El ocaso del petrodólar
y el amanecer del petroyuán
Jennifer Montoya [1], OBELA[2]
La guerra contra Irán, iniciada el 28 de febrero del 2026 reactivó el debate sobre la estabilidad del orden energético y monetario internacional. Históricamente, el comercio del petróleo es en dólares, lo que ayudó a reforzar la hegemonía de Estados Unidos. Las recientes tensiones en Medio Oriente, en torno al Estrecho de Ormuz resaltan al petroyuán como una alternativa al petrodólar. En este artículo se analizará el debilitamiento del petrodólar y el fortalecimiento del petroyuán como medio de pago, en medio de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán.
La abundancia de dólares en el mercado petrolero tras la guerra de Yom Kipur (1973) dio lugar a la creación del nombre petrodólar. En dicho año, EE. UU. realizó acuerdos estratégicos con Arabia Saudita para que el país árabe reinvierta sus excedentes en activos financieros estadounidenses. El esquema se extendió posteriormente a los países de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) reconocida desde 1962. Lo anterior fortaleció la oferta global de dólares, consolidó su papel como moneda de reserva y fue el origen de los procesos de expansión crediticia mundial.
Desde entonces EE. UU. utiliza el dominio del petrodólar como herramienta de sanción, al poder restringir los mercados energéticos en dólares. Estos son los casos de los 15 países petroleros sancionados en la lista de 26 del Departamento del Tesoro de Estados Unidos. Las sanciones son restricciones al sistema financiero mediante el bloqueo de activos, prohibición de transacciones en dólares y limitaciones comerciales. El efecto se ve en el alza del precio internacional del petróleo.
En el 2012 Irán comenzó a aceptar yuanes como medio de pago a sus exportaciones de petróleo, aprovechado por China para convertirlo en en un proveedor importante. Las transacciones se vieron favorecidas con el lanzamiento del Sistema de Pagos Interbancario y Transfronterizo (CIPS) en el 2015, que facilita los pagos en renminbi. Rusia implementó su uso y lo intensificó el 2022 tras las sanciones estadunidenses por la invasión a Ucrania, al mismo tiempo que redirigió gran parte de su comercio energético de Europa hacia Asia, principalmente a China e India. En el 2023 el yuan se convirtió en una de las principales monedas en transacciones internacionales para el Kremlin. En el caso de Venezuela, comenzó a recibir yuanes en el 2010, pero el 50% de su mercado de petróleo era EE. UU., seguido del Caribe y Centroamérica, Europa y en menores cantidades China. El 2017, tras la aplicación de las sanciones de EE. UU. que le prohibía exportar en dólares, redirigió sus exportaciones al Asia y convirtió a China, India, Irán y Turquía, en sus principales compradores de petróleo.
En el 2013 China creó la Bolsa Internacional de Energía de Shanghai (SHFE), que permite la participación de inversionistas nacionales y extranjeros bajo requisitos regulatorios, con márgenes iniciales cercanos al 5% del contrato, que aumenta hacia el vencimiento. Opera con controles de riesgo, como límites de posición y bandas de precio de ± 7% a ± 9%. Los precios mantienen una correlación con referencias internacionales, como el Brent Crude y el West Texas Intermediate, con variaciones por factores regionales. En el 2014 se lanzaron contratos de futuros de petróleo crudo denominados en yuanes, lo que ofrece una alternativa formal al petrodólar en la compraventa y cotización de energéticos. Permite disminuir el riesgo de la inestabilidad del dólar y la volatilidad de los mercados financieros internacionales.
Tras el conflicto iniciado por Estados Unidos contra Irán en febrero del 2026, los persas optaron por cerrar el estrecho de Ormuz. A partir de marzo, impuso un control estricto sobre el paso marítimo y solo se les permitió la entrada a barcos con la condición de que estos deberían pagar su derecho de paso en yuanes o criptomonedas. En el corto plazo el mayor beneficiado fue el petrodólar, ya que el aumento acelerado de los precios también elevo la demanda de dólares (véase gráficas 1 y 2). Esto se debe a que la mayoría de los contratos de petróleo son en dólares. Sin embargo, el conflicto abrió la puerta a que se realicen más transacciones en yuanes, vista como una moneda más estable para la compra y venta de energéticos.
Gráfica 1. Índice del dólar noviembre 2025 a abril 2026
Fuente: OBELA con datos de Investing
Grafica 2. Precio del petróleo a 6 meses noviembre 2025 a abril 2026
Fuente: OBELA con datos de Investing
En conclusión, el petrodólar mantiene su predominio debido a la continuidad del comercio energético en dólares. Sin embargo, los cambios recientes evidencian la transformación gradual de la Arquitectura Financiera Internacional. Las sanciones estadounidenses, los conflictos geopolíticos y la creación de una infraestructura financiera alternativa abren el espacio para el uso del yuan en el comercio petrolero. En este contexto, el petroyuán emerge como una alternativa viable y en expansión dentro del mercado energético global.










