streeck sobre la crisis se basa en datos empíricos convincentes. Comparto también su diagnóstico sobre el estado apergaminado de la sustancia democrática, que hasta ahora ha tomado forma institucional casi únicamente en el Estado-nación. También comparto muchos diagnósticos parecidos de politólogos y abogados que se refieren a las consecuencias des-democratizantes de la “gobernanza” --las nuevas formas políticas y legales de “gobernar más allá del Estado-nación”. Pero el argumento para volver al formato de pequeños Estados-nación no me convence tanto. Porque estos deberían funcionar en los mercados globalizados en la misma línea que los conglomerados globales. Y esto significaría la total abdicación de la política frente a los imperativos de los mercados desregulados.

Hay un campo interesante en formación… Por un lado están los que piensan que la UE ha superado su propósito de ser un proyecto político y que el Brexit es una clara señal para eliminar Europa. La otra parte, la de Martin Schulz, por ejemplo, dice: “No podemos seguir así. La crisis de la UE se debe a la falta de profundización: existe el euro, pero no hay ni un gobierno europeo ni una política económica y social". ¿Quién tiene razón?

Cuando, en la mañana después del Brexit, Frank-Walter Steinmeier aprovechó el momento para invitar a los primeros ministros de los seis estados fundadores de la UE, Ángela Merkel sintió el peligro enseguida. Esa reunión podría haber sugerido a algunos que el deseo real era reconstruir Europa después de una serie de temblores. Al contrario, ella insistió en buscar un acuerdo entre los otros 27 Estados miembros. Sabiendo que en este círculo, y con líderes nacionalistas como Orban o Kaszinski, un acuerdo constructivo es imposible, Ángela Merkel quiso cortar de raíz cualquier pensamiento sobre una futura integración. En Bruselas exigió al Consejo que se mantuviese firme. Tal vez tiene la esperanza de poder neutralizar exhaustivamente las consecuencias económicas y comerciales del Brexit, o incluso de que se reviertan del todo.

Su crítica suena un poco antigua. Ha acusado mucho a la señora Merkel de acometer una política de agachar la cabeza y tirar hacia adelante. Al menos en la política europea.

Tengo miedo a que esa política de minimizar las cosas triunfe, aunque tal vez ya haya triunfado --aquí sin perspectiva, ¡por favor! El argumento es: “No te cabrees, la UE siempre ha cambiado”. De hecho, este ir saliendo del paso sin un final visible ante la actual, explosiva crisis europea, se traduce en que la UE nunca será capaz de caminar hacia delante “como antes”. Pero precipitarse y adaptarse a la normalidad de la “dinámica de estancamiento” se paga renunciando a cualquier intento de dar forma, políticamente, a los acontecimientos. Y es precisamente esta Ángela Merkel la que rechazó enfáticamente, en dos ocasiones, la extendida noción de los politólogos sobre la falta generalizada de espacio para acometer maniobras políticas --sobre el cambio climático y la acogida de refugiados--. Sigmar Gabriel y Martin Schulz son las únicas voces destacadas con alguna traza de temperamento político que se niegan a aceptar la tímida retirada de la clase política ante cualquier intento de pensar, siquiera, con tres o cuatro años de antelación. Que el liderazgo político simplemente deje que el férreo puño de la historia tome el control no es un signo de realismo. “En casos de peligro y extrema emergencia, decidirse por el término medio lleva a la muerte” --últimamente pienso mucho en la película de mi amigo Alexander Kluge. Por supuesto solo desde la retrospección se entiende que podría haber otra solución. Pero para descartar una alternativa antes de que se haya intentado poner en marcha uno debe tratar de imaginar nuestra situación actual igual que un historiador mira al pasado presente.

Sigmar Gabriel y Martin Schulz son las únicas voces destacadas con alguna traza de temperamento político que se niegan a aceptar la tímida retirada de la clase política ante cualquier intento de pensar, siquiera, con tres o cuatro años de antelación.

¿Cómo puede imaginarse la profundización de la Unión sin obligar a los ciudadanos a temer una mayor pérdida de control democrático? Hasta ahora toda profundización ha incrementado el euroescepticismo. Hace años Wolfgang Schäuble y Karl Lamers hablaron de la Europa de dos velocidades, de un corazón europeo --y usted estaba de acuerdo. ¿Cómo funcionaría? ¿No se deberían cambiar los tratados en este caso?

La convocatoria de una convención que conduciría a grandes cambios y referendos sólo sucedería si la UE hubiese hecho intentos más perceptibles y convincentes para abordar los problemas más urgentes. Los problemas urgentes son la todavía no resuelta crisis europea, el problema a largo plazo de los refugiados y los problemas de seguridad. Ni siquiera la mera descripción de estos factores están consensuados en el círculo cacofónico de los 27 miembros del Consejo Europeo. Solo se puede llegar a compromisos si los socios están dispuestos a comprometerse y esto significa que sus intereses no deberían ser demasiado divergentes. Una mínima convergencia de intereses es lo mejor que se puede esperar de los miembros de la Eurozona. La historia de la crisis de la moneda común, cuyos orígenes han analizado extensamente los expertos, une a estos países durante varios años --si bien de manera asimétrica. Por lo tanto la Eurozona delimitaría el tamaño natural del corazón de Europa. Si estos países tuviesen la voluntad política, el principio básico de “cooperación estrecha” prevista en los tratados permitiría los primeros pasos hacia la separación de ese corazón --y, con ello, la largamente esperada formación de una contraparte del Eurogrupo dentro del Parlamento Europeo.

Eso dividiría la UE.

Cierto, la argumentación contra este plan es la “división”. En cualquier caso, asumiendo que se quiera la integración europea, este argumento es infundado. Porque solo un corazón que funcionase correctamente podría convencer a las poblaciones polarizadas de todos los Estados-miembro de que el proyecto tiene sentido. Solo bajo estos fundamentos aquellas poblaciones que prefieren estar sujetas a su soberanía podrían convencerse gradualmente de unirse --una decisión que siempre estará abierta (!) para ellos: en esta perspectiva debe de haber, desde el principio, un intento de hacer esperar entre bastidores a los Gobiernos para tolerar ese proyecto. El primer paso hacia un compromiso en la Eurozona es bastante obvio: Alemania deberá renunciar a su resistencia a una coordinación más estrecha de las políticas fiscales, económicas y sociales, y Francia deberá estar preparada para renunciar a su soberanía en estas mismas áreas.

Solo un corazón que funcionase correctamente podría convencer a las poblaciones polarizadas de todos los Estados-miembro de que el proyecto tiene sentido.

¿Quién bloqueó esto?

Mi impresión desde hace mucho tiempo era que la posible oposición sería mayor en el lado francés. Pero esto ya no es así. Cada acción de profundización colapsa por la obstinada resistencia de la CDU/CSU gubernamental, que durante años ha decidido evitarle a sus votantes un mínimo de solidaridad con los ciudadanos de otros países europeos. Cuando las siguientes elecciones están en el horizonte, juegan con los egoísmos de la economía nacional -y sistemáticamente subestiman la disponibilidad de la mayoría de los ciudadanos alemanes a hacer concesiones en sus intereses a largo plazo. Se debería ofrecer, enérgicamente, una alternativa razonable y de largo aliento a la abrumadora continuación de su actual línea de acción.

El Brexit refuerza la influencia alemana. Y Alemania ha sido vista como hegemónica. ¿Cómo nace esa percepción?

La recuperación de la supuesta normalidad de los Estados-nación llevó a un cambio en la mentalidad de nuestro país, que se dasarrolló durante décadas en la antigua Alemania del Este. Esto coincidió con un estilo de creciente autoestima y una insistencia más franca sobre la orientación “realista” de las actitudes políticas en la nueva República de Berlín hacia el mundo exterior. Desde 2010 hemos visto cómo el Gobierno alemán trata su indeseado y creciente papel de liderazgo en Europa pensando menos en lo general y más en su interés nacional. Incluso un editorial de Frankfurter Allgemeine Zeitung admite el efecto contraproducente de las políticas alemanas, “porque confunde más y más el liderazgo europeo con la imposición de sus propias ideas sobre el orden político”. Alemania es una potencia hegemónica reacia pero insensible e incapaz, que usa e ignora a la vez el alterado equilibrio de poder europeo. Esto provoca rencores, sobre todo en otros países de la Eurozona. ¿Cómo debería sentirse un español, portugués o griego que ha perdido su trabajo como resultado de la política de recortes decidida por el Consejo Europeo? No puede emplazar a los ministros alemanes que impusieron sus políticas en Bruselas: no puede votarlos ni echarlos de la administración. En lugar de esto, durante la crisis griega pudo leer cómo esos mismos políticos negaban enfadados cualquier tipo de responsabilidad en las desastrosas consecuencias sociales que habían causado, casualmente, sus programas de recortes. A menos que nos libremos de esta estructura antidemocrática y defectuosa, será difícil asombrarse por la campaña de desprestigio antieuropea. La única manera de que haya una democracia europea es intensificando la cooperación europea.

El Estado del bienestar y la democracia forman un nexo intrínseco que en la unión monetaria ya no puede ser asegurado por los Estados nación individuales.

¿Lo que está diciendo es que los movimientos de derechas solo desaparecerán cuando haya más Europa y la UE sea mucho más democrática?

No, creo que perderán terreno durante el proceso. Considero correcto que todas las partes asuman que la Unión tiene que recuperar confianza para cortar la hierba bajo los pies de los populistas de derechas. Una parte quiere sacar provecho de su capacidad de impresionar a los simpatizantes de derechas mostrando músculo. El eslogan es “no más visiones elevadas, más soluciones prácticas”. Ese punto de vista está tras la renuncia pública de Wolfgang Schäuble a su propia idea sobre el corazón de Europa. Ahora cuenta completamente con el método intergubernamental, confía en que los jefes de Estado y de Gobierno resuelvan las cosas entre ellos. Sigue confiando en la apariencia exitosa de la cooperación entre Estados-nación. Pero los ejemplos que pone --la unión digital de Oettinger, la europeización de los presupuestos armamentísticos o la unión energética-- difícilmente cumplirían el deseado objetivo de impresionar a la gente. Y, cuando se trata de problemas verdaderamente urgentes –él mismo habla de la política de refugiados y de la creación de un derecho de asilo europeo, aunque elude el dramático paro juvenil en los países del sur--, entonces los costes de la cooperación son tan altos como han sido siempre. Por lo tanto, el bando opuesto recomienda la alternativa de una cooperación profunda y vinculante con un círculo más pequeño de Estados que estén dispuestos a converger. Esa Euro-Unión no necesita buscar problemas solo para demostrar su propia capacidad de actuación. Y, en el en el camino hacia eso, los ciudadanos se darán cuenta de que ese corazón de Europa se ocupará de los problemas sociales y económicos que están detrás de las inseguridades, del miedo al declive social y del sentimiento de pérdida de control. El Estado del bienestar y la democracia forman un nexo intrínseco que en la unión monetaria ya no puede ser asegurado por los Estados nación individuales.

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©⁠"Die Spieler treten ab", DIE ZEIT No. 29/2016, Jürgen Habermas interviewed by Thomas Assheuer.

Esta entrevista, realizada por email, se publicó originalmente en Die Zeit. La traducción al inglés de David Gow, aprobada por Habermas, se publicó en Socialeurope.com, dentro del proyecto ‘Europe after Brexit’.

©⁠Todos los derechos de la versión española (traducción de Adriana M.Andrade y José Luis Marín) pertenecen en exclusiva a CTXT. Para reproducir la entrevista, pueden contactar con info@ctxt.es.

 

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Estimaciones de las tendencias comerciales América Latina y el Caribe.

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Se estima que en 2016 el valor total de las exportaciones de bienes de América Latina y el Caribe (ALC) registró una contracción de 6%. Sin embargo se observó un impacto positivo de la estabilización de los precios de los productos básicos.

Por otra parte, se estima que en 2016 las importaciones sufrieron una caída de 10%, determinada principalmente por el menor crecimiento de las economías de la región.

El desempeño de las exportaciones de América Latina y el Caribe en 2016 se enmarca en un contexto que continuó siendo de escaso e irregular crecimiento de los principales socios comerciales, donde se destaca la desaceleración de la actividad en China.

Las perspectivas de reversión de la tendencia contractiva están asociadas con un escenario en el que continúen mejorando las cotizaciones de los productos básicos a pesar de la previsible apreciación del dólar, y en el que la región recupere la senda del crecimiento reactivando el comercio intrarregional. Una aceleración de la demanda externa, particularmente en los Estados Unidos y en China, sostendría las exportaciones, mientras que el resurgimiento del proteccionismo comercial global sesgaría a la baja el pronóstico.

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Estimaciones de las tendencias comerciales, América Latina y el Caribe

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Europe in a New World Order

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Evaluando el Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP)

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Global Value Chains and the Missing Exports of the United States

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Gobierno de Uruguay busca cambio de norma en Mercosur para firmar más TLC

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El gobierno uruguayo promoverá en la próxima cumbre del Mercosur una modificación de la resolución 32/00 del bloque, norma que en la actualidad impide negociar acuerdos bilaterales con terceros países por fuera de la alianza regional. Con el mandato expreso del presidente Tabaré Vázquez el Ministerio de Relaciones Exteriores impulsará una reformulación que permita avanzar en tratados de libre comercio (TLC) con otros Estados cuando alguno de los socios rechacen llevar adelante un acuerdo de ese tipo de forma colectiva.

Según dijo a El Observador el vicecanciller, José Luis Cancela, la idea es presentar la nueva redacción antes de mitad de año en busca de "instalar la posibilidad de habilitar negociaciones a diferentes velocidades" en el ámbito del Mercosur para acuerdos con otros países.

Eso implica que la primera opción sea ir por un acuerdo a nivel del bloque pero que si otros socios desisten de sumarse se habilite a continuar negociando a quienes quieran firmarlo.

En los hechos, con la iniciativa el Poder Ejecutivo uruguayo buscará tener libertad de acción para negociar acuerdos de tipo TLC con países del resto del mundo cuando Brasil, Argentina o Paraguay declinen la opción.

El vicecanciller afirmó que "el centro de la propuesta" de Uruguay será promover una norma que le de "más flexibilidad" al bloque, un mensaje reiterado desde su asunción en marzo 2015 por Vázquez y el ministro de Relaciones Exteriores, Rodolfo Nin Novoa.

Cancela mencionó que la nueva redacción a presentar por el gobierno buscará instalar en los hechos el camino que utilizó Uruguay para firmar un TLC con México. En esa ocasión Uruguay acordó de forma bilateral tras recibir el permiso de los otros socios y, al mismo tiempo, abrió la posibilidad de que Brasil, Argentina, o Paraguay se plieguen al acuerdo cuando crean conveniente.

Consultado por El Observador sobre el tema, Vázquez dijo que la negociación será llevada adelante por la Cancillería.

Nin Novoa se había referido a la intención de reformular la normativa el 16 de marzo durante una conferencia con empresarios organizada por la consultora PwC.

"Lo que nosotros discutiríamos con el resto de los países del Mercosur sería la posibilidad de tener un acuerdo marco general y después que cada país pudiera hacer algunas cosas dentro de ese marco, como tuvimos con México", dijo el ministro.

En ese evento el canciller sostuvo que no se trata de "borrar" la actual normativa sino de "reformularla". Además explicó que para el "poder negociador" de Uruguay es relevante mantener como socios a Brasil y Argentina por el interés que generan en el resto del mundo.

"Me parece que hay condiciones para reformular, flexibilizar, porque sobre todo hay un precedente que es México", agregó Nin Novoa.

Hasta ahora el discurso del Poder Ejecutivo también chocó con la posición de sectores del Frente Amplioque se basan en la actual resolución 32 para exigir negociaciones en bloque. Sin embargo un cambio normativo puede liberar ese flanco.

En la actualidad el Ministerio de Relaciones Exteriores tiene sobre la mesa acuerdos de libre comercio con distintos países o bloques, ya sea en el marco del Mercosur o de manera individual.

El último de los objetivos planteados por el gobierno fue avanzar en un TLC con China en el ámbito del Mercosur, un acuerdo que será planteado este año por el presidente en su viaje a ese país asiático.

En el horizonte también están las negociaciones entre el Mercosur y la Unión Europea (UE) por un acuerdo del mismo tipo donde los bloques se aprestan a intercambiar listas, una profundización del TLC con México, el acercamiento hacia la Alianza del Pacífico y avanzar también en un acuerdo de libre comercio con Japón.

Dentro del cronograma de aspiraciones, el Poder Ejecutivo avizora como lo más cercano acelerar las negociaciones con la UE. Nin Novoa viajó esta semana a Ámsterdam para reunirse con autoridades de ese bloque en busca de acercar posiciones.

En tanto, aunque la cancillería tampoco elude su interés en el acuerdo Transpacífico, el canciller dijo hace un mes que para ese acuerdo "hay que esperar por lo menos dos años", ya que primero deben ponerlo en práctica los 12 países que lo negociaron en primera instancia. Mientras, el gobierno buscará acercarse al bloque Asia-Pacífico mediante la Alianza del Pacífico, donde Uruguay está en calidad de observador.

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Historia

If Trump changed tack on Nato, can he U-turn on the IMF and WTO?

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Donald Trump did not assume the US presidency as a committed multilateralist. On that, partisans of all political persuasions can agree. Among his most controversial campaign statements were some suggesting that Nato was obsolete, a position that bodes ill for his attitude to other multilateral organisations and alliances.

Last week, however, Trump stepped back, reassuring an audience at US Central Command in Tampa, Florida (the headquarters for US forces that operate in the Middle East). “We strongly support Nato,” he declared, explaining that his “issue” with the alliance was one of full and proper financial contributions from all members, not fundamental security arrangements.

This more nuanced view presumably reflects a new appreciation, whether because of security briefings or the sobering fact of actually occupying the Oval Office, that the world is a dangerous place. Even a president committed to putting “America first” now seems to recognise that a framework through which countries can pursue shared goals is not a bad thing.

The question now is whether what is true for Nato is also true for the International Monetary Fund, the World Bank, the World Trade Organisation, and the Basel committee on banking supervision. Trump’s record on the campaign trail and Twitter is not heartening. Back in 2012, he tweeted criticism of the World Bank for “tying poverty to ‘climate change’” (his quotation marks). “And we wonder why international organisations are ineffective,” he complained.

Likewise, last July, he mooted the possibility that the United States might withdraw from the WTO if it constrained his ability to impose tariffs. And he vowed repeatedly during the presidential campaign to withdraw from the Paris climate agreement. But the evolution of Trump’s position on Nato suggests he may yet see merit to working through these organisations as he comes to recognise that the world economy, too, is a dangerous place.

Following the election, Trump acknowledged having an open mind on the Paris climate agreement. His position seemed less to deny the existence of global warming than to insist that policies mitigating climate change should not impose an unreasonable burden on American companies.

The way to limit the competitive burden on US producers is, of course, by ensuring that other countries also require their companies to take steps to mitigate climate change, thereby keeping the playing field level. And this is precisely what the Paris agreement is about.

The same can be said of the Basel committee’s standards for capital adequacy. Holding more capital is not costless for US banks, as advisers like Gary Cohn, formerly of Goldman Sachs and now the head of Trump’s National Economic Council, presumably tell the president morning, noon, and night. Levelling the playing field in this area means requiring foreign banks also to hold more capital, which is precisely the point of the Basel process.

Trump may similarly come to appreciate the advantages of working through the IMF when a crisis erupts in Venezuela, or in Mexico as a result of his own policies. In 1995, the US Treasury extended financial assistance to Mexico through the Exchange Stabilisation Fund. In 2008, the Federal Reserve provided Brazil with a $30bn swap line to help it navigate the global financial crisis. But imagine the outrage with which Trump’s supporters would greet a “taxpayer bailout” of a foreign country or Mexican officials’ anger over having to secure assistance from the same Trump administration responsible for their country’s ills. Both sides would surely prefer working through the IMF.

Trump can’t be pleased that the Obama administration rushed to push through the reappointment of its chosen World Bank president, Jim Yong Kim. But he clearly recognises the benefits of development aid. While he has said the US should “stop sending foreign aid to countries that hate us,” he has also observed that failure to help poor countries can foment instability.

This would appear to be an area where Trump will favour bilateral action, which would enable him to assuage his conservative critics by insisting that no US funds go towards family planning, while taking credit for any and all assistance. At the same time, minimising the role of the US in the World Bank would create a vacuum to be filled by China, Trump’s bête noire, both in that institution and through the activities of the Chinese-led Asian Infrastructure Investment Bank.

The real test of Trump’s stance on multilateralism will be how he approaches the WTO. Persuading the US Congress to agree on corporate and personal income-tax reform, a $1tn infrastructure initiative, and a replacement for Obama’s signature health-care reform won’t be easy, to say the least. Doing so will require patience, which is not Trump’s strong suit. This suggests that he will feel pressured to do what he can unilaterally.

One thing he can do unilaterally is slap duties on imports, potentially in violation of WTO rules. We’ll soon find out whether those rules will deter him.

  • Barry Eichengreen is professor of Economics at the University of California, Berkeley, and a former senior policy adviser at the International Monetary Fund. His latest book is Hall of Mirrors: The Great Depression, the Great Recession, and the Uses – and Misuses – of History.

 

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Incrementar el comercio: una clave para mejorar la productividad

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Global trade growth slowed abruptly after 2010, following decades of expansion. According to the World Trade Organization (WTO), 2015 marked the fourth consecutive year in which annual world merchandise trade growth stayed below 3 percent. The WTO forecasts growth in global trade volume to remain sluggish in 2016, at 2.8 percent. A variety of reasons have been cited for the decelerating growth of trade: sluggish world economy, shorter supply chains, absence of new liberalization on a global scale, and rise of microprotectionism.

As global trade has slowed, the growth rate of productivity—defined as output per hour worked—is declining worldwide.3 Labor productivity growth has slowed markedly since the global financial crisis in most advanced countries and many emerging-market economies (OECD 2016).

The decline in productivity has been a puzzle to many economists—and a concern to policymakers, because productivity growth is a key component of economic growth and rising living standards. Economists disagree about the cause of the decline. Some argue that productivity has improved more than what statistics indicate. Others cite the slowdown in capital investment by both the private and public sectors, as well as the absence of technological breakthroughs and lagging expenditure on research and development (R&D). Still others cite the influx of younger, less skilled employees replacing retired workers.

…had US two-way trade grown at its historical annual rate of 5.86 percent between 2011 and 2014, annual US productivity growth would have been substantially higher than what it was over those four years.

This Policy Brief examines an additional factor: the possibility that reduced volumes of trade have impeded growth in productivity because of diminished competition in national economies and the shrinking role of comparative advantage. Our calculations suggest that had US two-way trade grown at its historical annual rate of 5.86 percent between 2011 and 2014, annual US productivity growth would have been substantially higher than what it was over those four years.

The first section explains why trade is critical to productivity growth by describing the basic Ricardian model and more recent theories about the differences between high- and low-productivity firms in a national economy (firm heterogeneity). These theories lay the foundation for the second section, a review of the empirical literature, which shows evidence on trade-induced productivity gains. The third section presents data on the US economy that document the trade stagnation and productivity slowdown in recent years. It considers—and ultimately rejects—the mismeasurement hypothesis (the argument that conventional statistics miss the contributions of information technology). The fourth section speculates about how productivity might have grown had trade continued growing at its historical rate. It shows that, although factors other than trade—notably physical and human capital accumulation and path-breaking innovations—also drive productivity, the negative contribution of sluggish trade growth is significant. According to our calculations, if US trade had increased at its historical rate, that would have delivered a $74 billion increase in US GDP through supply-side efficiencies in 2014. The concluding section examines the findings in the context of the current antitrade atmosphere in the United States and calls for policies that support freer trade and thus foster productivity growth.

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Informes estadísticos sobre integración económica

En América Latina

"Crisis duradera en el centro y oportunidades para las economías en desarrollo"

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Panorama de la inserción internacional de América Latina y el Caribe 2011-2012: "Crisis duradera en el centro y oportunidades para las economías en desarrollo". 

El comercio exterior de América Latina y el Caribe profundizará este año la desaceleración experimentada a partir del segundo semestre de 2011. El valor de las exportaciones de la región tendrá un crecimiento de 4% en 2012, mientras que las importaciones aumentarán 3% este año, según estimaciones presentadas en este nuevo estudio.

El informe señala que la actual recesión en la zona euro, el escaso dinamismo económico en Estados Unidos y Japón, y la moderación del crecimiento en China y otras economías emergentes afectarán al comercio de la región, que mostrará en 2012 cifras que en promedio se sitúan cerca de 20 puntos porcentuales por debajo de las tasas de expansión registradas el año pasado. Se prevé que en 2012 el valor del comercio exterior de México y Centroamérica crezca por sobre la media regional (7,3% en exportaciones y 5% en importaciones), en tanto que América del Sur se ubicaría por debajo (1,1% y 3,2%, respectivamente).

Los países del Caribe registrarían caídas en su intercambio comercial (-0,7% en las exportaciones y -2,1% en importaciones), lo que se explica por sus mayores vínculos con la Unión Europea. Por último, se analiza la inserción internacional de América Latina y el Caribe frente a las tendencias expuestas en el resto del documento. Se evalúa el desempeño exportador regional en tres dimensiones: a) las cadenas de valor, b) el empleo generado en el sector exportador y c) las empresas exportadoras. El documento concluye con algunas recomendaciones de política.

El comercio entre los países miembros creció 1,1% en abril, con lo cual acumula ya nueve meses de repunte

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La Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI) informó que el comercio entre los países miembros creció 1,1% en abril, con lo cual acumula ya nueve meses de repunte. El intercambio intrarregional se viene recuperando "de una forma lenta y dificultosa" de la caída registrada en el primer semestre del año pasado, señaló el indicador de tendencia del comercio intrarregional (TENCI), elaborado por el organismo.

La ALADI destaca, en este sentido, que el comercio entre los países del área se ubica aún 0,1% por debajo del nivel máximo, alcanzado a fines de 2011. Según el informe, el repunte del comercio intrarregional viene siendo liderado por las ventas brasileñas a la región, y en particular a la Argentina.

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En América del Sur

Comunidad Andina

Comercio exterior en la Comunidad Andina 2012

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Las exportaciones de los países de la Comunidad Andina al interior de su bloque regional aumentaron en 12 por ciento en el año 2012, respecto al año anterior, al pasar de 9 261 a 10 349 millones de dólares, en tanto que las exportaciones de la CAN hacia fuera del grupo andino se incrementaron en 3 por ciento,. En los 44 años de la integración andina, las exportaciones intracomunitarias crecieron 196 veces y las extracomunitarias lo hicieron 73 veces, poniendo en evidencia el mayor dinamismo de las exportaciones de los países andinos al mercado ampliado de la CAN.

Asimismo, el ritmo de crecimiento de las exportaciones intracomunitarias de la CAN en el año 2012 (12%) fue 4 veces mayor que el de las exportaciones hacia fuera del bloque regional (3%), destacando que el comercio entre los países andinos está compuesto en un 73% por productos manufactureros. Esto se reflejo en el ritmo de crecimiento de las exportaciones intracomunitarias de manufacturas de la CAN, el cual fue superior al de las exportaciones manufactureras hacia fuera del bloque regional, siendo de 10% y (1%) respectivamente. Es importante mencionar también que más de 500 productos nuevos se comercializaron al interior de la CAN durante el 2012.

En Centroamérica y el Caribe

Fuentes de información estadística sobre integración económica en Centroamérica y el Caribe:

Boletín de Comercio Exterior: Exportaciones centroamericanas aumentaron 8% , enero – octubre de 2012

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Las exportaciones de la región alcanzaron un valor FOB de US$25,016.8 millones durante los meses de enero a octubre de 2012, observando un incremento de 8.0%, respecto a las exportaciones registradas en el mismo período de 2011 (US$23,153.5 millones).

Los principales destinos de las exportaciones de la región durante los primeros diez meses de 2012 fueron: Estados Unidos de América US$8,306.7 millones (33.2%); Centroamérica US$6,263.2 millones (25.0%); Unión Europea US$3,783.4 millones (15.1%); México US$827.1 millones (3.3%); Panamá US$764.2 millones (3.1%); Canadá US$552.9 millones (2.2%); República Bolivariana de Venezuela US$535.5 millones (2.1%); Hong Kong US$453.3 millones (1.8%); República Dominicana US$420.5 millones (1.7%); República Popular China US$413.8 millones (1.7%); y, al resto del mundo fueron US$2,696.2 millones (10.8%).

En cuanto al valor CIF de las importaciones de la región durante los primeros diez meses de 2012, totalizaron US$46,996.1 millones, obteniéndose un incremento anual de 5.6% en relación al valor registrado en enero-octubre de 2011(US$44,514.2 millones).

Integración comercial en América Latina: estudio de políticas económicas aplicadas a través de los bloques regionales (Mercosur/Alianza del Pacífico)

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Integración y comercio

Invading China, One Trade Dispute at a Time

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The divide between domestic politics and geopolitics can be a hard one to bridge. Partisan politics and pageantry can get in the way of a country's underlying geopolitical imperatives, driving policies that undermine or contradict them outright. The tension between national and international politics is on full display as the United States prepares to inaugurate Donald Trump as its 45th president. Throughout Trump's campaign and subsequent transition, voters, commentators and observers in the United States and beyond have scrambled to square his proposed policies with the geopolitical constraints they will encounter. Many of Trump's campaign pledges centered on retooling the United States' trade partnerships, for instance by renegotiating NAFTA or scrapping the Trans-Pacific Partnership pact. The United States' trade ties with China have been the object of Trump's most vehement criticisms; the president-elect has even proposed a 45 percent tariff on all Chinese goods to correct the apparent disparity in the bilateral relationship.

Although Trump is unlikely to follow through with such a drastic measure, he is nonetheless poised to take a much harder line on trade with China. The next four years will almost certainly bring more investigations into China's export and domestic policies and more aggressive interpretations of World Trade Organization (WTO) regulations and U.S. law over Beijing's practices. But China and the United States are on diverging paths. While the United States is turning its focus inward, Beijing is trying to exert its influence as a global leader. In fact, on Jan. 17, President Xi Jinping became the first Chinese leader to address the World Economic Forum in Davos, Switzerland. To achieve its desired results with China, the Trump administration will have to pry into and challenge Beijing's own economic policies.

 

Taking a More Aggressive Approach

 

In a 2010 testimony before a congressional commission, Robert Lighthizer, Trump's pick for U.S. trade representative, outlined broad criticisms of the U.S. trade relationship with China. Lighthizer disparaged China's export practices as well as the United States' response, calling for a "significantly more aggressive approach" to Beijing. As trade representative, Lighthizer will have the opportunity to redress the deficiencies he identified in Washington's policies. Under his guidance, the United States will more actively enforce existing trade rules and regulations to crack down on China's dumping activities, impose countervailing tariffs on the country's exports and investigate its efforts to circumvent country of origin provisions. (Washington launched a probe in November to investigate whether Beijing was skirting duties and anti-dumping regulations by sending steel to Vietnam for minimal processing before exporting it to the United States.) The Trump administration may empower U.S. institutions to more easily conduct investigations into Beijing's trade practices, increasing their oversight and budgetary allowances. In addition, it will likely continue to refuse China market economy status under WTO rules, thereby facilitating anti-dumping cases against the country. But these measures would merely represent a continuation of President Barack Obama's policies.

Beyond the tools that the United States is already using to counter Beijing, many of the alternative mechanisms that Lighthizer has proposed are legally untested and may prove ineffective. Lighthizer has argued that China's political system and economic policies are at odds with those of the WTO and that the United States must adapt its interpretation of WTO rules accordingly. To that end, the Trump administration could make the case that Beijing's attempts to manage the yuan's value are a type of export subsidy, something the WTO prohibits, or a countervailing duty subject to U.S. law. Trump may name China a currency manipulator — as he has threatened to do on his first day in office — to support such a claim. Doing so, however, would entail changing the U.S. Treasury's criteria for currency manipulation since China's interventions over the past two years have been focused on strengthening the yuan and not weakening it, as Trump has alleged. And even if the currency manipulation charge stuck, Beijing would probably continue with its interventions anyway; after all, the yuan could drop by 20 percent if left to its own devices, threatening China's domestic stability.

Other efforts to turn existing WTO policy against China would likely be similarly limited. The organization lacks clear mechanisms to govern some of Beijing's trade practices, including the support of national champions or the application of special taxes on specific firms, such as Apple Inc. Though Washington could try to challenge Beijing's use of a value-added tax export rebate, which Trump has alleged is tantamount to an export subsidy, it would likely meet stiff resistance from other members of the organization. The practice, currently permitted under WTO rules, is commonplace among U.S. allies. And should Trump try to increase tariffs on China unilaterally without going through the WTO dispute mechanism, he would risk retaliation from Beijing or, for that matter, other trade partners affected by such a decision. (Furthermore, WTO rules restrict the use of some of the most powerful unilateral trade enforcement mechanisms, such as Section 301 of the Trade Act of 1974, that Trump could invoke to justify a tariff hike.)

 

Retreading Familiar Territory

 

Each of these more aggressive approaches to the U.S.-China trade relationship would require Washington to insert itself into Beijing's domestic policies, familiar territory for the United States. Before China joined the WTO in 2001, Japan was the bugbear of U.S. trade policy. After World War II, the United States saw Japan as an indispensable ally in the Cold War, a capitalist country that could counter the spread of communism in the Asia-Pacific region. To support Japan's economic growth and secure its military partnership, the United States allowed the country preferential access to U.S. consumer markets. Tokyo did not reciprocate, however, and maintained its protectionist policies.

