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Análisis
International Society for Ecological Economics (ISEE)
Brasil y EE.UU. canjean deuda por ecología
Estados Unidos y Brasil firmaron este jueves un acuerdo por el cual el país sudamericano invertirá US$21 millones de dólares de su deuda en un fondo para proteger los ecosistemas tropicales a lo largo de los próximos cinco años.
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Ecologia económica en practica: algunas iniciativas de Ecuador (inglés)
Presentación del Investigador Fander Falconi sobre las iniciativas llevadas a cabo por el gobierno de Ecuador sobre el desarrollo sustentable y respeto a la naturaleza, entre ellas la Iniciativa Yasuní.
Escalas, economía y cambio climático en el Caribe insular, ¿se estrecha más la sub región?
El tamaño de la escala (tamaño del país y nivel de población) ha sido un factor relevante en los estudios relacionados al crecimiento y desarrollo económico. En el caso de las naciones más desarrolladas del planeta, sobre todo durante el desarrollo de la época industrial, las escalas grandes contribuyeron a la expansión de la industrialización y como consecuencia a un crecimiento y un desarrollo económico considerables.
El elemento que pudiera explicar la correlación entre escalas grandes y desarrollo económico es el tamaño de los mercados internos, aunado a la presencia de un territorio extenso, así como a estratégicos yacimientos de recursos naturales. El tamaño de los mercados internos contribuyó de manera importante en la acumulación de capital en la etapa pre y monopolista del capitalismo. Durante mucho tiempo se consideró que el mayor tamaño de las escalas era decisivo para el crecimiento y desarrollo económico de los países, e incluso, en algunos casos, constituía el elemento fundamental.
Sin embargo en épocas más recientes han tenido lugar determinadas realidades que muestran que existen economías de escala muy pequeñas que están beneficiándose de un rápido crecimiento y prosperidad económica dada su inserción en el contexto de la globalización. Este es el caso de las economías insulares caribeñas. La historia económica de los últimos 30 años en el Caribe insular da muestras de una transformación profunda de varias de estas economías desde un modelo de desarrollo económico basado en actividades económicas tradicionales a otro sustentado en actividades no tradicionales, principalmente aquellas relacionadas al desarrollo del turismo.
Varios son los ejemplos de transformación exitosa y algunas no tan exitosas en el Caribe insular; sin embargo, parecer existir consenso en relación a la prosperidad alcanzada en esta sub región en general, como consecuencia del desarrollo del turismo y otros servicios de carácter financiero. La pequeñez de las escalas, por una parte, limita la diversificación hacia otras actividades económicas, y, por otra parte, el Caribe insular resulta un atractivo importante al turismo internacional. La conjugación de semejantes realidades pudiera configurar el contexto económico insular caribeño actual y futuro, pero ¿será sostenible? Es una pregunta a la que aún se le debe dar una respuesta objetiva.
Esta pequeñez de la escala constituye una vulnerabilidad marcada dentro del Caribe insular. La misma se añade a aquellas de carácter socio económico, medioambiental y frente al cambio climático. Este último es considerado a nivel global, como el problema más grave que la humanidad deberá hacer frente en los próximos años, aunque en rigor, sus efectos ya tienen diversas consecuencias para el planeta. En el caribe insular los problemas asociados al cambio climático agudizan las vulnerabilidades y dejan menos espacio (y escala) para la implementación de políticas.
El cambio climático, como fenómeno acentuado por el desarrollo de las actividades antropogénicas de los últimos doscientos años, considera una variabilidad significativa del clima cuyos impactos tienen efectos nocivos para la vida en el planeta. Su rasgo más peligroso, según la literatura especializada, es la incertidumbre alrededor de sus impactos, la frecuencia y la intensidad de los mismos. De manera general se observa que las zonas más vulnerables a los impactos del cambio climático, lógicamente, son las que más afectaciones sufren.
El Caribe insular, por sus características físicas y geográficas, es una zona proclive a sufrir afectaciones muy severas como consecuencia de los impactos del cambio climático. Incluso se considera que en este siglo algunas de estas islas pudieran desaparecer del mapa terrestre. En un plazo más corto lo que se puede apreciar en esta área es la presencia, cada vez más frecuentes y más intensos, de desastres naturales con diversas consecuencias negativas para el desempeño socio económico de la subregión.
