La complejidad de la inflación post-confinamiento

Desde que se reanudó la actividad económica tras los confinamientos, se han observado elevadas tasas de inflación en todo el mundo, aunque algunas autoridades monetarias han señalado que es transitoria. La explicación de estos fuertes incrementos en los precios es más compleja si se considera la dimensión global que ha alcanzado.

La inflación y los precios siempre han sido una obsesión entre los economistas, cuyos intentos por explicarla consideran el empleo, la masa monetaria, la inversión y el ahorro, más recientemente las desviaciones del producto respecto de su potencial. La integración de cadenas globales de valor, la magnitud del comercio internacional y la interdependencia productiva y financiera han dado forma a esta inflación post-confinamiento. Éstas son condiciones que se han desarrollado en las últimas tres décadas.

No se puede pensar que la inflación se genera únicamente de manera doméstica. La falta de sincronización en las cadenas productivas, donde la escasez en algunas ramas, como el caso de los microchips, y el exceso de stock en otras, han generado cuellos de botella y conducido a que se incrementara el tiempo de espera, se retrasen los envíos y se interrumpan las cadenas de suministro. Por otro lado, el precio del flete marítimo se ha triplicado y este incremento finalmente se traslada al precio de los productos.

También se ha visto impulsada por las sequías, inundaciones y las condiciones climáticas extremas ocasionadas por el cambio climático, que cada vez causan más estragos en la producción primaria, al destruir campos de cultivo e impedir el transito eficiente de mercancías.

Adicionalmente el exceso de liquidez en los mercados, causado por la expansión monetaria de la FED, el BCE y el BoE como medida para la recuperación económica de la pandemia, ha provocado un incremento de los precios en commodities de todos los sectores, que se traslada a los precios de los alimentos, así como de los insumos de las empresas. El incremento en el precio de los principales energéticos se ha visto reflejado en el costo del transporte y la generación eléctrica, que ha elevado el costo de la canasta de consumo de las familias y encarecido los procesos productivos.

Como estos incrementos están distribuidos a lo largo de toda la cadena productiva, mientras exista una demanda que se recupera más rápido que la oferta, será cuestión de tiempo que cada uno de estos nuevos incrementos se verán reflejados en los precios al consumidor.

Las interrupciones en la oferta de insumos no sólo han elevado los precios, sino que también han reducido la producción industrial de bienes finales, que ha generado un entorno económico delicado, de crecimiento lento con inflación. Esto contradice las proyecciones de crecimiento económico del Fondo Monetario en su informe de octubre 2021 [más]. Los responsables de la política económica se encontrarán frente a la difícil decisión de subir la tasa de interés, bajo el modelo de metas de inflación objetivo, aunque esto signifique limitar la inversión, el consumo y el crecimiento.

La inflación está lejos de ser transitoria, las empresas se enfrentan a una combinación de desafíos en la cadena de suministros, así como a mayores costos de energía, materias primas, embalaje y envío, a la vez que se convierte en una de las mayores preocupaciones de los consumidores en todo el mundo.

Los bancos centrales han tomado una postura más agresiva. Los funcionarios de la Fed de Estados Unidos aceptaron que la alta inflación, que ha aumentado al 5 por ciento, será duradera. El Banco de Inglaterra prepara un ciclo de subidas de las tasas más rápido y acelerado. Los bancos centrales de Nueva Zelanda, Noruega, República Checa, México, Brasil, Chile, Perú, Colombia, Paraguay, Uruguay, Bolivia y Rusia ya han iniciado subidas de las tasas de interés. Estas medidas resultan contractivas, contrarias a la tan deseada recuperación del producto.

 

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Tema de investigación: 
Crisis económica