By the 1980s, Japan's economy had become as advanced as that of the United States. Japanese products, moreover, had grown more competitive in the U.S. market for high-end manufactured goods such as automobiles and electronics, sectors the United States had once dominated. In fact, toward the end of the Cold War, polls suggested that the American public saw Japan's economic might as a greater threat than the Soviet Union's military power. The United States adapted its trade policy toward Japan accordingly, challenging Japan's protectionist policies, currency management and economic model — just as Trump proposes to do with China. As deputy trade representative, Lighthizer oversaw several key bilateral negotiations to resolve trade disputes between Washington and Tokyo, most notably in the steel sector.

Today, the United States has much the same problems with China that it did with Japan three decades ago, but with some important differences. For one thing, the United States' most fervent trade disagreements with Japan took place before the creation of the WTO and its relatively strong bilateral trade dispute mechanism. Tokyo's favored means of dispute resolution — voluntary caps on its exports to the United States — have since been banned. For another, the United States' relationship with Japan is dramatically different from its relationship with China. Unlike Tokyo, which owed its economic vitality and physical security to Washington, Beijing has no such ties binding it to the United States. Consequently, the Trump administration will have a harder time imposing its will on Beijing.

 

Beijing's Struggle

 

More important, China is the midst of its most difficult economic transition since the Chinese Economic Miracle began in the 1970s. For decades, investment in critical infrastructure such as ports, electrical grids and roads has fueled the country's economic growth, enabling China to take advantage of its relatively cheap labor pool and export a wide array of goods. But that model has run its course: China's economic growth has fallen below 7 percent according to official reports, and its exports declined for the second year in a row in 2016. Investment in domestic infrastructure is no longer generating the growth that it once did, leaving the country's leaders to navigate a bumpy and treacherous road toward a stable economic growth based on consumption.

It is difficult to overstate the magnitude of China's structural shifts and the challenges that they bring. Years of sustained investment have left many of China's heavy industries — chief among them its steel industry — suffering from chronic overcapacity, while incentive structures keep even unprofitable companies in operation. Herein lies the problem for the Trump administration. Despite Washington's continued calls to stop dumping steel on U.S. markets, and Beijing's desire to do so, the Chinese government lacks the power to shut down its excess steel capacity. Local officials throughout China pressure companies to stay in business, concerned more with maintaining tax and employment levels in their jurisdictions than with heeding Beijing's directives. Though President Xi Jinping has tried to clear the way for much-needed reforms to China's state-owned enterprises through a concerted anti-corruption campaign, his efforts have yet to achieve much success. What's more, his attempts to consolidate power have left little room for alternative solutions to the country's economic problems.

No matter what steps the Trump administration takes to challenge China's economic and political system, Beijing's focus will remain on its own fragile rebalancing. So far, the Chinese government has undertaken economic reform at its own pace, regardless of foreign pressure. In future trade negotiations with the United States, China will try to stay within the confines of the WTO framework and preserve the status quo. Under the circumstances, Trump may have to resort to or threaten to use more rigorous interpretations of U.S. law and WTO regulations to see a noticeable change in Chinese policy, notwithstanding the risks of retaliation.

Over the next four years, trade will become the focus of the United States' relationship with China — a relationship that will likely come under renewed strain as the next administration re-evaluates various aspects of Washington's policy toward Beijing. In the meantime, the countless countries and companies that hang in the balance will hold their breath and wait for clarity on the future of one of the world's most important trade relationships.

 

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Tema de investigación: 
Integración y comercio

Japan-led Pacific Rim Countries Desperate to Embrace Trump

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KUALA LUMPUR, Malaysia, Mar 8 2018 (IPS) - The grandiose sounding Comprehensive and Progressive Agreement for Trans-Pacific Partnership (CPTPP) will be signed in Santiago de Chile today, 8 March. Instead of doing something to advance the condition of women on International Women’s Day, trade representatives from 11 Pacific rim countries will sign the CPTPP, which some critics argue will further set back the progress of humanity, including women who hold up ‘half the sky’. The Trans-Pacific Partnership (TPP) originally involved twelve countries, including the USA, namely Japan, Brunei, Australia, Canada, Chile, Malaysia, Mexico, New Zealand, Peru, Singapore and Vietnam, now often referred to as the TPP11. Although originally a minor initiative not involving the US, the Obama administration led the negotiations which claimed to have created a model ‘free trade agreement for the 21st century’.

In fact, the resulting 6500 page agreement has, so far, only been used by Obama’s United States Trade Representative (USTR) to derail the already protracted Doha ‘Development’ Round negotiations under the auspices of the World Trade Organization (WTO), e.g., by ‘lame-duck’ USTR Michael Froman at the WTO ministerial in Nairobi in December 2016.

In January last year, newly elected US President Donald Trump withdrew from TPP, effectively killing the agreement. Since then, Japan has worked hard to keep it alive, with discreet help from Australia and others. Apparently, they hope to draw the US back in order to check China’s growing influence in the region while delaying other regional trade negotiations such as the Regional Comprehensive Economic Partnership (RCEP).

After signing it, at least six countries must ratify the CPTPP for the deal to come into effect. Even before signing, governments have announced plans to drag their feet, indicating they are signing under duress. Incredibly, no details of the new agreement were supposed to be released until after the signing, and few consultations have been held by the signing governments despite promises to do so.

Bad deal not improved by reheating

To make the case for the TPP, its advocates greatly exaggerated its negligible trade benefits. US government studies — by the Department of Agriculture’s Economic Research Service and the International Trade Council — projected very modest gains, even with the US in.

Despite the US absence from the CPTPP, its proponents have not hesitated to make even more exaggerated claims about supposed benefits. With already negligible trade gains from the original TPP, purported gains from the CPTPP without the US are even more paltry. Not surprisingly, the TPP11 have become even more desperate for US participation to maintain their original fictitious claims.

The old claim that trade liberalization lifts all boats is increasingly rejected in favour of more nuanced recognition that its costs may be as much as its benefits, and distributed very unevenly. Such recognition has enabled better understanding of the Brexit referendum outcome and Trump’s election following a campaign in which all major candidates were opposed to the TPP.

CPTPP losses, costs and risks are almost as great as with the TPP while actual gains are even more trivial. Meanwhile, CPTPP citizens must surely wonder why their governments are proceeding so secretively without public consultation or even the fig leaf of credible cost-benefit or other analyses.

Seducing Trump

Minor amendments have been made to the original TPP agreement, largely drafted by US corporations during the Obama presidency. But the new CPTPP Preamble can only guide its interpretation, and does not replace problematic TPP provisions. Some TPP11 countries have secured ‘side letters’, exempting them from some of its provisions.

Meanwhile, several onerous provisions have been suspended, including some of those extending the scope and duration of pharmaceutical patents. Well over a thousand provisions remain, most not even challenged by the CPTPP negotiators. The 22 suspended provisions can easily be restored if the US chooses to rejoin the TPP.

At his World Economic Forum charm offensive at Davos in January, Trump stated that he “would do TPP if we were able to make a substantially better deal” despite his anti-TPP presidential campaign and post-election rhetoric. No one can be sure what he means anymore, especially following his more recent declarations celebrating trade warfare.

US positions in the ongoing North American Free Trade Area (NAFTA) renegotiations suggest his administration will demand stronger intellectual property rights, especially pharmaceutical patent protection; this can be easily accommodated by the TPP11 by reinstating suspended TPP provisions.

However, in light of the new USTR’s pronouncements, it is likely that the White House will insist on removing ISDS provisions from the TPP to be consistent with Trump’s ‘sovereigntist’ approach of putting ‘America first’. Or worse, ISDS provisions may not be reciprocal, i.e., US corporations abroad can use ISDS, but TPP11 investors cannot make such claims against the US government.

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Tema de investigación: 
Integración y comercio

La Inflación ronda América Latina

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La última inyección de dólares a cambio de bonos del tesoro en Estados Unidos en octubre del 2010 trajo aparejado consigo un alza inusitada en los precios de los commodities. La evidencia muestra ue las bolsas de valores y de commodities desde octubre del 2010 remontaron significativamente. En el siguiente artículo se pretende ilustrar como debido a esto,por un lado, los gobiernos latinoamericanos han presentado un relativo crecimiento (dada su capacidad de exportación), pero a la vez su inflación se incrementa alarmantemente lo cual se verifica en las recientes presiones sobre el tipo de cambio. Por otro lado, se comprueba que Estados Unidos busca la manera de exportar su crisis y fortalecer su debilitada moneda.

Disponible: click aqui

Tema de investigación: 
Arquitectura financiera

La Inversión Extranjera Directa en América Latina y el Caribe.

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La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) ha publicado las cifras de inversión extranjera directa para la región durante el año 2014 . Una de entre tantas razones para su meticuloso análisis y trabajo es que el texto provee de valiosa información para medir el impacto de la ralentización económica en las economías maduras, la tendencia decreciente en los precios de las materias primas y las expectativas de la normalización monetaria en Estados Unidos sobre Latinoamérica y el Caribe.

Por si tal información no fuera suficiente, el documento de trabajo se completa con un análisis de los flujos de inversión en la zona del Caribe y otro sobre los impactos medioambientales de la inversión de las empresas transnacionales sobre algunos países de la región.

A continuación un breve resumen de cada uno de los capítulos:

1. Panorama de la inversión extranjera directa en América Latina y el Caribe.

La imagen a nivel región muestra: una reducción de la IED en productos naturales y manufacturados que revitaliza al sector servicios; mayor intensidad tecnológica en los flujos de capital percibidos; importancia creciente de Países Bajos, Estados Unidos, España y China como principales acreedores; y persistencia de la repatriación del 50% del monto total de la IED. En consecuencia, la previsión de una menor actividad económica en la región, junto con el obstinado descenso en el precio de las materias primas, vaticinan una rebaja del 10% en el flujo de IED encauzado hacia Latinoamérica para el 2015.  

2. La inversión extranjera  directa en el Caribe.

La secuela de un 5% menos de IED sobre la región del Caribe es diferenciada según el grado de mayor o menor dependencia: República Dominicana junto a Trinidad y Tobago simbolizan el primer caso, en tanto Cuba y Haití encarnan el segundo escenario. Las políticas de impulso a la IED, que van de organismos que promueven la inversión foránea mediante un favorable entorno de negocios hasta la flexibilización regulatoria a los acreedores extranjeros vía facilidades tributarias son inciertas en cuanto a rendimientos sobre la economía: no hay cálculos del efecto favorable (integración de las cadenas nacionales de valor) o desfavorable (desequilibrio en la balanza de pagos) de la IED. El tema cobra más importancia en cuanto se sabe la gran dependencia de las economías de la región hacia la actividad turística.

3. Empresas transnacionales y medio ambiente.

Aceptando que la estrategia de inversión de toda empresa transnacional determina su impacto sobre el medio ambiente, es inevitable el considerar al sector económico objetivo, la existencia y cumplimiento de la normatividad gubernamental en materia ecológica y el interés ambiental de la empresa como factores últimos de la huella contaminante. El llamado es a diseñar políticas de inversión alineadas a legislaciones medioambientales.

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Integración y comercio

La OMC y el futuro del Multilateralismo

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When the General Agreement on Tariffs and Trade was signed by 23 nations in 1947, the goal was to establish a rules-based world trading system and to facilitate mutually advantageous trade liberalization. As the GATT evolved over time and morphed into the World Trade Organization in 1993, both goals have largely been achieved. The WTO presides over a rule-based trading system based on norms that are almost universally accepted and respected by its 163 members. Tariffs today are below 5 percent on most trade, and zero for a very large share of imports.

Despite its manifest success, the WTO is widely regarded as suffering from a deep malaise. The main reason is that the latest WTO negotiation, the Doha Round, has staggered between failures, flops, and false dawns since it was launched in 2001. But the Doha logjam has not inhibited tariff liberalization—far from it. During the last 15 years, most WTO members have massively lowered barriers to trade, investment, and services bilaterally, regionally, and unilaterally—indeed, everywhere except through the WTO. The massive tariff cutting that has taken place around the world, shown in Table 1, has been at least as great as in the previous successful WTO rounds. Moreover, the Doha gridlock has also not dampened nations’ interest in the WTO; 20 nations, including China and Russia, have joined since 2001.

This paper begins by sketching the historical context of the original GATT agreement. It then discusses how the rules and principles behind the GATT rounds combined to create a juggernaut of political economy momentum in which nations kept joining the GATT and tariffs kept falling.

The paper then turns to the current woes of the WTO and why its magic seems to have failed in the Doha Round. Two major sets of reasons emerge in this discussion. First, the last round of GATT negotiations, the Uruguay Round, sought to generate additional momentum for free trade through broadening its focus, both in terms of more countries joining and in terms of additional areas that would be covered by the agreement. However, these steps toward broadening also required altering some of the historical rules and principles that had generated momentum toward free trade. The changes altered and may even have ended the political economy momentum of the WTO. Second, the rules and procedures of the WTO were designed for a global economy in which made-here–sold-there goods moved across national borders. But the rapid rising of offshoring from high-technology nations to low-wage nations has created a new type of international commerce. In essence, the flows of goods, services, investment, training, and know-how that used to move inside or between advanced-nation factories have now become part of international commerce. For this sort of offshoring-linked international commerce, the trade rules that matter are less about tariffs and more about protection of investments and intellectual property, along with legal and regulatory steps to assure that the two-way flows of goods, services, investment, and people will not be impeded.

It’s possible to imagine a hypothetical WTO that would incorporate these rules. But in practice, the rules are being written in a series of regional and megaregional agreements like the Trans-Pacific Partnership (TPP) and Transatlantic Trade and Investment Partnership (TTIP) between the United States and the European Union. The most likely outcome for the future governance of international trade is a two-pillar structure in which the WTO continues to govern with its 1994-era rules while the new rules for international production networks, or “global value chains,” are set by a decentralized process of sometimes overlapping and inconsistent megaregional agreements.

■ Richard Baldwin is Professor of International Economics, The Graduate Institute, Geneva, Switzerland. He is also Director of the Centre for Economic Policy Research (CEPR) in London, UK, and Editor of VoxEU.org. His email address is rbaldwin@cepr.org

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Integración y comercio

La OMC, el multilateralismo, el comercio de servicios y el yuan

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La conferencia de Buenos Aires de la Organización Mundial de Comercio (OMC) es un respiro al sistema de comercio internacional frente a las negociaciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) que tan abusivamente están llevando a cabo Estados Unidos con sus dos socios de América del Norte, y tan poco fraternamente está siguiendo Canadá.

Los intentos frustrados de Estados Unidos bajo la administración Barack Obama de someter a sus reglas a sus socios comerciales a través de tratados bilaterales con un conjunto de 28 países europeos con el Tratado Transatlántico de Comercio e Inversiones (TTIP), y con otros once de la Cuenca del Pacífico con el Tratado de Asociación Transpacífico (TPP), finalmente fueron echadas a la basura por el nuevo gobierno republicano.
Es interesante porque la administración republicana logró que no se hagan más acuerdos bilaterales y que se respeten las reglas multilaterales. Ésto no estaba en la agenda demócrata pero tampoco está en la republicana. El quid del asunto es el grado de unilateralismo de la nueva agenda republicana.
La situación al inicio de la conferencia de la OMC en Buenos Aires es que uno de los actores líderes está jugando unilateralmente en el comercio internacional, intentando colocar sus propias reglas. Este juego unilateral socava la función de la OMC creada principalmente por Estados Unidos, a inicios de los años 90, para impulsar el libre comercio. Paradójicamente como no pudo poner sus reglas a través dela OMC, como lo hace a través del FMI, de inmediato en paralelo acordó el tratado trilateral de América del Norte e inventó tratados bilaterales de libre comercio, reeditando los del tratado de Ottawa de Gran Bretaña de 1932. Entonces la finalidad era consolidar la zona esterlina. Ahora, es posible que la suma de los tratados bilaterales de Estados Unidos sea para consolidar la zona dólar ante lo que se percibe como el surgimiento del yuan. De ser el caso, sería un remake de lo que ocurrió en 1932, cuando Gran Bretaña se sintió amenazada por el surgimiento del dólar que aún era una moneda de poco peso en el comercio internacional, prefiriéndose el franco francés y la libra. 
La lista de tratados bilaterales sugiere que quisiera un continente americano asegurado en dólares para su comercio bilateral, y que preferiría echar llave a los socios anglosajones al dólar así como a los emiratos. El tema del comercio del petróleo en otras monedas ya es un tema irreversible tras la consolidación del yuan como petromoneda. Según el GEAB nº119 del 18 de noviembre del 2017, “La decisión china de introducir a principios de 2018 petro-gas-yuanes convertibles en oro constituye un paso importante en la internacionalización del yuan. Reafirma la determinación de Pequín, expresada hace ya una década, de situar al reminbi como moneda de referencia internacional”. Sin embargo, con los Tratados de Libre Comercio (TLCs) puede consolidar su área dólar. Este es un detalle que se le escapó afortunadamente al nuevo gobierno cuando echó al basurero al TTIP y al TPP. A Estados Unidos le queda incorporar al Mercado Común del Sur (Mercosur) al área dólar vía TLCs para consolidar el predominio hemisférico de su moneda en el comercio internacional futuro. Su cuña es Uruguay.
Lo que está en cuestión es cuánto se usa el dólar y dónde. Ese es un tema de comercio de servicios sobre los que no hay acuerdo posible. China no va a permitir que le invadan de servicios americanos a Asia; y Estados Unidos no va a permitir que lo invadan de servicios financieros y otros. El impasse se ve reflejado en la falta de agenda sobre la materia.

En el comercio de servicios financieros deben incorporarse los paraísos fiscales. Este tema perseguido por la OCDE es trascendental para Estados Unidos. El “suministro de servicios mediante presencia comercial” solo puede ser analizado plenamente utilizando estadísticas sobre las filiales extranjeras. Hasta hace poco, esta clase de datos podía obtenerse casi exclusivamente en relación con las economías desarrolladas, según el informe de la OMC del 2015, pero en los últimos años otras economías han comenzado a reunir esa clase de datos, dicen ellos, lo que permite comprender mejor la forma en que los proveedores prestan servicios a sus clientes en todo el mundo. 
Aquí entran los servicios financieros en ultramar que han crecido exponencialmente, enfrenta los países más desarrollados entre ellos y son parte del 66,5% del total de servicios vendidos al exterior. Mientras unos pretenden aumentar su presión fiscal eliminando los paraísos fiscales, otros prefieren bajar su presión fiscal promoviendo la banca internacional -y de paraísos fiscales- para reactivar su economía cuyo crecimiento trimestral promedio de los últimos ocho años (2010-2017) es de 0,5%. 
El auge del comercio de servicios financieros de Estados Unidos va de la mano de la baja en la presión fiscal de Estados Unidos. Lo que el Estado pierde en ingresos fiscales lo gana la banca en comisiones e intereses diferenciados por servicios prestados en el exterior. Una lista corta de grandes bancos en paraísos fiscales incluye a toda la gran banca americana que no está dispuesta a renunciar a esa tajada del negocio del comercio de servicios financieros y tecnológicos. Incluye también a la banca europea que está bajo escrutinio como se observó en los Paradise Papers.
Otro tema de conflicto es el de los subsidiosagrícolas americanos. Los temas son “Ayuda interna y garantías de créditos a la exportación de productos agrícolas” y “Subvenciones y otras medidas de ayuda interna para el maíz y otros productos agrícolas”. El libre comercio termina en la agricultura, donde tienen menos competitividad; y comienza en las finanzas, donde tienen la mayor competitividad.
Ante la imposibilidad de ponerse de acuerdo con el país excepcional, que no se siente que deba regirse por las reglas de la OMC, la reacción de Obama fue de forzar el bilateralismo. La de Trump es forzar el unilateralismo, como se advierte en sus discursos sobre el TLCAN. Ésto le pone el tablero en las manos a China quien hoy es el mayor país comerciante del  mundo a pesar de la caída del comercio china con el mundo de los últimos años. La caída de las importaciones chinas, sin embargo, no parece ser tanto en volumen como en precios. Son los importadores más importantes de materias primas y el desplome de los precios se ve reflejado en la caída del total importado en dólares. Es una caída más grande que otros países que importan menos materias primas, como Estados Unidos y Alemania.

Lo que se busca es encontrar mecanismos para resolver los desencuentros en el comercio de servicios, y los tribunales donde apelar en caso de abuso del mismo. Los ejes del comercio de servicios sonfinancieros y tecnológicos, y la búsqueda unilateral es que se resuelvan las disputas en Estados Unidos, de una manera u otra. Esto es imposible en un marco multilateral, y es posible que Estados Unidos haga una de dos: o no le de perfil a la conferencia, o la use de plataforma para su discurso agresivo antimultilateral en el que está embarcado desde el gobierno de Obama pero que se ha profundizado con este presidente.
La apuesta unilateral puede tener que ver con el cambio en la industria automotriz que se dirige hacia la construcción de vehículos eléctricos sin chofer. Estos son construidos en Estados Unidos por fábricas totalmente robotizadas con lo que el costo de mano de obra dejó de ser el tema central. Se aprecia que la robotización está en auge, y ello va en contra de la contratación de mano de obra; en cualquier caso, lo que requiere en el intermedio es la contratación de mano de obra hipercalificada que hasta ahora era provista de manera importante por el mundo musulmán. 
Los ingenieros de Silicón Valley son una mezcla de sirios, iraquíes, iraníes, pakistanís, e hindúes, por nombrar lo más numeroso de la población técnica. Parte del tema migratorio americano tiene que ver con que perciben que estos ingenieros les quitan el trabajo a los ingenieros americanos nativos por menos sueldo. Eso explica la arremetida contra migrantes de estos países y contra migrantes con ciertos tipos de visas de negocios. Todo eso está en la rama de servicios.
Si Estados Unidos lograra producir y masificar los autos eléctricos sin chofer antes que el resto de países, recuperaría su porción del mercado automotriz mundial donde va rezagado después de China, Alemania y Japón,y en competencia con la India. Éstos, fabricados con muy poca mano de obra y solo muy especializada, le permitirían recuperar su tasa de ganancia y el relance de la economía mundial de manera sólida. Aparentemente esa es la apuesta y sobre estos aspectos se posiciona en las negociaciones internacionales.

El dólar continúa siendo la moneda más utilizada en el comercio mundial pero hay indicaciones acerca de que China quiere que se utilice el yuan como moneda de reservas. La situación es análoga a cuando Estados Unidos introdujo su moneda como moneda de reserva estando la libra esterlina como la moneda estrella de reserva en los años 1930. La apuesta americana en 1935 fue que Gran Bretaña no podría sostener su moneda si se le desbarataba el tratado de Ottawa de 1932. Con el tratado de Ottawa se establecieron convenios bilaterales de libre comercio entre los 58 estados miembros de la Commonwealth británica  obligados a comerciar en libras. 
Algunos países de adhirieron a esto, como la Argentina y Uruguay, y utilizaron la libra como su moneda de reserva además de ser la preferente para el comercio. La apuesta americana fue que cuando se disolviera el tratado, se acabaría la libra en esa función. El tratado de Ottawa fue acabado por la creación del acuerdo de Bretton Woods que asegura el libre comercio (y acabó con los acuerdos bilaterales de comercio). 
A fines del 2017, Estados Unidos tiene 20 acuerdos bilaterales de libre comercio y el dólar es la moneda más utilizada. China debe estar jugando la carta de liderar el libre comercio para acabar con las protecciones de estos tratados bilaterales y asegurarle un espacio grande al yuan en el futuro lejano.
La conferencia de la OMC, por tanto, será un escenario del conflicto por liderazgo entre China y Estados Unidos, donde los países emergentes estarán del lado chino y Estados Unidos mostrará debilidad en el foro multilateral por las posturas de su gobierno en el foro internacional.

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Integración y comercio

La Organización Mundial del Comercio intenta frenar las embestidas de Trump

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Los aniversarios de tratados internacionales nunca son asuntos resonantes. Pero cuando algunos viejos líderes del comercio se reunieron en el pabellón del edificio Ronald Reagan en Washington para celebrar el 70 aniversario del Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT), el documento de 1947 que sigue siendo una guía para el comercio internacional, el sentimentalismo era sin duda el estado de ánimo reinante.

"Esto parece más un velorio que un festejo", se quejaba un veterano negociador comercial después de escuchar a una procesión de oradores recalcar las virtudes del GATT y advertir sobre una inminente ola proteccionista.

La razón, no hacía falta aclararlo, estaba a unas pocas cuadras, en la Casa Blanca. A un año de la elección de Donald Trump como presidente de Estados Unidos, el magnate inmobiliario populista está cumpliendo su promesa de sacudir el sistema internacional. Desde el punto de vista de Washington, el futuro del comercio mundial ahora parece consistir mayormente en la destrucción de su pasado glorioso.

Poco después de asumir el cargo en enero, Trump retiró a Estados Unidos del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica, un ambicioso pacto con Japón y otras 10 economías que su predecesor Barack Obama había negociado minuciosamente como respuesta estratégica al ascenso de China.

Exigió la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte y de un acuerdo de 2012 con Corea del Sur apuntado a ayudar a consolidar una de las relaciones estratégicas más delicadas e importantes en Asia. Dejó en claro que cualquier socio comercial con el que EE.UU tenga un déficit comercial, empezando por China, debe esperar duras conversaciones sobre cómo lograr un comercio más equilibrado.

Pero Trump también manifestó que va a ir tras un trofeo mayor: la Organización Mundial del Comercio (OMC), que, como sucesora del GATT desde la década de 1990, se ha desempeñado como el árbitro del comercio mundial. "La OMC se estableció en beneficio [de] todos excepto de nosotros. No se puede creer cómo se aprovecharon de este país", Trump dijo a Fox en una reciente entrevista. "Perdemos los casos, casi todos los casos ante la OMC".

La opinión de Trump no se basa en los datos, señalan los expertos. EE.UU. ganó más del 90% de las diferencias que presentó en Ginebra, aunque perdió casi el mismo porcentaje de las planteadas en su contra. Si bien Norteamérica se frustra ante el proceso consensuado de toma de decisiones de la institución, que exige el acuerdo de sus 164 miembros para que suceda algo, también ha mostrado una extraña capacidad para darle forma al debate en la OMC como su miembro dominante.

Pero estos hechos poco importan a un gobierno que ha tomado la victoria electoral de Trump basada en una campaña anti-inmigración y anti-comercio que le proveyó suficientes votos de los estados del "cinturón de óxido" para ganar como una excusa para presentar las quejas de EE.UU.

La embestida contra la OMC, para ser justos, está en sus inicios y en Ginebra adoptó una forma tecnocrática. Norteamérica ahora obstaculiza los nombramientos para dos vacantes en el Órgano de Apelación de siete miembros que tiene la última palabra en materia de diferencias comerciales, lo cual socavaría al árbitro del comercio mundial.

En diciembre se abrirá una tercera vacante y en septiembre de 2018, una cuarta; esto dejará solo tres miembros en ejercicio: China, India y Estados Unidos. La costumbre de que los paneles de tres personas que examinan las apelaciones no incluyan representantes de los países involucrados en dichos casos haría que al Órgano de Apelación le resulte difícil dictaminar en casos donde estén implicados los tres países referidos, lo cual neutralizaría de hecho al Órgano de Apelación.

No está claro qué espera Estados Unidos. Pero Robert Lighthizer, el representante comercial de Trump, hace tiempo que manifestó su desdén hacia el sistema de solución de diferencias de la OMC.

En la década de 1990, ayudó a su mentor político, el ex candidato presidencial por el partido Republicano Bob Dole, a impulsar la creación de una comisión estadounidense para revisar las decisiones de la OMC en casos perdidos por EE.UU. Una de sus ideas requería que Norteamérica analizara dejar el organismo si perdía injustamente, a criterio del país, tres casos ante la OMC en un período de cinco años.

En un discurso reciente, Lighthizer habló con nostalgia de antiguo sistema de solución de diferencias no vinculante del GATT. También reiteró una antigua queja de Estados Unidos de que el Órgano de Apelación de la OMC se había excedido sus facultades judiciales y comenzado a dictar leyes en vez de solo interpretarlas.

Las críticas de Lighthizer a la OMC y al sistema son aún más amplias. Ahora es el principal defensor de la opinión cada vez más aceptada en Washington de que la OMC no logró refrenar a China; esto permitió a Pekín manipular el sistema comercial internacional en beneficio de su auge económico.

"La propia magnitud de los esfuerzos coordinados de China apuntados a desarrollar su economía, otorgar subsidios, crear campeones nacionales, imponer la transferencia tecnológica y a distorsionar los mercados de China y de todo el mundo es una amenaza sin precedentes al sistema comercial mundial", sostuvo Lighthizer. "La OMC y su predecesor, el GATT, no fueron creados para gestionar con éxito un mercantilismo a esta escala".

El ataque del gobierno de Trump a la OMC puede ser incipiente, pero ya generó preocupación a los defensores del sistema multilateral tanto dentro como fuera de Norteamérica.

Cecilia Malmström, la comisionada de Comercio de la Unión Europea, advirtió que la postura de EE.UU. hacia el órgano de solución de diferencias de la OMC supone el riesgo de "matar a la OMC desde adentro".

Días antes, Roberto Azevêdo, el director general de la OMC, hizo una advertencia igualmente sombría. "Si ponemos en peligro este pilar, estaremos arriesgando el sistema en su totalidad. No hay duda de eso", reveló a Financial Times.

Azevêdo reconoce que "el sistema mundial ha sido y seguirá siendo un trabajo en curso", según reveló al Consejo de Relaciones Exteriores en Washington. Pero el brasileño también agregó: "Creo que representa los mejores esfuerzos mundiales para mantener las tensiones a raya".

Si no logran convencer de esto a Donald Trump, el próximo aniversario importante del GATT sin duda puede transformarse en un velorio.

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Integración y comercio

La UE impone aranceles ‘antidumping’ al acero chino y ruso hasta 2021

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Industria siderúrgica

La UE impone aranceles ‘antidumping’ al acero chino y ruso hasta 2021

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La Unión Europea ha impuesto aranceles definitivos durante cinco años a las importaciones de laminados de acero procedentes de China y de Rusia de hasta el 22,1% y el 36,1%, respectivamente, por vender el material por debajo del precio de coste de producción en Europa, una práctica conocida como 'dumping'.

Por primera vez los aranceles se aplicarán de forma retroactiva a las importaciones registradas dos meses antes de la adopción de las medidas provisionales el pasado 12 de febrero.

Se aplicarán aranceles de entre el 19,7% hasta el 22,1% para las importaciones de laminados de acero procedentes de China y de entre el 18,7% y el 36,1% en el caso de las compañías rusas.

Los laminados de acero se utilizan para la industria en general, pero también para la industria del sector del automóvil y el sector de la construcción.

La Comisión Europea abrió una investigación 'antidumping' para determinar si este producto procedente de China y Rusia estaba siendo comercializado en la UE a precio por debajo del coste en mayo de 2015 tras recibir una denuncia por parte de la industria europea.

Las importaciones de los países afectados entre el 12 de diciembre de 2015 y el 12 de febrero de este año, cuando se aplicaron medidas antidumping provisionales, se elevaron a unas 165.000 toneladas.

El volumen de importaciones medio de China creció un 48% y un 25% en el caso de Rusia entre junio de 2015 y enero de 2016 (721.386 toneladas de China y 578.272 toneladas de Rusia).

Por lo que se refiere a los precios, el Ejecutivo comunitario ha determinado que los precios medios mensuales de las importaciones de China cayeron un 13% y un 12% los de Rusia durante los once meses siguientes al periodo de la investigación y que la caída en el precio de las materias primas no justifica este descenso de precios. La subcotización se situó en el 7% durante el periodo de investigación y se eleva al 14% en el periodo posterior a ella, según los datos de Bruselas.

La UE lleva meses exigiendo a China que reduzca su sobreproducción de acero, que está perjudicando a la industria europea y de hecho ha reforzado el número de medidas adoptadas de defensa de mercado para protegerla.

Alrededor de 37 de estas medidas del más de centenar de ellas adoptadas para proteger del 'dumping' a la industria europea afectan al sector del acero, de las cuáles 15 'castigan' a las importaciones de China.

La UE impuso a finales de julio un arancel definitivo durante cinco años de entre el 18,4% y el 22,5% a las importaciones de barras de refuerzo para construcciones procedentes de China por 'dumping'.

La UE está autorizada a aplicar aranceles a productos de terceros países en respuesta a sus prácticas de dumping si se demuestra a raíz de una investigación que estos productos que entran en el mercado europeo a precios por debajo del coste están perjudicando a la industria europea, según las normas de la Organización Mundial del Comercio (OMC).

 

La reacción china

El Ministerio de Comercio de China criticó hoy las medidas antidumping anunciadas por la Unión Europea contra varios de sus productos siderúrgicos, al señalar que “dañan el comercio internacional” y “envían señales erróneas”.

Las sanciones “elevarán los precios de esos productos en la Unión Europea y perjudicarán a la competitividad de su sector industrial”, subrayó el Ministerio en un comunicado, donde criticó éstas y otras medidas similares dictadas la semana pasada por Bruselas.

“China lamenta estos gestos continuados de proteccionismo comercial y urge a la UE a que cumpla con los compromisos adquiridos ante las circunstancias actuales”, subrayó la institución oficial, en alusión a las promesas de apoyo a un mercado del acero abierto que se lanzaron en recientes reuniones del G20.

La Comisión Europea anunció hoy la imposición de medidas antidumping definitivas a productos siderúrgicos de China y Rusia, como acero laminado en frío, que estarán en vigor durante un periodo de cinco años y tendrán carácter retroactivo.

Los aranceles variarán desde el 19,7 % al 22,1 % para los productos de China y del 18,7 % al 36,1 % para las compañías de Rusia.

