El excedente en el capital monopolista y el tributo imperial

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En homenaje a la obra de Paul Baran y Paul Sweezy, Samir Amin presenta en la edición de Agosto de la revista Monthly Review una contribución de primer orden para comprender el orden de magnitud del excedente bajo el capital monopolista en las economías centrales y sus efectos en las economías periféricas (tributo imperial), ambos aspectos son clave para comprender las tendencias subyacentes del capitalismo del siglo XXI.

Baran y Sweezy retomaron el argumento de Marx de que los incrementos del costo de la fuerza de trabajo (salarios) tenderían por lo regular, a ser menores a los incrementos de la productividad. Esta distorsión crearía una condición de estancamiento permanente.

Lo anterior fue la base para que crearan su concepto de ‘excedente'. Fueron más allá del análisis de la dinámica de los departamentos/sectores I (primario) y II (secundario) en la reproducción capitalista (contenidos en el Tomo II del Capital) y añadieron a su estudio el Departamento III, que engloba a las actividades no productivas (comúnmente denominadas servicios).

Si bien Keynes apuntó que el capitalismo maduro de mediados de siglo estaba amenazado por una tendencia al estancamiento (bajo el argumento de la disminución de la eficiencia marginal del capital), Baran y Sweezy sostuvieron que lo anterior era producto de la creciente monopolización de la economía, tendencia subyacente del capitalismo contemporáneo, junto con la caída de la tasa de ganancia.

Dicho excedente tendería a acrecentarse en una mayor proporción y a invertirse en actividades no productivas. Los gastos ociosos de la clase dominante y las inversiones en la industria militar por ejemplo, desempeñarían un papel cada vez mayor en las economías capitalistas maduras.

No puede afirmarse que todos los gastos del Departamento III sean ociosos o parasitarios: los gastos en infraestructura, salud, educación, ciencia y tecnología y el sistema de pensiones permitieron darle cierta legitimidad al sistema capitalista y elevaron en buena medida, el nivel de vida de la población. Sin embargo, en las últimas tres décadas ha habido una reducción sistemática del Estado de Bienestar que ha traído consigo un empobrecimiento mayor a escala global. Muchos de estos servicios anteriormente administrados por el Estado han pasado a ser controlados por el sector privado, con lo cual el excedente se ha vuelto mayor.

Finalmente, en la era de la mundialización capitalista, la periferia contribuye al excedente con el ‘tributo imperial': las empresas trasnacionales (en la periferia) dirigen sus excedentes a sus economías de origen (centrales) y obtienen ganancias mayores producto de las diferencias salariales (en actividades con la misma productividad), el acceso privilegiado a los recursos naturales del planeta y el control del Sistema Financiero Internacional.

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