En un mundo cada vez más digitalizado, las Monedas Digitales del Banco Central (CBDC) se perfilan como uno de los desarrollos más relevantes en la evolución del sistema monetario internacional, lo que definirá el futuro del dinero y los mercados cambiarios. A nivel global, los países han desarrollado su propia CBDC o se encuentran en proceso de hacerlo. Paralelamente avanzan para crear plataformas que permitan interconectarlas y facilitar pagos transfronterizos más rápidos, sin necesidad de una tercera moneda para triangular operaciones. En este artículo se analizarán los principales proyectos de monedas digitales que se desarrollan a nivel global, así como los usos que se les ha dado y en qué medida su desarrollo podría influir en el valor del dólar dentro de la Arquitectura Financiera Internacional (AFI).
El desarrollo de las monedas digitales se ha expandido rápidamente en los años recientes. Mientras que en el 2020 eran 35 países los que investigaban la posibilidad se su propia CBDC, en julio del 2025 ascendieron a 137 países, que representan el 98% del PIB mundial. De estos, 72 naciones se encuentran en la fase avanzada de exploración (desarrollo, piloto o lanzamiento), con un récord de 49 proyectos en fase piloto. En el mismo año, 3 países lanzaron plenamente una moneda digital: Bahamas, Jamaica y Nigeria, lo que muestra una tendencia clara a digitalizar el dinero. Entre las monedas digitales más avanzadas destacan el yuan y la rupia digital (e-CNY y e-R).
El yuan digital comenzó las pruebas piloto en el 2019 y se convirtió en el experimento de CBDC más grande a nivel mundial. En el 2026, el sistema ha procesado más de 3.4 millones de transacciones (16.7 billones de yuanes o 2.4 MMUSD). Para acelerar su adopción, el Banco Popular de China (BPdeC) y el gobierno ha implementado la distribución de monedas digitales en “sobres rojos” digitales, en programas gubernamentales, con la posibilidad de que el saldo genere intereses.
Por su parte, la rupia digital inició su proyecto en noviembre del 2022 con una fase mayoritaria y posteriormente minorista. El valor en circulación paso de 234 crore (27 millones de dólares) a más de 1,016 crore en marzo del 2025 (117 millones de dólares), con 6 millones de usuarios y 17 bancos participantes en el programa piloto. India ha explorado su uso en transferencias de subsidios gubernamentales, programas para agricultores y distribución de alimentos mediante carteras digitales de CBDC. Además, ha implementado cajeros automáticos de grano o alimentos, que, gracias a la trazabilidad de las monedas digitales, disminuye la corrupción y el desvío de fondos.
La FED comenzó investigaciones formales en el 2020 para el desarrollo del dólar digital. En enero del 2025 el presidente Trump prohibió el desarrollo y emisión de una CBDC, mediante una orden ejecutiva, declaró que era una amenaza a la estabilidad financiera, a la privacidad individual y a la soberanía de EE. UU. En marzo del 2026 los legisladores exigen el bloqueo permanente de las CBDC por ser contraria a los valores de nacionales y que esta puede ser utilizada como herramienta de vigilancia institucional. Es el único país que ha prohibido su desarrollo. Sin embargo, ha promovido el uso de stablecoins: criptomonedas vinculadas al dólar o respaldadas en activos financieros, emitidas por empresas o bancos privados. Entre estas se encuentra la USD1, vinculada a la familia Trump. A diferencia de las CBDC, los stablecoin, presentan un mayor riesgo en el sistema monetario internacional, tal como la perdida de paridad con el dólar por la falta de trasparencia en sus reservas, además de la facilidad que ofrece para el lavado de dinero y vincularse con actividades ilícitas.
Los proyectos más relevantes desatacan el mBridge y el Agorá. El primero, surgió en 2019 por los bancos centrales de Tailandia, Hong Kong, posteriormente se unieron los bancos centrales de China, Emiratos Árabes Unidos y el Banco de Pagos Internacionales (BIS). El proyecto consiste en crear una plataforma que permita realizar pagos transfronterizos directos entre los bancos centrales en CBDC. En enero del 2026 se registraron 55 MMUSD en pagos transfronterizos y se encuentra en fase piloto avanzada. El segundo surge en 2024, coordinado por el BIS junto con bancos centrales de Francia, Japón, Corea del Sur, México, Suiza y de la Reserva Federal de Nueva York (FED), además de 40 instituciones privadas. El objetivo es mejorar la eficiencia de pagos transfronterizos mayoritarios con CBDC, a través de una plataforma con liquidaciones más seguras, y con menores costos e intermediarios. En enero del 2026 el proyecto pasó una fase de experimentación en un entorno real.
En el 2021 el Euro digital fue lanzado por el Banco Central Europeo (BCE). Este está orientado principalmente a pagos minoritarios dentro de la zona euro, con el objetivo de fortalecer su autonomía frente a sistemas de pagos extranjeros como Visa o MasterCard. Desde octubre del 2025 inicio la fase de desarrollo y pruebas reales. Tras las tensiones políticas y comerciales con el presidente Trump, el proceso del euro digital se ha acelerado. En el 2026 BCE anunció que el euro digital podría estar listo para el 2029.
Las monedas digitales reconfiguran la AFI al introducir nuevas infraestructuras de pago que disminuyen la demanda de dólares. En este contexto el índice del dólar presenta una tendencia a la baja, lo que muestra una disminución en la demanda de dólares frente a otras monedas, fenómeno que se aceleró con la llegada de Trump en el 2025. Véase grafica 1.
Grafica 1. Índice del dólar 2022-2026
Fuente: Yahoo finance
El avance en los proyectos de CBDC muestra un proceso de reconfiguración de la AFI. El mundo avanza hacia las CBDC instrumentos que buscan fortalecer la soberanía, mejorar la eficiencia, incluso implementarlos en programas sociales. Por otro lado, EE.UU. opta por los stablecoins, instrumentos menos regulados y más riesgosos que facilitan la economia ilegal. Lo que refleja la fragmentación en dos modelos de digitalización monetaria, uno basado en monedas digitales emitidas y supervisadas por bancos centrales, y otro apoyado en activos vinculados al dólar y emitidos por agentes privados. Esta divergencia se refleja en el sistema financiero actual, con vistas a un lento, pero constante proceso de digitalización y desdolarización.