La medida se anuncia seis días después de que la misma Comisión informara de medidas antidumping a las barras de refuerzo con grado de resistencia elevado importadas desde China, con aranceles que varían desde el 18,4 % al 22,5 %

“China sostiene que los remedios comerciales deberían usarse de forma prudente y restringida”, declaró hoy el Ministerio de Comercio chino, que propuso una mayor comunicación con la UE “para solucionar adecuadamente los problemas que afronta el sector del acero”, en un momento de crisis estructural a nivel global.

 

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Integración y comercio

La Unión Europea espera firmar el TLC con Mercosur en dos años

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Los cambios políticos en Argentina y Brasil abren una “ventana de oportunidad” para cerrar el acuerdo

El tratado de libre comercio (TLC) entre la Unión Europea y el Mercosur avanza a paso firme y, entre las autoridades comunitarias, ya hay quienes se atreven a poner un plazo para la firma del acuerdo: dos años. En un debate celebrado este viernes en Madrid, funcionarios de la Comisión Europea y eurodiputados han coincidido en señalar que los cambios políticos recientes en Argentina y Brasil han agilizado las conversaciones, aunque han reconocido que quedan detalles por pulir. El mayor obstáculo es — sigue siendo — la resistencia de los productores agrícolas europeos y de los industriales brasileños y argentinos. Los expositores han advertido sobre el riesgo de que el creciente proteccionismo en el viejo continente bloquee las negociaciones, como ocurrió con el TTIP.

El plazo de dos años para cerrar el acuerdo es "muy razonable", ha señalado Lorealla de la Cruz, jefa adjunta de la Unidad para América Latina de la Comisión Europea. La funcionaria ha recordado que en mayo de 2016 los bloques intercambiaron ofertas de bienes, servicios y compras públicas y ha destacado que las primeras evaluaciones de Bruselas han sido positivas. Aunque aún quedan varios aspectos por negociar, "es un primer paso", ha subrayado. La próxima reunión de la delegación para el Mercosur del Parlamento Europeo será el jueves 13 de octubre, en la capital belga.

La agenda política europea de 2017 estará marcada por dos elecciones: las federales de Alemania y las presidenciales de Francia. Pablo Zalba, eurodiputado del Grupo Popular Europeo, considera que el contexto electoral puede entorpecer las negociaciones, en especial por la resistencia que genera en ciertos sectores de Francia el TLC con el bloque sudamericano. "Lo mejor que puede pasar es que en la campaña francesa no se hable del Mercosur", ha asegurado Zalba, que cree que 2018 será un escenario más favorable para cerrar el acuerdo.

Un agujero negro en Latinoamérica

"La ausencia de un acuerdo con el Mercosur es una anomalía política y comercial. Es un agujero negro en Latinoamérica", ha afirmado el eurodiputado socialista Ramón Jaúregui, que ha puesto de relieve que la UE tiene acuerdos con Chile, México, Colombia y Perú, y que está negociando otro con Ecuador. El legislador ha señalado que existen "riesgos" de que Europa pierda influencia en América Latina por el acercamiento de EE UU a los países de la región, tras el giro político en la relación con Cuba, y por la creciente influencia comercial y financiera de China.

La misma amenaza preocupa Eduardo Montes, que ha disertado en representación de la patronal española CEOE. "Si no lo hacemos nosotros lo hará otro", ha enfatizado Montes acerca del TLC. "El Mercosur tiene una importancia estratégica para el empresario español, la internacionalización de las empresas españolas empezó en esta zona", ha enfatizado Montes. 

En teoría, el acuerdo le conviene a ambas partes. Pero genera resistencias. La idea es simple: son dos bloques complementarios, América Latina vende materias primas y Europa manufacturas. "Lo que parece una ventaja comparativa es un inconveniente tremendo", ha criticado Alfonso Díez Torres, vocal de la secretaría de Cooperación Internacional de España y exembajador en Argentina. "Hay algo que no siempre entienden bien los europeos respecto a Brasil y a Argentina. Estos países quieren comerciar, pero no reprimarizar sus economías", ha razonado el funcionario. Díez Torres considera que Europa es el socio más adecuado para hacer una "industrialización moderna" en el Mercosur y evitar el riesgo de primarización que, según el exembajador, implica la relación con China. 

Resistencias proteccionistas

"Entre París y Buenos Aires será necesario bailar tango para llegar a un acuerdo", ha ironizado Díez Torres. El funcionario ha recordado que durante los años del kirchnerismo Argentina era apuntada a ambos lados del Atlántico como el responsable del bloqueo de las negociaciones. La situación ha cambiado con la llegada de Mauricio Macri a la Casa Rosada en diciembre de 2015, y ahora se evidencian las objeciones de los agricultores y ganaderos de Francia, ha opinado el exembajador.

A esta altura, los mayores obstáculos del lado europeo son las vacas francesas. El sector bovino es "sensible" a este acuerdo, ha reconocido De la Cruz. "Hay sectores que pueden verse perjudicados, pero eso no puede frenar un acuerdo", ha replicado Montes. El debate en torno al proteccionismo estuvo presente durante toda la jornada que se desarrolló en la Casa de América. Jaúregui ha reconocido que "Europa está perdiendo la batalla" ideológica contra quienes se oponen a los acuerdos de libre comercio en Europa.

El nuevo gobierno en Argentina le ha imprimido un impulso adicional a las negociaciones del TLC, pero la clave del desbloqueo fue el cambio de posición de la patronal industrial paulista, ha asegurado el portugués Francisco de Assis, presidente de la delegación para el Mercosur del Parlamento Europeo. La Federación de Industrias del Estado de San Pablo (FIESP) abandonó en 2012 la postura crítica y pasó a apoyar el acuerdo. "Han comprendido que tienen que integrarse en las cadenas globales de producción", ha asegurado el eurodiputado. El giro del lobby empresarial llevó a la entonces presidenta Dilma Rousseff a presionar a su par argentino, Cristina Fernández de Kirchner. "Kirchner cambió, sin convicción, pero lo hizo", ha sostenido. En 2013 los dos bloques se comprometieron a intercambiar las ofertas de bienes y servicios, que concretaron en mayo de este año.

Assis ha matizado el optimismo del resto de los participantes del debate. El diputado ha aclarado que ve un escenario de confrontación política en Brasil, tras la polémica destitución de Rousseff, y de conflictividad social en Argentina, lo que puede ser una dificultad adicional para los plantes de integración comercial. "Soy optimista con los gobiernos, pero pesimista con la situación", ha concluido.

 

 

 

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Integración y comercio

La actual desaceleración en el comercio de las Cadenas Globales de Valor

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Recent growth in trade has decelerated significantly since its sharp recovery in 2010. This column discusses the role of global value chains in international trade and their contribution to the trade slowdown. Trade in complex products organised by global value chains, in particular motor vehicles, has been more sensitive to global downturn than has trade in simple products. Thus, either focusing on simpler products less dependent on global value chains, or diversifying the export folios, could be useful in reducing the risk of a slowdown in global merchandise.

Global value chains (GVCs) involve trade in goods that have multiple production stages that take place in many different countries (that is, ‘production fragmentation’ or ‘slicing up the value chain’), and in which multiple imports and exports of intermediate goods are necessary to produce a final good, which may also be exported. Since the emergence of the North American GVC in automobiles in the 1960s and the East Asian electronics GVC in the 1970s, the role of GVCs in international trade has become more important and has attracted increasing attention. There are several potential reasons why GVC trade may behave differently.1

The role of GVCs in international trade

·         First, there is a crude statistical argument for a relationship between GVC trade and slowdowns, arising from the fact that there are more trade flows in GVC trade than in non-GVC trade.

If an exported good is produced entirely within the exporting country, and there is a reduction in demand, then one trade flow disappears. But if the exported good is produced with an imported input, there are two trade flows (the import of the input and the export of the final good), and thus the same drop in demand for the final good causes two trade flows to disappear. This simple argument turns out to be fallacious (O’Rourke 2009). Since there is twice as much trade in a GVC world, then a 1% drop in demand leads to a 1% drop in both intermediates and final trade, which is not unusual.

However, global trade, in fact, consists of both GVC trade, say, complex goods such as automobiles, whose parts and components are produced in different countries and then assembled in one location; and non-GVC trade, such as exports of bananas that require no further processing.

·         If there is a drop in global demand, and demand for complex goods such as automobiles drops more rapidly than demand for simple goods like bananas, then a compositional effect of decelerating demand for goods produced in GVCs (for example, complex consumer goods and capital goods) could cause trade to slow down more rapidly than it would otherwise.

Since the world has gradually transitioned over the last several decades to a world in which GVC trade has become more important, there appears to have been a long-run increase in the elasticity of global trade with respect to global income (Escaith, Lindenberg, and Miroudot 2010). This increase in elasticity reversed itself in the late 2000s. Whether this reversal is due to cyclical factors associated with the recent financial crisis, or to the possibility that the structural transformation associated with the increasing geographical fragmentation of production is now nearly finished, is not yet known.

·         In any case, the fact that demand for the final good is ultimately spread out over demand for intermediates in many countries means that the transmission of demand shocks during a slowdown in any one region may be more rapid and greater in a world where GVCs are important.

·         In addition, different parts of a GVC may behave differently in a downturn. In particular, reductions in final demand may lead to even larger reductions in intermediate demand, so that trade in intermediates declines more rapidly than trade in final goods, the so-called bullwhip effect (Altomonte et al. 2012, Zavacka 2012).

When demand for final goods slows, exporters of such goods can continue for a while on inventory rather than ordering new intermediate goods for production, so intermediate goods trade declines more rapidly than final goods trade.

·         On top of this, the effect of uncertainty is different in the upstream parts of the supply chain, especially for firms that are more peripheral in terms of decision making.

Having less information about the drop in demand for final goods, the suppliers of inputs may start avoiding risk, cutting production and trade in intermediate goods even more rapidly than if they had the same information as final-goods producers.

In a new World Bank Economic Premise Note (Ferrantino and Taglioni 2014), we show that, within these patterns, there is substantial regional and sectoral variation. While the above generalizations are useful, not every GVC produces a good whose final demand is unusually sensitive to declining income, and not every GVC exhibits bullwhip behaviour at all times. For example, GVCs in more sophisticated value chains, especially those associated with large multinational lead firms making extensive use of high-tech supply chain management tools, may be more adept at managing fluctuations in demand.

GVC trade in current slowdown

Figure 1 shows that in the current slowdown, trade in the three GVCs combined has declined more rapidly than global trade.2 In the Great Trade Collapse, the deceleration was also more rapid. However, during 2008–9, GVC trade collapsed more rapidly than global trade, and then boomed back. The current slowdown in GVC trade, relative to total trade, is more subtle. Arguably, GVC and non-GVC trade have grown at about the same rate since late 2011. However, in four of the last five rolling 12-month windows calculated on quarterly data, GVC trade has grown less rapidly than total trade. In the window of time ending in the first quarter of 2013, total global merchandise trade increased by 2.0%, while GVC trade declined by 0.6%.

At the sector level, a decline in demand for motor vehicles and parts is leading the current slowdown, as it did during 2008–9. The bust-and-boom behaviour of trade in motor vehicles and parts has been associated with the domestic stimulus programs in this sector pursued by many countries in the aftermath of the 2008–9 recession (Figure 2). In turn, the phasing out of these programs may be contributing to the disproportionate slowdown in motor vehicle trade.

GVCs often operate on a regional basis to optimize time and transport costs. On a regional basis, the slowdown in EU27 demand is most notable. EU27 imports of GVC goods (including intraregional imports) did not recover as dramatically as imports of other regions, and have been in absolute decline in real terms since 2011. In the most recent 12-month window ending in the first quarter of 2013, real growth in NAFTA and East Asian GVCs is also negative, while GVC imports by the rest of the world have been more resilient.

Differences between intermediate and final goods trade

One difference between the current trade slowdown and the Great Trade Collapse is that the strong bullwhip behaviour (intermediate trade declining more than final goods trade) that characterized 2008–9 did not happen in the latest slowdown. Trade in intermediate and final GVC goods are currently decelerating at a proportional rate.

Given the hypothesized origin of bullwhip behaviour in the management of uncertainty and inventories, there are some potential explanations for this difference. It could be that firms in GVCs have learned from 2008–9 and are able to adjust production in the supply chain more efficiently and better anticipate the slowdown. Also, because the current slowdown is more modest, there is less uncertainty in the system overall for firms to react to, thus less bullwhip behaviour.

However, breaking down the behaviour of final versus intermediate trade by sector and region, it appears that bullwhip behaviour is not entirely extinct. Over the last two years, declines in intermediates trade in excess of final goods trade characterized the electronics GVC for most of 2011 and 2012, but have recently moderated. Intra-EU trade in GVCs as a whole has exhibited bullwhip behaviour. For the year ending in the first quarter of 2013, real intra-EU GVC trade in final goods increased by 1.3%, while intra-EU GVC trade in intermediates decreased by 5.4%.

GVCs’ impact on EU slowdown

Trade is likely to slow down most rapidly in countries exporting to regions where demand has slowed down the most. In recent years, the most notable slowdown in demand has been in Europe. While world economic activity grew by 4% in 2011 and 3.2% in 2012, with projections for 2013 at 3.3%, in the EU27 it only grew by 1.6% in 2011, and contracted by 0.2% in 2012. The slowdown in Europe is having significant spillover impacts on its trading partners, particularly on partners in Africa and the Middle East.

Ongoing financial market friction in the European Union, particularly in the Eurozone, have also greatly increased uncertainty, leading to delays on investment and expenditure decisions, especially regarding durable goods. Increases in uncertainty can have a dampening effect on trade, as producers scale back investment decisions and inventory accumulation (as discussed above under the bullwhip effect) and consumers postpone purchases. Evidence shows that, even taking traditional determinants of trade into account, exports to markets experiencing stock market volatility decline by more than expected (Taglioni and Zavacka 2012).

The deterioration of financing conditions in the European Union also poses a problem. Inadequate financing constrains working capital, which affects firms’ investment decisions and limits funds, particularly for small and medium enterprises, which are the backbone of the EU economy. The prolonged financial crisis in the European Union likely has had a significantly negative impact on firms, which in turn has affected the exports of their foreign suppliers.

Conclusion

The recent slowdown in global merchandise (2010-early 2013) confirms some of the lessons learned during the Great Recession. Trade in complex products organized in GVCs has once again been more sensitive to global downturns than has trade in simple products, particularly for motor vehicles. For motor vehicles, the start-and-stop nature of incentives in many countries may have added to the volatility. Conversely, trade in simpler products appears once again to be more resilient to global downturns. Although evidence is still accumulating, this suggests that the preference often expressed for countries to go ‘up the value chain’ by specializing in more and more complex products may need to be qualified. While diversification is one way to manage risk associated with export portfolios, focusing on simpler products less associated with GVCs may be another way, and there is likely to be a trade-off between these two strategies. Continued monitoring and research in this area is warranted.

Footnotes

1. Baldwin (2009) reviews the explanations for the Great Trade Collapse offered by economists in mid-2009, including the role of GVCs.

2. Due to lagged reporting of monthly figures at the product level, data for this analysis are only available through the first quarter of 2013. Nominal GVC trade has been deflated using sector-specific import price deflators for the United States, taken as a rough proxy for the global market.

References

Altomonte, Carlo, Filippo Di Mauro, Gianmarco Ottaviano, Armando Rungi, and Vincent Vicard (2012), “Global Value Chains During the Great Trade Collapse: A Bullwhip Effect?”, European Central Bank Working Paper 1412.

Baldwin, Richard, ed. (2009), The Great Trade Collapse: Causes, Consequences and Prospects, London: Center for Economic Policy Research and VoxEU.org.

Escaith, Hubert, Nannette Lindenberg, and Sébastien Miroudot (2010), “International Supply Chains and Trade Elasticity in Times of Global Crisis”, Economic Research and Statistics Division Staff Working Paper 2010-08, World Trade Organization, Geneva.

Ferrantino, M and D Taglioni (2014), “Global Value Chains in the Current Trade Slowdown”, World Bank, Economic Premise no. 137.

O’Rourke, Kevin (2009), “Collapsing Trade in a Barbie World”.

Sturgeon, Timothy J and Olga Memedovic (2011), “Mapping Global Value Chains: Intermediate Goods Trade and Structural Change in the World Economy”, United Nations Industrial Development Organization, Development Policy and Strategic Research Branch Working Paper 05/2010, Vienna.

Taglioni, Daria and Veronika Zavacka (2012), “Innocent Bystanders: How Foreign Uncertainty Shocks Harm Exporters”, World Bank Policy Research Working Paper WPS 6226, Washington, DC.

Zavacka, Veronika (2012), “The Bullwhip Effect and the Great Trade Collapse”, European Bank for Reconstruction and Development Working Paper 148.

 

 

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Integración y comercio

La cumbre de la OMC en Buenos Aires termina en fracaso por el efecto Trump

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La llegada de Donald Trump a la presidencia de EEUU y su giro proteccionista ha cambiado por completo los equilibrios de poder internacional. Y el efecto dominó de ese giro llegó a la primera gran cumbre de la Organización Mundial del Comercio (OMC) de la era Trump, que concluyó después de tres días en Buenos Aires con un innegable fracaso que admitían incluso sus máximos responsables.

Es tan evidente el bloqueo que sufre el principal organismo mundial para promover el libre comercio, el gran enemigo contra el que Trump dirigió su campaña electoral, que hasta Roberto Azevêdo, el director general de la OMC, evitó el lenguaje diplomático habitual de estos foros: "No hemos podido obtener resultados. No podemos ocultar nuestra decepción. No pudimos avanzar en varios programas, la decepción es amarga sobre todo para los autores". El brasileño utilizó un tono especialmente dramático para defender la utilidad de la OMC, puesta en cuestión indirectamente por EEUU y otros. "Faltó flexibilidad para que el sistema funcione. El sistema no es perfecto, pero es el mejor que tenemos. Todos lo lamentaremos si un día lo perdemos". "No hemos estamos a la altura", admitió la argentina Susana Malcorra, gran organizadora de la cumbre. Después de miles de dólares gastados en viajes hasta Buenos Aires de las enormes delegaciones de los 164 participantes, los resultados son apenas un par de compromisos para seguir negociando.

La paradoja es que la reunión se dio en Argentina, un país que ha dado un giro de 180 grados a favor del libre comercio, de la mano de Mauricio Macri, después de 13 años de kirchnerismo que apostaba por el proteccionismo. Pero ese giro, como el de otros países de América Latina, se ha encontrado con otro cambio aún más fuerte en EEUU que se ha impuesto con su poder en esta cumbre y ha marcado un notable frenazo después de dos reuniones en Nairobi y Bali con muchos avances. Diversos miembros del Gobierno argentino, desolados por el fracaso de una cumbre que era la gran puesta de largo internacional del equipo de Macri, insistían en que la organización no falló –la ciudad se blindó por completo para evitar que se acercaran los manifestantes a la cumbre- y que el fracaso político no es culpa de Argentina, sino sobre todo de EEUU y su guerra abierta con China. "El multilateralismo no es obtener lo que queremos, sino lo que podemos. Si valoramos el sistema tenemos que venir a sabiendas de que tenemos que hacer concesiones, algunas dolorosas, esto es algo que faltó en Buenos Aires", se quejaba Azevêdo.

Los 164 países participantes llegaron a Buenos Aires sin haber podido cerrar un documento conjunto de antemano y las negociaciones se preveían difíciles, tal y como anticipó Malcorra en el inicio de las sesiones plenarias. Pero el resultado fue aún peor de lo esperado. "Ha sido una ocasión perdida", lo definió la comisaria europea de Comercio, Cecilia Malmström, ante un grupo de periodistas.

Las decisiones en la OMC se toman por unanimidad y un único voto en contra bloquea cualquier acuerdo. Sin embargo, si las grandes economías coinciden suele ser más fácil avanzar, lo que no ha ocurrido en esta ocasión. El Gobierno de Trump está más interesado en negociar acuerdos bilaterales que en apostar por el sistema de comercio multilateral de la OMC, en línea con su eslogan América primero. El representante estadounidense, Robert Lighthizer criticó el actual funcionamiento del organismo y denunció que algunos de los grandes países incumplen las reglas al beneficiarse de un estatus de país en desarrollo que no se corresponde con la realidad. China, por el contrario, se mostró como una férrea defensora del libre cambio, en un intercambio de los roles tradicionales jugados por las dos potencias.

"Las diferencias eran demasiado grandes", admitió Malmström, quien reconoció estar "triste" por el fracaso. El organismo no logró cerrar un acuerdo ni siquiera en uno de los temas para los que había más consenso, la retirada de subsidios a la industria pesquera que favorecen la sobreexplotación de los mares y la pesca ilegal. Todo quedó en "un programa de trabajo" para seguir negociando de cara a la futura cumbre, en 2019, lo que aleja la posibilidad de cumplir con el Objetivo de Desarrollo Sostenible sobre los océanos, que prevé poner fin a la pesca excesiva e ilegal. "Estuvimos cerca, hubiese sido la primera vez en la que se decía 'comercio sí, pero tiene que ser sostenible", dijo Malmström. La mayor resistencia en este punto llegó de India, según las ONG.

Tampoco se logró unanimidad en otros temas sensibles, como agricultura y financiación para el desarrollo de inversiones. Dentro de la OMC hay división incluso sobre la agenda que debe estar sobre la mesa. Algunos países sostienen que primero debe cumplirse la hoja de ruta trazada en Doha en 2001, mientras que otros creen que el mundo ha cambiado mucho desde entonces y es urgente adaptarla a la nueva realidad, en la que han cobrado gran importancia el comercio electrónico y la protección del medio ambiente, entre otros temas. El único que pudo celebrar en Buenos Aires fue Sudán del Sur, el país más joven del mundo, que se va de la capital argentina con estatus de observador. Un triunfo pírrico para una conferencia que se preparó durante dos años.

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La estrategia de Brasil como “global player”: efectos en el desarrollo de la integración regional

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Luego del estudio de la política exterior seguida por Brasil en la región, podría confirmarse que existen claros elementos para confirmar que la política de dicho país, no necesariamente favoreció la evolución de los procesos de integración de mayor importancia en América del Sur, fomentando incluso un nivel de institucionalidad que ha reflejado los intereses de Brasil por sobre los de los otros países de la región.

Entre los ejemplos más notorios, podrían mencionarse la evolución del Mercosur, especialmente la de los últimos años, la constitución de la Comunidad Sudamericana de Naciones y de la UNASUR, las políticas de inversión seguidas por Brasil entre otros fenómenos. Al menos en términos de su desarrollo institucional y del cumplimiento de los objetivos originarios planteados por los tratados de algunos de los procesos señalados y confirmando la evidente importancia de Brasil en el impulso de las iniciativas o nuevos enfoques adquiridos por los ámbitos integracionistas de la región, podría aseverarse que la política desplegada por Brasil no favoreció la profundización de los acuerdos, sino que por el contrario la habría perjudicado.

De cualquier forma, los esfuerzos desplegados por Brasil para transformarse en un líder indiscutido, al menos en el nivel sudamericano, no necesariamente alcanzaron dicho objetivo. La presencia de Estados Unidos en la región sigue muy presente y las políticas de inserción internacional de países como Chile, Perú o Colombia, difieren sustancialmente de la de Brasil, lo que quedó en evidencia con la creación de la Alianza del Pacífico, que además sumó a México a la iniciativa lo que potenció la importancia geoestratégica adjudicada a la iniciativa.

 Si bien, hay una incidencia de la política internacional de Brasil en todas las iniciativas regionales de enfoque económico y comercial, como también político, la consolidación de su liderazgo regional sigue en cuestionamiento y podría afectar algunos de los objetivos planteados por Brasil a nivel multilateral.

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Integración y comercio

La estrategia de inserción internacional seguida por Estados Unidos y la Unión Europea en América Latina: impactos para el MERCOSUR

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La expansión de China en América Latina

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Cada vez son más el número de voces que refieren a una recomposición de la hegemonía mundial de occidente a oriente, de Estados Unidos y Europa a China. En la actualidad, la desaceleración económica en las naciones desarrolladas y el auge del gigante asiático nutren tal comentario. Todo apunta a que ha llegado la hora de mirar todo fenómeno desde una perspectiva ambivalente.     

La pregunta obligada es: ¿qué se puede decir de la relación China-Latinoamérica? Aunque el sentido común refiere al aprovisionamiento de materias primas, la expansión de mercados de consumo y la consolidación de una política de relaciones externas como los únicos nexos entre ambos, luego de revisar el documento de trabajo es claro que la economía, política, tecnología, cultura, seguridad y el medio ambiente se van insertando en la agenda de trabajo de ambas regiones. A continuación las ideas principales de cada apartado del texto:

1. "La expansión global de China y su impacto en América Latina" autoría de Rhys Jenkins.

Factores clave para la comprensión del vínculo económico y político entre China y Latinoamérica, efectos favorables y desfavorables de la economía asiática sobre los países de la región y, por último, las consecuencias políticas de la creciente hegemonía china. La conclusión apunta a que se han sobrevalorado las ventajas económicas sobre Latinoamérica, así como lo exagerado de la opinión que tilda a la relación entre ambas regiones como antidemocrática.  

2. "China’s Growing Influence in Latin America: The Quest for Resources and Power" autoría de Ana Lucía Salinas de Dosch y Jörn Dosch.

Luego de una perspectiva histórica de la relación entre China y Latinoamérica se estudia el poder económico actual del país oriental y sus implicaciones sobre la hegemonía de Estados Unidos. Los resultados obtenidos sugieren que: el aprovisionamiento de materias primas, la expansión de mercados de consumo para su producción interna y la consolidación de su política de relaciones externas son los principales atractivos de la región latinoamericana; y que es difícil que en los próximos años se dé la sustitución del poder americano en favor del poder asiático.

3. "¿Qué significará el 12º Plan Quinquenal de China para las relaciones sino-latinoamericanas?" autoría de Margaret Myers y Zhimin Yang.

Bajo el entendido que mucho de lo plasmado en los planes quinquenales de China sirve de basamento para su política interna y externa, se analizan los tres pilares de mayor significancia para la región latinoamericana: transformación económica, escasez de recursos y mejora de la industria. Con la salvedad nuevos bretes económicos, un viraje inesperado en la política gubernamental y/o una recuperación más acelerada de la economía mundial, el escenario para Latinoamérica seguirá la misma tendencia observada en la última década.

4. "Smart Power y la política exterior de la República Popular de China hacia América Latina y el Caribe" autoría de Fernando Villamizar Lamus.

La política exterior de China hacia la región latinoamericana puede ser catalogada de "poder inteligente" según la definición de Joseph Nye. La "...combinación del poder duro, de coerción y pagos, con el poder blando, de persuasión y atracción" se facilita por la cooperación que apremia todo vínculo entre ambas regiones. Tal descubrimiento es la antesala de una lucha, entre China y Estados Unidos, por Latinoamérica.

5. "La creciente influencia de China en el Atlántico Sur" autoría de Adriana de Erthal Abdenur y Danilo Marcondes de Souza Neto.

Se estudia el nexo económico (inducido por la abundancia de recursos naturales), político (patente en la mayor colaboración institucional y el contrapeso hegemónico a Estados Unidos y Europa), tecnológico (el cambio de productos manufacturados y tecnología a cambio de materias primas), cultural (que va de la naturaleza de la política exterior china y la organización social, hasta el interés por la Antártida) y de seguridad (sin política específica pero con baja probabilidad) entre China y el Atlántico Sur durante los últimos 10 años.

6. "China and Latin America: A Marriage made in Heaven?" autoría de Ralf J. Leiteritz.

Mediante el recuento histórico de la política exterior de China con las economías en desarrollo, la comparación entre poder duro y blando de Estados Unidos y China sobre Latinoamérica, el señalamiento de los intereses económicos y políticos del país asiático sobre la región y el cuestionamiento sobre el relevo hegemónico de parte de China, se conoce que la economía, cultura y diplomacia son los tópicos predilectos, que China apremia el poder blando, que el vínculo entre el país asiático y las naciones latinoamericanas depende del mayor interés económico o político y, finalmente, que luce complicada la sustitución hegemónica de oriente por occidente.

7. "América Latina: las estrategias económicas de EEUU, Unión Europea y China en la integración económica global (1990-2010)" autoría de Wu Yinshi.

Se describe el actual modelo de política exterior de Estados Unidos (balance entre economía y política), la Unión Europea (la política por encima de la economía) y China (mayor importancia a la economía que a la política) sobre Latinoamérica. El protagonismo de cada vínculo regional estará en función tanto de la envergadura que tenga el tópico económico y político como del horizonte temporal analizado.

8. "Beyond Asymmetry: Cooperation, Conflict and Globalisation in Mexico-China Relations" autoría de Beatriz Carrillo Garcia, Chen Minglu y David S. Goodman.

Sabedores que no poco del análisis hecho sobre la relación México-China sobresalta las disparidades de ambas economías en términos de comercio e inversión, los autores promueven la cooperación, el conflicto y la globalización como nuevos enfoques de estudio.

9. "China en América Latina: derecho, economía y desarrollo sostenible" autoría de Carmen G. González.

Se analiza el vínculo histórico entre China y la región latinoamericana, la idea según la cual debería adoptarse el modelo chino de crecimiento a la realidad del continente y, para terminar, el efecto del gigante asiático sobre el derecho económico internacional y el desarrollo sostenible. La idea principal gira en torno a desmitificar el papel de benefactor o detractor asignado a China y trabajar en conjunto para reducir los impactos medioambientales del modelo económico que promueve el Consenso de Beijing.

10. "China e India, nuevas oportunidades y desafíos para América Latina y el Caribe" autoría de Martín Lorieto.

Se abunda en las características comerciales y económicas de China e India, en el comercio que sostienen ambos países con la región latinoamericana (diferenciando entre Sudamérica y Centroamérica), en los riesgos y consecuencias que implica un lazo comercial tan estrecho y, por último, en la política comercial más favorable para Latinoamérica. El camino a seguir, bajo la consideración del autor, es el libre actuar del principio de ventajas comparativas.

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La industria automotriz mexicana rechaza las nuevas propuestas de EE UU en la negociación del TLC

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La industria automotriz radicada en México insiste en su negativa a las propuestas de Estados Unidos en la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLC). El presidente de la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA), Eduardo Solís, ha calificado este lunes de “desfavorables, inalcanzables y no realistas” los últimos planteamientos puestos encima de la mesa de negociación por parte de los negociadores estadounidenses y ha anunciado que ya trabajan con el Gobierno de Enrique Peña Nieto (PRI) en una contrapropuesta que fije una regla de origen “alcanzable y asequible”, de la que no ha ofrecido más detalles.

“Las condiciones no son aceptables para permitir que el comercio siga siendo como hasta hoy”, ha subrayado Solís en un encuentro con medios de comunicación. El nuevo posicionamiento de la AMIA llega en un momento clave en las conversaciones para la renovación del mayor acuerdo comercial del planeta: a punto de que expire la autorización del Legislativo a Trump para que pueda negociar de forma autónoma y con la fecha tentativa de cierre de la negociación (15 de mayo), a la vuelta de la esquina. Los ministros al cargo de las conversaciones se verán las caras de nuevo el próximo lunes en Washington.

Consciente de que el reloj corre y sus posiciones de partida eran inasumibles para sus dos socios regionales, la Administración Trump ha flexibilizado en las últimas semanas sus planteamientos para el sector que más pesa en los intercambios trilaterales: el automotor. Sin embargo, esta rebaja de sus expectativas sigue sin ser suficiente tanto para la industria mexicana como para las armadoras europeas y asiáticas con intereses en la región, que temen que lo propuesto por EE UU aumente sus costes y, por tanto, merme su capacidad para competir en un mercado plenamente globalizado. Tampoco los propios fabricantes estadounidenses están en total sintonía con su propio Ejecutivo, con el que recientemente han intensificado sus encuentros para acercar posturas.

La última propuesta estadounidense plantea un aumento del 62,5% al 75% en el mínimo de componentes fabricados en América del Norte que deben montar todos los automóviles ensamblados en EE UU, México o Canadá. También que al menos el 40% del valor total de los vehículos ligeros y el 45% de los pick-ups sean fabricadas en un país en el que el promedio de los salarios manufactureros sea de al menos 16 dólares por hora: un requisito que, en la práctica, solo podrían cumplir EE UU y Canadá. Y que el 70% del acero y del aluminio necesitado para la producción sea de fabricación norteamericana. Las dos primeras exigencias son las que más ampollas han levantado entre los fabricantes mexicanos.

“Buscamos que el nuevo acuerdo no genere una disrupción del comercio, que puedan fluir las inversiones en los tres países. Una buena parte de la industria en EE UU, fundamentalmente las asiáticas y las europeas, se han pronunciado desfavorablemente y [creemos que] es muy importante unirnos a estas voces”, ha incidido Solís. “AMIA está por una regla de origen que pueda funcionar; que asegure una mayor integración de América del Norte, pero también que el TLC siga siendo exitoso”. En el mismo sentido, un estudio del Center for Automotive Research, un centro de estudios del gremio con sede en la capital mundial del automóvil -Detroit- alertó la semana pasada de los efectos negativos que la actual propuesta estadounidense tendría sobre las ventas y las exportaciones de coches fabricados en la región. Según sus cálculos, las propuestas de Washington llevarían a varias ensambladoras y fabricantes de autopartes a otras regiones con menores requisitos y costes más bajos.

Aunque las condiciones que el nuevo tratado comercial norteamericano fije sobre el sector automotor -de largo, el más importante en las transacciones entre México y EE UU- siguen siendo el corazón de las discrepancias, ni mucho menos son los únicos puntos de controversia pendientes de resolver en los próximos días. Washington sigue sin renunciar a su exigencia de que el tratado quede automáticamente en papel mojado cada cinco años si los tres países no acuerdan antes lo contrario (la llamada sunset clause). Tampoco a establecer duras cláusulas de estacionalidad en la entrada de productos agrícolas mexicanos ni a cambiar los mecanismos de resolución de disputa entre empresas y Estados. Muchos temas a resolver en poco más de dos semanas.