Se considera que los impactos del cambio climático conllevan a reducir, de manera más pronunciada, el tamaño de las escalas en la zona caribeña insular con efectos nocivos para el crecimiento y la actividad económica, pero también para la vida en estas sociedades. Sobretodo si dichos impactos se suceden como consecuencia, por ejemplo, del incremento del nivel del mar. En ese sentido se pretende en el siguiente trabajo, argumentar la afirmación antes enunciada, tratando de contribuir al estudio de un tema tan complejo y tan importante como es el asociado al cambio climático y sus impactos en el Caribe insular.
Justicia Ambiental y Decrecimiento Económico: una alianza entre dos movimientos (inglés)
Los flujos de energía y materiales en la economía mundial no han sido nunca tan grandes como hoy. El
artículo sostiene que este aumento del metabolismo social está
causando conflictos cada vez más en la extracción de recursos y
eliminación de residuos. Esto
da lugar a un movimiento por la justicia ambiental en todo el mundo. Las organizaciones de justicia ambiental son aliados potenciales de
los grupos ambientales en los países ricos que critican la obsesión por
el crecimiento del PIB. Estos grupos
forman el movimiento por el decrecimiento (Latouche, 2006),
cuyos orígenes se encuentra en el campo de la economía ecológica.
La Economía del Cambio Climático en el Caribe insular: una visión desde los estudios para el desarrollo
Los estudios contemporáneos acerca del Cambio Climático (CC desde este momento) dan una importancia vital a los impactos que tendrá, y que de hecho ya está teniendo, el mismo en la vida socioeconómica del planeta. No es precisamente el aspecto socioeconómico el único que soporta los embates de eventos extremos que ocurren como consecuencia de un cambio en el clima de la Tierra (aumento de temperaturas del planeta, cambio en el patrón de lluvias, inundaciones, sequías, etc.), sino que este problema se disgrega en todas las áreas de la vida, dicho de manera mas académica, en todas las dimensiones del desarrollo: la económica, la política, la social, la cultural y la medio ambiental.
En ese sentido varios organismos de alto prestigio (IPCC, Banco Mundial, ONU, FMI, CEPAL, etc.), así como universidades, centros de investigación de todo el orbe, conjuntamente con el apoyo, aún insuficiente, de distintos gobiernos, han enfocado el estudio del CC como un elemento de peligro que pudiera mostrar límites apremiantes a la existencia misma de la vida. La incertidumbre asociada a la magnitud, momento y duración de los eventos, como resultado del CC, conlleva a que este problema adquiera una connotación más importante aún, y haga del CC un problema casi imposible de soslayar.
Dentro de esos estudios una parte importante corresponde al área económica, donde se puede apreciar, desde hace algún tiempo, un cuerpo de ideas que bajo el “seudónimo” Economía del CC continúa ganando espacio dentro del círculo científico. El objetivo que esta persigue es la propuesta de alternativas que redunden en la conformación de un marco idóneo desde donde puedan ser extraídas opciones de política que, dentro de un ámbito economicista, puedan ponerse de manifiesto en defensa de los objetivos socioeconómicos frente a la problemática del CC. Un enfoque referido a esta cuestión es el otorgado por un académico nombrado Nicholas Stern, quien junto a un grupo de expertos conformaron el famoso Informe Stern; tarea encomendada por el actual ministro británico Gordon Brown al mencionado académico.
