Coordinador: Dr. Óscar Ugarteche Galarza
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Junio, 2026

Clima en Latinoamérica: cambio climático, cosechas y El Niño

Lun, 06/08/2026 - 13:48 -- jdiaz

Clima en Latinoamérica: cambio climático, cosechas y El Niño

Gabriela Ramírez[1], OBELA[2]

De acuerdo con datos de Copernicus (programa de observación terrestre de la Unión Europea), el 2025 fue el tercer año más caluroso desde que existen registros. Sus temperaturas estuvieron apenas 0.01°C por debajo del 2023 y 0.13°C del 2024. Durante el periodo de 2023-2025, la temperatura promedio global superó en más de 1.5°C los niveles preindustriales (del año 1850 a 1900) y fue la primera vez en que se registra un lapso de tres años por encima de este umbral (mismo que fue designado como límite a evitar por el Acuerdo de París). Esta característica fue arrastrada hacia el 2026 que, junto con la presencia del fenómeno de El Niño, tendrán importantes consecuencias sobre los patrones climáticos y las prospectivas de cosechas en América Latina para el segundo semestre del año 26.

 Los eventos climáticos extremos en la región, potenciados por el cambio climático, también fueron variados y no homogéneos. México fue golpeado por una dura ola de calor en el norte con temperaturas de hasta 50°C, mientras que el sur fue azotado por lluvias torrenciales e inundaciones. El Huracán Melissa, que pasó de tormenta tropical a huracán categoría 4 en un solo día, tocó tierra en Jamaica, para después afectar a Cuba, Haití y la República Dominicana. Dejó a su paso 90 personas fallecidas, así como 8,800 millones de dólares en pérdidas. Perú, por su parte, tuvo olas de frío considerables, con temperatura mínima de 10.4°C en la región amazónica. En Brasil, sur de Chile y norte de la Patagonia Argentina hubo olas de calor constantes acompañadas de fuertes sequías. En algunos puntos del sur argentino las lluvias disminuyeron hasta en un 40%, los bosques chilenos sufrieron por los incendios forestales y algunas ciudades brasileñas llegaron a registrar más de 40°C. 

 De acuerdo con información de la Organización Meteorológica Mundial, estos eventos climáticos afectaron los sistemas agroalimentarios y pusieron en riesgo la seguridad alimentaria de la región. En México, la producción de maíz en 2025 se redujo por segundo año consecutivo al producir 14% menos por debajo de la media debido a la sequía. En Haití más de 33 mil hectáreas de cultivo quedaron inundadas; en Jamaica al menos 149 mil hectáreas quedaron afectadas, así como numerosas granjas, invernaderos e instalaciones ganaderas, y en Cuba se reportaron pérdidas de plantaciones de plátano, maíz, yuca, café y otras hortalizas. En Argentina, las inundaciones limitaron tanto el acceso a alimentos frescos como los ingresos de hogares rurales dependientes de la agricultura. Por último, en Perú y Bolivia las crecidas afectaron la infraestructura productiva y el acceso a los mercados, lo que puso en riesgo la disponibilidad de alimentos a escala nacional. 

 La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) prevé que las cosechas en México continúen a la baja a causa de las condiciones secas en la región noroeste del país, especialmente para el maíz. Por otro lado, se espera que Brasil, Argentina y Uruguay tengan precipitaciones adecuadas para tener un aumento en las cosechas de este grano. Si bien en Chile, Colombia, Perú y Ecuador las lluvias mejoraron las condiciones de humedad del suelo, se tendrá una menor superficie sembrada a raíz de la caída de precios del año 2025 debido a dos años consecutivos de cosechas por encima del promedio. 

            Los fenómenos de El Niño-Oscilación del Sur (ENOS) y la Niña son las fases cálida y fría, respectivamente, del ciclo natural que se da en el Pacífico tropical. El planeta alterna entre ambos típicamente cada 2 a 7 años, lo que altera las temperaturas oceánicas, corrientes de viento y lluvias tropicales. El Niño reduce la absorción de calor del mar y eleva las temperaturas atmosféricas.


Figura 1. Registro histórico del fenómeno ENOS.

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Fuente: The Climate Brink.

       Como podemos observar en la figura 1, se espera que El Niño se desarrolle a finales del 2026 y que lleve a las temperaturas a superar los 2.5°C por encima del promedio preindustrial. De acuerdo con el Programa de Investigación en Cambio Climático de la UNAM, el cambio climático ha modificado las conexiones del ENOS; es decir, El Niño provocará eventos climáticos extremos más intensos y frecuentes, mientras que el cambio climático ya ha alterado su patrón de ocurrencia. Un ambiente más caluroso hace que exista mayor cantidad de vapor en la atmósfera, por lo que las precipitaciones serán más intensas; a su vez, la subida en la temperatura llevará a que las sequías sean más duraderas y graves. 

            Las condiciones de eventos climáticos más potentes y frecuentes, aunadas con la alta posibilidad de la llegada de un fenómeno de El Niño de importantes proporciones tendrán un impacto negativo en la agricultura, la salud y la seguridad alimentaria no solo de América Latina sino del mundo. La pérdida de cosechas ya sea por sequía, inundaciones o incendios presionará los precios al alza; la falta de agua encarecerá el comercio y la generación de energía; y los desastres naturales afectarán desproporcionalmente a las poblaciones más vulnerables. El mundo del cambio climático ya no es un escenario extraordinario, es la nueva norma.

 


[1] Facultad de Economía. Miembro OBELA.

[2]  Dr. Oscar Ugarteche, Jesús Córdoba, N. Chávez Cisneros

Tema de investigación: 
Desarrollo y medio ambiente