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Integración y comercio

La integración económica después del TPP

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La Integración Económica después del TTP

Oscar Ugarteche

Raúl Esqueda

Armando Negrete

Los fenómenos Brexit y Trump, sumados a la reacción de China, modificarán los esquemas de integración económica diseñados bajo el mantra de la globalización. Los cambios, cuando algunos países abandonan acuerdos y otros promueven nuevos, implican profundas transformaciones en las relaciones comerciales actuales.

Tras varios años de negociaciones, Estados Unidos promovió el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP) y el Acuerdo Trasatlántico de Comercio e Inversión (TTIP) durante la administración de Barack Obama. Sin embargo, aunque algunos países lo ratificaron, no se logró concretar. El presidente electo Trump lo rechazó el 24 de noviembre del 2016. El CETA, acuerdo de libre comercio entre Canadá y la Unión Europea fue aprobado en principio el 27 de octubre del 2016 y fue ratificado por Canadá estando a la espera de todos los parlamentos europeos. El TTIP fue resistido desde sus inicios por los países europeos y, tras la elección de Trump se da por estancado. Para el caso del TPP, el anuncio del presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, fue seguido por la idea que deberían negociarse tratados bilaterales “justos” que regresen trabajos e industria a la economía interna.

Mientras tanto, China comenzó a negociar dos grandes acuerdos comerciales como respuesta al TPP. En la pasada reunión del Foro de Cooperación Económica AsiaPacífico (APEC) en Lima en noviembre del 2016, China promovió una Asociación Económica Global Regional (RCEP) (Gillespie, 2016). Este acuerdo comenzó a negociarse en 2012 dentro de la XIX Cumbre de la Asociación de Naciones del Sur Este Asiático (ASEAN) con la intención de obtener una relación económica integral y mutuamente beneficiosa que implique un compromiso más profundo que los TLC existentes de la ASEAN. (Basu-Das, 2012).El RCEP impone la hegemonía de China en el área del Pacifico.

Además del RCEP, la APEC ha promovido otro acuerdo desde 2006, la llamada Área de Libre Comercio de Asia Pacífico (FTAAP), la cual, con la participación de las 21 economías de APEC (Murray, 2016), sería el mayor de los acuerdos plurilaterales en marcha. Tras el anuncio de Trump del fin del TTP, el presidente XI pidió la incorporación de las economías americanas, antes en el TPP, en ambos acuerdos -la RCEP y el FTAAP. Esto significaría una mayor presencia de China en la región Asia-Pacífico y un debilitamiento de Estados Unidos en cuanto a la influencia del país en el comercio en esta región.

De aprobarse el FTAAP con 21 países miembros, se daría una mayor integración comercial entre los países de la APEC: Australia, Brunéi, Canadá, Chile, República Popular China, Hong Kong, China, Indonesia, Japón, Malasia, México, Nueva Zelanda, Papúa Nueva Guinea, Perú, Filipinas, Rusia, Singapur, Corea, Taipéi, Tailandia, Estados Unidos y Vietnam. En conjunto estos países representan el 47% del PIB mundial, mientras que el RCEP representa el 32% y los países del ex TPP, un 23%.

A medida que han surgido diferentes modelos de integración regional, las negociaciones del RCEP han sido un tema dentro de las reuniones de la APEC. (ICTSD, 2016) La importancia de este tratado es que incluye a tres grandes economías: China, India y Japón, que suman el 32% del PIB mundial y el 37% de la población mundial, con una tasa de crecimiento media del PIB per cápita de 7.3% y 4% respectivamente. Japón se encuentra estancado en todo este periodo. Esto implica que con Estados Unidos creciendo alrededor de 1.5% en los últimos treinta años, hay una convergencia y un crecimiento de estos mercados mientras el mercado americano rico parece haberse estancado.

Para el caso del FTAAP, estimaciones tanto del FTAAP, como del TPP y el TPP+China han mostrado que los tres pueden crear efectos netos positivos en la creación del comercio. El FTAAP puede tener como resultado una ganancia estimada de entre $149 mil millones y $ 636 mil millones de dólares (Kim, Park, & Park, 2013).

De aprobarse el FTAAP con todos los países americanos antes del TPP, representaría un cambio en las relaciones comerciales globales, con China obteniendo una influencia más sólida en el Pacifico en su posición como líder geopolítico, además de reforzar su influencia en la orilla asiática. Para Estados Unidos el FTAAP representa no sólo una pérdida de influencia en el Pacifico sino que tiene efectos devastadores en su economía, tal como lo que está pasando a Gran Bretaña con el Brexit.

En ese marco, la política americana se orientará hacia el debilitamiento de China por medios no económicos. Todo indica que mientras Estados Unidos se retira del juego del libre mercado que ha promovido desde 1945, China lo está avanzando. Una inmensa diferencia entre ambos es que mientras Estados Unidos quería poner los tribunales de arbitraje en Washington, China se orienta a mantener los tribunales de la OMC. Otra es la referida a los derechos de autor, marcas y patentes, que Estados Unidos quería prolongar veinte años, mientras no es tema para China. Lo que tienen en común es que ven a America latina como despensa y fuente de mano de obra barata. China quizás vea a Latinoamérica más como mercado en el largo plazo.

Ciudad de México, 19 de diciembre de 2016.

Bibliografía

Basu-Das, S. (2012). Asia’s Regional Comprehensive Economic Partnership. Recuperado el 2016 de noviembre de 28, de East Asia Forum: http://www.eastasiaforum.org/2012/08/27/asiasregional-comprehensive-econ...

CIA Factbook:https://www.cia.gov/library/publications/the-worldfactbook/rankorder/200....

Gillespie, P. (23 de 11 de 2016). TPP's death hurts America and helps China + Russia. Obtenido de CNN Money: http://money.cnn.com/2016/11/23/news/economy/tpp-trump-americachina-russia/

ICTSD. (2016). “RCEP Participating Countries Call for Swift Conclusion of Negotiations”, Bridges, Recuperado el 2016 de noviembre de 28, http://www.ictsd.org/bridgesnews/bridges/news/rcep-participating-countri...

Kim, S., Park, I., & Park, S. (2013). A Free Trade Area of the Asia Pacific (FTAAP): Is It Desirable? Journal of East Asian Economic Integration, 17(1), 3-25.

Murray, L. (2016). TPP, RCEP, FTAAP: Trade deals explained. Recuperado el 2016 de noviembre de 28, de Financial Review: http://www.afr.com/news/world/tpp-rcep-ftaap-trade-dealsexplained-201611...

The Economist. (23 de 11 de 2016). The collapse of the Trans-Pacific Partnership. Obtenido de The Economist explains: http://www.economist.com/blogs/economistexplains/2016/11/economist-expla...

Villamil, V. (2016). Trump sacará a EU del TPP en su primer día de gobierno. Recuperado el 01 de diciembre de 2016, de El Financiero: http://www.elfinanciero.com.mx/mundo/este-es-elprimer-mensaje-presidenci...

Wignaraja, G. (2013). Why the RCEP matters for Asia and the world. Recuperado el 28 de noviembre de 2016, de East Asia Forum: http://www.eastasiaforum.org/2013/05/15/whythe-rcep-matters-for-asia-and...

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La integración y la arquitectura financiera en el tiempo

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La integración y la arquitectura financiera en el tiempo

En el continente americano existen dos formas de integración: la regional y la panamericana. La primera definida por la diferencia frente a cualquier polo económico en particular utilizando la agregación de mercados vecinos. La segunda, definida por la preferencia con Estados Unidos. Otro aspecto que considera es si la integración es liberal o mercantilista. Describe las versiones de inicios del siglo XXI (versiones más modernas), como es el caso de: la Alianza del Pacífico (panamericanista), La Comunidad Andina, el MERCOSUR, y el ALBA (todos ellos regionalistas)

Aborda el tema del Panamericanismo versus regionalismo (1835-2014), en el que refiere que desde el ángulo regionalista, la integración es una aspiración tan vieja en América Latina como la República. Desde la perspectiva panamericanista, en 1889 fue el año donde se llevó a cabo la Primera Conferencia Panamericana en Washington bajo el amparo de Estados Unidos con la triple agenda de crear una unión aduanera panamericana que incorporase a todos los países del hemisferio.

Lo que precedió a la conferencia panamericana fue la primera conferencia monetaria, donde Estados Unidos propuso una moneda única de plata para todo el hemisferio. Pero sin ningún apoyo esta noción desapareció. Ya para el año de 1909, Alejandro Bunge proponía la idea de hacer una unión aduanera sudamericana con el propósito de propulsar la industria. En 1940, Brasil se incorporó al plan de las ideas de Bunge. En 1941 se convocó a los países miembros de Cuenca de Plata para una conferencia de Montevideo, destinada a discutir la integración económica y facilitar el comercio intrarregional, a su término se firmó una carta de intenciones.

Finalmente, se establece que desde 1835 hasta la fecha, se han planteado en América Latina iniciativas de integración diversas y "todas se han visto truncadas", desde propuestas panamericanistas y regionalistas; mercantilistas y liberales. Así, el cambio de paradigma comercial global se manifiesta como la forma más sutil de truncamiento desde el poder.

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La irrupción de China y su impacto sobre la estructura productiva y comercial en América Latina y el Caribe

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La izquierda abdica.

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The Abdication of the Left

RONDA, SPAIN – As the world reels from the Brexit shock, it is dawning on economists and policymakers that they severely underestimated the political fragility of the current form of globalization. The popular revolt that appears to be underway is taking diverse, overlapping forms: reassertion of local and national identities, demand for greater democratic control and accountability, rejection of centrist political parties, and distrust of elites and experts.

This backlash was predictable. Some economists, including me, did warn about the consequences of pushing economic globalization beyond the boundaries of institutions that regulate, stabilize, and legitimize markets. Hyper-globalization in trade and finance, intended to create seamlessly integrated world markets, tore domestic societies apart.

The bigger surprise is the decidedly right-wing tilt the political reaction has taken. In Europe, it is predominantly nationalists and nativist populists that have risen to prominence, with the left advancing only in a few places such as Greece and Spain. In the United States, the right-wing demagogue Donald Trump has managed to displace the Republican establishment, while the leftist Bernie Sanders was unable to overtake the centrist Hillary Clinton.

As an emerging new establishment consensus grudgingly concedes, globalization accentuates class divisions between those who have the skills and resources to take advantage of global markets and those who don’t. Income and class cleavages, in contrast to identity cleavages based on race, ethnicity, or religion, have traditionally strengthened the political left. So why has the left been unable to mount a significant political challenge to globalization?

One answer is that immigration has overshadowed other globalization “shocks.” The perceived threat of mass inflows of migrants and refugees from poor countries with very different cultural traditions aggravates identity cleavages that far-right politicians are exceptionally well placed to exploit. So it is not a surprise that rightist politicians from Trump to Marine Le Pen lace their message of national reassertion with a rich dose of anti-Muslim symbolism.

Latin American democracies provide a telling contrast. These countries experienced globalization mostly as a trade and foreign-investment shock, rather than as an immigration shock. Globalization became synonymous with so-called Washington Consensus policies and financial opening. Immigration from the Middle East or Africa remained limited and had little political salience. So the populist backlash in Latin America – in Brazil, Bolivia, Ecuador, and, most disastrously, Venezuela – took a left-wing form.

The story is similar in the main two exceptions to right-wing resurgence in Europe – Greece and Spain. In Greece, the main political fault line has been austerity policies imposed by European institutions and the International Monetary Fund. In Spain, most immigrants until recently came from culturally similar Latin American countries. In both countries, the far right lacked the breeding ground it had elsewhere.

But the experience in Latin America and southern Europe reveals perhaps a greater weakness of the left: the absence of a clear program to refashion capitalism and globalization for the twenty-first century. From Greece’s Syriza to Brazil’s Workers’ Party, the left has failed to come up with ideas that are economically sound and politically popular, beyond ameliorative policies such as income transfers.

Economists and technocrats on the left bear a large part of the blame. Instead of contributing to such a program, they abdicated too easily to market fundamentalism and bought in to its central tenets. Worse still, they led the hyper-globalization movement at crucial junctures.

The enthroning of free capital mobility – especially of the short-term kind – as a policy norm by the European Union, the Organization for Economic Cooperation and Development, and the IMF was arguably the most fateful decision for the global economy in recent decades. As Harvard Business School professor Rawi Abdelal has shown, this effort was spearheaded in the late 1980s and early 1990s not by free-market ideologues, but by French technocrats such as Jacques Delors (at the European Commission) and Henri Chavranski (at the OECD), who were closely associated with the Socialist Party in France. Similarly, in the US, it was technocrats associated with the more Keynesian Democratic Party, such as Lawrence Summers, who led the charge for financial deregulation.

France’s Socialist technocrats appear to have concluded from the failed Mitterrand experiment with Keynesianism in the early 1980s that domestic economic management was no longer possible, and that there was no real alternative to financial globalization. The best that could be done was to enact Europe-wide and global rules, instead of allowing powerful countries like Germany or the US to impose their own.

The good news is that the intellectual vacuum on the left is being filled, and there is no longer any reason to believe in the tyranny of “no alternatives.” Politicians on the left have less and less reason not to draw on “respectable” academic firepower in economics.

Consider just a few examples: Anat Admati and Simon Johnson have advocated radical banking reforms; Thomas Piketty and Tony Atkinson have proposed a rich menu of policies to deal with inequality at the national level; Mariana Mazzucato and Ha-Joon Chang have written insightfully on how to deploy the public sector to foster inclusive innovation;Joseph Stiglitz and José Antonio Ocampo have proposed global reforms; Brad DeLong, Jeffrey Sachs, and Lawrence Summers (the very same!) have argued for long-term public investment in infrastructure and the green economy. There are enough elements here for building a programmatic economic response from the left.

A crucial difference between the right and the left is that the right thrives on deepening divisions in society – “us” versus “them” – while the left, when successful, overcomes these cleavages through reforms that bridge them. Hence the paradox that earlier waves of reforms from the left – Keynesianism, social democracy, the welfare state – both saved capitalism from itself and effectively rendered themselves superfluous. Absent such a response again, the field will be left wide open for populists and far-right groups, who will lead the world – as they always have – to deeper division and more frequent conflict.

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La manufactura británica hace caso omiso al BREXIT, por ahora

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British Manufacturing Shrugs off Brexit, For Now

By David Floyd | September 1, 2016 — 11:00 AM EDT

 

The Markit/CIPS UK manufacturing purchasing managers index (PMI), released Thursday morning, posted a record 5-point rise to 53.3 in August, following July's 41-month post-Brexit low. The index's long-run average is 51.5; readings above 50 indicate expansion, while readings below 50 signal contraction. The data suggest resilience on the part of British manufacturing, which makes up around 11% of GDP, after the UK voted to leave the European Union in June. Unfortunately, the celebration may be short-lived.

According to IHS Markit Ltd., the weaker pound is "by far the main factor" in the manufacturing sector's recovery. The currency closed down nearly 6% against the euro in the session following the surprise referendum result and slid further in the subsequent weeks. Cheaper sterling has made British exporters' wares more attractive in the U.S., Europe, China, Southeast Asia, the Middle East and Scandinavia.

The pound rose 1.1% against the euro following the data release Thursday morning. (See also, Why Doesn't Britain Use the Euro?)

"Companies reported that work that had been postponed during July had now been restarted, as manufacturers and their clients started to regain a sense of returning to business as usual," wrote Markit senior economist Rob Dobson.

The weaker pound has has also led to rising input costs, however, with nearly 44% of firms reported higher purchasing costs in August. (See also, Will the UK Slip into Recession Post-Brexit?)

Another concern is that many of the trade links that boosted British manufacturing this month will weaken when the country begins the process of formally withdrawing from the EU. Prime Minister Teresa May has said the government will not begin the process, detailed in Article 50 of the Lisbon Treaty, before the end of this year. Controversially, her cabinet said Wednesday that there would be no parliamentary vote on triggering the process.

Article 50 sets a two-year limit for negotiating the exiting country's relationship with the EU. Negotiating new trade deals with non-EU countries is supposed to wait until the completion of that process, though Britain might sidestep that prohibition. Those trade deals could in turn take years to be finalized, leaving British business in flux. Brexit advocates argue that the deals' terms can be negotiated ahead of time and take effect as soon as the UK leaves the EU.

Manufacturing slowed slightly in the eurozone, with Markit's PMI for the 19-nation bloc falling from 52.0 to 51.7 in August. The strength of the euro relative to the pound may have contributed to the result. Italy joined France in showing contraction in the manufacturing sector. (See also, European Banks: The Eurozone's Next Powder Keg?)

For now, Britain is in a sweet spot, with a newly cheap currency relative to its trading partners and all the trade deals it had before the referendum still in place. As Craig Erlam, senior market analyst at Oanda, points out, consumer spending also has yet to suffer. "It would appear that the early impact of Brexit is a win-win for U.K. manufacturers," he says, but cautions, "it's still very early in the process and much of the pain caused by Brexit will likely come later on."

Tema de investigación: 
Integración y comercio

La muerte de la cláusula MFN.

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La muerte de la cláusula MFN.

Oscar Ugarteche

Históricamente, existen dos principios básicos en el comercio internacional:

 Nación más favorecida (MFN, por sus siglas en inglés): trato para las personas por igual.

 El principio de trato nacional: El trato a extranjeros y locales por igual.

La cláusula MFN homogeniza tratos, y el trato nacional impide que algunos productores locales tengan un trato diferente a las extranjeros. De acuerdo con la OMC "En virtud de los acuerdos de la OMC, los países no pueden discriminar entre sus interlocutores comerciales. Sí se concede a un favor especial (tal como un tipo de derecho de aduana aplicable a alguno de sus productos), se tiene que hacer lo mismo con todos los demás miembros de la OMC "[1] Igualmente "bienes  importados y producidos localmente deben ser tratados por igual -.al menos después de que las mercancías extranjeras han entrado en el mercado. Lo mismo debería aplicarse a los servicios nacionales y extranjeros, y para marcas registradas extranjeras y nacionales, derechos de autor y patentes”. [2]

Los bloques regionales en este marco son difíciles pero la OMC tiene "el artículo XXIV, que establece que la integración regional puede ser permitida como una excepción a la regla MFN sólo si se cumplen las siguientes condiciones. En primer lugar, los aranceles y otras barreras al comercio deben ser eliminados con respecto a lo esencial de los intercambios comerciales dentro de la región. En segundo lugar, los aranceles y otras barreras al comercio aplicadas a otros países  no deben ser más altos o más restrictivo de lo que eran antes de la integración regional”. [3]

Estos principios han sido usados una y otra vez por los Estados Unidos para detener los bloques comerciales regionales y promover los principios de libre comercio con el espíritu de Ricardo y de Bretton Woods.

Los nuevos tiempos

Durante los últimos diez años un nuevo mecanismo ha sido desplegado por los Estados Unidos, donde la MFN no se aplica, esto es la Alianza del Pacífico. Los EE.UU. dan ciertos derechos a algunos países, bajo ciertas condiciones, al igual que el Toronto Imperial Agreement de 1932. También es el caso de la TPP y el TTIP.

Este es un cambio drástico de la política de comercio internacional de Estados Unidos y el primero de este tipo desde el Siglo XIX. Dijo Obama en su texto en el Washington Post sobre el tema "Como potencia del Pacífico, los Estados Unidos han llevado a desarrollar una Transpacífico de Asociación de alto nivel, un acuerdo comercial que pone a los trabajadores americanos primero y se asegura de que escribimos las reglas del camino para el comercio en el Siglo XXI. "..." el TPP reúne a 12 países que representan casi el 40 por ciento de la economía mundial para asegura que las empresas privadas tengan una oportunidad justa de competir contra las empresas estatales”. [4]

La nueva política para los 12 países miembros del TTP es que las reglas del juego serán diferentes que para el resto del mundo y que la cláusula MFN no funcionará. El sesgo es notorio hacia 12 países que mantienen "el 40% del PIB mundial." La evidencia a partir de 2015 utilizando dólares corrientes para el PIB mundial muestra que los 12 países que suman el 23,2% del PIB total mundial según el CIA Factbook, de los cuales 2/3 es Norteamérica. (Ver tabla)

 

TTP MEMBER COUNTRIES, GDP

Country rank

Country

Total GDP in USD

% World GDP

 

3

United States

$17,950,000,000,000

13.5%

 

5

Japan

$4,830,000,000,000

3.6%

 

12

Mexico

$2,227,000,000,000

1.7%

 

16

Canada

$1,632,000,000,000

1.2%

 

19

Australia

$1,489,000,000,000

1.1%

 

29

Malaysia

$815,600,000,000

0.6%

 

36

Vietnam

$552,300,000,000

0.4%

 

42

Singapore

$471,900,000,000

0.4%

 

44

Chile

$422,400,000,000

0.3%

 

48

Peru

$389,100,000,000

0.3%

 

69

New Zealand

$168,200,000,000

0.1%

 

124

Brunei

$33,220,000,000

0.02%

 

TOTAL

World GDP

$133,380,321,290,000

23.23%

 

 

 

 

 

 

Por lo que el TPP tiene muy poco que ver con volúmenes de nuevos mercados y más con que previeneque China no tenga fácil acceso a estos mercados. Por encima de todo, se elimina la posibilidad de contar con reglas universales del juego en más unas reglas "hechas en casa" en lugar que las de OMC y, hecho a la medida para los intereses de las empresas privadas.

Hillary, Trump y la nueva normativa

Trump ha dicho que va a acabar con el TLC. Al ser un país excepcional, los EE.UU. pueden hacer lo que quiera en términos de reglas de juego internacionales porque no hay casos en los que traten de cumplir con los acuerdos internacionales. Trump ha dicho que va a eliminar el TLC. Esto implica que los EE.UU. van a escribir las reglas del juego, mientras que Obama ya las ha escrito. Así que, esencialmente entre demócratas y republicanos quieren que los EE.UU. escriban las nuevas reglas del juego. Ambos han enterrado la OMC y el multilateralismo como forma de mantener las relaciones internacionales y ahora más propensos desde un punto de vista geoestratégico unilateral del mundo que a uno multilateral.

Suponiendo Trump gana y que rechaza el TLC, las consecuencias serían a partir de entonces. Todos los acuerdos suscritos 1994-2016 permanecerán en su lugar y desde 2017 el mundo verá un nuevo mecanismo comercial unilateral a desarrollar. Esto va a terminar lo que queda del sistema multilateral de comercio y forzar nuevas alineaciones. Hillary tiene una posición similar, pero que cuenta con que Obama firme el TPP y el TTIP antes del cambio presidencial.

América Latina en este escenario ha cambiado a lo largo de este último año de la integración regional en la integración Panamericana y observará cada vez más países que entran en la Alianza de la puerta del Pacífico / TPP, una forma de panamericanismo +.

- Oscar Ugarteche, Instituto de Investigaciones Económicas UNAM, SNI/Conacyt. Coordinador del Observatorio Económico de América Latina, www.Obela.org. Ex presidente y miembro de ALAI.

[1] https://www.wto.org/english/thewto_e/whatis_e/tif_e/fact2_e.htm

[2] https://www.wto.org/english/thewto_e/whatis_e/tif_e/fact2_e.htm

[3] http://www.meti.go.jp/english/report/downloadfiles/gCT0212e.pdf

[4] President Obama: The TPP would let America, not China, lead the way on global trade.https://www.washingtonpost.com/opinions/president-obama-the-tpp-would-let-america-not-china-lead-the-way-on-global-trade/2016/05/02/680540e4-0fd0-11e6-93ae-50921721165d_story.html?utm_term=.721c7e7721e5

 

 http://www.alainet.org/en/articulo/180435

Tema de investigación: 
Integración y comercio

La otra internacionalización del Yuan

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LA OTRA INTERNACIONALIZACION DEL YUAN.

Oscar Ugarteche[1]

José Luis Cal[2]

 

            El gobierno chino en 2009, empezó una campaña de internacionalización del Yuan que se materializó en el año 2015 cuando se inscribieron en Reuters de Londres y fueron admitidos como moneda de reserva en el FMI y como parte de la cesta monetaria. A partir del 2013 trabajan en un gran plan de inversiones para apoyar esta idea. Es la implementación de cuatro rutas, tres que conectan a China con Europa, y dos con Asia Central y Sudoriental, para de esta forma propiciar mayores flujos internacionales de comercio y capital. El pago por el desarrollo de la infraestructura de las mismas, en los distintos países a lo largo de las rutas, sirve para exportar el Yuan. Todas las rutas atraviesan en total más de 60 países. Las rutas se ven claramente en el siguiente mapa (Figura 1).

Figura I: Ruta de la seda.

china map

Fuente: Beyond The Horizon. CITA

El Yuan es la sexta moneda más transada del mundo y con este proyecto se planea aumentar el comercio en 2.5 billones de dólares en Yuanes durante los próximos 10 años para subirle al tercer lugar.[i] (Ver cuadro)

                        Fuente: SWIFT

 

Los mecanismos de exportación de Yuanes serán el Banco Asiático de Inversiones en Infraestructura (BAII) y el  Nuevo Banco de Desarrollo conocido comúnmente como “el banco de los BRICS” (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica).

El primer antecedente a la internacionalización del Yuan fue en el 2002 al comenzar a abrir su mercado financiero a extranjeros con la figura legal de Qualified Foreign Institutional Investors (QFII) seguido en 2007 con las primeras emisiones de los dim sum bonds, en Yuanes, que es una alternativa para los inversores que quieren comprar deuda emitida por empresas chinas y extranjeras en Hong Kong, ya que debido a los controles de capital chinos no era posible comprar deuda gubernamental. Posteriormente en 2014 y 2016 conectaron las bolsas de Shangai y Shenzen con Hong Kong respectivamente.

EE.UU. logró posicionar al dólar como moneda hegemónica sobre la libra esterlina, entonces la moneda de reserva por excelencia, primero dejando que los países europeos emitieran deuda en dólares en Nueva York para financiar la primera y segunda guerra mundial. Después presionando a Gran Bretaña para eliminar la zona esterlina como condición para la ayuda militar del final de la Segunda Guerra.

China tiene algunas señales negativas: el crecimiento económico viene en fase de desaceleración desde el 2011; las reservas internacionales vienen deteriorándose desde el 2014;y el valor de su moneda, ha venido depreciandose desde el 2015. La economía China que venía con crecimientos del PIB cercanos al 10% antes de 2011 contra 6.7% en el 2016; sus reservas fueron de 4,010 billlones de dólares a mediados de 2014, contra 3.017  billones de dólares en el 2016; y su tipo de cambio era estable a 6.15 Yuanes por dólar contra 6.95 en enero del 2017. Este parece ser el costo de internacionalizar su moneda en un ambiente occidental hostil y una economía mundial de muy bajo crecimiento.

 

Después del pico en el nivel de reservas a mediados de 2014, China ha utilizado 993,159.64 millones de dólares para evitar una mayor depreciación de su moneda la a inversa de la acusación estadounidense que manipulan el Yuan hacia abajo. El precio del Yuan como de otras monedas importantes se determina más por el mercado cambiario internacional, de Hong Kong, Londres y Singapur; y menos solo por el Banco de China y sus políticas cambiarias. Tras la apertura de la cuenta de capitales, el banco de China al igual que sus pares el Banco Central Europeo, y el de Japón, tienen que pelear por mantener sus tipos de cambios en niveles deseables frente a la política del FED.

                                                Fuente SWIFT RMB Tracker, Feb 2017.

            Por último los retos chinos para seguir posicionando al Yuan como moneda de reserva en el mundo siguen siendo fuertes debido a la tendencia a la depreciación de los dos recientes. El mega proyecto de la Ruta de la Seda promete ser un golpe sobre la mesa para lograr este objetivo. La salida de EE. UU. del TPP es muy positiva para China y le dará nueva entrada al comercio con estos países más allá de los incluidos en la Ruta de la Seda a través del Regional Comprehensive Economic Partnership, RCEP que promueve en su lugar.

           

[1] Investigador titular del Instituto de Investigaciones Económica de la UNAM, coordinador del Proyecto OBELA, miembro del SNI/CONACYT

[2] Facultad de Economía, Proyecto OBELA.

 

[i] Dongmin, L., Haihong, G., QiYuan, X., Yuanfang, L. and Shuang, S. (2017). The ‘Belt and Road’ Initiative and the London Market – the Next Steps in Renminbi Internationalization. Part 1: The View from Beijing. Londres: Chatham House. Visto en: https://www.chathamhouse.org/sites/files/chathamhouse/publications/research/2017-01-17-belt-road-renminbi-internationalization-liu-gao-xu-li-song.pdf, Último acceso: 14 de marzo 2017.

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Integración y comercio

Las ventas latinoamericanas a EE UU, en riesgo por el proteccionismo de Trump

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Las proclamas de Donald Trump en favor de imponer aranceles a las importaciones se ciernen como una amenaza sobre la economía latinoamericana. En 2015, la región vendió 400.000 millones de dólares (casi un 8% de su PIB) en materias y productos a su gran vecino del Norte, con el que además mantiene superávit comercial. El efecto de medidas anunciadas por el presidente ha suscitado los temores de los países más próximos y más dependientes del intercambio comercial con EE UU, como ocurre en México ante la imposición de aranceles a los automóviles, pero también inquietan a economías más alejadas y menos exportadoras a Estados Unidos; es el caso de Argentina, que ya ha sufrido el veto a la venta de limones. Otros países, en cambio, pueden presumir de una exposición menor a los arrebatos neoproteccionistas de la nueva Administración estadounidense, que también ha puesto en cuestión los acuerdos de libre comercio.

Así afectarían las medidas a los sectores y productos de las economías de Latinoamérica:

México

Si un país debe temer el giro proteccionista que ha anunciado Donald Trump, ese es México. Más de la cuarta parte de su PIB depende directamente de la venta de productos al país norteño y el grueso de ellas se concentra en dos sectores que están en el punto de mira del nuevo presidente de la primera potencia mundial: la manufactura de aparatos electrónicos y otro tipo de maquinaria (casi el 40% total) y la de vehículos (el 25%). En el lado contrario, la parte más resiliente de sus ventas a EE UU serían las materias primas, fundamentalmente petróleo (9%) y oro (1%).

Sin embargo, México se guarda varias balas en la recámara si la Administración Trump opta finalmente por imponer un arancel del 20% sobre las manufacturas mexicanas, tal y como ha sugerido en las últimas semanas. La Organización Mundial del Comercio (OMC) impediría de plano un gravamen de esa cuantía. Incluso con el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) hecho trizas, el arancel máximo que podría imponer EE UU sobre la media de los productos mexicanos —varía en función de cada categoría— sería del 3,5%. Además, las cuantiosas inversiones de grandes empresas estadounidenses en su territorio y la elevada integración de México en las cadenas de valor de su vecino del norte juegan claramente a su favor.

El impacto de las medidas proteccionistas estadounidenses, en todo caso, no sería uniforme en suelo mexicano. Los Estados más impactados serían, por mucho, los del Norte: Chihuahua, Baja California, Tamaulipas y Coahuila, todos ellos muy dependientes de la venta de productos a EE UU. En el lado contrario, Quintana Roo, Baja California Sur, Colima y Ciudad de México apenas verían tambalearse su PIB directamente. Sin embargo, sí sufrirían indirectamente los efectos de la ralentización económica del conjunto del país.

Guatemala

Aunque casi cuatro de cada diez quetzales que obtiene por la vía exportadora proceden de EE UU, su dependencia en términos de PIB (algo más del 6%) es inferior a las de El Salvador, Honduras, Nicaragua y, por supuesto, México. El grueso de sus ventas a la primera potencia mundial se concentra en productos alimenticios —bananas (16%), café (7,7%) y melones (4,2%)—, pero materias primas como metales preciosos de toda índole (8,3%), oro (8,4%), petróleo (5,1%) y azúcar (3,1%) tienen amplia presencia en la cesta exportadora guatemalteca hacia la primera potencia mundial. También los textiles de todo tipo, que suman casi el 20% del total. Los vínculos comerciales entre ambos países se rigen, desde hace 11 años, por el tratado de libre comercio CAFTA.

Honduras

Con prácticamente la cuarta parte de su PIB (23%) dependiente de las ventas a Washington, Tegucigalpa tiene razones para temer el giro en la política comercial estadounidense. La mejor noticia hasta la fecha es, quizá, que nadie en la Administración Trump ha abogado públicamente por la renegociación del tratado que simplifica la llegada de productos hondureños a EE UU. Más allá de ese factor, emergen las dudas: la mitad de sus ventas a EE UU son textiles —susceptibles de ser afectadas por un crecimiento de las restricciones comerciales— y cualquier medida proteccionista sobre México, como la ruptura o renegociación del TLCAN, le pasaría factura por la vía indirecta: casi el 6% de sus exportaciones acaban en el principal líder regional.

El Salvador

Estados Unidos copa el 45% de las ventas exteriores salvadoreñas, pero estas apenas suponen el 10% de su PIB, una cifra muy inferior a la de sus pares regionales. Sin embargo, los riesgos para el país centroamericano tienen más que ver con la distribución sectorial de las exportaciones a la primera potencia mundial: más del 60% son textiles, un nicho susceptible de verse afectado por las restricciones a las importaciones que promete Donald Trump. Sin embargo, la escasa atención que el nuevo presidente de EE UU ha dedicado al resto del mundo —sus diatribas han tenido a México y China como objetivos prioritarios— juega a su favor. Hasta ahora, la Administración Trump no ha prometido ningún cambio en el CAFTA, el tratado comercial que permite a El Salvador y otros países de la región vender sus productos en EE UU.