La crisis sistémica y el decrecimiento como alternativa
Más allá de la reciente crisis financiera, el sistema económico capitalista se enfrenta a día de hoy a múltiples tipos de crisis que ponen de relieve el carácter sistémico de la crisis global. De entre las múltiples crisis hoy vigentes, la crisis ecológica, que aquí destacamos, podría ser la antesala de una crisis civilizatoria. El crecimiento económico ilimitado en un planeta finito se muestra aquí como su principal causa. El economicismo reinante en nuestras sociedades –en donde el crecimiento del Producto Interior Bruto de las distintas economías y el desarrollo tecnológico aparecen como las medicinas que todo lo curan– viene a ser como el árbol que no deja ver el bosque. Ante esta problemática ha surgido en los últimos años un concepto o eslogan, el del “decrecimiento”, del que cada vez se oye hablar más ante la aparente falta de alternativas prácticas al actual sistema económico capitalista. Sin embargo, a pesar del rechazo inicial que puede suponer el carácter negativo del término, en la medida en que nos acercamos más detalladamente a propuestas concretas del decrecimiento, podremos observar cómo en realidad confluyen en él diversas tradiciones de transformación radical del sistema. Cabría hacerse la pregunta de si será esta la bandera que logre unificar la amplia diversidad de los movimientos “antiglobalización” o “alterglobalizadores”.
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La deuda climática como una estrategia política subversiva
la noción de deuda climática
llega al centro de la política en torno al cambio climático. Plantea la
cuestión central de la responsabilidad histórica y de quién debe a quién y para
qué. Y mediante la redefinición de la "deuda" como un problema
sistémico en lugar de un problema financiero, replantea las tradicionales
relaciones entre ricos y pobres. Por lo general, son los ricos quienes son
los acreedores, exigiendo el pago a los pobres, pero la deuda climática
invierte esta relación: ahora son los pobres y los marginados -el Sur Global-
quienes reclaman sus deudas, no para beneficio personal, sino para el futuro de
la humanidad y la Madre Tierra. Leer
La economia en la Iniciativa Yasuní (inglés)
La discusión sobre el cambio climático y la gestión de las emisiones de CO2 constituyen un debate mundial para la humanidad. Las causas y los efectos son objeto de intenso estudio científico de los expertos que piden una acción inmediata en gran escala. EL debate en gran medida se expresa en términos económicos y de desarrollo con poca contemplación de la ética de la difícil situación actual.
Hasta ahora las soluciones propuestas por lo general se basan en la aplicación de instrumentos de mercado para la escasa capacidad de la atmósfera - un bien público mundial - a los gases de efecto invernadero. Menos se discuten las asimetrías entre los países respecto emisiones excesivas y las consecuencias sufridas. Casi ausente es la perspectiva de la economía política.
Dentro de este escenario llega La economía de la Iniciativa Yasuní. Lo ofrece una visión fresca, integral y justificada, a los dilemas de la el cambio climático.
La Iniciativa Yasuní-ITT se desprende de Ecuador, donde la concepto de buen Vivir es forjar una nueva relación de gobierno, la sociedad, la naturaleza y el mercado. La propuesta se encuentra sí en un medio inimaginable hace apenas unos años: la atribución de los derechos a la naturaleza en la Constitución Ecuatoriana de noviembre 2008 - el intento serio de restaurar nuestro medio ambiente.
Si hay alternativa (inglés)
Es frustrante escuchar recurrentemente a los expertos del mainstream y a los responsables políticos afirman que no hay alternativa a la ruta de los últimos 30 años de horientacion de las economías hacia el mercado mundial. Nada podría estar más lejos de la verdad. En la actualidad, ya que los precios se establecen en los mercados financieros y los alimentos fluctuan salvajemente y el medio ambiente se encuentra bajo asedio, cada vez más personas, las comunidades y las naciones están tomando medidas para reducir su vulnerabilidad a una economía global volátil. Muchos están llevando a cabo para construir lo que nos gusta llamar “rooted” alternatives.
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¿ADÓNDE VA EL MUNDO DEL AGUA?
Un análisis objetivo y completo de la gestión y desarrollo del agua en estos últimos años pone de manifiesto que los especialistas en recursos hídricos han sabido analizar bastante bien las situaciones del presente y el pasado. No ocurre lo mismo con sus evaluaciones de las probables novedades que nos depara el futuro. En efecto, esas proyecciones denotan una gran incapacidad para prever cuál será la situación de los recursos hídricos dentro de diez años, y no digamos nada en 2025 o después. Esto no es algo nuevo, ya que si se examinan las previsiones sobre las necesidades de agua en el mundo efectuadas desde 1950, se puede comprobar que se han excedido sistemáticamente en las estimaciones.