Los desafíos estratégicos de la integración centroamericana

Mar, 10/28/2014 - 11:01 -- mchaverria

De acuerdo con el estudio,  el modelo de integración económica fundado en la creación de una unión aduanera ha tenido que solventar distintas vicisitudes a lo largo de las dos últimas décadas; surgiendo una dialéctica entre integración y el libre comercio, misma que ha sido una condicionante de su evolución.

En este tenor, se establece que el marco teórico del regionalismo abierto se aplicó al proceso de integración centroamericano en 1995; la estrategia que mostró este regionalismo abierto fue un factor determinante en la apertura comercial experimentada por la economía latinoamericana en las últimas décadas, tanto para la multilateral como para la de bloques regionales pero cuyo impacto en el bienestar global, particularmente en los países en desarrollo, no ha sido tan eficiente como se prometía.

Si bien el proceso de integración centroamericano se ha actualizado varias veces, actualmente se caracteriza por mostrar una oferta de propuestas integracionistas de distinta naturaleza como la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR), la CELAC, la Alianza del Pacífico, y un amplio catálogo de acuerdos comerciales bilaterales e interregionales que contribuyen a intensificar el debate sobre los paradigmas de la integración, mismo que parece transitar del regionalismo abierto hacia un regionalismo estratégico.

En este análisis se catalogan las modalidades del regionalismo latinoamericano en tres distintos grupos: 1) Bloques de libre comercio y espacios de preferencias arancelarias como la ALADI y el TLCAN ; 2) Procesos de integración regional cuyo objetivo es la conformación de una unión aduanera y la profundización en políticas comunes como la Comunidad Andina, la CARICOM, el MERCOSUR, el SICA; 3) Procesos de cooperación, colaboración y complementariedad en temas de desarrollo, políticos, sociales y económicos como el ALBA-TPC, La Asociación de Estados del Caribe, la CELAC, OTCA, el Proyecto Mesoamérica y la UNASUR.

De igual manera, se muestra un panorama de integración  marcado por la convivencia de tres dinámicas de regionalismo: la de los procesos nacidos en el marco de la integración regional (1950-1960), la de las iniciativas que se explican a partir del regionalismo abierto (década 1990) y la de los acuerdos que lo hacen ahora sobre la propuesta del regionalismo posliberal.

Si bien los avances institucionales en el proceso de integración centroamericano en su impacto individual pueden parecer limitados, son de relevancia ya que en conjunto han establecido instituciones que ofrecen mayor capacidad técnica, generando un marco normativo mejorado con criterios de reforma de enorme importancia para la eficacia tanto del marco político, como institucional y jurídico de la integración.

Finalmente, se dibuja un panorama actual en el regionalismo marcado porque : es pragmático y flexible; está abierto a la multipertenecia, es más preciso en la distinción de lo conceptual de los procesos que están bajo su manto, es intergubernamental, está centrado en una agenda de desarrollo más amplia que no se limita a lo comercial, no descartando el establecimiento de uniones aduaneras como instrumento para promover un mercado estratégico para ampliar las oportunidades a sus sectores más competitivos o para incorporar a sus miembros en las cadenas de valor regionales o globales. Siendo estas características tendencia a un regionalismo estratégico que contribuye favorablemente a reforzar algunos desafíos de la integración centroamericana.