Nicaragua

El país centroamericano es, junto con México, el más vulnerable al giro anunciado en la política comercial estadounidense. Pese a su compleja situación política, su economía lleva dos años creciendo a tasas del 5%, la envidia para prácticamente cualquier país de la región. Pero la llegada de Trump a la Casa Blanca supone un riesgo de entidad para el Gobierno de Managua: su PIB depende en más de un 25% de las ventas de productos a Estados Unidos. Dentro del capítulo exportador destaca el sector textil —que supone prácticamente la mitad de sus exportaciones al país norteamericano—, seguido por la carne de bovino (8,8%), el café (7,8%) y el oro (7%). De esas categorías de productos, la más afectada por un crecimiento del proteccionismo estadounidense sería la manufactura textil, donde los aranceles tienen mayor impacto.

Costa Rica

Con una dependencia de las exportaciones a EE UU superior al 8% de su PIB, el país tico sería, tras México, Nicaragua y sus vecinos del triángulo del Norte de Centroamérica (Guatemala, Honduras y El Salvador), el más afectado por el giro proteccionista estadounidense. El grueso de las exportaciones se corresponde, sin embargo, con alimentos como frutas tropicales (19%), bananas (17%) o café (6,8%), una categoría menos golpeada que las manufacturas por las medidas proteccionistas que se vislumbran con la llegada de Trump a la presidencia de EE UU. Costa Rica es miembro del CAFTA, el tratado de libre comercio entre EE UU y los países centroamericanos al que, por el momento, Trump no se ha referido ni en su campaña ni en sus primeros días de presidencia.

Panamá

El país centroamericano es una rara avis regional. Muy intensivo en el sector servicios, la venta de productos a EE UU aporta menos de un punto porcentual a su PIB. Dentro de ese pequeño nicho, destacan los productos del mar (pescado fresco y crustáceos), que suponen prácticamente la mitad de las ventas a la primera potencia mundial. El resto es, en su mayoría, materias primas como el oro o el azúcar en bruto, lo que le convierte en uno de los países de Iberoamérica que menos daño sufriría en caso de un cerrojazo comercial estadounidense. EE UU es solo el cuarto máximo importador de productos del istmo, a mucha distancia de países como Ecuador, Guatemala o Corea del Sur.

Cuba

El país caribeño es una de las economías más cerradas del planeta, con un nivel de exportaciones sobre PIB solo ligeramente superior al 7%. Además, el embargo (o bloqueo, como se le denomina en la isla) impuesto por Washington en la década de los sesenta —la primera exportación con destino a EE UU en casi 60 años fue hace tres semanas— inmuniza a Cuba frente al nuevo paradigma comercial estadounidense. El único impacto podría venir por la vía indirecta: su primer socio comercial es China, a su vez uno de los máximos enemigos de la Administración Trump.

República Dominicana

El país caribeño es uno de los Estados latinoamericanos que más diversificadas tiene sus exportaciones a EE UU por grupos de productos. Los instrumentos ópticos y médicos suponen el 18% de las ventas totales a la primera potencia mundial, seguidos del tabaco (11%), los equipos de protección contra variaciones de voltaje (8,6%), las camisetas (5,6%), las zapatillas de piel (5,2%) y la joyería (4,9%). Las ventas a EE UU suponen menos del 7% del PIB, lo que le encuadra en el grupo de países de dependencia media. Las relaciones comerciales entre ambos países se rigen por el tratado de libre comercio con América Central: el CAFTA.

Venezuela

En el caso de Venezuela, las exportaciones suponen el 4% del PIB de su maltrecha economía. El petróleo, con un 85% en 2014 (una cifra que fue del 89% en 2010), es el principal y casi único intercambio con Estados Unidos, pero los cambios en el precio del crudo han hecho variar los ingresos. En 2009 se recibieron 26.500 millones de dólares en ese concepto, que subieron hasta 40.000 en 2011 y bajaron hasta 28.200 en 2014. A gran distancia, la segunda materia más exportada son los químicos (496 millones de dólares en 2014). Venezuela importa electrónica (sobre todo telefonía) 

Colombia

Al igual que en la vecina Venezuela, el crudo desempeña un papel importante en la relación de EE UU con Colombia: en 2014, suponía el 52% de las exportaciones, justo antes de que el precio del oro negro se desplomara. El pasado año, el país dejó de percibir entre 15 y 20 miles de millones de pesos por ese motivo.

El otro oro, el metal precioso, es la segunda materia prima en la canasta exportadora y supuso el 7,5% de las ventas en 2014. El auge de la minería ilegal, dominada por el narco y los grupos herederos del paramilitarismo, ha reorientado el negocio de la droga a este preciado metal. Según el último Informe Mundial de Drogas de la ONU, los cárteles colombianos obtienen cada año entre 941 y 1.411 millones de euros por las exportaciones de cocaína y heroína. Solo la mitad que sus ingresos por el oro ilegal: entre 1.787 y 2.446 millones.

Ecuador

El país andino que más depende de las exportaciones con Estados Unidos es Ecuador. Al vecino del Norte llegó un 41% de todo lo exportado en 2014. El 67% del intercambio tiene que ver con el petróleo, aunque destaca el 7,7% de crustáceos y un casi 4% de plátanos. El oro también sale en grandes cantidades del país suramericano y aporta 808 millones de dólares en ingresos. 

Perú

La decisión de Trump también ha golpeado al otro país sudamericano, junto a Chile, que integra el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TTP). Perú verá complicadas las relaciones con su segundo mayor cliente después de China. En 2014, su cuenta con Estados Unidos alcanzó los 6.300 millones de dólares, el 16,15% de los 39.000 millones que sumaron en 2014 sus ventas al exterior. La cuarta parte de las exportaciones peruanas a Estados Unidos corresponde a crudo o refinados de petróleo.

Bolivia

A diferencia de otros países del área andina, el país que no depende tanto de las exportaciones con el gran socio americano es Bolivia (3% del PIB), uno de los Estados que más ha crecido en los últimos años, desde la llegada de Evo Morales al poder. El 66% del intercambio tiene que ver con el oro, a lo que se suman los productos de joyería, plata y los desechos de metales preciosos, pero también el estaño en bruto, casi un 10% de todo lo exportado.

Chile

Chile exportó en 2014 productos por 77.000 millones de dólares, de los cuales 9.340 millones fueron a parar a Estados Unidos, el 12,12% del total. Estados Unidos es el segundo mayor comprador de exportaciones chilenas después de China, lo que hace suponer que una eventual reducción de las ventas no pasará desapercibida en el país suramericano, sobre todo porque en 2014 el 24% de las ventas a Washington fueron de cobre refinado, principal fuente de divisas para Chile, además de pescado (15%) y uvas (15%).

Las relaciones comerciales entre Chile y Estados Unidos se rigen bajo el paraguas de un Tratado de Libre Comercio (TLC) vigente desde el 1 de enero de 2004. Pero el canciller chileno, Heraldo Muñoz, ya advirtió en noviembre pasado, apenas confirmado el triunfo electoral de Trump, que está en las facultades del republicano "derogar unilateralmente acuerdos de libre comercio, incluso el de Chile".

Aunque Trump no se ha referido al TLC con Chile, ya ha dado un paso concreto en el deterioro de las relaciones comerciales con ese país cuando cumplió su promesa de retirar a Estados Unidos del TTP, un acuerdo con once países de la cuenca del Pacífico promovido por Barack Obama, del que también forma parte Perú.

Argentina

El Gobierno argentino insiste en que su país está muy protegido de una posible ola proteccionista de Trump. Después de 13 años de kirchnerismo, muy enfrentado a EEUU, la relación comercial entre ambos países se ha reducido mucho. Las exportaciones a Estados Unidos no son tan claves para Argentina como para México. Aún así, algunos productores están inquietos. Nada más llegar al poder, Trump ha bloqueado la importación de limones argentinos que Obama había autorizado. Es solo un gesto, y no es clave, porque los limones argentinos llevaban 15 años sin poder entrar en EEUU, pero supone un aviso de lo que puede venir.

Las exportaciones de Argentina a EEUU solo suponen el 0,6% del PIB del país austral, frente a un 25% de México. Aún así, EEUU no deja de ser un mercado importante. Es el tercer destino de las exportaciones argentinas, después de Brasil y China (adonde va buena parte de la soja, que es producto estrella nacional). Pero Argentina no supone una amenaza comercial para Trump, porque el país austral importa más de lo que exporta a la gran potencia: las exportaciones a EEUU suponen un 6% del total, mientras las importaciones llegan al 14%.

En 2014 Argentina exportó por valor de 69.000 millones de dólares, pero de ellos solo 4.100 fueron a EEUU. Buena parte de esas exportaciones, la mitad, es petróleo que después se refina en este país y acaba de nuevo en Argentina (supone el 23% de las importaciones), un país que tiene unos graves problemas de suministro energético pese a tener un gran potencial petrolero y gasístico.

Uruguay

Una realidad bien distinta enfrenta Uruguay. Sus exportaciones sumaron 9.200 millones de dólares en 2014, pero sólo 466 millones correspondieron a ventas destinadas a Estados Unidos (5% del total), pese a ser su tercer principal cliente después de Brasil y China. Más del 50% de los envíos correspondieron a carne vacuna o derivados.

Paraguay

El impacto de un posible mayor proteccionismo en Washington también será apenas perceptible en Paraguay. Estados Unidos no figura entre sus cinco principales clientes (un listado que lideran Brasil, Rusia y Chile), con compras por 209 millones de dólares. La cifra representa solo el 2,7% de los 7.700 millones de dólares que Paraguay recibió de ingresos por sus ventas al exterior en 2014. El 28% de las exportaciones paraguayas a Estados Unidos corresponden a azúcar en bruto, el 22% a granos de soja y el 3% a otras oleaginosas.

Brasil

Para la primera potencia latinoamericana, su homóloga del Norte es un miembro destacado de su variada cartera de clientes, pero no el que más: en 2014 le vendió petróleo crudo por valor de 3.850 millones de dólares, materiales aeronáuticos valorados en casi 2.000 millones y productos derivados del metal por 1.500 millones. En total, hicieron negocios por valor de 30.000 millones de dólares, un porcentaje pequeño de los casi 200.000 millones que facturó Brasil, pero aun así, Estados Unidos volvió a ser su segundo socio comercial más importante. Solo China le superaba.

Aquel fue el último año en el que ambos países se encontraron a la vez en una situación estable. Desde entonces, la economía brasileña ha venido encogiéndose a un ritmo a veces preocupante (entra ahora en su tercer año de la recesión más grave en 30 años) y Estados Unidos se ha convertido en un cliente impredecible en manos de Donald Trump. El volumen y los productos exportados se ha mantenido relativamente idéntico (32.000 millones en 2015) hasta ahora, cuando esos dólares significan más que antes para el PIB brasileño, pero nadie se atreve a afirmar a que siga así en el futuro.

Sin embargo, eso no quiere decir que la industria esté necesariamente preocupada: para unos, porque es probable que la Casa Blanca no llegue a desconfiar de su socio comercial número 12; para otros, porque ven factible vender a China todo lo que Estados Unidos ya no quiera. Cambiar una tradición americana más está, también esta vez, en manos de la Casa Blanca.

Con información de José Manuel Abad Liñán (Madrid), Ignacio Fariza (Ciudad de México), Tom C. Avendaño (São Paulo), Javier Lafuente y Ana Marcos (Bogotá), y Carlos E. Cué y Federico Rivas Molina (Buenos Aires). Gráficos de David Alameda.

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Integración y comercio

Latin America, Caribbean pledge support to further cooperation with China

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SANTIAGO, Jan. 22 (Xinhua) -- Latin American and Caribbean (LAC) countries remain committed to further cooperation with China, and will play a bigger role in the China-proposed Belt and Road Initiative, LAC officials said during their meetings with Chinese Foreign Minister Wang Yi here Monday.

During his meeting with Mexican Foreign Secretary Luis Videgaray, Wang said Chinese President Xi Jinping had met Mexican President Enrique Pena Nieto at the Dialogue of Emerging Market and Developing Countries in Xiamen, China, last September, reaching important consensus and promoting bilateral cooperation.

This indicated the strategic importance and high level of China-Mexico relations, Wang said.

Noting that Mexico was a crucial junction on the ancient maritime Silk Road, Wang thanked the Latin American country for supporting the Belt and Road Initiative, and said China would like to deepen the bilateral practical cooperation.

He also said China is willing to strengthen its strategic communication and coordination with Mexico and hopes stable China-Mexico relations will promote peace and development in the region and around the world.

Videgaray said with the global community facing uncertainty, the two countries should maintain coordination and cooperation on multilateral issues and join hands to mitigate climate change impacts.

He said Mexico was thankful to China for bringing the Belt and Road Initiative into the China-CELAC (Community of Latin American and Caribbean States) Forum and was willing to play a bigger part in the realization of the initiative.

While meeting his Peruvian counterpart Cayetana Aljovin, Wang said China is willing to help Peru enhance its infrastructure-building capability, deepen bilateral production capacity cooperation, and explore new cooperation opportunities in areas like innovation and communication.

Aljovin said China, Peru's largest trading partner, has made important contributions to the long-time socio-economic development of Peru. Peru supports the Belt and Road Initiative, and is willing to partner in it to further bilateral practical cooperation.

Wang also met with chiefs of regional organizations and institutions such as the United Nations Economic Commission for Latin America and the Caribbean, the Inter-American Development Bank, the Development Bank of Latin America, and the Caribbean Development Bank.

China appreciates regional organizations' support for the Belt and Road Initiative, Wang said. Their participation could be an opportunity to deepen cooperation in finance and infrastructure, promote development and industrialization of Latin America, and create new potentials, space and impetus for cooperation.

The chiefs said they support the initiative and look forward to realizing diversified trade between China and Latin America and new impetus in the development of China-Latin American relations under the initiative's framework.

Wang told Cuban Foreign Minister Bruno Rodriguez that China has always supported Cuba's following a development path in line with its national conditions and appreciates Cuba's contribution to the establishment of the China-CELAC Forum and its outcomes.

He hoped Cuba will continue its important role in promoting cooperation between China and LAC.

Rodriguez said Cuba values China's important role in maintaining global peace and stability and promoting global economic development and South-South cooperation. Cuba is willing to deepen bilateral relations and strengthen coordination in global affairs, he said.

Tema de investigación: 
Integración y comercio

Latinoamérica: acelerando la marcha

Cuerpo: 

 

POR UN ACUERDO ECONOMICO COMERCIAL INTEGRAL LATINOAMERICANO

Por Carlos Chacho Alvarez (*)

 Es evidente que el escenario internacional está sufriendo transformaciones que obligan a las regiones y a los países a repensar y ajustar sus estrategias en casi todos los campos.

La pregunta consiguiente para nosotros sería:   ¿está Latinoamérica preparada o tiene la suficiente identidad para generar una acción de conjunto, frente a una coyuntura que por lo menos podemos definir como desafiante?

La misma pregunta se podría formular de otro modo: ¿puede Latinoamérica a pesar de su heterogeneidad, asimetrías y complejidades, desarrollar una iniciativa como comunidad política, de valores e intereses compartidos?

La respuesta nos remite, a la necesidad de poner en valor y dinamizar una construcción política-institucional, que acumula muchísimos años y que si bien ha atravesado ciclos de avances y retrocesos, de ilusión y desencanto, mantiene capacidades muy útiles para colaborar con una propuesta que ayude a darle visibilidad, cohesión y presencia a América Latina, tanto en el plano interno como región, como en el internacional, como actor global.

La ALADI  (Asociación Latinoamericana de Integración) podría jugar un importante rol para viabilizar una alternativa válida y eficaz como es la profundización de la integración regional.

En este camino, sería necesario  comenzar a diseñar un Acuerdo Económico Comercial Integral; es decir un tratado  de nueva generación que ayude a fortalecer el mercado ampliado, permita aumentar el comercio intrarregional, potencie las complementariedades productivas y sectoriales e incorpore todos los avances que se han llevado adelante en los organismos subregionales (MERCOSUR – Alianza del Pacífico, ALBA, Comunidad Andina, SICA, etc.) en términos políticos, económicos, comerciales, sociales y culturales.

Un Acuerdo Latinoamericano de este tipo nos ayudaría a disminuir nuestras vulnerabilidades como región, promover un mayor nivel de inversiones, asociar empresas, mejorar la competitividad de los países, ganar más autonomía relativa y posicionarnos mejor en el marco de las negociaciones multilaterales.

Se trata de avanzar en dos grandes objetivos que recorren la trayectoria de la región. El primero, que viene desde los años 60 del siglo pasado, es la necesidad de construir un entramado más fuerte en lo económico, comercial y productivo que incorpore valor a nuestras producciones y nos permita achicar la brecha que nos separa con el mundo desarrollado. Es decir, conformar un mercado latinoamericano que refuerce y complemente las enormes potencialidades de la región que aisladas en cada país ya se demostraron históricamente insuficientes para garantizar un desarrollo sostenible y sustentable en el tiempo, tanto a la región como en cada uno de los países.

El segundo objetivo es dotar a América Latina de un mayor protagonismo político global, lo que significa que alguna vez  Latinoamérica pueda hablar con una sola voz. Este propósito solo puede alcanzarse desde una voluntad política compartida, paciencia estratégica, construcción de confianzas, pragmatismo, flexibilidad y decisión de que solo desde la diversidad, el respeto y el pluralismo se puede ir articulando una mirada común sobre los grandes temas de la agenda global.

Estamos convencidos que si no emerge, por parte de algunos países, una decisión política en la dirección apuntada, América Latina seguirá siendo una región solo para las estadísticas, la geografía, los diagnósticos y estudios generalistas o las retóricas emancipatorias sobre el pasado pero seguiremos muy lejos de parecernos a una comunidad que no solo comparte la historia sino el presente y más aún el amenazante devenir.

 

(*) Secretario General de la ALADI (Asociación Latinoamericana de Integración)

 

Tema de investigación: 
Integración y comercio

Los dilemas del TLCAN

Cuerpo: 

Los dilemas del TLCAN

Oscar Ugarteche[i], Armando Negrete[ii]

 

La discusión en torno al TLCAN le ofrece a México, y en adelante a las demás naciones, la oportunidad de re-construir sus cadenas productivas al interior del país, generar ventajas comparativas dinámicas más que aprovechar las estáticas (geografía, recursos naturales, mano de obra) y recuperar el crecimiento de la producción y del ingreso nacionales a partir de mercados internos y más simétricos. Esto obligaría a transformar las relaciones subordinadas y dependientes que la elite rentista construyó, y volver a construir  burguesías dedicadas a la producción, la innovación y el desarrollo de la producción real. Regresar a los términos de la OMC en este marco no sería un desastre sino el inicio de otra época.

Por cuarta ocasión, después de siete días, terminó el 17 de octubre una ronda más de discusión sobre cambios en el TLCAN. Detrás de los planes, anuncios y balances que se han realizado, las fuerzas económicas de los tres países aún no acuerdan reconocer lo evidente. Se trata de tres actores nacionales que conocen, gozan y padecen los efectos del TLCAN, pero no consiguen conciliar las fuerzas políticas y económicas al interior y exterior de sus países.

EEUU tiene dos niveles de enfrentamiento y discusión sobre el TLCAN, uno interno, otro externo. Al interior, además y a pesar de Trump, se encuentran las corporaciones frente al estancamiento económico y la promesa política del redespliegue. Las corporaciones, las agroindustrias sobre-subsidiadas y las automotrices deslocalizadas, representadas en la Cámara de Comercio de Estados Unidos (USCC), se han posicionado rotundamente a favor de conservar el TLCAN, bajo el cual han recibido protección que no tendrían con la OMC. Contra la USCC está la “búsqueda trumpiana” por reactivar la economía doméstica, disminuir desempleo y aumentar la productividad a partir de la nueva industria automotriz eléctrica y robotizada. Esta segunda posición acusa a México como el máximo beneficiario del TLCAN y ha manifestado, apoyada en la ideología proteccionista anidada en crecientes sectores sociales, sindicatos y empresarios, su deseo por cancelar el TLCAN.

Por otro lado está Canadá, una de las economías con mayor apertura comercial del mundo, abiertamente librecambista neoliberal, aunque con un comercio exterior con América del Norte inferior a un tercio de su PIB. Opera con una amplia diversificación productiva y comercial, está estructurada transnacionalmente, y posee una composición técnica avanzada. De manera paradójica, el gobierno canadiense se ha declarado en contra de los bajísimos niveles de salario en México, aunque a favor del libre comercio y movilidad de capitales. El 10 de octubre, el primer Ministro de Canadá declaró que su país no ha sido el problema del TLCAN, que México es el problema; y que su comercio con EEUU podría continuar bilateralmente. Esto se lo propuso a Trump cuando aterrizó en Washington ese día[1].

 CRECIMIENTO DEL COMERCIO MUNDIAL , Fuente WTO Statistical Outlook, 2016 En México, por otra parte, se posicionan sectores empresariales divididos; una clase trabajadora con salarios diez veces inferiores a los de EEUU o Canadá; un aparato institucional obediente y atento a la decisión de la administración estadounidense; y defensores de los intereses transnacionales como proyecto de nación. La división en la postura del sector empresarial mexicano se debe a la destrucción de la burguesía nacional que el TLCAN completó con la entrega de la industria productiva al interés transnacional y convirtió a los sobrevivientes en una élite rentista dueña de medios de comunicación, servicios y ensamble. Pocos son los empresarios interesados en defender condiciones de producción y comercio autónomas (como las de la OMC), pues la mayoría empresarial está enganchada a cadenas de valor estadounidenses (82% de las exportaciones) articuladas a través del TLCAN. (Ver gráfico)

De manera transversal, las élites rentistas que quedaron están conformadas por grandes grupos financieros, monopolios tecnológicos, gobernantes desreguladores del mercado. Éstas se enfrentan con el capital productivo, defendiendo su feudo a través de este librecambio neoliberal. Por esta razón es que hay representantes nacionales en torno al TLCAN, que aún promueven el dogma exportaciones=crecimiento con conciencia que dicha relación no existe y que los salarios se han desplomado en los últimos 20 años en el mundo. Insisten en una noción muy elemental del pensamiento librecambista alemán: que el incremento en las exportaciones genera, de manera natural, crecimiento de la producción. Sin embargo, en estas dos décadas se ha demostrado que esto no sucede así, en particular, desde el 2008.[2] La relación depende de qué se exporte; exportar mano de obra barata no genera crecimiento sino estancamiento como México ha visto desde 1990.

Para países con burguesías compradoras y rentistas, el comercio internacional se convirtió en un sistema de eslabonamiento deslocalizado de la producción.  En cada país, es posible especular para obtener ganancias, construir mercados de futuros y obtener una renta del abaratamiento de la mano de obra nacional. Es por esto que, repentinamente, han reaparecido dentro del TLCAN las voces defensoras del neoliberalismo y del libre mercado extremo. En el caso mexicano, la renta del TLCAN se expresó en las ganancias por diferencia de salarios (y consecuente migración de 12 millones de mexicanos en EEUU) construida a partir de la flexibilización del mercado de trabajo y la destrucción sindical.

El cálculo político del sátrapa Trump va por ganar votos para las elecciones al Congreso estadounidense en julio del 2018, y por ninguna otra parte, con o sin empresas.

 

[1] “Canada's Trudeau to tell Trump: we're not your problem at NAFTA”, Reuters, visto en https://www.reuters.com/article/us-trade-nafta-canada/canadas-trudeau-to-tell-trump-were-not-your-problem-at-nafta-idUSKBN1CF1A1, el 17 de octubre de 2017

[2] Bernard Hoeckman del Instituto Schuman ha estudiado profundamente esta relación en The Global Trade Slowdown: A New Normal? A VoxEU.org eBook visto en http://voxeu.org/sites/default/files/file/Global%20Trade%20Slowdown_nocover.pdf el 17 de octubre de 2017

Y Richard Baldwin: The great trade collapse: what caused it and what does it mean? Visto en  http://voxeu.org/content/great-trade-collapse-causes-consequences-and-prospects el 17 de octubre de 2017

 

[i] Investigador Titular IIEc-UNAM / SNI. Coordinador del proyecto OBELA

[ii] Proyecto OBELA

Palabras clave: 
Tema de investigación: 
Integración y comercio

Los secretos del TPP

Cuerpo: 

Restricciones a los derechos laborales

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Material original de Foreign Affairs Latinoamérica Volumen 15 Número 3

Desde el establecimiento del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) hace más de 20 años, Estados Unidos ha firmado acuerdos comerciales que han beneficiado a las empresas multinacionales y a los ricos, al tiempo que los trabajadores y las comunidades pierden poder. La desregulación y las protecciones extraordinarias para los inversionistas han contribuido al estancamiento de los salarios, el empleo precario, la migración masiva, el aumento de la desigualdad y la dilución de la organización democrática como medio para lograr cambios de política.

La Federación Estadounidense del Trabajo y Congreso de Organizaciones Industriales (AFL-CIO) cree que el comercio puede ser una fuerza para el bien, pero no es un resultado automático. Evaluar solamente si el volumen del comercio y la producción económica han aumentado oscurece una cuestión más importante: si ese crecimiento crea una sociedad próspera y equitativa. De cada nuevo acuerdo comercial —ya sea en Norteamérica en 1994, Centroamérica y República Dominicana en 2006, Perú en 2009 o Colombia en 2012— se proclama que promoverá buenos empleos, protegerá los derechos laborales y logrará que las comunidades salgan de la pobreza. Ahora se hacen las mismas afirmaciones con respecto al Acuerdo Estratégico Transpacífico de Asociación Económica (TPP), a pesar de que ninguno de los acuerdos anteriores ha cumplido dichas promesas.

Estos acuerdos siempre se negocian en secreto, y el TPP no es una excepción. Aunque el ciudadano común no conoce el texto, las declaraciones públicas y las filtraciones dejan en claro que la estructura general del acuerdo repetirá lo establecido en acuerdos anteriores. Una coalición general de sindicatos y grupos de la sociedad civil de los países que negocian el TPP ha expresado serias inquietudes y ha enfrentado a los negociadores del gobierno para ofrecer propuestas de políticas que corregirían los errores del pasado y promoverían la prosperidad compartida. Estas propuestas han sido ignoradas en repetidas ocasiones y se ha favorecido el mismo modelo fallido que se utilizó para diseñar los acuerdos anteriores.

En este momento, los resultados de los acuerdos son claros. Aunque pueden incrementar el volumen general del comercio y de la producción, las ganancias no se reparten equitativamente. La distribución favorece a las corporaciones multinacionales, los accionistas y las instituciones financieras, mientras que los trabajadores enfrentan un estancamiento de los salarios y menor seguridad laboral, y las comunidades tienen menos influencia sobre las decisiones que afectan su vida.

Los acuerdos comerciales modernos van mucho más allá del comercio en el sentido tradicional, y dictan la forma en que los gobiernos manejan sus economías y regulan la actividad comercial. Los negociadores del TPP admiten que los aranceles ya son muy bajos y que el objetivo principal del acuerdo se encuentra “detrás de las barreras fronterizas”. Este eufemismo está calculado para fomentar políticas que debilitan o desmantelan las defensas de los trabajadores, la salud pública, los consumidores y el ambiente natural, al tiempo que ofrecen a los inversionistas extranjeros privilegios especiales. Mientras tanto, las débiles disposiciones que rigen los derechos laborales y ambientales incentivan a las empresas a aprovisionarse en lugares donde no se respetan los derechos humanos.

TRABAJADORES DESPLAZADOS Y DISTORSIÓN DEL MERCADO LABORAL

Incluso los más ardientes defensores de los acuerdos de libre comercio admiten que inevitablemente causan la pérdida y el desplazamiento del empleo. Argumentan que estas pérdidas se compensan con la creación de empleos en otros sectores o con precios al consumidor más bajos. Pero esta dinámica teórica no ha ocurrido en la práctica, ni para Estados Unidos ni para sus socios comerciales.

Los acuerdos comerciales han facilitado y han aumentado lo que a menudo se llama “la caída hasta el fondo”. La protección a los inversionistas, aunada a la presión para la desregulación, ha permitido que las empresas trasladen los segmentos de sus empresas que requieren mucha mano de obra a regiones con leyes débiles y una aplicación laxa. Los trabajadores de diferentes comunidades y países compiten entre sí, lo que hace que los salarios bajen. El desplazamiento incrementa la oferta total de trabajadores, muchos de ellos desesperados y dispuestos a aceptar salarios más bajos. Cuando los trabajadores tratan de negociar mejores salarios y condiciones, los patrones amenazan con llevarse la producción a otro lado.

En Estados Unidos se repite que el crecimiento en sectores como los servicios y la baja de los precios al consumidor compensarán los empleos perdidos a causa de los acuerdos comerciales. En realidad, la pérdida de empleos dignos, en particular en el sector manufacturero, no ha sido compensada con la creación de puestos en otros sectores. Los empleos de mayor crecimiento en el sector de servicios, como la venta al menudeo y la comida rápida, pagan salarios sustancialmente más bajos en promedio, ofrecen menos estabilidad y hay menos posibilidades de ascenso. En general dan pocas prestaciones o ninguna y muchas veces los horarios son irregulares e impredecibles. Numerosos estudios, en particular del Economic Policy Institute, han documentado cómo los trabajadores desplazados terminan aceptando enormes recortes salariales, si es que encuentran otro empleo. Más de un tercio de los trabajadores que pierden su empleo en el sector manufacturero abandonan la fuerza laboral.

Aunque pueden incrementar el volumen general del comercio y de la producción, las ganancias no se reparten equitativamente.

El cambio por un trabajo precario y con salario más bajo ha causado pérdidas profundas y duraderas en la economía estadounidense. Esto no solo vulnera a quienes luchan por satisfacer las necesidades básicas de sus familias sin un salario digno, sin asistencia médica ni pensión, sino que además afecta a comunidades enteras. El deterioro del poder adquisitivo trastorna los negocios locales y a los gobiernos municipales y estatales que tienen que mantener escuelas, parques, bibliotecas y sistemas de saneamiento público con bases gravables cada vez más reducidas.

Esta situación no se limita a Estados Unidos; por ejemplo, el TLCAN a veces se presenta como una pérdida para los trabajadores estadounidenses y como una ventaja para México. En realidad, los trabajadores de ambos países han sufrido. En México, el desplazamiento y el deterioro de las empresas nacionales provocaron grandes oleadas de emigrantes que erosionaron comunidades, dividieron familias y obligaron a los trabajadores a buscar empleos más precarios y, en ocasiones, peligrosos. El TLCAN desplazó aproximadamente a dos millones de personas después de que la avalancha de importaciones agrícolas subsidiadas de Estados Unidos ahuyentó a los agricultores de sus tierras. Esto diezmó las comunidades rurales, aumentó la inseguridad alimentaria y provocó la migración hacia los centros industriales de México, o bien, Estados Unidos y Canadá mediante programas de trabajadores invitados temporales o como migrantes indocumentados.

Al mismo tiempo, cerraron muchas empresas locales que producen bienes industriales para el mercado interno y los préstamos a las industrias nacionales disminuyeron. Se redujo la acumulación nacional de capital, así como la demanda laboral que la había acompañado. Si bien hubo un aumento en los empleos industriales en general, muchos pagaban salarios extremadamente bajos. El mayor número de trabajadores desesperados y las restricciones a los derechos laborales, en particular el uso de contratos de protección, inhibieron las negociaciones por mejores salarios. Los precios al consumidor subieron, redujeron en buena medida el valor de un salario mínimo estancado y llevaron a más personas a la pobreza. Numerosas investigaciones, en particular un estudio de 2013 del Banco Mundial, vinculan la caída del empleo digno y el aumento de la desigualdad social con el aumento de los índices de violencia.

Cada nuevo acuerdo comercial ha generado patrones similares de desplazamiento que ejercen una presión a la baja sobre los salarios. En Honduras, los agricultores de subsistencia y las comunidades rurales están siendo expulsados de sus tierras para favorecer los monocultivos de exportación, como el aceite de palma. Los trabajadores rurales solo tienen malas opciones: trabajar por salarios de miseria en las tierras que alguna vez les pertenecieron, ir a las ciudades que ofrecen pocas oportunidades de empleo o arriesgarse a emigrar para buscar trabajo en otros países. Esta situación no se capta en las evaluaciones económicas, que solo tienen en cuenta el aumento de las exportaciones en el marco del Acuerdo Centroamericano de Libre Comercio, sin considerar el costo humano o la forma en que se ha distorsionado el mercado laboral en Honduras y Estados Unidos.

 

LA PROMESA FALLIDA DE LA PROTECCIÓN LABORAL

Con cada nuevo acuerdo comercial se hace la promesa de que incluirá altos estándares laborales, que exigirán que todos los socios comerciales defiendan y hagan cumplir los derechos laborales fundamentales. Aunque el discurso ha mejorado con el tiempo para reflejar las normas internacionales, la capacidad y la voluntad para hacer cumplir estos compromisos no ha mejorado.

Las negociaciones del TPP incluyen a muchos países que no respetan los derechos laborales fundamentales y que no podrían cumplir ningún acuerdo que requiera la adhesión a estos derechos en el momento en que entrara en vigor. Por ejemplo, Malasia está incluida en la lista del Departamento de Estado de Estados Unidos de países con el peor historial de trata de personas. Fosas comunes recientemente descubiertas con los cuerpos de decenas de trabajadores migrantes son un escalofriante recordatorio de las consecuencias de la indiferencia del gobierno malayo. Sin embargo, el gobierno de Estados Unidos ha combatido vigorosamente los esfuerzos por evitar la aprobación acelerada de acuerdos comerciales con países que el Departamento de Estado ha clasificado como los peores transgresores con respecto a la trata de personas.

Es muy poco probable que los países del TPP cumplan totalmente con las disposiciones laborales antes de que el acuerdo entre en vigor. Los países que no cumplen con las disposiciones comerciales de los acuerdos están obligados a hacer cambios en sus leyes y en sus prácticas antes de que se concrete el acuerdo, pero a menudo las condiciones laborales se tratan como objetivos deseables.

Cuando Colombia y Estados Unidos iniciaron negociaciones comerciales, se consideraba que Colombia era el lugar más peligroso del mundo para los sindicalistas. Colombia y Estados Unidos firmaron un Plan de Acción Laboral por separado, que prometía reformas pero que no contenía ningún criterio para evaluar si la práctica había cambiado realmente. El gobierno estadounidense no aceptó tomar medidas significativas para garantizar que las empresas estadounidenses operaran en Colombia respetando los derechos humanos y Colombia no estaba obligada a completar las reformas prometidas para que el acuerdo comercial entrara en vigor. Como era de esperar, el entusiasmo por el cambio murió en el momento en que el acuerdo comercial entró en vigor.

Después de 4 años, el Plan de Acción Laboral no se ha implantado por completo y no ha tenido consecuencias para el comercio. En este tiempo, como se ha documentado en los informes de la Escuela Nacional Sindical, los trabajadores colombianos sufrieron más de 1933 amenazas y actos de violencia, entre ellos 105 asesinatos y 1337 amenazas de muerte. A pesar de la promesa de acabar con la subcontratación ilegal, la abrumadora mayoría de los trabajadores de Colombia laboran según acuerdos de empleo informal. Los trabajadores de los sectores de exportación, como la caña de azúcar, la palma y los puertos, generalmente son contratados como temporales, incluso los que han desempeñado el mismo trabajo durante una década o más. No pueden organizarse y les han robado un futuro seguro, ya que los patrones estigmatizan a los que protestan y omiten las obligaciones legales, que incluyen los pagos a la seguridad social y la indemnización para los trabajadores que se lesionan en el trabajo.

Cada socio comercial decide cuándo presentar denuncias (si es que se presentan) para hacer cumplir las disposiciones laborales de los acuerdos comerciales. Los trabajadores pueden presentar denuncias sobre violaciones a sus derechos, pero ha sido muy difícil obtener resultados significativos. En Estados Unidos, numerosos casos reflejan la incapacidad sistémica de proteger los derechos laborales en los programas de visas para trabajadores. Desde los huertos de manzanas de Washington hasta los campos de tabaco de Carolina del Norte, los migrantes se ven obligados a trabajar largas horas, les roban los salarios que han ganado, se exponen a pesticidas y productos químicos peligrosos sin la capacitación o el equipo de seguridad adecuados y viven en condiciones miserables sin alimentos adecuados ni sistemas de higiene. Los trabajadores están atados a sus patrones y no tienen derecho a organizarse. Sin embargo, las reiteradas denuncias no han producido más que algunos cursos de capacitación años después de haber presentado las denuncias, sin que haya cambios sustanciales a las leyes que hacen que estos trabajadores sean vulnerables a la explotación. Por una cruel ironía, muchos llegan a Estados Unidos porque las políticas económicas creadas a partir de los acuerdos comerciales los han dejado sin oportunidades de empleo en su país.

Solo un caso laboral ha llegado a una resolución formal. En 2008, los sindicatos de Guatemala y Estados Unidos presentaron una denuncia conjunta por abusos rampantes en Guatemala, que incluían agresiones contra los sindicalistas y violaciones constantes a los derechos básicos. Después de 6 años, el gobierno de Estados Unidos finalmente llamó al arbitraje. El momento —durante un debate sobre comercio en el que se cuestionaba la eficacia de las disposiciones laborales— les parecerá oportunista a algunos.

El caso Guatemala no abordará la violencia contra los sindicalistas, que quizá sea el problema más grave al que se enfrentan los trabajadores guatemaltecos. En la denuncia del movimiento obrero se incluyeron casos de amenazas, hostigamiento e incluso asesinato. Estados Unidos no planteó ninguno de estos casos en el arbitraje, aunque en sus recapitulaciones establece que los trabajadores enfrentan represalias violentas por reclamar.

El gobierno de Estados Unidos ha afirmado públicamente que ha tomado medidas para hacer frente a la violencia contra los sindicalistas; sin embargo, en lo que respecta a Honduras no ha actuado. En una denuncia presentada en 2011 por activistas laborales se detalla la violencia sistémica y la impunidad. Cuando por fin Estados Unidos dio una primera respuesta por escrito 3 años más tarde, se rehusó explícitamente a llegar a conclusiones sobre la violencia laboral.

Algunos acuerdos comerciales comprometen a los gobiernos a no reducir las normas laborales para atraer inversiones, pero en la práctica estas disposiciones se ignoran. En enero de 2015, Guatemala bajó un salario mínimo que ya era lamentable en el sector de la manufactura ligera en cuatro municipios, con la intención deliberada de atraer inversionistas. En Estados Unidos, los gobiernos estatales y locales han aprobado leyes que restringen la organización sindical, argumentando que así atraerá más negocios. Por su parte, el gobierno peruano ha reformado diversas leyes laborales en paquetes de “mejora de la competitividad”, conocidos como “paquetazos”, que socavan unas protecciones laborales ya débiles y que incluyen sectores clave como las inspecciones de higiene, seguridad y trabajo. Algunas iniciativas se han estancado después de grandes protestas, pero quedan otros, como una regla que exime a las compañías de evitar la discriminación y les permite rechazar a los sindicalistas, a las mujeres embarazadas, a los trabajadores que se han lesionado en el trabajo y a otros trabajadores vulnerables.

En resumen, las protecciones laborales de los acuerdos comerciales no se han traducido en un cambio significativo en la práctica. Los gobiernos no han logrado hacer cumplir sus propias leyes laborales ni han logrado garantizar que las empresas nacionales que operan en el extranjero respeten los derechos laborales. A mediados de 2015, los trabajadores agrícolas de Baja California se organizaron pese a muchas dificultades. Una de sus principales demandas es poner fin a los contratos de protección, en los que los patrones firman acuerdos con sindicatos falsos para impedir que se formen sindicatos democráticos. Los contratos de protección se negocian en secreto sin el conocimiento ni la aceptación de los trabajadores. Por lo general, los trabajadores se enteran de la existencia del sindicato de protección cuando tratan de organizarse. Varias denuncias presentadas en el marco del TLCAN se refieren al uso de contratos de protección para evitar que los trabajadores se organicen en los centros de maquila; poco ha cambiado en 2 décadas.

A medida que las empresas se fragmentan en cadenas de suministro que abarcan diferentes fronteras y continentes, las comunidades de las que dependen para la producción, en particular la producción que utiliza mano de obra no calificada, se consideran intercambiables y prescindibles. Las sedes corporativas no tienen razones para hacer inversiones de largo plazo en mano de obra ni en la infraestructura local. Sobre todo, gracias a la protección a los inversionistas que se hace valer por medio de los acuerdos comerciales, a esas empresas ya no les importa siquiera los principios básicos del Estado de derecho. A medida que los salarios bajos y el trabajo precario ahondan la pobreza de las comunidades, las empresas cargadas de dinero se convierten en clientes políticos cada vez más atractivos. Esto representa para los funcionarios locales incentivos perversos y complacientes para mantener el costo de la mano de obra artificialmente bajo, aun a costa de ignorar los derechos fundamentales.

 

DESREGULACIÓN Y RESTRICCIONES A LA LEGISLACIÓN

Los acuerdos comerciales no solo hacen que sea más fácil bajar los salarios y diluir las normas, sino que también imponen a los gobiernos que adopten políticas para garantizar el acceso al mercado y condiciones favorables para las empresas extranjeras, independientemente de las necesidades o prioridades de las comunidades locales que se ven afectadas por estas decisiones. En este marco, las medidas de política regional que reflejan opciones sociales sobre cómo resolver problemas y equilibrar los riesgos, incluidas las políticas ambientales, las normas de contratación, los derechos de propiedad intelectual y los reglamentos financieros, se reducen a “barreras comerciales”.

La entrada en vigor del acuerdo de comercio entre Perú y Estados Unidos estuvo marcada por la tragedia. Para cumplir con el acuerdo, el gobierno peruano promulgó regulaciones que otorgaban a las empresas extractivas mayor acceso a la Amazonia. En respuesta, grupos inconformes bloquearon la carretera de Bagua. Las fuerzas de seguridad del gobierno dispararon contra la multitud; por lo menos 32 personas murieron en un conflicto violento provocado por reglas diseñadas para poner las ganancias de las empresas por encima de la autonomía de la comunidad.

Los acuerdos comerciales limitan los programas de contratación pública, pues hacen que sea difícil o imposible que los contratos gubernamentales establezcan una preferencia, mucho menos un requisito, para que las empresas, empleos y negocios locales se adhieran a principios de derechos humanos o mejores normas ambientales. Los gobiernos deberían ser capaces de abordar los problemas sociales —como el desempleo juvenil o las secuelas de la discriminación— agregando reglas a los contratos públicos. El creciente movimiento para incluir la debida diligencia en derechos humanos en las adquisiciones gubernamentales, que defendería las normas laborales a lo largo de la cadena de suministro, también podría ser socavado por las reglas comerciales.

El capítulo sobre propiedad intelectual del TPP se ha filtrado y contiene protecciones que son incluso más amplias que los acuerdos anteriores. El texto permite que las compañías farmacéuticas amplíen la vida de sus patentes haciendo ajustes menores. Esto impediría el acceso a medicamentos fundamentales, lo que ha provocado que organizaciones de salud, como Médicos sin Fronteras, se opongan públicamente el acuerdo. El TPP también contiene un capítulo dedicado exclusivamente a la regulación de la industria financiera. Teniendo en cuenta los efectos duraderos de la Gran Recesión, es muy importante que las políticas comerciales protejan, en lugar de minar, la capacidad de los gobiernos para combatir las crisis económicas y garantizar mercados sostenibles y robustos.

 

RESOLUCIÓN DE CONTROVERSIAS ENTRE INVERSIONISTAS Y ESTADOS

Aparte de los gobiernos, los inversionistas son los únicos actores que pueden hacer cumplir los compromisos hechos en los acuerdos comerciales, lo que les da a los individuos ricos y a las empresas un poder excesivo. La resolución de controversias entre inversionistas y Estados (ISDS) permite que los inversionistas extranjeros presenten demandas ante los gobiernos por cualquier medida que afecte sus utilidades actuales e incluso futuras. En lugar de emplear los procedimientos internos, los inversionistas extranjeros presentan sus reclamaciones ante tribunales internacionales privados. Aunque estos paneles no pueden revertir una política, pueden ordenarles a los Estados que paguen indemnizaciones monetarias.

Cada vez se recurre más a la ISDS para impugnar reglamentos destinados a proteger al público y promover el desarrollo sostenible. En marzo de 2015, un panel de ISDS dio un fallo dividido 2-1 en el caso Bilcon vs. Canadá, con la decisión de la mayoría a favor de la compañía minera, cuando un grupo de expertos canadienses había rechazado su oferta para ampliar una cantera en Nueva Escocia. Dos árbitros concluyeron que los contribuyentes canadienses deben pagarle una indemnización a la empresa, en parte porque el panel le dio demasiada importancia a los “valores esenciales de la comunidad” cuando decidió rechazar la solicitud de la empresa. El tercer árbitro, con opinión disidente, reconoció el efecto negativo que tendría sobre la capacidad de los reguladores de responder a la oposición de la comunidad y de promover una gestión ambiental responsable.

El caso Bilcon no es único. Una controversia similar entre la compañía canadiense OceanaGold y el gobierno de El Salvador, que le negó a la empresa un permiso para extraer oro, está pendiente ante un panel de ISDS. La Organización de las Naciones Unidas estima que aproximadamente el 90% del suministro de agua superficial de El Salvador está contaminado y que las comunidades cercanas a las minas sufren índices más altos de cáncer, insuficiencia renal y trastornos del sistema nervioso.

En 2014, el periódico Le Monde informó que la multinacional francesa Veolia estaba impugnando un paquete de reformas laborales en Egipto, resultantes de la Primavera Árabe, entre las que se incluye el aumento del salario mínimo. La compañía estadounidense de energía Lone Pine Resources interpuso recientemente una demanda de 250 millones de dólares contra Canadá porque Quebec prohibió la fracturación hidráulica, una práctica que se ha vinculado con sismos y contaminación del agua potable.

Considerar un problema complejo con amplias implicaciones sociales por medio de la estrecha lente de los derechos de los inversionistas es de por sí problemático. El peligro se agrava por el hecho de que la propia estructura de los paneles de ISDS los inclina a favor de los inversionistas. Como se detalla en el informe de 2012 Profiting from Injustice, los árbitros tienen intereses financieros en el sistema. A diferencia de los jueces, los árbitros son seleccionados individualmente y pagados por el inversionista que presenta la reclamación y por el gobierno acusado. Hay fuertes incentivos para decidir a favor de los inversionistas, ya que esto amplía el número de casos en general y aumenta la posibilidad de que un árbitro siga siendo seleccionado. No hay reglas estrictas que rijan los conflictos de interés, por lo que muchos árbitros deciden sobre los casos y representan a las empresas que interponen las reclamaciones.

Un sistema democrático de justicia tiene mecanismos correctivos. Los juicios erróneos se pueden apelar, los jueces deshonestos pueden ser procesados y el Poder Legislativo puede aprobar o derogar leyes como respuesta a interpretaciones judiciales indeseadas. Es increíblemente difícil apelar las sentencias de la ISDS por cualquier motivo, los árbitros privados no pueden ser procesados y no hay Poder Legislativo que pueda corregir una extralimitación.

La ISDS les da a los inversionistas extranjeros un poder desmesurado sobre la toma de decisiones local. Incluso si el país gana, la defensa de un caso cuesta alrededor de 8 millones de dólares. Dados los enormes costos y la posibilidad de que los fallos sean tendenciosos, es posible presionar a los gobiernos para que cambien las normas o desestimen nuevas propuestas, incluso con la pura amenaza de presentar un caso.

Cuando estas cuestiones se plantean ante los que negocian los aspectos comerciales del TPP, aseguran que el ISDS ya se ha arreglado. Pero la ISDS es intrínseca y fundamentalmente imperfecta, ya que socava el Estado de derecho al proporcionarles a los inversionistas una estructura jurídica distinta de la que utilizan los trabajadores y las comunidades. Esto permite que las empresas multinacionales eviten las desventajas de operar en lugares con sistemas judiciales subdesarrollados o disfuncionales. De hecho, puede ser una ventaja: los inversionistas aprovechan todos los ahorros provenientes de la aplicación laxa en el ámbito laboral y ambiental sin tener que arriesgarse a que sus derechos de propiedad se enfrenten a una falta de justicia similar.

Las promesas previas de que la injusticia del sistema se resolverá y de que se evitarán los casos contra el interés público no se han cumplido. Se supone que la redacción de las normas para las inversiones entre Perú y Estados Unidos evitaría casos que contrariaran las reglas de interés público. Sin embargo, en 2012 la compañía minera Renco, con sede en Nueva York y que opera una fundición en La Oroya, presentó un caso contra el gobierno peruano luego de que se le ordenó a la empresa que limpiara la contaminación de la región y pagara una indemnización a los habitantes que sufrían graves problemas de salud por la contaminación.

Como escribió el economista Joseph Stiglitz en noviembre de 2013, el objetivo real de la ISDS es restringir la capacidad de los gobiernos de regular la conducta corporativa, para conseguir “a hurtadillas (mediante acuerdos comerciales negociados en secreto)” lo que no se podría lograr “mediante un proceso político abierto”.

 

EL DESAFIO DEL TPP

Los defensores del TPP afirman que este acuerdo es diferente. En realidad, la única diferencia es la escala. El TPP afectará aproximadamente a 792 000 000 ciudadanos de 12 países, así como a cerca del 40% de la economía mundial y está diseñado para aceptar a más países en el futuro. El acuerdo comprometerá a los gobiernos a que adopten un conjunto de políticas muy tendenciosas para beneficio de los inversionistas extranjeros, en particular las empresas multinacionales, y será difícil que los legisladores expresen los cambios en las preferencias políticas y que promulguen políticas económicas progresistas.

El comercio puede aumentar la prosperidad compartida, pero debemos dejar atrás este modelo corrosivo. Una agenda comercial progresista debe incluir protecciones sólidas y viables para los trabajadores, a fin de que los bienes y servicios se intercambien en un terreno parejo y que las compras de los consumidores no sirvan para lesionar los derechos humanos. Por desgracia, el TPP parece estar destinado a repetir los errores del pasado, en lugar de promover un futuro más equitativo.  SHAPE  \* MERGEFORMAT  

 

CASSANDRA WATERS es investigadora de Derechos Mundiales de los Trabajadores en la American Federation of Labor-Congress of Industrial Organizations (AFL-CIO), donde se dedica al estudio de los derechos laborales internacionales, entre los que se incluye la política comercial. Es abogada con experiencia en derechos humanos y responsabilidad corporativa a nivel internacional.

 

 

 

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Integración y comercio

Manual on foreign trade and trade policy

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Integración y comercio

Mercosur y el TLC con China

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El bloque se va a "emprolijar" cuando se defina sobre Venezuela y se termine con discusiones políticas

El embajador argentino en Uruguay, Guillermo Montenegro, dijo que su país está interesado en firmar un TLC con China dentro del Mercosur.

El embajador señaló que Argentina entiende la necesidad de Uruguay de firmar este acuerdo y que lo ideal es que se haga dentro del bloque.

El embajador puntualizó que se espera que el tema pueda resolverse entre diciembre y enero.

"El tema pretende resolverse en el mes de diciembre y enero" expresó el embajador.

Argentina estaría interesada en firmar un TLC con China a nivel del Mercosur, explicó Montenegro, ya que a nivel de bloque es más fácil negociar.

"La posibilidad de que países como los nuestros tengan el hecho de poder generar mayor venta de los productos que produce es clave para la mejor vida de nuestra gente" agregó.

El embajador argentino Guillermo Montenegro está contento en Uruguay. Tanto por su función como representante diplomático, como por la mejora en las relaciones entre los países. Montenegro reconoce que hay una buena "sintonía" que parte de la relación entre los presidentes y desborda en ministros, segundas y terceras líneas, lo que facilita el trabajo.

Entrevistado por Leandro Gómez en El Observador TV, Montenegro reiteró que su gobierno prefiere que la negociación de un Tratado de Libre Comercio (TLC) con China sea desde el Mercosur y no socios en solitario. Agregó que ese tema, quedará más claro en el próximo mes, luego de que el bloque regional resuelva la situación de Venezuela y las discusiones sean comerciales y no políticas. Aquí un resumen de la entrevista:

En general empresarios y políticos coinciden en que hay un cambio de clima entre los países, que es muy fácil dialogar con el gobierno argentino. ¿Eso es un signo personal de Macri que traslada a los funcionarios?

El día que Macri me anuncia de venir a Uruguay me dice: "Tenés que mejorar la relación con Uruguay, por dos motivos. Que tengo un cariño especial con Uruguay y tengo una relación con el presidente Vázquez, diferente a la media". Y eso es lo que sentimos nosotros, al margen que las relaciones exteriores son muy importantes, uno tiene la sensación de estar en un lugar muy agradable y que la relación es constructiva. Él es una persona que basó su construcción política en el diálogo: en los ocho años que gobernó en la ciudad, nunca tuvo mayoría parlamentaria. Si no generaba diálogo, no podía sacar las leyes. El consenso y el diálogo es característica de nuestro espacio.

Ese primer objetivo de buen diálogo parece estar cumplido. ¿Ahora qué? ¿Cuáles son las prioridades que le pide el presidente como embajador en Uruguay?

Lo primero es el intangible, no se puede medir, que el embajador sea un vehículo permanente entre los gobiernos. Hoy hay algunas cuestiones en las cuáles claramente Uruguay ha tenido políticas públicas de desarrollo que nos interesa ir copiando, básicamente cuando uno habla del tema energético dice "Uruguay hace bien las cosas". Argentina tiene un problema energético claro, donde la experiencia de Uruguay de cómo generar casi 100% de su energía renovable, es un modelo a copiar.

Y empezar a trabajar fluidamente en las relaciones comerciales. Al final del camino uno tiene que pensar cuál sería el objetivo de acá a 20 años. Cómo planificamos el futuro. Los puertos cómo deberían ser, si debería haber uno o dos puertos de aguas profundas, por ahí conviene uno para los dos países. Tener claro la necesidad que tenemos como región. Por ahí llegamos a la conclusión que tienen que haber dos.

¿Sobre el puerto hay una idea concreta?

Si, la necesidad. Todos sabemos la necesidad de que cuando generás un puerto de aguas profundas de fácil acceso, bajas el costo del flete y mejoras las posibilidades del comercio. La necesidad hoy de un puerto de aguas profundas es clara. De tener la hidrovía avanzada, de que no haya trabas para los puertos ni uruguayos ni argentinos, compartir los problemas y las soluciones. Ver qué nos conviene en lo que tiene que ver con los dragados que se están llevando a cabo.

Otro avance importante tiene que ver con los monitoreos de la planta de UPM. La publicación de los informes de alguna manera descomprimió mucha cosa. ¿Cuál fue la lectura de su gobierno?

Lo que estás diciendo. La necesidad de que se conozca tiene que ver con la descomprensión. Y no había ningún motivo para esconderlo. Ninguno de los dos países quiere que la gente se contamine, vamos a ser lo más cuidadosos posible para que esto ocurra.

En materia comercial, Uruguay ha intentado avances por fuera del Mercosur. El presidente viajó a China y expresó que quiere un TLC con el país asiático. ¿Cómo ve eso Argentina?

Lo explicó el presidente (Macri). Hubo un pedido concreto de China al Mercosur, que hacía seis años no se contestaba, con lo cual eso motiva la posibilidad de que el gobierno uruguayo diga: "Estamos tratando que Mercosur lo conteste, no hay todavía una repuesta, vamos a explorar un mercado nuevo". Tenemos claro que Uruguay produce tres veces más de lo que consume, con lo cual es entendible y lógico de encarar una posibilidad de negociación.

Así lo explicó el presidente Macri, lo ideal siempre es hacerlo dentro del Mercosur, no para limitarle una posibilidad de comercio a Uruguay. Si vas en bloque es mas fácil negociar. Si encaras solo una negociación con China o Europa, no va a ser fácil que los números te ayuden, solos somos chicos. ¿Por qué se juntó el Mercosur? Es un tratado de comercio, después se transformo en una cuestión política.

Tiene que haber un esfuerzo por parte de los gobiernos que no sea solamente una discusión permanente sino un facilitador. Que en algunas cuestiones no está siendo facilitador y esto es lo que provoca que trates de ir por afuera. El presidente dice tratemos de ir por adentro, pero no vamos a decir "esto está mal", porque entendemos cuál es la necesidad de Uruguay.

¿Argentina no va a impedir eso?

Creo que no se puede impedir.

Dentro del Mercosur podría impedirlo...

Yo creo que en lo que quedaron los presidentes es en volver a ver, que se pueda trabajar dentro del Mercosur, que eso sería lo ideal. Y si no, volver a hablar.

Uruguay está esperando una señal de los socios del Mercosur para ver si avanza con China...

Creo que esto se va a terminar resolviendo en diciembre. Entre diciembre y enero, esto se tiene que terminar de resolver. Y previamente los dos quedaron en volver a hablar el tema.

¿Por qué entre diciembre y enero?

Cuando se termine de definir cuál es la situación de Venezuela, eso va a emprolijar un poco el Mercosur, y que vuelva a ser un lugar facilitador de los países.

Tiene que existir una nueva función más activa del Mercosur para que los mercados de nuestros países tengan mayores posiblidades en el extranjero.

¿Cuando se resuelva la situación de Venezuela va a haber una posición más clara como bloque sobre estas ventanas abiertas, por ejemplo un TLC con China?

Creo que si. Va a ser más fácil, porque ya no hay una discusión política, no tiene que haber una discusión política. Es una discusión comercial. En un momento, en el Mercosur solo se discutió de política. El Mercosur nació para una cosa y terminó siendo otra. Nos juntamos cuatro para ir más fuerte para encarar los negocios que más nos convengan a nosotros. No fue lo que ocurrió y es importante que vuelva al cauce natural 

 

 

 

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Model Trade Deal Con

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KUALA LUMPUR, Malaysia, Feb 26 2018 (IPS)- In early 2016, the Trans-Pacific Partnership (TPP) Agreement — involving twelve countries on the Pacific Ocean rim, including the USA — was signed in New Zealand. Right after his inauguration in January 2017, newly elected US President Donald Trump withdrew from the TPP, effectively killing the agreement as its terms require the participation of both the US and Japan.

Almost comprehensive, but hardly progressive

On 8 March 2018, the Comprehensive and Progressive Agreement for Trans-Pacific Partnership (CPTPP) will be signed in the presence of outgoing Chilean President Michelle Bachelet. After that, six countries must ratify the deal for it to take effect.

Twenty-two of the original TPP provisions will be ‘suspended’, leaving over a thousand others intact. The 22 provisions have only been suspended, apparently to enable Washington to easily re-embrace the essentially US-drafted 6500-page TPP Agreement.

The CPTPP will include several changes to the TPP, but will otherwise incorporate it. Besides the investment agreement, several onerous intellectual property and other provisions will be suspended. Some ‘side letters’ can exempt some TPP11 countries on some matters. But otherwise, many of the most onerous TPP provisions remain.

The CPTPP Preamble can guide interpretation of, but not contradict, let alone override problematic TPP provisions. Meanwhile, some countries will remove all their tariffs on products from other CPTPP parties while others, such as Japan and Canada, will not.

Taking the widely criticized secrecy of such negotiations to a new extreme, no details of the ‘zombie agreement’ will be released until after its signing. Despite promises to “engage with various stakeholders to get their views and feedback”, most signatory governments have not conducted inclusive public consultations about the new agreement.

Already, TPP11 proponents have resumed chanting the mantra that the US-drafted TPP is a ‘model trade deal for the 21st century’, seemingly oblivious of global economic transformations of recent decades and their implications.


Privileging foreign investment

Meanwhile, CPTPP privileging of foreign investment from TPP11 countries may well perversely encourage businesses to incorporate abroad as they will be better able to make demands on the government than they can currently do as nationals.

The CPTPP enables non-TPP11 firms with branches in TPP11 countries to use it to their advantage, e.g., investor-state dispute settlement (ISDS) provisions will allow investors from other TPP11 countries to sue the host government, in a special international tribunal, for unlimited compensation and compound interest.

As firms incorporated in other TPP11 countries may also enjoy lower taxes and other incentives, the recent trends of greater outward than inward FDI may well accelerate. China, India and other emerging market economies are already struggling to cope with such ‘roundtrip’ FDI through offshore tax havens, and there is little reason to believe smaller TPP11 developing countries will fare better.

Lower interest rates abroad in recent years due to unconventional monetary policies, such as ‘quantitative easing’, have enabled highly leveraged foreign portfolio investors to increase their ownership of the corporate sector in many emerging market economies.

Capital account liberalization has enabled net capital outflows despite sometimes inducing temporary episodes of massive inflows into emerging market economies. With greater external vulnerability the inevitable consequence, when such portfolio investment inflows are inevitably reversed, capital account management measures may be needed, but disallowed by the CPTPP.

Begging for US participation

In their efforts to justify it, CPTPP proponents have again greatly exaggerated trade benefits while ignoring the two US government studies — by the Department of Agriculture’s Economic Research Service and the International Trade Council – both projecting very modest gains from the TPP, despite including the US then.

After the ‘Brexit’ referendum and Trump’s election in 2016, the mixed consequences of trade liberalization are increasingly recognized, replacing the naive claim that globalization would lift all boats. Nevertheless, CPTPP advocates still dismiss research doubting the problematic assumptions of the modelling projections they rely on.

Meanwhile, US President Trump has already announced that he “would do TPP if we were able to make a substantially better deal”. Judging by his administration’s new demands in the ongoing North American Free Trade Area (NAFTA) renegotiations, this would presumably involve even stronger pharmaceutical patent protection and greater US corporate control of international e-commerce.

The TPP11 countries are likely to give in to US demands. With very modest prospective trade gains from the original TPP, US withdrawal has made the gains from the CPTPP even more paltry, making the TPP11 desperate for US participation. For Japan’s government and some others, the TPP will draw the US back into a stronger anti-China regional coalition.

Hence, the TPP11 are so keen to bring the US back into the TPP that they are likely to accede to Trump administration demands. By joining the TPP on revised terms, ostensibly ‘putting America first’, Trump can thus ‘prove’ that he is a much better negotiator than his predecessors, especially Obama.

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Multinational Investors as Export Superstars: How Emerging-Market Governments Can Reshape Comparative Advantage

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México golpea a los sectores más sensibles para Trump en respuesta a los aranceles

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Si Trump quiere la guerra, México no va a quedarse quieto. Ese es el mensaje que parece enviar el Gobierno de Enrique Peña Nieto con el listado definitivo de aranceles en respuesta a las medidas proteccionistas sobre el acero y el aluminio anunciadas por Washington la semana pasada. La Secretaría (Ministerio) de Economía del país latinoamericano ha situado en su punto de mira a un nutrido grupo de productos agroalimentarios, siderúrgicos e industriales de origen estadounidense, con gravámenes de entre un 7% y un 25%.

Este martes, el titular de Economía mexicano, Ildefonso Guajardo, ha cifrado en 3.000 millones de dólares al año el valor de los productos sujetos a aranceles de nuevo cuño, con una recaudación esperada de 650 millones anuales. En promedio, según los datos de los empresarios que acompañan al Ejecutivo mexicano en la negociación, el llamado cuarto de junto, el 60% de las importaciones mexicanas de los bienes afectados provienen de EE UU. Muchas de ellas, de Estados clave para el Partido Republicano de Trump, que tendrá una dura prueba en las elecciones legislativas de mitad de mandato (midterm) que se celebrarán en seis meses. Estas son algunas claves:

¿Qué productos estadounidenses quedan gravados en México?

En el listado de bienes de origen estadounidense sobre los que pesará el arancel mexicano destacan una decena de alimentos —desde paletas y piernas de cerdo hasta manzanas, frutos rojos o whisky pasando por todo tipo de quesos— sobre los que se aplicará un gravamen del 20%. Esta cifra solo varía en dos casos: algunos productos de origen porcino, que tendrán un arancel del 15%, y el queso fresco y el requesón, sobre los que se aplicará una tasa del 25%. En la industria siderúrgica, México aumentará la carga arancelaria sobre las placas de acero, las chapas laminadas o las varillas. Pero los aranceles van más allá de estos ámbitos: México también gravará otros productos tan dispares como barcos sin motor fueraborda o ventiladores. Un golpe en toda regla para un número no menor de fabricantes estadounidenses.

¿Por qué son sectores clave para Trump?

El magnate republicano basó buena parte de su victoria electoral de noviembre de 2016 en el apoyo de los sectores más conservadores de la América rural. Ahora, México aprovecha para mermar su capacidad exportadora. Los casos del porcino y de la manzana son especialmente significativos. En el primero, porque buena parte de la carne de cerdo que importa México viene de Texas y Iowa, dos Estados clave en la victoria de Trump. En el segundo, porque cinco de los 10 principales productores de esta fruta —Michigan, Pensilvania, Carolina del Norte, Ohio e Idaho— también fueron clave en la elección del magnate republicano. Y porque el Estado de Washington, por mucho el mayor productor de manzanas de EE UU, es el lugar de origen de una importante figura del partido conservador: la congresista Cathy McMorris. A Washington, el Gobierno mexicano también le golpea con aranceles sobre otra de sus exportaciones más relevantes: la de embutidos.

En el caso particular del queso, la idea de México es presionar a los productores de Wisconsin y a Texas —otros dos Estados sobre los que Trump cimentó su victoria—, además de a California. "Y en el del whisky, a la zona que más pega es a Tennessee, también bastión republicano", agrega Luz María de la Mora, ex jefa de la Unidad de Negociaciones Internacionales de la Secretaría de Economía. "Ha habido un análisis puntual sobre a quien golpear: es una forma de señalar a la base política de Trump que la política de su presidente puede dañar su bolsillo".

El pasado jueves, poco después de que el Gobierno estadounidense hiciese públicos los aranceles sobre el acero y el aluminio, la organización que reúne a los agricultores estadounidenses en defensa del TLC, Farmers for Free Trade, dejó caer que la medida "abría las compuertas" para "miles de millones de dólares" en tarifas que recaerían sobre sus hombros. Dicho y hecho. Más allá de la afectación sectorial, cualquier arancel mexicano o canadiense —que también se han hecho públicos— es una mala noticia para la economía estadounidense en su conjunto: sus vecinos son el primer o el segundo mayor comprador de los 50 Estados de EE UU. Según los cálculos del Departamento de Agricultura, más de un millón de puestos de trabajo dependen directamente de las ventas al exterior.

¿Cuáles son, en líneas generales, los Estados de EE UU más golpeados?

Texas (de mayoría republicana), California (tradicionalmente demócrata, pero también origen de una de las más numerosas delegaciones republicanas en la Cámara de Representantes) y Alabama (republicano). En el primer caso, por la carne de cerdo y las papas; en el segundo, por la exportación de manzanas y quesos; y en el tercero, por la venta de jamones y paletas porcinas, productos que también se verán sujetos a aranceles. El listado de los cinco Estados que más sufrirán la réplica mexicana lo completan Illinois (que votó demócrata en las presidenciales de 2016) y Michigan (que se inclinó por la opción republicana).

¿Tendrán efecto sobre la inflación en México?

Sí, aunque su impacto no será muy fuerte sobre el índice general por tratarse de un grupo de productos relativamente pequeño. En un país comercialmente tan abierto cualquier encarecimiento de las compras en el exterior supone importar inflación. A este factor se le suma la depreciación del peso frente al dólar —la moneda mexicana cotiza en mínimos de 15 meses—, que también presionará al alza la inflación y pondrá en entredicho la trayectoria a la baja de los últimos meses.

Parte del impacto sobre la inflación se mitigará por la vía de la diversificación: la mejor manera de evitar la subida generalizada de precios es traer de otras naciones —Canadá, España y Países Bajos, entre otros— lo que hoy compras a EE UU. En el caso de la carne de cerdo es relativamente sencillo, con una exención temporal a los aranceles de terceros países, pero en otros productos es una tarea ardua y, sobre todo, de muy largo plazo. "Aun así, el impuesto compensatorio va a afectar al precio de elementos básicos en la canasta básica, que se va a encarecer", apunta Ignacio Martínez, coordinador del Laboratorio de Análisis en Comercio, Economía y Negocios de la UNAM.

¿A qué sectores de la economía mexicana les afectará más el aumento de precios?

Si la siderurgia —localizada, sobre todo, en Monclova (Coahuila) y Lázaro Cárdenas (Michoacán)— fue la industria más golpeada por los aranceles de la semana pasada, la construcción es la que se lleva parte de las contramedidas anunciadas este martes: la varilla de acero es un elemento clave en la construcción residencial y en la última semana su precio minorista ya ha subido un 15% en México en un movimiento de anticipación a los aranceles por parte de los proveedores, según los cálculos de Martínez. México se ha cuidado muy mucho de no tocar al sector automotor, la joya de la corona de la economía nacional con mayores costes de importación de sus insumos.

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NAFTA Termination: Legal Process in Canada and Mexico

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Los mecanismos de la retirada de EEUU del Tratado de Libre de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) han sido ampliamente explorados, con un consenso de que el presidente Donald Trump sí tiene la autoridad legal para retirarse del acuerdo.

En comparación con los EEUU, Canadá y México tienen procedimientos legales más claros. Aunque los poderes legales para retirarse de los compromisos del TLCAN son muy amplios en los tres países socios, son las limitaciones políticas y económicas las que reducen el alcance de la posible cancelación del TLCAN.

Este Policy Brief examina los procedimientos legales en Canadá y México en el caso de que cualquiera de los países decida retirar o terminar el TLCAN.

 

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NAFTA in play: How President Trump could reshape trade in North America

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During his run for President of the United States, Mr. Trump called the North American Free Trade Agreement (NAFTA), “the worst trade deal ever approved by this country”. His target is Mexico, which runs a $ 50 billion surplus of trade in goods and services with the United States. Trade with Canada, the third NAFTA party, is essentially balanced. However, NAFTA’s provisions cannot be changed without affecting Canada and without Canada’s consent, and the Foreign Ministers of Canada and Mexico have declared that they want the new NAFTA to be negotiated trilaterally, not bilaterally as Mr. Trump prefers.

Irrespective of procedure, negotiations between the United States and Mexico will cover issues that go beyond those of a typical trade agreement. Among likely topics to be discussed are migration, remittances, the treatment of Mexicans residing in the United States, security, illegal traffic, and modalities for building a wall along the 2000-mile border, and who will pay for it.

Even if NAFTA remains a narrowly defined trade agreement between Canada, Mexico and the United states, the possibility of side agreements and of making trade-offs across the broader set of issues on which the countries must collaborate will influence the outcome of the trade negotiations. There are many possible scenarios that describe how the new chapter of the NAFTA story will unfold. To start with, legal scholars are divided as to how much Mr. Trump can do to dismantle NAFTA without ratification in Congress. As Mr. Trump has threatened to do, the United States could impose a large tariff on Mexico unilaterally. However, that would violate not only the rules of NAFTA but also those of the World Trade Organization (WTO), of which both Mexico and the United States are members.

A scenario where the United States withdraws unilaterally not only from NAFTA but also from the WTO would have severe consequences for the United States’ global economic and security interests. Although Mr. Trump has at times been dismissive of the WTO (as he has at different times been dismissive of NATO, the EU, the United Nations, the American media, the American courts, and the American Intelligence services), the Republican dominated US Congress has already signaled in various contexts that it will not support this option.

For example, when Mr. Pena Nieto, President of Mexico, cancelled a state visit following a provocative tweet by Mr. Trump, and the U.S. President’s press spokesman intimated that a large increase in tariffs against Mexican imports was being considered to pay for the border wall, there was an uproar in Congress and the statement had to be walked back. It is also possible that Mr. Trump, confronted with strong opposition in Congress and from business interests and the legal complexities of undoing NAFTA, will demur, or be content with cosmetic changes. But the record so far argues against underestimating his resolve. Also possible is a scenario where the Trump administration commits enough errors that the President’s political capital is irreversibly eroded. We will not consider any of these extreme scenarios further, even though they cannot be excluded.

Instead, we will focus on three more plausible scenarios for a new NAFTA, which is sometimes referred to as NAFTA 2.0. The first scenario, which I call NAFTA 0.9, describes an agreement which includes some novel enhancements, but also entails important new restrictions to address Mr. Trump’s concerns. On net, under NAFTA 0.9, the parties end up with somewhat less open trade.

The second scenario, which is more likely, I call NAFTA 0. This describes a breakdown of negotiations and a return to trade at arms-length under WTO rules between Mexico and the United States, while a separate deal is sooner or later negotiated with Canada.

The third scenario, which I call NAFTA/BAT is one where NAFTA remains little changed but the US Congress enacts a Border Adjustment Tax (BAT) whose effect – if the BAT takes the form currently assumed – is the same as a tariff and export subsidy applied to all trade of the United States, not just to trade with the NAFTA parties. The NAFTA/BAT scenario is the worst of all three in terms of its welfare effects on the NAFTA parties and on the rest of the world. However, at the time of writing (mid-February 2017), the outlook for BAT – in whatever form – is clouded in uncertainty.

In the rest of this note, we analyze the consequences of NAFTA 0.9, NAFTA 0, and NAFTA/BAT in turn. We conclude with a section on how other countries should react.

NAFTA 0.9

Trade in goods and services within NAFTA is largely free. Exceptions include a small number of goods, such as imports of dairy into Canada, and two important service sectors, namely telecoms and transportation. One possibility to broaden and deepen the existing agreement would be to tackle these remaining sectors while also building on the text of the Trans Pacific Partnership, which Mr. Trump recently jettisoned. Several sections of the TPP text envisage disciplines that go beyond NAFTA and are in a direction consistent with the interests of the United States.

Beatriz Leycegui and I examined these NAFTA + provisions of TPP in an article published by the Wilson center and in the Spanish edition of Foreign Affairs. The NAFTA+ aspects of TPP include broader, deeper, and more enforceable provisions on Intellectual Property, ECommerce, State Owned Enterprises, Investor State Dispute Settlement, and Labor and Environmental standards.

The new US Trade team may insist on strengthening some of these provisions further, for example by pushing for a better enforced and higher minimum wage in Mexico. In addition, there is an extensive North-American deeper integration agenda that TPP only touches on but which could be part of a new NAFTA agreement. This would include infrastructure and process improvements at the Border (“The 21st century border”), and regulatory cooperation (mutual recognition of standards). As a recent study by the Council on Foreign Relations recommended there is also much to do to step up energy collaboration across the North-American continent.

Negotiators may decide to place these agendas on the table, and all three parties may be interested in pursuing them. However, US negotiators will also be compelled to address the agenda implicit in Mr. Trump’s election manifesto: to reduce the trade deficit with Mexico, to impede foreign investment in Mexico for export to the US, to encourage job reshoring to the United States, and to raise revenue that can help pay for a wall along the Mexico-United States Border. The large devaluation of the Mexican Peso over the last year (itself in part a result of anxiety about the future of NAFTA) will make that agenda even more pressing.

Mexico has already rejected paying for the border wall, and Mexican negotiators are unlikely to concede much ground without getting something in return, and nor would Mexico’s domestic politics allow it. American, Mexican and Canadian negotiators could – instead – agree to make rules of origin more restrictive to prevent import of parts from Asia and Europe, raising barriers against third parties while providing increased export opportunities to each other. They could also agree to lower the threshold for safeguards against import surges.

Although Mexico has ruled out increases in tariffs, it may be convinced to allow the US to raise its tariffs from zero to 2-3%, the maximum allowed under US WTO MFN applied tariff obligations, while Mexico does the same. Canada would also have to agree to a new tariff schedule, and new complications would arise to identify origin in the Americas.

Even a small increase in tariffs would strip NAFTA of much of its meaning and would have to overcome strong opposition from lobbies in Congress. Such an outcome would not make much of a dent in the United States’ bilateral trade deficit with Mexico anyway. The deficit is more likely to widen than to narrow, given the lower Peso and the fiscal stimulus envisaged in Mr. Trump’s program. The difference in objectives among the parties is so large that negotiations may break down altogether.

NAFTA 0

Under this scenario, Mexico and the United States revert to trading with each other on an MFN basis. This would deal a very severe blow to the Mexican economy, but the adverse effects on segments of the United States economy would also be weighty. Even though the United States buys far more from Mexico than Mexico buys from the United States, the relationship is not as one-sided as Mr. Trump and some on his team appear to believe.

Mexico depends on the United States for 80% of its exports and $ for 25 billion of migrant remittances but the United States depends on Mexico, too. The United States’ exports to Mexico amounted to $ 267 billion in 2015, making Mexico its second largest export market after Canada.

Moreover, some 40% of US imports from Mexico consist of parts and raw materials produced in the United States and processed in Mexico. So a tariff on Mexico is a tariff on US producers as well. These aggregates are impressive but they understate the political and economic consequences of NAFTA’s end because they are very unequally distributed across firms, localities and families in the United States.

Among the most affected would be the integrated automotive companies, with production chains spanning across North America, Europe and Asia, corn, soybean and pork farmers which export to Mexico, and States such as Texas, which boasts the largest exports of any US State, 37% of which are destined to Mexico. The U.S. Department of Commerce estimates that 1.1 million American jobs depend directly on US exports to Mexico. Various other estimates suggest that 4-5 times as many jobs depend indirectly on exports to Mexico.

Two-way trade flows tell only a part of the story of the deep interdependence of the two nations: the revenues of affiliates of US service companies in Mexico, such as Wal Mart for example, exceed 40 billion $ a year. The revenues of US manufacturers which produce goods in Mexico and sell in Mexico are not reported in the trade statistics but are also big.

US FDI in Mexico exceeds $100 billion. Beyond the narrow economics, the relationship with Mexico is among the most important for national security. If US Mexico collaboration along the border were to cease, the risk of terrorist infiltration would increase, and policing drug trafficking, money laundering, illegal immigration from Mexico and Central America, and the smuggling of goods and weapons would become harder.

Suppose NAFTA negotiations did break down and NAFTA was dissolved. Then the US would have to raise Tariffs on Mexico to its WTO MFN applied level, which is 3% on average. In contrast, Mexico would be legally obligated to raise its tariff to 8% on average, and to 20% on agriculture, to remain WTO compliant. These tariff changes would be sufficient to disrupt production chains across the continent and to inflict substantial harm to farming interests, causing a political backlash against the new administration. And, given the limited room available for the United States to raise tariffs, the effect on Mexican exports would be small. So, even under this dark scenario it is far from clear that tangible progress would be made in reducing the bilateral trade deficit with Mexico.

It is worth noting that – based on the MFN tariffs and current trade patterns – the new tariff revenue accruing to Mexico from levying tariffs against the United States would be about $10 billion $ larger than the tariffs that Mexican exporters would pay to US Customs. American exporters would also suffer large preference erosion on Mexican markets, since, excluding NAFTA, Mexico has FTAs with 43 countries, including the countries that form the European Union and Japan, which are the United States’ most direct competitors across a wide range of sectors.

The collapse of NAFTA may also encourage Mexico to pursue or deepen FTAs with others, such as TPP signatories Australia and Thailand, or with Argentina and Brazil (Mercosur), placing US farmers at severe disadvantage. Meanwhile, US firms impeded from investing and buying in Mexico will not necessarily buy in the US, but instead replace imports from Mexico with those from low-wage Asia and from other countries in Latin America. Unless, that is, the United States makes all imports more expensive by imposing a Border Adjustment Tax.

NAFTA/BAT

The BAT is part of a much broader tax reform plan espoused by House Republicans and which entails lowering the corporate income tax from 35% to 20% and changing the way corporate income tax is calculated (See Freund, 2017, for a summary of a conference on the BAT recently held at the Peterson Institute). Under the BAT proposal, the cost of imported inputs will no longer be deducted from a company’s revenue to calculate income tax, while, at the same time, the revenue accrued from exports will no longer be included in a company’s total revenue.

So, Importers will pay much more income tax. A US based automobile producer that imports parts from Mexico or Canada would have to raise the price of its cars and source more of his components in Alabama instead. US Exporters would also pay much less income tax. A corn farmer in Kansas could lower prices on world markets and displace a Mexican farmer in Oaxaca, while a dairy producer in Wisconsin could displace one in Quebec.

Under BAT, this scenario would unfold regardless of the shape a new NAFTA might take. NAFTA could stay exactly as it is, and the BAT revenue associated with Mexican exports to the United States (about $ 50 billion a year based on current trade patterns and taking the form of increased corporate income taxes on US companies that import from Mexico) would more than cover the cost of subsidizing US exporters selling in the Mexican market (in the form of a $40 billion a year corporate income tax break), while allowing $ 10 billion a year left over for other purposes, including to defray the cost of building a border wall.

It appears inevitable that the BAT – if it takes the shape described above- will be challenged and found to be in violation of the WTO, since it represents, to all purposes, both a 20% tariff and a 20% export subsidy. The BAT would hurt all the United States’ trading partners, and so the value of US exports that could be covered by potential WTO sanction is an order of magnitude larger than anything the appellate body has imposed before.

The proponents of BAT see it as leveling the playing field with countries that have adopted VAT, some 160 countries including Canada and Mexico, and which apply VAT to imports but exempt exports. But this view is mistaken and reflects a failure to understand how VAT works. The VAT is a tax on consumption and its effect on consumer behavior and on producers is neutral with respect to both exports and imports. Consumers pay the same VAT whether they consume domestic or imported goods.

Producers do not bear the burden of the VAT (they act merely as tax collectors) and so are indifferent on whether they sell at home or abroad. The economic effect of the VAT is the same as that of Sales Taxes as applied in the United States. It is true that a consumer in Mexico or in Nova Scotia (Canadian provinces apply different VAT rates) will pay more VAT than an American consumer will pay sales tax, but that is entirely a choice for the United States to make. Sales taxes could be raised or a VAT could be introduced while remaining entirely WTO consistent.

The proponents of BAT also argue that it is not discriminatory against foreign producers because the dollar will appreciate to exactly offset it. While I believe some US dollar appreciation is likely to occur sooner or later if the BAT is enacted, no one can predict when and how much. This is true of all currencies that are free-floating, but is even more evident in the case of the US dollar, the world’s reserve currency. The value of the US dollar over any defined time interval is determined by asset preferences (holdings of physical assets, securities and cash) far more than by trade flows.

Factors such as growth prospects, expectations with respect to monetary policy, political risk, and expectations about the future trends in global energy markets will all play a role in setting next year’s US Dollar exchange rate. Since 2015, the US dollar has appreciated sharply against the Peso and the Canadian $ even though there have been no material changes in trade and tax policies. Conversely, whether BAT is enacted or not, many scenarios are imaginable where the dollar depreciates again aggravating the distortion.

There are numerous other criticisms the can be levied against the BAT idea which relate to its effect on the United States’ high income inequality (consumers will bear the burden), its reliability as a source of revenue (it depends on the size of the US trade deficit), and its systemic effects (it would imperil the WTO’s capacity to discipline tariffs and subsidies). But what most concerns us here is the likelihood that it will pass the political hurdles that stand in its way in the United States.

Although the BAT has run into strong opposition by importers such as retailers and oil refiners, the political momentum behind it is strong. Large exporters are only one part of the constituency in favor of BAT. Not only does the BAT appeal to the new administration’s protectionist sentiment, the border tax is also needed to fund the large infrastructure program that Mr. Trump has promised. A broad cross-section of businesses and individuals support the corporate and income tax cuts that the tax reform package envisages, and of which BAT is only one part.

The BAT will have the largest adverse effect on Canada and Mexico, but it will also affect all other United States’ trading partners. It will introduce economic distortions and an anti-trade bias which is worse for the United States, Canada and Mexico than the NAFTA 0.9 and even NAFTA 0 scenarios.

Policy implications for trading partners of the United States The EU has already announced that they are preparing a challenge to the BAT in the WTO. Canada and Mexico should make clear from the outset that they will challenge the BAT, if enacted, under NAFTA rules as well as join the EU in its WTO challenge. If the United States persists with BAT regardless, all the United States’ large trading partners should not wait for the WTO to resolve the dispute, which could take many years. Instead, they should enact countervailing duties to the United States’ export subsidies, which the United States may then challenge in the WTO.

At the same time, Canada and Mexico should apply their best efforts to negotiate a NAFTA 0.9 agreement, which may provide Mr. Trump with political cover to backtrack from his protectionist intentions. If negotiations fail, Canada and Mexico’s interests may diverge, and while Canada can negotiate a bilateral free trade agreement with the United States that only slightly modifies NAFTA, Mexico will find it much harder to make a deal. In that case, Mexico should be prepared to revert to trading with the United States at arms-length with the United States, implying that the United States will confront Mexico’s much higher MFN tariffs.

The NAFTA outcomes have important and complex bearing on the trade interests of numerous third parties. Most important but least quantifiable is the impetus given to protectionist interests around the world by the example of the United States, the world’s largest economy and the architect of the Bretton Woods System. As already mentioned all countries will be affected by the enactment of BAT. By contrast, the immediate effect on third parties will be least in the NAFTA 0.9 scenario.

More restrictive rules of origin will hurt Asian and European suppliers of parts to producers across North-America which export in the NAFTA space. An agreement to raise tariffs to the United States’ applied MFN level, will mitigate the restrictive effect of rules of origin on third parties and will also reduce the margin of preference enjoyed by NAFTA producers. But it will hurt European and Japanese factories based in the NAFTA space.

Under nearly any scenario, it is quite likely that Canada and the United States will continue to operate under a NAFTA-like bilateral trade agreement. In the event of a NAFTA 0 scenario, however, third-party investors with factories in Mexico, as well as those with factories in the United States that buy and sell components to affiliates in Mexico will be badly hurt. However, so long as the United States remains within its WTO-agreed MFN applied and bound tariffs, there will be little legal basis to challenge US policies.

Under any scenario, it is important that Canada and Mexico step up their already considerable efforts to consolidate their ties with the world’s other trading blocks, beginning with the European Union with which Mexico has a trade agreement and Canada has concluded one pending ratification. Ties should also be strengthened with China, Japan, India, Brazil, Indonesia, Russia and Argentina to name some of the largest trading nations that compete with the United States and are complementary to Canada and Mexico.

The objective should not only be to strengthen bilateral ties, and provide a backstop to a possible retreat of the United States, but also to establish a coalition to support the WTO and the expanding network of free trade agreements that constitute one of the world’s most valuable public goods, the multilateral trading system.

 

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Integración y comercio

No hay que llorar por la muerte de los acuerdos comerciales.

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CAMBRIDGE – Las siete décadas que transcurrieron desde el fin de la Segunda Guerra Mundial fueron una era de acuerdos comerciales. Las principales economías del mundo estuvieron en un estado perpetuo de negociaciones sobre comercio y concluyeron dos acuerdos multilaterales importantes a nivel global: el Acuerdo General sobre Aranceles y Comercio (GATT por su sigla en inglés) y el tratado que estableció la Organización Mundial de Comercio. Por otra parte, se firmaron más de 500 acuerdos comerciales bilaterales y regionales -la gran mayoría de ellos desde que la OMC reemplazó al GATT en 1995.

Las revueltas populistas de 2016 casi con certeza pondrán fin a esta actividad frenética de firma de acuerdos. Si bien los países en desarrollo pueden aspirar a implementar acuerdos comerciales  más pequeños, los dos principales acuerdos sobre la mesa, el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP por su sigla en inglés) y la Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión (ATCI), están prácticamente muertos luego de la elección de Donald Trump como presidente de Estados Unidos.

No deberíamos lamentar su muerte.

¿Qué propósito sirven realmente los acuerdos comerciales? La respuesta parecería obvia: los países negocian acuerdos comerciales para alcanzar un comercio más libre. Pero la realidad es considerablemente más compleja. No es sólo que los acuerdos comerciales de hoy se extienden a muchas otras áreas de políticas, como la salud y las regulaciones sobre seguridad, las patentes y los derechos de propiedad intelectual, las regulaciones para cuentas de capital y los derechos de los inversores. Tampoco resulta claro si realmente tienen mucho que ver con el libre comercio.

La argumentación económica estándar para el comercio es doméstica. Habrá ganadores y perdedores, pero la liberalización comercial agranda el tamaño de la torta económica en casa. El comercio es bueno para nosotros y deberíamos eliminar cualquier impedimento por nuestro propio bien -no para ayudar a otros países-. De modo que el comercio abierto no requiere ningún cosmopolitanismo; sólo precisa los ajustes domésticos necesarios para asegurar que todos los grupos (o por lo menos los políticamente poderosos) puedan participar en los beneficios generales.

Para las economías que son pequeñas en los mercados mundiales, la historia termina aquí. No tienen ninguna necesidad de acuerdos comerciales, porque el libre comercio, por empezar, los favorece (y no tienen poder de negociación frente a los países más grandes).

Los economistas ven una justificación para los acuerdos comerciales para los países grandes porque esos países pueden manipular sus términos de comercio -los precios mundiales de los bienes que exportan e importan-. Por ejemplo, al imponer un arancel a las importaciones, digamos, de acero, Estados Unidos puede reducir los precios a los que los productores chinos pueden vender sus productos. O, al gravar las exportaciones de aviones, Estados Unidos puede aumentar los precios que los extranjeros tienen que pagar. Un acuerdo comercial que prohíba estas políticas proteccionistas puede ser útil para todos los países porque, de no existir, todos podrían terminar colectivamente perjudicados.

Pero es difícil cuadrar este razonamiento con lo que sucede con los acuerdos comerciales reales. Aunque Estados Unidos imponga aranceles a las importaciones de acero chino (y muchos otros productos), el motivo no parece ser reducir el precio mundial del acero. Librado a sus propios medios, Estados Unidos preferiría subsidiar las exportaciones de Boeing -como lo ha hecho a menudo- que gravarlas. Por cierto, las reglas de la OMC prohíben los subsidios a las exportaciones -que, en términos económicos, son políticas que benefician a todos- sin aplicar restricciones directas a los impuestos a las exportaciones.

De manera que la economía no nos ayuda mucho a entender los acuerdos comerciales. La política parece un camino más alentador: las políticas comerciales de Estados Unidos en materia de acero y aviones probablemente encuentren una mejor explicación en el deseo de los responsables de las políticas de ayudar a esas industrias específicas -que tienen una fuerte presencia lobista en Washington- que en sus consecuencias económicas generales.

Los acuerdos comerciales, suelen decir quienes los proponen, pueden ayudar a controlar este tipo de políticas ineficientes haciendo que a los gobiernos les resulte más difícil dispensar favores especiales a industrias con conexiones políticas. Pero este argumento tiene un punto ciego. Si las políticas comerciales están esencialmente diseñadas por el lobby político, ¿acaso las negociaciones de comercio internacional no estarían también a merced de estos mismos lobbies? ¿Y pueden las reglas comerciales redactadas por una combinación de lobbies domésticos y extranjeros, en lugar de sólo lobbies domésticos, garantizar un mejor resultado?

Sin duda, los lobbies domésticos tal vez no obtengan todo lo que quieren cuando tienen que lidiar con lobbies extranjeros. Una vez más, los intereses comunes entre los grupos industriales de diferentes países pueden derivar en políticas que consagran la captación de renta a nivel global.

Cuando los acuerdos comerciales giraban en gran medida en torno de los aranceles a las importaciones, el intercambio negociado de acceso a los mercados en general producía menores barreras a las importaciones -un ejemplo de los beneficios de los lobbies que actúan como contrapesos mutuos-. Pero también existen muchos ejemplos de connivencia internacional entre intereses especiales. La prohibición de la OMC a los subsidios a las exportaciones no tiene una explicación económica real, como ya dije anteriormente. Las reglas sobre anti-dumping también son explícitamente proteccionistas en su intención.

Estos casos perversos han proliferado más recientemente. Los acuerdos comerciales más nuevos incorporan reglas sobre "propiedad intelectual", flujos de capital y protecciones a la inversión que están esencialmente destinadas a generar y preservar las ganancias de las instituciones financieras y las empresas multinacionales a expensas de otros objetivos políticos legítimos. Estas reglas ofrecen protecciones especiales a los inversores extranjeros que suelen entrar en conflicto con regulaciones sobre salud pública o medio ambiente. Hacen que a los países en desarrollo les resulte más difícil acceder a la tecnología, gestionar los flujos de capital volátiles y diversificar sus economías a través de políticas industriales.

Las políticas comerciales impulsadas por un lobby político e intereses especiales domésticos son políticas proteccionistas. Pueden tener consecuencias proteccionistas, pero ese no es su motivo. Reflejan asimetrías de poder y fallas políticas al interior de las sociedades. Los acuerdos comerciales internacionales pueden contribuir sólo de manera limitada a remediar estas fallas políticas domésticas, y a veces las agravan. Para abordar las políticas proteccionistas hace falta mejorar la gobernnacia doméstica, no establecer reglas internacionales.

Tengamos esto en mente cuando lamentamos la muerte de la era de los acuerdos comerciales. Si administramos bien nuestras propias economías, los nuevos acuerdos comerciales serán esencialmente redundantes.

 

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Integración y comercio

Panorama de la Inserción Internacional de América Latina y el Caribe. La región frente a las tensiones de la globalización

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TENSIONES DE LA GLOBALIZACIÓN DIFICULTAN COMERCIO EXTERIOR EN ALC: CEPAL

La incertidumbre económica y el lento crecimiento de la demanda mundial en los últimos años siguen afectando negativamente el desempeño del comercio exterior de América Latina y el Caribe, señala un nuevo informe de la CEPAL que analiza los impactos económicos y sociales de la globalización en la economía de la región.

En su reporte anual Panorama de la Inserción Internacional de América Latina y el Caribe 2016, la CEPAL resalta la importancia de una respuesta proactiva de la región a las tensiones de la globalización y la creciente incertidumbre en el escenario económico mundial.

La combinación de un persistente sesgo recesivo y el proteccionismo ha llevado a una coyuntura especialmente difícil para las economías de la región, que deberán rediscutir su patrón de inserción internacional, el que desde hace años se ha transformado en una restricción estructural al crecimiento de largo plazo, con el riesgo de un retroceso que haga perder los logros sociales de la década previa, señala el informe.

Este debate es particularmente relevante en un momento en el que es manifiesta la ineficacia de la gobernanza global para enfrentar los persistentes desequilibrios comerciales, financieros y regulatorios que ya afectan fuertemente a los países desarrollados y comienzan a impactar a la región, indica el organismo regional de las Naciones Unidas.

Las nuevas estimaciones del informe de la CEPAL muestran que la dinámica del comercio exterior de América Latina y el Caribe tiene el peor desempeño en ocho décadas. En 2016, el valor de las exportaciones de la región caerá por cuarto año consecutivo y se contraerá 5% debido al menor dinamismo de la demanda mundial por sus productos y la creciente incertidumbre. No obstante, esta caída es menor a la de 2015 (-15%). Por su parte, sus importaciones se reducirán en 9,4%, cifra similar a la registrada en 2015 (-10%).

En este contexto, la reducción del comercio intrarregional, estimada en -10%, implica una caída mucho mayor que la de las exportaciones al resto del mundo, tal como ocurrió en el trienio previo, siendo la dinámica especialmente negativa en el comercio entre las economías de América del Sur.

"Debemos diversificar la estructura productiva de América Latina y el Caribe para impulsar la recuperación económica. Hay que seguir apostando a la diversificación, a las cadenas de valor, a las cadenas productivas como fundamento y a la integración intrarregional, que hoy son más necesarias que nunca", dijo Alicia Bárcena, Secretaria Ejecutiva de la CEPAL, durante la presentación del informe en Santiago, Chile.

El informe destaca que la participación de la región en las exportaciones mundiales de bienes y servicios se ha estancado en torno al 6% en los últimos 15 años, y ha retrocedido en el caso de los bienes de alta tecnología y los servicios empresariales, financieros y de telecomunicaciones en comparación con Asia en desarrollo, especialmente China.

En el informe, por primera vez la CEPAL presenta proyecciones del comercio exterior regional para el período 2017-2020, las que indican una modesta recuperación: su valor crecerá a una tasa media anual cercana al 3% tanto para las exportaciones (2,9%) como para las importaciones (3,1%).

Para superar las tensiones de la globalización y la difícil coyuntura del comercio de la región, el informe recomienda a los países de la región avanzar en la diversificación y la integración; acelerar el avance en la agenda de facilitación de comercio; impulsar la convergencia entre los bloques de integración; avanzar hacia un mercado regional digital; implementar un programa de infraestructura, e implementar políticas industriales y comerciales consistentes con la revolución tecnológica y un gran impulso ambiental.

El Panorama de la Inserción Internacional 2016 también analiza los efectos potenciales del Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP, por sus siglas en inglés), cuya aprobación enfrenta un escenario crecientemente incierto. De materializarse, el mercado que cubriría este megaacuerdo representaría 38% del producto interno bruto (PIB) global y 24% del comercio mundial de bienes.

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Posibles impactos de un TLC bilateral entre Uruguay y China.

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A partir de la posibilidad de suscribir un TLC bilateral entre Uruguay y China, se desató un debate interno y regional sobre la conveniencia y viabilidad de suscribir un acuerdo con el primer socio comercial del país. Algunos de los temas debatidos, tienen que ver con el Mercosur y la posibilidad de negociar individualmente, así como por los posibles impactos para la industria nacional derivados de un acuerdo con China.

En ese marco, se pretende responder al menos tres preguntas consideradas fundamentales: ¿por qué China?, ¿por qué un acuerdo bilateral? y ¿qué posibles impactos se esperan del TLC?

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Proteccionismo y perspectivas globales

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Tras un buen 2017, las perspectivas económicas globales para este año y el que viene continúan siendo positivas, pero también hay una larga lista de incertidumbres, a las que se ha añadido recientemente, y con fuerza, la amenaza de una escalada proteccionista. Una de las buenas noticias económicas del pasado año fue que por primera vez en bastante tiempo se sincronizaron los ciclos económicos de las grandes áreas, con una mejora paulatina en los países emergentes, una desaceleración de China menor de lo previsto y un fuerte impulso de los más ricos, sobre todo de Europa. Esta mayor sincronización va a seguir presente en los próximos dos años, con ritmos de crecimiento global del 3,8%, según las previsiones de BBVA Research.

La economía americana se está viendo impulsada por la mejora de la confianza, unas condiciones financieras acomodaticias y el tirón de la economía global, que está arrastrando las exportaciones y la inversión. La reducción de impuestos aprobada en diciembre y el aumento de gasto (sobre todo en defensa e infraestructuras) no van a tener un efecto multiplicador importante sobre la economía, pero en el corto plazo pueden contribuir a alargar el buen momento cíclico.

China sigue creciendo claramente por encima del 6% anual, y ha empezado a aprobar reformas para asegurar un crecimiento con menores desequilibrios, sobre todo financieros, en línea con las líneas aprobadas en el congreso del PCCh de octubre, por lo que parece que su aterrizaje suave continuará.

Europa ha presentado datos peores en este primer trimestre del año tras un crecimiento muy fuerte en 2017, pero no se detectan debilidades internas que lleven a una desaceleración rápida en los próximos trimestres, por lo que parece que se trata de fenómeno temporal, como han destacado Mario Draghi y el FMI.

Por el lado de los riesgos, la inflación, una de las variables a vigilar, aún no ha aparecido, y en principio debería acelerarse sólo paulatinamente. Y los riesgos políticos siguen presentes, aunque han disminuido en Europa desde mediados de 2017 (con la excepción de Italia, que debe encontrar todavía una fórmula de gobierno).

Pero el proteccionismo es sin duda la variable que ha llegado hasta el primer puesto de la lista de riesgos. A pesar de que las medidas proteccionistas aprobadas hasta ahora son pocas, y en principio parece claro que la intención de la administración americana es forzar la negociación, el peligro de escalada proteccionista es real, con efectos sobre el crecimiento a largo plazo. Y, aunque se evite una guerra comercial, si la incertidumbre sobre la política comercial se prolonga puede tener muy pronto un impacto negativo sobre la confianza económica y la inversión.

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RIP Globalización

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Globalization RIP?

Why is the goal of an open and increasingly integrated global economy coming under such fierce attack – and why now? If the ideal world of economists seems more distant than ever, blame the management of that process.

AUG 6, 2016 7

Beyond the rancor and taunts heard at last month’s Republican National Convention, something even more ominous could be heard: the last rites for globalization. To adoring hoots, Donald Trump, the party’s presidential nominee, denounced US participation in international trade deals, and the foreign policy he sketched would pull the plug on the entire US-led liberal international order within which globalization has flourished. Should Trump enter the White House, globalization would not undergo a retreat; it would suffer a rout.

Half a world away, G20 finance ministers met almost simultaneously in Chengdu, China, where they made revitalizing globalization a priority for 2016/2017. The fact that all of the major advanced and emerging economies fear for the future of global openness suggests the degree to which surging support for populist challengers has imperiled existing rules and structures.

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For many Project Syndicate commentators, globalization seems trapped in a pincer movement: assailed from one direction by those who claim that it has created a reserve army of economic losers lorded over by a small cadre of winners, the infamous 1%; and besieged from the opposite direction by unscrupulous politicians who, feeding on economic resentment, attack it in the once discredited language of nationalism, of blood and soil, of herrenvolk.

More Pain than Gain

For most middle-class people in most developed economies, the last four decades of economic globalization pale in comparison with les trente glorieuses, the 30 post-war years of ever-rising living standards. According to University of California, Berkeley’s Laura Tyson and Lenny Mendonca of the Presidio Institute, the root cause of disappointment with globalization is clear: “From 2005 to 2014, the real income of two-thirds of households in 25 developed economies was flat or fell. Only after very aggressive government intervention in taxes and transfers have some countries been able to hold families at least even.”

Nobel laureate Joseph Stiglitz paints an even grimmer picture. “Median income for full-time male workers” in the US, he points out, “is actually lower in real (inflation-adjusted) terms than it was 42 years ago. At the bottom, real wages are comparable to their level 60 years ago.” And it’s not just incomes that are moving in the wrong direction. “The effects of the economic pain and dislocation,” Stiglitz continues, “are even showing up in health statistics” – specifically, declining life expectancy among some non-Hispanic whites. For the United Nations’ Jomo Kwame Sundaram and Vladimir Popov of the Russian Academy of Sciences, the unvarnished truth is that “developed countries should not expect further gains from the process of globalization.”

Income stagnation in many developed countries is a direct result of what Yale’s Stephen Roach calls “the globalization disconnect.” While “seemingly elegant in theory,” Roach says, “the lesson of Brexit and of the rise of Donald Trump” is that “globalization suffers in practice. In fact, the theory of globalization itself hasn’t advanced much since the early 1800s.”

The Anatomy of Anti-Globalization

For former Costa Rican trade minister Anabel González, globalization’s political vulnerability stems from the difficulty of implementing “policies which will ensure that all people – in developed and developing countries – reap the benefits.” But Andrés Velasco, Chile’s former finance minister, asks a fundamental question: given that US wages have been stagnating since the 1970s and unemployment in Europe was persistently high for long periods in the 1980s and 1990s, why is globalization coming under assault now?

The reason, he argues, “has everything to do with politics”:

“Elites in Western countries discredited themselves by permitting the financial excesses that helped trigger the Great Recession and by being slow – particularly in Europe – to deal with the social consequences. Next they underestimated the effect that unfettered migration and the perceived weakening of the nation-state would have on the sense of “us” – the people with whom we share a destiny and of whom we ask sacrifices (one of which is paying taxes).”

Former Greek finance minister Yanis Varoufakis agrees. “What we are experiencing,” he says, “is the natural repercussion of the implosion of centrist politics, owing to a crisis of global capitalism in which a financial crash led to a Great Recession and then to today’s Great Deflation.” In “drawing upon the righteous anger and frustrated aspirations of the victims to advance its own repugnant agenda,” the populist right has formed “a nationalist international – a classic creature of a deflationary period – united by contempt for liberal democracy and the ability to mobilize those who would crush it.”

Harvard’s Ricardo Hausmann adds a crucial dimension, arguing that populist forces – whether in the US, Venezuela, or Europe – succeed only when they anchor their programs in an alternative mental universe. Citing the example of the seventeenth-century Salem witch trials, he notes that, “Whether policies sound crazy or sensible depends on the conceptual paradigm, or belief system, that we use to interpret the nature of the world we inhabit.” Thus, just as “Venezuela’s chavismo blamed inflation and recession on devious business behavior,” Trump’s supporters inhabit a mental universe where “the US is led by weaklings who are being exploited by savvy foreign powers, masquerading as allies. Free trade is a Mexican invention to take away American jobs. Global warming is a hoax invented by China to destroy American industry.”

It is also a mental universe in which globalization is equated with terror. “If people feel that their leaders are failing to protect them,” the French geo-strategist Dominique Moisi argues, “they may turn to more radical alternatives” and “may even decide to take the law into their own hands.” The specter of vigilantism underscores a fundamental point made by Ngaire Woods, dean of Oxford’s Blavatnik School of Government, about rising support for populist parties and candidates. “The message to the establishment is clear: we don’t trust you anymore” – not to secure our economic wellbeing; not even to protect us.

And, as Jean Pisani-Ferry, Commissioner-General of France Stratégie, would add, “We don’t trust your experts, either.” Indeed, suspicion of those with specialized knowledge is not limited to economic policy. Pisani-Ferry reports a remarkable finding by the French sociologist Gerald Bronner: “education neither increases trust in science nor diminishes the attraction of beliefs or theories that scientists regard as utter nonsense.” This, Pisani-Ferry argues, is obviously “a cause for deep concern,” and not only because dysfunctional beliefs can lead to economic disaster: “Representative democracy is based not only on universal suffrage, but also on reason.”

The Price of Mud

Irrationality and fear mongering are not cost-free. Nobel laureate economist Robert Shiller suggests that some of the “stories circulating today – related to growing nationalism or fear of challenges by immigrants to traditional cultural values – might underpin greater hesitation” to invest. Whether that could “bring on another worldwide recession” remains uncertain; but the very possibility of such an outcome implies that “we should not shrink from considering how such fears are affecting economic decision-making.”

Consider Britain and Europe in the aftermath of the fear-induced Brexit vote – the populists’ lone triumph so far. Although the immediate impact has been less severe than anticipated, NYU’s Nouriel Roubini sees “plenty of reason to worry about Europe and the eurozone.” Perhaps most important, an “ugly divorce” could roil markets and “lead Scotland and Northern Ireland to leave the UK,” fueling secession movements elsewhere. And the other non-eurozone EU members, Denmark and Sweden, could “fear that they will become second-class members of the EU, thus leading them to consider leaving as well.”

Britain’s choice about what sort of Brexit to pursue will also have a profound impact. “A ‘hard’ Brexit,” says Princeton’s Harold James, “would entail the severing of all existing links between the UK and the EU: no more contributions to the common budget and an end to free labor mobility.” By contrast, “a ‘soft’ Brexit would reflect the view that the UK is still a part of Europe, and that Britain still has much to gain from close EU ties.” The latter course, in James’s view, “is the UK’s better option,” reflecting “the triumph of a realistic worldview over a self-defeating perspective underpinned by an implausible notion of sovereignty.”

The presence of leading Brexiteers in Prime Minister Theresa May’s new cabinet would seem to make the “better option” unlikely. But Anatole Kaletsky of Gavekal Dragonomics goes even further. Instead “of rushing Brexit,” he argues, “Europe’s leaders should be trying to avert it, by persuading British voters to change their minds.”

With opinion polls showing overwhelming public support for a “soft” approach, and with the new government holding only a “slender parliamentary majority” that “depends on disgruntled ‘Remain’ rivals,” Kaletsky thinks “the EU could advance this strategy by calling May’s bluff on ‘Brexit means Brexit.’” That means “telling her that only two outcomes are possible: either Britain loses all single-market access and interacts with Europe solely under World Trade Organization rules, or it remains an EU member, after negotiating reforms that could persuade voters to reconsider Brexit in a general election or a second referendum.”

Some Call It Treason

Populists like Trump and Boris Johnson, a leader of the UK’s “Leave” campaign and now the British foreign secretary, portray themselves as national saviors. But, given the high costs that populists can impose on countries – even threatening their survival, as in the UK, or plunging them into a humanitarian crisis, as in Venezuela – are such leaders actually “traitors”? French philosopherBernard-Henri Lévy isn’t afraid to say so. If Trump were to win in November, “[t]he problem would not only be his vulgarity, sexism, racism, and defiant ignorance. It would be his possible infidelity to America itself.”

To be sure, Trump’s infidelity may not technically constitute “treason,” which the US Constitution explicitly delimits. But Lévy is surely right that Trump is a leader “who betrays not only his country’s ideals, but also its fundamental national interest.”

The primary source of concern is what the New School’s Nina Khrushcheva calls Trump’s “international bromance” with Russian President Vladimir Putin. Trump, she points out, “has complimented Putin’s leadership frequently,” and has said “he would consider accepting Russia’s annexation of Crimea and lifting the sanctions that were imposed in response – all without asking for anything in return from Putin.” Even more shocking, “Trump has called into question America’s automatic defense of NATO allies such as the ex-Soviet Baltic states, whose independence Putin has questioned.”

Like Khrushcheva, Christopher Smart, US President Barack Obama’s former special assistant for international economics, believes that Putin has no serious interest in a Trump presidency. “It may be fun to watch the US body politic squirm, and to gloat as America’s allies wring their hands, but a President Trump would make Putin’s life far more difficult.” Long-term growth “requires a global economy that is stable and predictable. A Trump presidency would mean the opposite.”

Whose Truth?

When belief systems based on lies make inroads into countries’ politics, is there a way back? Peter Sutherland, a former EU commissioner and the UN’s Special Envoy for Migration, believes that it “is now up to rational political leaders and mass media to reintroduce facts” into debates hijacked by populists, in particular debates about migration. The Brexit vote, he says “was driven by a distorted picture – eagerly painted by tabloid newspapers and populist politicians – of a country overflowing with migrants.” And the UK is hardly alone: “In Eastern European countries, Muslim migrants areperceived as being up to 70 times more numerous than they are.”

But it is not only the populists who have misled the public. Hans-Werner Sinn of Munich University and the IFO Institute thinks that free labor mobility in the EU does indeed pose a threat, which is precisely why Brexiteers were able to capitalize on it. Unless changed, Sinn argues, the current “rules of access to national welfare systems will erode the EU’s welfare states.” This can be prevented only “by restricting either freedom of movement or the inclusion principle.” If Europe’s populists are to be defeated, “the EU must acknowledge the trade-off between the welfare state’s quality, freedom of movement, and inclusion, and it must decide which can be sacrificed.”

Likewise, Stiglitz argues that much of the blame for today’s populist revolt should be laid at the feet of globalization’s boosters. Rather than acknowledging the widespread pain and dislocation reflected in income and health data, many “neoliberal economists who advocated for these policies” have remained in denial, claiming “that people are better off. They just don’t know it. Their discontent is a matter for psychiatrists, not economists.”

That dismissive response, together with “governments’ offers of generous bailouts for the banks that had brought on the 2008 financial crisis, while leaving ordinary citizens largely to fend for themselves,” Stiglitz continues, convinced many people that their pain “was not merely a matter of economic misjudgments.”

China to the Rescue?

Where does the incipient anti-globalization agenda in the advanced countries leave developing and emerging economies? Nobel laureate Michael Spence suggests that, “developing countries, particularly those in the earlier stages of economic development, must find new external markets for their goods, by maximizing trade opportunities with their counterparts in the developing world, many of which have considerable purchasing power.” Although “such demand will surely not offset the drop in advanced-country demand completely,” he says, “it can help to soften the blow.”

If so, what Roach calls “the increasingly virulent China-bashing now sweeping the world” won’t help. As Claremont McKenna College’s Minxin Pei argues, “Regardless of how Brexit or the US election plays out, it is very likely that governments in Western democracies will respond to voter angst and take measures that imply a return to some degree of protectionism.” At a time when China, the world’s second largest economy, is attempting to manage a complicated structural transition to consumption-led growth, any threat to its economic performance would harm developing countries’ prospects.

And Peking University’s Justin Yifu Lin shows that China’s importance to developing countries reflects not only the size of its market, but also its role as a source of much-needed foreign direct investment. As Lin points out, “in 2013 China became the third largest source of other countries’ FDI and is expected to become a net capital exporter for the first time in 2016.”

So far, say Andrew Sheng and Xiao Geng of Hong Kong University, “China’s supply-side rebalancing is moving in the right direction.” But a new direction means new challenges: “unless China’s leaders also tackle the challenges posed by market and bureaucratic inefficiencies, the objective of strong and sustainable growth will remain out of reach.”

Joseph Jimenez, the CEO of Novartis, is optimistic. He thinks that China is on the verge of becoming an innovation powerhouse: “In science and engineering alone, China generates nearly 30,000 PhDs annually,” he points out, while McKinsey estimates that expenditure on innovation will “reach $1 trillion by 2020.” In particular, Jimenez believes that, “China has a real opportunity to become a major force in global pharmaceuticals research, and that there will soon come a time when breakthrough innovation occurs in China on a regular basis.”

Korea University’s Lee Jong-Wha is less sanguine. “To avert a crisis,” he says, “China’s leaders must act now to address the weaknesses in the corporate and financial sectors and to improve macroeconomic- and financial-policy frameworks.” And if they are to ensure that living standards continue to rise – a political imperative for China’s ruling Communist Party – “they must continue to implement structural reforms that support labor-market flexibility and the development of human capital, while privatizing SOEs and liberalizing the financial sector.”

For the London School of Economics’s Keyu Jin, the biggest threat to China’s prosperity and stability lies elsewhere. As a result of decentralization, “subnational governments accounted for an average of 71% of total public expenditure in 2000-2014 – a far larger share than in the world’s largest federal countries.” And while decentralization has spurred growth, “three decades of lax governance” have enabled corruption to flourish. Defending President Xi Jinping’s anti-corruption drive, she argues that “[e]mbezzlement and misappropriation of astronomical sums of public funds would have been impossible without accomplices who helped one another ascend the political ladder.” And now, Xi, whose crackdown has led to the detention of officials throughout China in the last two years, has “stopped turning a blind eye.”

The Open Economy and Its Enemies

If only in that respect, democratic leaders should take a lesson from Xi. After all, turning a blind eye to populists’ lies – and, equally important, to the grievances that make those lies seem credible – will only make the problem worse.

But so will doubling down on the status quo. For the last generation, Stiglitz argues, the problem “was not globalization, but how the process was being managed.” Redeeming the promise of an open global economy demands bold initiatives to ameliorate the plight of those left behind. “The Scandinavians,” Stiglitz points out, “figured this out long ago.” As Bo Lidegaard, a former editor-in-chief of Politiken argues, the Scandinavians have succeeded where others have failed because they have been “successful in expanding the scope of work, and of the labor market, to make jobs available to segments of the population that otherwise would have lacked access to well-paid employment.”

As Woods notes, however, innovative policy must be accompanied by credible leadership. “Voters need to see candidates who show purpose, impartiality, and competence. If they don’t, they will continue to vote against the establishment that they believe has failed them – even if it means voting for turmoil in Europe or a reckless narcissist in the US.”

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Reporte de Integración Económica, América Latina y el Caribe

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Retreat from globalisation will destabilise the world economy

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The retreat of the advanced economies from the global economy – and, in the case of the UK, from regional trading arrangements – has received a lot of attention lately. At a time when the global economy’s underlying structures are under strain, this could have far-reaching consequences.

 

Whether by choice or necessity, the vast majority of the world’s economies are part of a multilateral system that gives their counterparts in the advanced world – especially the US and Europe – enormous privileges. Three stand out.

 

First, because they issue the world’s main reserve currencies, the advanced economies get to exchange bits of paper that they printed for goods and services produced by others. Second, for most global investors, these economies’ bonds are a quasi-automatic component of portfolio allocations, so their governments’ budget deficits are financed in part by other countries’ savings.

The advanced economies’ final key advantage is voting power and representation. They command either veto power or a blocking minority in the Bretton Woods institutions (the International Monetary Fund and the World Bank), which gives them a disproportionate influence on the rules and practices that govern the international economic and monetary system. And, given their historical dominance of these organisations, their nationals are de facto assured the top positions.

 

These privileges don’t come for free – at least they shouldn’t. In exchange, the advanced economies are supposed to fulfil certain responsibilities that help ensure the system’s functioning and stability. But recent developments have cast doubts on whether the advanced economies are able to hold up their end of this bargain.

 

Perhaps the most obvious example is the 2008 global financial crisis. The result of excessive risk-taking and lax regulation in the advanced economies, the financial system’s near-meltdown disrupted global trade, threw millions into unemployment, and almost tipped the world into a multi-year depression.

 

But there have been other lapses, too. For example, political obstacles to comprehensive economic policymaking in many advanced economies have undermined the implementation of structural reforms and responsive fiscal policies in recent years, holding back business investment, undermining productivity growth, worsening inequality, and threatening future potential growth.

 

Such economic lapses have contributed to the emergence of anti-establishment political movements that are looking to change – or are already changing – long-established cross-border trade relations, including those within the European Union and the North American Free Trade Agreement (Nafta).

Meanwhile, a prolonged and excessive reliance on monetary policy, including direct central-bank involvement in market activities, has distorted asset prices and contributed to resource misallocation. And the advanced economies – particularly Europe – have shown little appetite for reforming outdated elements of governance and representation at the international financial institutions, despite major changes in the global economy.

 

The result of all this is a multilateral system that is less effective, less collaborative, less trusted, and more vulnerable to ad hoc tinkering. Against this background, it should not be surprising that globalisation and regionalisation no longer command the degree of support they once did – or that some rising political movements on both sides of the Atlantic are condemning both concepts to win more support for their own causes.

 

It is not yet clear whether this is a temporary and reversible phenomenon or the beginning of a protracted challenge to the functioning of the global economy. What is clear is that it is affecting two important relationships.

 

The first is the relationship between small and large economies. For a long time, small, well-managed, and open economies were the leading beneficiaries of the Bretton Woods system and, more generally, of multilateralism. Their size not only made them crave access to outside markets; it also made other market actors more willing to integrate them into regional pacts, owing to their limited displacement potential. Membership in effective international institutions brought these countries into consequential global policy discussions, while their own capabilities allowed them to exploit opportunities in cross-border production and consumption chains.

 

But, at a time of surging nationalism, these small and open economies, however well managed, are likely to suffer. Their trading relationships are less stable; the trade pacts on which they depend are vulnerable; and their participation in global policy discussions is less assured.

 

The second relationship is that between the Bretton Woods institutions and parallel institutional arrangements. For example, while they pale in significance to, say, the World Bank, China-led institutions have proved appealing to a growing number of countries; most US allies have joined the Asian Infrastructure Investment Bank, despite American opposition. Similarly, bilateral payment agreements – which, not long ago, most countries would have opposed via the IMF, owing to their inconsistency with multilateralism – are proliferating. The concern is that these alternative approaches could undermine, rather than reinforce, a predictable and beneficial rules-based system of cross-border interactions.

The Bretton Woods organisations, instituted after world war two to maintain stability, risk losing their influence, and the countries with the clout to bolster them seem unwilling at this stage to press ahead boldly with the needed reforms. If these tendencies continue, developing countries will probably suffer the most; but they won’t be alone. In the short term, the world economy would face slower economic growth and the risk of greater financial instability. In the longer term, it would confront the threat of systemic fragmentation and proliferating trade wars.

 

 

 

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Reunión GAN de Alianza del Pacífico y GMC del MERCOSUR

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Montevideo.- El Grupo de Alto Nivel (GAN) de la Alianza del Pacífico y del Grupo Mercado Común (GMC) del Mercosur, sostuvieron un encuentro en la sede de la Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI) en Montevideo, Uruguay, el 4 de agosto de 2017, para avanzar en la Hoja de Ruta convenida por los Ministros de Relaciones Exteriores y los Ministros responsables de Comercio Exterior de ambos bloques, el pasado 7 de abril en Buenos Aires, Argentina.

En el encuentro, que fue presidido por Colombia, como Presidencia Pro Tempore de la Alianza del Pacífico, y Brasil, como Presidencia Pro Tempore del Mercosur. Se acordó realizar encuentros entre expertos en el área de acumulación de origen y encadenamientos productivos, con el objetivo de intercambiar información y experiencias de cada bloque. De igual forma, en facilitación del comercio, los dos mecanismos acordaron realizar encuentros para implementar acciones orientadas a facilitar, agilizar y hacer más expeditos los procedimientos aduaneros.

Para favorecer los encuentros empresariales y desarrollar eventos de promoción comercial, la Alianza del Pacífico y el Mercosur intercambiarán los eventos y espacios de promoción ya previstos por cada bloque, con el objetivo de definir aquellos en los que exista mutuo interés en participar.

También se estudiarán mecanismos para realizar un intercambio de información sobre las barreras al comercio, y en materia de servicios se identificarán algunas áreas puntuales de trabajo entre los expertos de cada bloque regional.

Ambos mecanismos darán continuidad a los avances de la hoja de ruta a fin de dar cumplimento a los acordado en esta sesión y con ello, lograr una mayor integración en América Latina.

 

 

 

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Rusia y la Unión Económica Euroasiática

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Oscar Ugarteche y Miriam E. Chaverría Reséndiz. En el actual contexto de la economía mundial con una Rusia en recesión, una Europa deflacionada y estancanda sin crecimiento, son incuestionables los cambios que se gestan tanto a nivel geopolítico y geoeconómico, cambios que se originan con la conformación de nuevos bloques de integración económica.  El primero de enero del 2015, entró en vigor una nueva propuesta de integración denominada Unión Económica Euroasiática (UEE), integrada por Rusia, Bielorrusia, Kazajistán, Armenia y Kirguistán. La entrada en vigor de la UEE entre estos países postsoviéticos se gesta en un momento clave para Rusia, debido a los sucesos que desencadenaron una encrucijada para la economía del Kremlin y que la colocó en recesión. Por ello, Moscú busca mediante la conformación de la UEE, el Foro de Cooperación de Shanghái y los BRICS, encontrar un nuevo balance para mitigar las turbulencias económicas.

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Saque proteccionista de Estados Unidos para el TLCAN

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Socios del TLC representan 84% de las exportaciones mexicanas

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Superando la venenosa política de proteccionismo

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Overcoming the Poisonous Politics of Protectionism

Hillary Clinton faces an election that has come to revolve around the legitimacy of a political establishment that she epitomizes. And no issue has fueled that challenge – in the US and Europe alike – more powerfully than international trade.

JUL 29, 2016 

 LONDON – According to conventional economic wisdom, free trade is good – so the freer the better. After all, steady trade liberalization in recent decades has clearly boosted economic growth in developed and developing countries alike. But, as Barry Eichengreen of the University of California at Berkeley notes, “just because economists agree doesn’t mean they’re right.” And even when economists are right about trade, that doesn’t stop vote-chasing politicians from ignoring their advice.

That is certainly true today. “One thing is now certain about the upcoming presidential election in the United States: the next president will not be a committed free trader,” Eichengreen writes. Hillary Clinton, the Democratic nominee, “is at best a lukewarm supporter of freer trade, and of the Trans-Pacific Partnership [TPP] in particular. Her Republican counterpart, Donald Trump, is downright hostile to trade deals that would throw open US markets,” promising to impose high import tariffs, particularly on Chinese goods.

Now add Britain’s referendum vote to leave the European Union (the world’s biggest trade bloc), the demise of the World Trade Organization’s Doha Development Round, and growing opposition to regional deals, and the increasingly fraught politics of trade becomes even more apparent. Clearly, if countries are to benefit from economic openness and avoid its pitfalls, several questions must be addressed.

For starters, what remains of the argument – a staple of economic theory – that unrestricted trade benefits all? What should be included in trade agreements? And, perhaps most important, in view of surging electoral support for populist candidates favoring protectionism, what steps can political leaders take to encourage domestic support for trade liberalization?

Trade Optimists

Many believe that the fundamental benefit of international trade is undeniable. As UC Berkeley’s Laura Tyson and Sarah Lund of the McKinsey Global Institute observe, interconnectedness fosters growth via the productivity gains from specialization, competition, and innovation. Andrés Velasco, a former finance minister of Chile, notes that trade liberalization helps developing countries boost productivity by integrating them into global supply chains.

Similarly, the Hoover Institution’s Michael J. Boskin cites David Ricardo’s two-century-old theory of comparative advantage to defend the TPP. Harvard’s Jeffrey Frankel observes an 18% productivity gap between US manufacturers that export and those that do not. He, too, invokes Ricardo in promoting the TPP: “Countries benefit most from producing and exporting what they are relatively best at producing and exporting, and from importing what other countries are relatively better at producing.”

Likewise, Yale’s Koichi Hamada, a special economic adviser to Japan’s prime minister, argues that “the increased trade and investment flows brought about by the TPP’s ratification and implementation will benefit even the countries that must make larger sacrifices.” For her part, Yuriko Koike, a member of Japan’s National Diet, acknowledges the risks of the TPP for Japan’s agriculture, but says the agreement is “vital” for the country.

Advocates of the TPP describe it as an enormous growth engine for the global economy. Former Swedish Prime Minister Carl Bildt and Javier Solana, the former Spanish foreign minister, highlight the comparable benefits of the TTIP, calling objections to it “trivial.” And Ana Palacio, another former Spanish foreign minister, urges an EU-Japan trade deal as a more easily achieved complement to the TPP.

The Peterson Institute for International Economics has estimated that the TPP would boost the economies of the participating countries by 1.1% by 2030, and the US economy by 0.5%. Anders Fogh Rasmussen, the former secretary general of NATO, is similarly upbeat about the TTIP, arguing that it would add $125 billion to US GDP and a similar amount (proportionally) to the EU economy.

Trade Skeptics

Trump and other protectionists often argue that the flaw in unrestricted trade is that some countries, particularly China, keep their currencies artificially low. Simon Johnson, former chief economist at the International Monetary Fund and a senior fellow at the Peterson Institute cites the damage to US manufacturing employment from undervalued Chinese and Japanese currencies, arguing that TPP members “must commit not to run large current-account surpluses and accumulate excess foreign-exchange reserves.”

But Yale’s Stephen Roach counters that China long ago ceased buying dollar assets to hold down its currency, and that its current-account surplus has shrunk steadily. The US trade deficit, he argues, reflects inadequate savings, not Chinese currency manipulation, as illustrated by the fact that the US runs bilateral deficits with most of its trading partners.

Kemal Derviş of the Brookings Institution acknowledges that currency manipulation can be a problem; but he argues that trade agreements are not the right forum to solve it, owing to the difficulty of determining what actually constitutes manipulation. Do central-bank purchases of government bonds (so-called quantitative easing) qualify? What about the eurozone’s neglect of domestic demand, which contributes to its trade surplus? For Derviş, the best venues for addressing these issues are the G20 and the IMF, with the latter being given greater powers of multilateral surveillance.

And yet not all of the growing opposition to trade is groundless. For starters, Ricardo’s argument fails to account for structural change in economies as trade liberalization proceeds. As Adair Turner, the chairman of the Institute for New Economic Thinking, points out, further trade liberalization will not bring the benefits it brought in the past: non-tradables comprise a growing share of employment and economic activity, especially in developed economies; as global incomes converge, comparative advantage on the basis of low labor costs will become less important; and new manufacturing technologies will encourage on-shoring. In Turner’s view, “trade liberalization is decreasingly important.”

Indeed, the economic benefits projected by the Peterson Institute and others are relatively small – and may not actually materialize. The United Nations’Jomo Kwame Sundaram points to a study by the US International Trade Commission calculating that the TPP would add just 0.15% to US GDP by 2032, and increase incomes by a mere 0.23%. Moreover, these modest economic benefits will accrue to firms rather than ordinary citizens, all participating countries will suffer higher unemployment, and incomes in the US and Japan will fall.

Johnson is skeptical of many of the TPP’s alleged benefits and notes that displaced American workers stand to receive only limited compensation.

This underscores the extent to which the benefits of trade liberalization are unevenly distributed both within and across countries. As Harvard’s Dani Rodrik puts it, “the real world has not lined up so neatly with trade economists’ assumptions.” Countries might have benefited in aggregate from more trade, but particular communities have been hit hard. Some developed-country workers who have been displaced by trade with developing countries have moved into better skilled (and better paid) jobs, but many are suffering permanent income losses.

The University of Oregon’s Gordon Lafer, a former senior policy adviser to the US House of Representatives’ Committee on Education and Labor, criticizes the TPP’s tolerance of inadequate workers’ rights in undemocratic countries such as Vietnam. The TPP is “not really a ‘trade’ treaty at all,” he argues. “Rather, it is a vehicle for corporate lobbyists to achieve what they have been unable to persuade legislators to support through normal means.”

Global or Regional?

Even many advocates of trade liberalization are highly skeptical of arrangements such as the TPP and the TTIP. Pascal Lamy, a former director-general of the WTO, laments the trend toward regional agreements. Multilateral trade liberalization, he explains, has helped narrow the global gap in living standards, “with per capita incomes in developing countries rising almost three times faster than those in advanced countries.”

And yet, even as multilateral trade liberalization has ground to a halt, the push for regional agreements continues. Columbia University’s Jagdish Bhagwati and Oxford University’s Emily Jones both worry that the rise of preferential bilateral and plurilateral agreements risks undermining the WTO’s credibility as the guarantor of rules-based trade – to the detriment of developing countries, many of which lack the market size to be invited to join these smaller clubs. Likewise, Lamy fears that the proliferation of regional deals, with regulatory demands that developing countries are unable to accept, is threatening decades of real-income convergence between developed and developing countries.

For Nobel laureate Joseph Stiglitz, however, that is precisely the point. The purpose of the TPP and the TTIP, Stiglitz argues, is to institute “a managed trade regime – managed, that is, to serve the special interests that have long dominated trade policy in the West.” But not everyone in the West agrees. Sciences Po’s Zaki Laidi, currently chief foreign policy adviser to French Prime Minister Manuel Valls, believes that Europe “has a greater stake in revitalizing multilateral trade” than the US. Unlike America, Laidi argues, Europe lacks the leverage to extract advantageous regional trade deals.

The Terms of Trade Deals

Can a managed trade regime be fair, given differences among countries’ levels of development and the relative strength of those sectors in which they have a comparative advantage? As Sanjaya Baru, former national security adviser to India’s former prime minister, Manmohan Singh, points out, the TTP goes well beyond traditional free-trade agreements on goods and agriculture. In addition to intellectual-property protection and provisions to prevent “unfair” competition by state-owned enterprises, it includes labor rights, environmental protection, and investor protection from regulatory changes.

Boskin and Frankel reckon this is all to the good. Bhagwati and Stiglitz, however, argue that developing countries have been right to resist inclusion of many such provisions within WTO agreements. If trade agreements do not advance social objectives, they should not be permitted to impede them.

UN Special Rapporteur on the right to food Oliver De Schutter and Kaitlin Y. Cordes of Columbia University show what can happen otherwise. The US demand for patent protection for plants, they argue, threatens to restrict farmers’ access to productive resources, which could cause governments to violate their obligations under human-rights treaties.

Likewise, Stiglitz and Adam S. Hersh of the Roosevelt Institute contend that the investor-state dispute settlement (ISDS) provisions within the TPP could allow foreign investors to pursue binding private arbitration against a government if new regulations to protect citizens’ health and welfare reduce their expected profits. US tobacco companies, for example, could then demand compensation for regulations aimed at reducing tobacco consumption. Similarly, Sundaram stresses that the TPP will give pharmaceutical firms longer monopolies, hurting both consumers and governments. And Velasco contends that, more broadly, the rights of US firms to protect their intellectual property must be balanced against the need to spread the benefits of technology.

Trade Justice

Concerns about currency manipulation, workers’ rights, environmental standards, and much else highlight a widespread fear that Ricardian rhetoric may serve as a fig leaf for the pursuit of parochial interests, whether of nation-states or of multinational firms. Will regional deals like the TPP, rather than maximizing comparative advantage, trigger a race to the bottom, as Lafer, Stiglitz, and others fear?

Rodrik notes that workers in developed countries will accept losing their jobs because of technological change, but not when it results from competition with low-wage countries that forbid organized labor. He argues that the world needs trade agreements that allow developed countries to restrict trade when imports clearly conflict with domestic social norms – but which also allow developing countries to pursue economic diversification.

Perhaps more important, whereas advocates of free trade and globalization talk a good game about the need to compensate those who lose out or are left behind, most countries don’t put their money where their mouth is. But, asBo Lidegaard, a former editor-in-chief of the Danish daily Politiken, observes, those that do reap enormous benefits. In terms of employment, the top seven countries worldwide have “welfare economies” that provide free education for all and skills training for any age, so that workers can move up the labor-market value chain; social security for the unemployed, so that a temporary loss of work does not become a personally catastrophic event; and highly developed systems of care for children, the elderly, and vulnerable members of society, so that workers do not have to choose between employment and caring for loved ones.

Lidegaard acknowledges that welfare economies “are not immune to populism, nationalism, or nativism.” Nonetheless, “with higher employment and lower inequality” promoting a sense of fairness, and with strong social safety nets boosting, rather than impeding, labor-market flexibility, “challenges to the social contract itself are far more rare than they are elsewhere – particularly the US.”

The US may never be Denmark, as Clinton pointedly observed in an early debate with her Democratic rival Bernie Sanders. But now she faces an election that, as with the Brexit referendum, has come to revolve around the legitimacy of the “establishment” that she represents. And no issue has fueled that challenge more powerfully than trade. Unless Clinton – and political leaders elsewhere – embrace what has been shown to work, the challenge will grow stronger, and probably uglier as well.

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Temer y Macri impulsarán el Mercosur frente a Trump

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Los presidentes de Brasil, Michel Temer, y Argentina, Mauricio Macri, destacaron ayer la proximidad ideológica de sus Gobiernos -de centro derecha, y a favor del libre comercio- en la visita de Estado del argentino a Brasilia. Ambos defendieron buscar nuevos acuerdos del Mercosur (alianza comercial que incluye a Uruguay y Paraguay) en especial con la Alianza del Pacífico, de la que forma parte México. Macri llegó a señalar que “ante las dudas que plantea el mundo”, 2017 debe ser el año en que “se dé un impulso histórico al Mercosur”.

Otro punto de encuentro, en la que fue su tercera reunión en seis meses, fue su “preocupación con la situación política, social y humanitaria de Venezuela”, que vive la mayor crisis económica de la región y que, actualmente, está suspendida del Mercosur.

Las convergencias expuestas por Macri y Temer tienen también un objetivo táctico: evitaron hablar de sus propias medidas proteccionistas, como la renegociación del acuerdo bilateral sobre las ventas de automóviles y las peticiones brasileñas para entrar en el mercado de azúcar del país vecino.

Macri defendió que fortalecer internamente el Mercosur, grupo presidido esta temporada por Argentina, es necesario para fortalecer los intercambios comerciales internos, pero también para alcanzar más acuerdos externos. “Debemos comenzar por la A